Todos los seres humanos nacemos con un talento especial que permanece dormido en la mayoría de nosotros, de hecho, la mayor parte de las personas morimos sin conocerlo. La tarea más excelsa del educador es descubrirlo en cada uno de sus pupilos, despertarlo y cultivarlo. Aunque el talento suele estar muy oculto, hay un elemento que lo delata y a través del cual se manifiesta, se trata de la sensibilidad. Cuando una persona es sensible a una realidad (música, poesía, ciencia, arte, deporte…), muy cerca está la llave para acceder a su talento.
La dirección (liderazgo, gerencia) consiste en unir personas en torno a un propósito, orquestarlas y acompañarlas en su aprendizaje y crecimiento. Para hacerlo necesitaremos desarrollar habilidades prácticas como madres, mentores, profesoras, coaches, gerentes, orientadoras… Recuerda que en tu papel de dirigir a otra persona, ella tendrá en su cabeza tres preguntas no declaradas: ¿Yo soy importante para ti? ¿Tú me quieres? ¿Tú me puedes ayudar? Si tus respuestas son negativas, olvida lo de dirigir y dedícate a otra cosa. En caso de ser afirmativas, aquí tienes 10 prácticas para conducirte a la excelencia.
La fuerza más poderosa de los humanos y única alternativa para la salvación de la especie.
En nuestra vida cotidiana todos tenemos experiencias de superación de problemas y consecución de logros cuando hemos sido capaces de pensar y actuar de manera conjunta con otras personas. Cuando nos unimos en un propósito no sumamos, multiplicamos. Cuando dos o más mentes se unen no generan valor en progresión aritmética, lo hacen de manera geométrica. ¿Entonces por qué no aplicamos esta lógica a todas nuestras actividades? ¿Por qué no utilizamos este poder como especie para superar los desafíos globales y crear riqueza revolucionaria? Sencillamente porque hemos sido educados para actuar individualmente, no para trabajar en equipo.
Aprender a ofrecernos a los demás y a hacer ofertas valiosas será la manera más importante para ganarnos la vida en el futuro.
Me preguntaron en una ocasión qué cosas nuevas deberían aprender los niños del siglo XXI, a lo que respondí que hay una serie de saberes que a mi entender van a ser determinantes, como que cada persona aprenda a ofrecerse a los demás, como base para su desarrollo personal y profesional.
El mundo está cambiando muy rápido, dejando obsoletos muchos conocimientos y haciendo desaparecer muchos oficios y profesiones. Sin embargo, hay quien aprende a inventar ofertas para los demás y convertirse en una “oferta permanente” se adapta rápido a los cambios y saca ventaja de ellos, poniendo su foco en lo que los demás necesitan, ideando formas de satisfacer sus necesidades y ganándose con ello el sustento.
Hacia una Europa bauhaus habitada por ciudadanos neobauhausianos.
Igual que en 1919 el Manifiesto Bauhaus nos abrió a un nuevo
tiempo (Walter Gropius), una proclama que declaraba entre otras cosas:
deseemos, proyectemos, creemos todos juntos la nueva estructura del futuro…
Ahora, en 2021, nos corresponde dar a luz un manifiesto para la Nueva Bauhaus
Europea. Un ejercicio imprescindible para hacerla realidad que nos ayude a
teñir de color bauhaus (bauhausizar) todas las facetas de nuestra vida, y de
esta manera convertir todos nuestros espacios y actividades en espacios y
actividades bauhaus: fábricas bauhaus, empresas bauhaus, comercios bauhaus,
viajes bauhaus, colegios bauhaus, universidades bauhaus, administraciones
bauhaus, laboratorios bauhaus, ciudades bauhaus, viviendas bauhaus, artículos
bauhaus, hospitales bauhaus, talleres bauhaus, granjas bauhaus, alimentos
bauhaus…
Todo tiempo nuevo requiere un gran acuerdo social que ponga las bases para su desarrollo, y la Nueva Bauhaus Europea va a necesitar una movilización social sin precedentes para hacer realidad este gran proyecto colectivo.