Una nueva educación para formar personas emprendedoras. El resultado de 25 años de trabajo.

Te voy a contar la experiencia que nos ha llevado un cuarto de siglo en el desarrollo de una metodología y un modelo para crear personas emprendedoras a partir de personas que no lo son. Y lo voy a hacer porque considero que es el mayor reto que tiene la educación para abordar los desafíos del siglo XXI.

Allá por el año 1994 comencé a entender que con la herencia educativa recibida no podíamos ser significativos en el mundo de la revolución tecnológica que se estaba gestando, una revolución que precisaba el desarrollo masivo de personas innovadoras, emprendedoras y con capacidad de liderazgo, todo ello en medio de una crisis en toda regla del trabajo asalariado y del modelo funcionarial. Una realidad que se resumía en  el título de un libro que publicamos por entonces: “De la sociedad de los empleados al mundo de los emprendedores”.

De la sociedad de los empleados al mundo de los emprendedores

Mi esfuerzo en los siguientes años lo empleé en reunir un equipo multidisciplinar dedicado a generar nuevos programas, herramientas y metodologías que desde la educación pudieran dar respuesta a unas realidades completamente nuevas en el mercado de trabajo, la empresa y el emprendimiento. Una tarea que se concretó en la creación del Centro Piloto de Estudios y Proyectos de Plasenzuela en el que trabajé con más de 20 profesionales.

Ahí iniciamos una rabiosa actividad con entidades, instituciones y equipos de varios países de la Unión Europea que nos hizo ganar un importante prestigio y ambiciosos proyectos financiados por las instituciones comunitarias. Una dedicación  que nos llevó a viajar, compartir enfoques, formar equipos y desarrollar proyectos con expertos de diferentes países. Un trabajo pionero que tuvo su impacto directo en miles de intervenciones, políticas públicas y decenas de publicaciones que abrieron nuevos caminos. Muchas de nuestras herramientas y metodologías de trabajo tuvieron una rápida acogida en los ámbitos educativos, agencias de desarrollo, centros de formación…

El descubrimiento de que todo lo que habíamos levantado era sobre cimientos de arena.

Después de más de 5 años de trabajo alcanzamos un importante reconocimiento internacional, sin duda lo que estábamos haciendo mejoraba lo que había hasta el momento. Pero yo sufrí una crisis importante, algo no me encajaba en la arquitectura de soluciones que estábamos ideando. Mi inconformismo me llevaba a ir más allá de ayudar a las personas a encauzar sus proyectos, lo que estaba buscando era provocar cambios duraderos (culturales) en las personas, y no lo estaba logrando.

Pude intuir con claridad que en la base de la creatividad, la innovación, el emprendimiento y el liderazgo había unas competencias que eran comunes, las cuales ni siquiera estaban definidas y articuladas para ser enseñadas y aprendidas. Incluso estaban mal planteadas en las leyes educativas de diversos países.

Desaprender lo aprendido.

Después de tantos años de esfuerzo y sacrificio el suelo se resquebrajaba a mis pies. Si quería ser significativo para el mundo de la educación y el emprendimiento, tenía que desarmarme por dentro y volver a armarme desde cero pues el camino que había seguido lo había hecho con un planteamiento equivocado.

Pero era tal la pasión que sentía por lo que hacía que me llevó a buscar maestros que me ayudaran en esa transformación, y tuve la fortuna de que por aquellas fechas estaba en España Fernando Flores y su equipo. Un día recibí una carta por sorpresa con una invitación para formar parte de un grupo de personas que trabajaría con ellos. ¡Justo lo que estaba buscando! 
Durante más de 2 años me sentí un afortunado porque tuve la ocasión de estar aprendiendo y actuando con los mejores del mundo en las competencias que constituyen la base de la innovación, el emprendimiento y el liderazgo. No fue fácil, me costó mucho esfuerzo y una transformación radical, una auténtica metanoia, desde entonces soy una persona diferente.

Reinvención del modelo y el método. 

A partir del año 2000, ya tenía las piezas que me faltaban para edificar un nuevo planteamiento educativo aplicado al desarrollo de competencias para el emprendimiento, del anterior no me quedaba casi nada en pie.
Las piezas que había reunido, aprendido e interiorizado son las competencias para escuchar, prometer, pedir, hacer ofertas, declarar, construir juicios fundados… aunque en realidad son habilidades que tengo que perfeccionar y mejorar cada día, un trabajo de por vida que me lleva cientos de horas cada año.

Hasta 2003 estuve armando con otros colaboradores una propuesta nueva para abordar los grandes desafíos del empleo y el emprendimiento en torno a una nueva  propuesta educativa.

En 2004 creamos Emprendedorex para dedicarnos en exclusiva a trabajar en una nueva educación y a provocar cambios transformadores en las organizaciones.

Durante una década llevamos a cabo un sinfín de actividades que nos llevaron a poner en marcha programas experimentales, intervenciones en la formación reglada y no reglada, formación del profesorado, creación de materiales curriculares, publicaciones y herramientas en diferentes países.

Los resultados comenzaron a aproximarse a los ambiciosos estándares que nos habíamos fijado, pero nuestra naturaleza inconformista nos siguió impulsando a mejorar.
Un botón de muestra de esta etapa quedó reflejado en el libro: “Cómo crear 1.000.000 de nuevos emprendedores en tu país”, un título que sintetiza bien los objetivos de la nueva educación que estábamos persiguiendo (crear personas emprendedoras de forma masiva para construir sociedades y economías más ricas).

Cómo crear 1.000.000 de nuevos emprendedores en tu país.

Creación de Modelo 6-9.

En el año 2014 volvimos a recapitular, analizando los errores cometidos y aprendiendo de ellos. En ese año reformulamos nuestra intervención en torno a un modelo propio de adquisición de competencias y su aplicación al sistema educativo, programas de emprendimiento y liderazgo.

Desde el Modelo 6-9 proyectamos el aprendizaje de las 15 competencias esenciales que están en la base de la innovación, el emprendimiento y el liderazgo a todos los programas que desarrollamos. Todo ello lo organizamos en torno a 6 Dominios desde los que se desarrollan 9 Niveles de excelencia (escuchar, declarar, afirmar, enjuiciar, pedir, prometer, dirección, relaciones internas, relaciones externas, trabajo, aprendizaje, renovación, emocionalidad, planificación y evaluación).

A partir del Modelo 6-9 hemos llevado a cabo grandes proyectos (creación de asignaturas, formación masiva del profesorado, impacto en millones de estudiantes…) y generado multitud de recursos (material curricular, plataformas de formación, MOOC…). 

También llevamos a cabo una intensa labor de formación del profesorado y creación de materiales curriculares en la escuela.

Ter ideias para mudar o mundo

Los resultados cualitativos.

El esfuerzo realizado y que nunca damos por terminado, ya comienza a dar los frutos que nos fijamos, al propiciar con nuestra intervención una serie de cambios significativos en las personas y organizaciones con las que trabajamos (universidades, entidades e instituciones educativas, institutos, profesores, estudiantes, participantes en los programas que ponemos en marcha).

Como ejemplo de dichos cambios podemos citar: rediseño de la identidad de las personas, resignificacion de sus vidas, una nueva mirada hacia el mundo, sus posibilidades y oportunidades, darse permiso para hacer cosas, hacerse responsables de su futuro, abandono del individualismo y trabajo colaborativo, aprender haciendo, adquisición de hábitos proactivos, crear nuevas realidades, desarrollar disciplina e impecabilidad, aprender de manera efectiva a escuchar, declarar, prometer, pedir, hacer ofertas, desarrollar fortaleza emocional, sentido y criterio…

Evidentemente, todas las habilidades descritas no son adquiridas individualmente por las personas que participan en nuestros programas, pero el hecho de que se apropien e incorporen algunas de ellas, les abre el camino al cambio y la transformación personal para abordar los grandes retos personales y profesionales que tendrán que enfrentar en una realidad líquida e incierta.

Ahora sí, desde el nuevo enfoque que hemos articulado después de errar muchas veces, desaprender y reaprender; sí podemos decir que hemos encontrado el camino correcto para desarrollar personas creativas, innovadoras, emprendedoras y líderes. Un camino que abre el espacio a gobiernos y autoridades educativas para poder trabajar de manera efectiva las competencias clave para el siglo XXI que están enunciadas en  leyes educativas de diferentes países (competencia lingüística, aprender a aprender, competencia social y cívica); y sobre todo las referidas al sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor (diseño e implementación de un plan, conocimiento de las oportunidades existentes, capacidad de análisis, planificación, organización y gestión, adaptación al cambio y resolución de problemas, evaluación, autoconocimiento y autoestima…).

Si te interesa trabajar en el cambio educativo desde este enfoque, aquí tienes una hoja de ruta que te ayudará a hacerlo.

Como podrás comprender, lo que te he contado en primera persona ha sido un trabajo de miles de personas, detrás de estos 25 años y de los logros conseguidos hay un gran número de profesionales, equipos, gobiernos e instituciones que han formado y forman parte de este proyecto colectivo. Desde aquí quiero dar las gracias a todos los técnicos y profesionales que forman o han formado parte de este proyecto en España, Italia, Francia, Portugal, Nicaragua, Bolivia, Uruguay, Paraguay, autoridades educativas, profesores y alumnos, Gobierno de Nicaragua, Grupos de Acción Local de Extremadura, institutos y centros educativos de Extremadura, entidades e instituciones educativas de Portugal, Universidad Abierta en Línea de Nicaragua, Consejo Nacional de Universidades, equipos de las Factorías del Conocimiento en Bolivia, Nicaragua, Paraguay y Uruguay… Así como a todas las personas y organizaciones cuyos trabajos están recogidos en la infografía. Y sobre todo, y muy especialmente a todo el equipo de AUPEX con el que hemos trabajado codo con codo en los últimos 20 años.

Un cambio educativo para producir personas creativas, innovadoras,  emprendedoras y líderes, no es una elección, es una necesidad para avanzar en la creación de un mundo más rico, justo, solidario y democrático.

Adelante!!!

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