
RESUMEN DEL ARTÍCULO
Sigue leyendoHace muchos años, mi padre me enseñó que algunas personas “doblan el gorro” poco después de jubilarse, no por la edad, sino porque no saben cómo llenar su tiempo. Aquellas palabras quedaron grabadas en mí y se convirtieron en un antídoto contra el aburrimiento, la zozobra y el vacío existencial.
Vivimos en una sociedad que avanza a tal velocidad que apenas logramos acomodarnos a una realidad cuando otra viene a descolocarnos. El estrés, la soledad, los problemas de salud mental y el nihilismo comparten una raíz profunda: la pérdida del sentido.
Por eso, construir un propósito lo cambia todo. El propósito no es un objetivo, sino un compromiso existencial con uno mismo, una causa superior y un legado. Es la estrella Polar que orienta nuestras acciones, la luz que nos hace saltar de la cama como un muelle y convierte las prácticas en hábitos, los hábitos en carácter y el carácter en destino.
Quizá haya llegado el momento de emprender la travesía hacia tu Ítaca interior. No desaparecerán las dificultades, pero cada esfuerzo ocupará su lugar dentro de una obra mayor. Cuando tomas el timón de tu ser, la vida florece, el aburrimiento retrocede y el viaje cobra sentido.
Adelante!!!




