La emergencia de la Inteligencia Artificial y la Cuarta Revolución Industrial nos obliga a repensar, rediseñar y resignificar nuestras organizaciones tradicionales y, por consiguiente, nuestros estilos de dirección y liderazgo. Quien piense que nuestras instituciones, empresas y organizaciones van a seguir operando sin hacer cambios en sus modelos de gobernanza, está abocado al fracaso.
Conocer la Historia es muy útil porque si aprendemos a leer sus procesos podemos interpretar por dónde apuntará el futuro que se avecina en la era de la Inteligencia Artificial y la Cuarta Revolución Industrial. Entender los patrones del cambio histórico y anticipar algunos de sus rasgos nos puede dar una gran ventaja para ser más exitosos en nuestras actividades, trabajos y profesiones. Y para todo esto te voy a mostrar una forma nueva de ver la Historia, más allá de los datos y las fechas, las vidas de héroes y santos, los reyes godos, la cultura achelense o las guerras púnicas. Lo más importante en estos momentos es tener una interpretación sobre el fluir de los acontecimientos, la obsolescencia y la emergencia de las disrupciones para conocer su inercia y poder avizorar tendencias y plantear escenarios de futuro.
Menos mal que el país está bastante mejor de lo que reflejan políticos y medios. Escuchando algunas emisoras de radio por la mañana y algún telediario nocturno, cuesta comprender como el personal vive el día en paz. En el mundo informativo se ha articulado una especie de CMA (Comando Mediático de Agoreros) que anuncian desventuras con perceptible satisfacción. Hay que decir, en su descargo parcial, que algunos dirigentes políticos y algunas instituciones, que deberían ser más responsables, los alimentan de noticias falsas, sino imprudentes. El Fondo Monetario Internacional suele anunciar dificultades que después no son tantas y el Banco de España predijo en verano que el 2022 terminaría en recesión. Nada de eso ha sucedido. El consumo está disparado -quizás porque se ahorró durante la pandemia- y la recaudación del Estado por impuestos batió su récord en noviembre. Hay dificultades para encontrar billetes de avión o tren, plazas hoteleras asequibles que ante la demanda han disparado precios, reservas en restaurantes y, a veces, vehículos de alquiler. Cierto que hay una España con dificultades porque el Covid agravó la desigualdad, pero la otra, hoy por hoy, vive un buen momento que algunos políticos y periodistas pretenden amargar.
Cuando termina un año y empieza otro se analizan las tendencias que marcarán la tecnología, la economía o el consumo en el próximo año. Y rara vez se hace una proyección sobre los aprendizajes, conocimientos, habilidades y competencias que serán claves en el futuro, como si siempre tuviéramos que aprender las mismas cosas sin necesidad de hacer una revisión para adaptarnos a los nuevos contextos tecnológicos, económicos, sociales y laborales.
Cuando el mundo cambia (y en estos momentos estamos experimentando una revolución tecnológica sin precedentes), tenemos que actualizar nuestros aprendizajes. Y aquí va nuestra propuesta para los conocimientos que marcarán tendencia.
Si los gobiernos, los parlamentos, los medios de comunicación, las organizaciones empresariales y sociales fueran conscientes de la revolución tecnológica que se está gestando, se dejarían de un lado las discusiones bizantinas en las que estamos inmersos y nos centraríamos en lo importante, es decir, en cómo sacamos partido a las enormes posibilidades que se abren en lugar de instalarnos en la queja y la crítica improductiva. Más allá del efecto mediático de la aparición de ChatGPT, la Inteligencia Artificial y la constelación de tecnologías que están surgiendo de la convergencia tecnológica NBIC van a cambiar nuestro mundo en los próximos años, impactando en todas nuestras actividades. Por ese motivo, Extremadura podría significarse en el nuevo escenario y jugar un papel relevante, como ya lo hizo en los inicios de la revolución de la Sociedad de la Información.
En este momento, más importante que la fascinación que produce una tecnología en pañales que inaugura la irrupción de la Inteligencia Artificial y su popularización entre el gran público, es crear las condiciones para aprovechar sus ventajas en la educación, el empleo, la salud, el ocio, la agricultura, la ganadería y resto de nuestras actividades. En esta senda, es muy importante que como región nos hagamos estas preguntas: ¿Quiénes somos? ¿En qué queremos convertirnos? ¿Qué podemos ofrecer al mundo? ¿Cuál es el valor diferencial que nos distingue y nos permite ser atractivos a ojos de los demás?