El miedo, la emoción que gobierna nuestras vidas.

Miedo a perder el poder, miedo a perder la posición, miedo a perder la reputación, miedo a perder el trabajo, miedo a perder el patrimonio, miedo a perder la pareja, miedo a perder los hijos, miedo a perder la salud, miedo a perder la vida, miedo a la muerte… ¡Miedo! ¡Miedo en todas partes! ¡Miedo a todas horas! ¡Miedo en los pensamientos! ¡Miedo en los discursos! ¡Miedo en las conversaciones! ¡Miedo en las intenciones! ¡Miedo en las decisiones! ¡Miedo en las acciones!… ¡Miedo!

Si analizas cómo actúas, tus reacciones, las decisiones y cursos de acción que tomas en tu vida, observarás que en casi todas ellas está la raíz el miedo. El miedo es capaz de crear una cosa y su contraria, tesis y antítesis, fuente de rupturas y alianzas, de fidelidades y traiciones. Miedo, demiurgo universal donde emanan y se nuclean los elementos constitutivos del ser y la especie.
Nos unimos en comunidad, vivimos en pareja, estudiamos, trabajamos… porque tenemos miedo, miedo a la agresión, a la incertidumbre, a la escasez, a la soledad, a la pobreza, a la indiferencia, a la irrelevancia… miedo al qué dirán, miedo al error, miedo al vacío, miedo a la oscuridad, miedo al silencio.

Miedo, el sentimiento más abundante que nos habita y con el que vivimos. Mucho más fuerte que la abundancia, la seguridad, la valentía, la tranquilidad o la templanza. La mayor parte de nuestros pensamientos están gobernados por el miedo. Nuestra mente es una máquina permanente de producir pensamientos, y los más dominantes, penetrantes y duraderos llevan el sello del miedo.

El miedo también es más adictivo, por eso tendemos a consumir más noticias y contenidos que nos alimentan el temor, achicándonos el alma y convirtiéndonos en caricaturas de nosotros mismos. Así, los noticiarios del mundo y sus dueños, se limitan a recolectar diariamente todas las desgracias ocurridas para ser servidas y devoradas ávidamente en los medios de comunicación de masas, retroalimentando permanentemente el círculo vicioso del miedo.
Las decisiones que tomamos cada día están condicionadas por el miedo: lo que voy a comer, donde voy a pasear, con quien me voy a reunir… El miedo es nuestro principal prescriptor.

El miedo bien dosificado puede ser un factor de defensa y crecimiento personal que nos pone en alerta ante los peligros, aguza nuestro ingenio, reduce el ego y fortalece el nosotros, produce vínculos y fragua alianzas. Sin embargo, el miedo, por su propia química, es la herramienta más poderosa para ejercer el poder y el control. Basta con pulsar el botón del miedo para dominar a una comunidad, provocar un crack bursátil o desencadenar una crisis económica mundial.

Intuyo una tremenda complejidad en la ontología del miedo, algo que sólo puedo atisbar cuando escucho a Fernando Enis (experto mundial en el miedo). Me inspira a pensar que posiblemente el miedo sea una fuerza constitutiva del universo, cuya impronta se materializa en el ser humano como un eslabón más de la naturaleza y del zoológico planetario del que formamos parte. Una manifestación profundamente emparentada con la escasez.

Es plausible que el miedo sea el alma universal que ordena el mundo, y junto con los principios del mentalismo, correspondencia, vibración,  polaridad, ritmo, causa / efecto y género; sean las cuerdas que tejen el lienzo del universo.

Llevado al plano humano, se potencia con la envidia, el odio, la resignación o el resentimiento; situándose en la base que genera las emociones afines y contrarias, y los estados de ánimo universales.

¿Será el miedo, en el plano de la física, la fuerza que hace que las partículas se unan en un átomo y que los átomos se unan en moléculas?… ¿Quizá la fuerza nuclear fuerte es el miedo mismo? ¿Puede ser que el miedo esté en la base del conjunto de las fuerzas de la física?
Decía Emerson que el miedo es el elemento que más batallas ha ganado al ser humano a lo largo de la historia. ¿Sería posible domesticarlo para convertirlo en nuestro aliado y que nos ayudase a ganar batallas al mal o la escasez? ¿No será lo más inteligente aprender a danzar con él y convertirlo en nuestro aliado y fuente de crecimiento para la vida?

Adelante!!!

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