La Tierra desconocía el valor que tenía el carbono cristalizado de sus entrañas hasta que los humanos lo llamaron diamante y elevaron a la categoría de la piedra más preciosa. Así, el talento que habita en el interior del individuo es como el diamante, para que aflore y expanda su potencial necesita ser reconocido como un valor.
Dedicamos la mayor parte de nuestra vida a acumular conocimientos, conseguir títulos universitarios y hacer méritos individuales. Y cuando han pasado los años y miramos a nuestro alrededor resulta que las personas exitosas son las que se han empleado a fondo en cultivar relaciones.
Es evidente que el mundo ha cambiado de manera radical, vivimos en una realidad líquida que se está convirtiendo en volátil y pone en entredicho los postulados tradicionales de la educación. A continuación vamos a establecer los fundamentos de un modelo educativo para educar el talento.
En los próximos meses y años vamos a asistir a una aceleración en el desarrollo normativo para la implantación de la Inteligencia Artificial. De hecho, regiones como Extremadura ya han sido pioneras en esta materia (Decreto-Ley 2/2023 de medidas urgentes de impulso a la inteligencia artificial). A partir de aquí se crea el marco favorable para su desarrollo. Pero con eso no es suficiente, porque la ciudadanía, las empresas y organizaciones necesitan un acompañamiento en el proceso de incorporación de la nueva tecnología a sus actividades, como en su día lo tuvieron que hacer con Internet. Para facilitar esta tarea hemos creado una Guía dividida en 3 partes (Claves para abordar el cambio, Pasos para diseñar el plan de acción, Ejemplo práctico de un plan de acción).
La organización humana está nucleada y se mueve por la dinámica del poder. Su lógica es muy simple, unos cuantos mandan y la inmensa mayoría obedece. Unos tienen autoridad para hacer a su antojo (poder de la violencia, poder económico) y otros solo pueden actuar pidiendo permiso. El problema para llevar a cabo nuestras iniciativas y hacer cosas valiosas radica en que necesitamos poder, y el poder está difícil de conseguir porque quien lo tiene no quiere soltarlo. Ante esta situación, lo más práctico es aprender a desarrollar poder personal si no queremos convertirnos en seres serviles e irrelevantes.