Aquí tienes el séptimo capítulo del libro Crear Comunidad para Cuidar escrito por el equipo de Emprendedorex y José Vicente Granado, un libro que sirve para el desarrollo de políticas públicas para hacer frente a la despoblación y poner en marcha programas de innovación social por Gobiernos, Comunidades Autónomas, Diputaciones, Ayuntamientos y Grupos de Acción Local.
Tengo 62 años y he habitado tres mundos: el analógico, el digital y el de la Inteligencia Artificial. Cada uno nos obligó a reorganizar la mente, pero ninguno lo ha hecho con la profundidad del actual.
Durante casi cuatro años he trabajado siete horas diarias con la IA. La utilizo, junto a mi equipo, para investigar, escribir, desarrollar proyectos, crear agentes y resolver problemas complejos. He comprobado que mi cerebro está cambiando, es plástico, como descubrió Ramón y Cajal, pero también hábil para ahorrar esfuerzo y convertirse en perezoso. Cuando una máquina realiza en minutos tareas que antes exigían semanas, comenzamos a delegar memoria, análisis y razonamiento.
La delegación cognitiva no es necesariamente negativa. El peligro aparece cuando entregamos también el propósito, el criterio y la responsabilidad. La ciencia comienza a ofrecer evidencias de la atrofia cerebral.
La IA puede ser piloto automático o copiloto; apagarnos o expandirnos. Por eso, cada mañana, antes de encender el ordenador, pienso y escribo a mano qué quiero hacer y para qué. Después comienzo a trabajar con la máquina.
La pregunta ya no es qué puede hacer la IA, sino en quién queremos convertirnos con ella.
Aquí tienes el sexto capítulo del libro Crear Comunidad para Cuidar escrito por el equipo de Emprendedorex y José Vicente Granado, un libro que sirve para el desarrollo de políticas públicas para hacer frente a la despoblación y poner en marcha programas de innovación social por Gobiernos, Comunidades Autónomas, Diputaciones, Ayuntamientos y Grupos de Acción Local.
Los mercenarios más peligrosos de de hoy ya no luchan en el campo de batalla: se alquilan en los platós, las redes sociales, los tribunales y las cloacas de las universidades. Reclutados entre ex-cargos resentidos, académicos estancados profesionalmente y viejas glorias dispuestas a mudar de piel, estos operadores a sueldo desprovistos de principios ejecutan el trabajo sucio que para sus pagadores supone un riesgo difícil de asumir por el coste reputacional que conlleva.
A través de una red de medios y pseudo-medios y libelos digitales, alimentan un espectáculo mediático vomitivo. Salen a escena con las desgracias colectivas (inundaciones, incendios, crisis migratorias, asesinatos) como perros de presa para fabricar o alimentar bulos, envenenar la convivencia y manipular a legiones de bobos incautos. Su táctica calca los métodos de la propaganda nazi diseñada por sus amos: linchamiento personal, señalamiento del enemigo y manipulación circular del relato.
Como Judas a la espera de su exigua bolsa de monedas, su único dios es el dinero y su patria, el mejor postor. Estos pobres demonios exhiben su docilidad mediática disfrazados de falsos defensores del pueblo, sosteniendo un sistema que maximiza beneficios a costa de la polarización social.
Frente a esta maquinaria destinada a moldear la opinión pública mediante engaños y medias verdades, el único antídoto posible es el espíritu crítico de una ciudadanía bien formada.
Aquí tienes el quinto capítulo del libro Crear Comunidad para Cuidar escrito por el equipo de Emprendedorex y José Vicente Granado, un libro que sirve para el desarrollo de políticas públicas para hacer frente a la despoblación y poner en marcha programas de innovación social por Gobiernos, Comunidades Autónomas, Diputaciones, Ayuntamientos y Grupos de Acción Local.