Un catalejo es un instrumento óptico que se inventó para ver de cerca objetos lejanos. El invento nos ayudó a adentrarnos en los detalles de las cosas no perceptibles a la vista, a la vez que secuestró nuestro interés al revelarnos una realidad multifocal donde estaban ocurriendo múltiples acontecimientos que atrapaban nuestra curiosidad.
Todos nos hemos preguntado alguna vez dónde reside la capacidad para crear riqueza (material e inmaterial), por qué hay comunidades que en igualdad de condiciones generan prosperidad mientras que otras producen miseria, por qué hay personas que son fuente de abundancia frente a otras que lo son de escasez, por qué unos individuos crean mundos sutiles y los expanden mientras que otros los contraen y empobrecen, por qué hay personas que arruinan las relaciones allí donde se hacen presentes mientras que otras las dinamizan, por qué hay personas que todo florece a su alrededor mientras que otras lo marchitan… Todo el secreto reside en saber manejar dos habilidades muy básicas: hacer buenas promesas y pedir cosas a cambio de manera ponderada.
Todos los desafíos que tiene planteada la sociedad, la economía y la educación, pasan por promover y trabajar el talento de las personas. La cuestión está en quién será el primero en ver esta oportunidad y liderarla. Convertir a las Universidades Populares en los nuevos espacios para desarrollar el talento, puede conferirlas un nuevo protagonismo y liderazgo histórico. ¿Serán capaces de aprovecharlo?
El descubrimiento y cultivo del talento pasa por el doble ejercicio de mirar en mi interior para descubrir lo singular y genuino que hay en mi ser (mi mundo personal), y a su vez, tener una interpretación y un mapa mental del mundo global y los mundos mas pequeños y comunidades que lo forman para poder conectarme con ellas.