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La pandemia. Una oportunidad única para sacar a los estudiantes del aula y reinventar la educación.

Cuando la preocupación en este momento es que los estudiantes retornen a las aulas para restaurar la normalidad, es decir, la vuelta al pasado. Tenemos una oportunidad histórica y única para sacar la educación del aula y llevarla a otros espacios donde debería estar produciéndose el aprendizaje. El desafío actual no es cómo “meter” a los estudiantes en el aula, sino cómo sacarlos sin que el aula pierda su función de nexo y espacio de encuentro para conducir el proceso educativo.

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Todos los culpables del fracaso educativo.

Todos los actores que forman parte del sistema educativo trabajan bajo presión: el estudiante bajo la presión de la familia y del profesor para la consecución de los resultados académicos; la familia bajo el apremio y las privaciones económicas para costear los estudios de los hijos; el profesor bajo los estándares fijados por las autoridades educativas, el centro, las familias y la desmotivación de los estudiantes…

El director del centro vive con el “aliento en el cogote” de la comunidad educativa (estudiantes, padres, profesores, personal no docente) y las exigencias de las autoridades regionales; el consejero y el director general bajo la presión constante de los centros educativos, estudiantes, profesores y el presidente que les puso en el cargo; el presidente regional acuciado por todos los anteriores, la opinión pública y el ministerio de educación; el ministro sobrevive con el corazón en un puño bajo la presión constante de los consejeros regionales, los diferentes actores de la comunidad educativa nacional y la evaluación del presidente del gobierno que le nombró; el presidente del gobierno zozobra asfixiado por las exigencias de los actores educativos organizados de todo el país (sindicatos, estudiantes, profesores, centros educativos, universidades…),  además de las embestidas diarias de los medios de comunicación, los lobbys, la oposición política, la de su propio partido, la de los votantes y la de los organismos supranacionales a los que pertenece el país con sus reclamos, recomendaciones y varas de medir.

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La educación y la escolaridad. Debate sobre la educación por parte de Kairós.

A partir del libro LA SOCIEDAD DESESCOLARIZADA (1970) una de las obras maestras de Iván Illich (Viena, 1926. Residente en América -Puerto Rico USA y México- desde 1956, muerto en Bremen en 2002. Teólogo Jesuita en conflicto con la Iglesia Católica por su militancia antisistema, asesor en política educativa del presidente boliviano Ovando – el que nacionalizó el petróleo y expulsó a la Oil Company-, junto a Paulo Freire, impulsor del mayor programa de alfabetización de los años 60 en Sud-América. Fundador del Centro Internacional de Documentación de Cuernavaca), que se plantean múltiples dudas a la función de la educación en las sociedades modernas.

Illich parte de una premisa inicial: NO ES LO MISMO EDUCACION QUE ESCOLARIDAD y propone los siguientes principios:

  • La enseñanza oculta de las escuelas: Todas las escuelas del mundo, de todas las ideologías y de todas las circunstancias, enseñan que lo que no se aprende en la escuela no debe ser aprendido, de forma que lo que se aprende fuera de la escuela no vale, es inútil o malo, o las dos cosas. Igual que Marx hablaba de la alienación del trabajo para la clase obrera, hay que hablar de la alienación de la escuela para los estudiantes.
  • Los postulados secretos de la educación: Entre “educación” y “escuela” hay la misma relación que entre “religión” y “Iglesia Católica”. Todas las escuelas se fundamentan en que el hombre nace inmaduro, y debe prepararse parta forma parte de la sociedad civilizada.
  • Las influencias en el mercado de la educación: Son un serio riesgo las teorías que proponen que la educación sería más eficaz en un mercado libre, donde cada educador y alumno venda o compre sus conocimientos. De hecho, ya está “mercantilizada” la educación mediante los títulos de meritocracia que permiten el acceso al poder y al dinero.
  • La escuela, instrumento del proceso tecnocrático: La sobrevivencia de una sociedad en la que las tecnocracias pueden definir constantemente la dicha del hombre asimilado al consumo de los productos más recientes depende de las instituciones educativas que transforman la educación en un medio de control social.
  • Enseñar, instruirse: responsabilidades personales: Desescolarizar la sociedad significa, ante todo, rechazar el estatus profesional del oficio de maestro. Instruirse, enseñar, concierne a hombres que saben nacieron libres, y que para mantener esa libertad no tienen que recurrir a tratamientos institucionalizados.
  • Una tecnología nueva más que una nueva educación: Las tecnologías se aplican para hacer a los hombres cada vez más dependientes de esa misma tecnología. El uso de las tecnologías para que cada hombre sea cada vez mas autosuficiente constituye una verdadera alternativa al problema de la educación (si los avances tecnológicos se dirigieran a que podamos autoconstruir nuestras casas, reparar nuestros motores o mejorar nuestra capacidad de comunicación, por ejemplo, sería mejor que cambiar la educación).
  • Una pobreza libremente consentida: Debemos esforzarnos por hacer surgir una sociedad donde el saber científico pueda estar abierto a las herramientas útiles y comprensibles a las personas. Así sería posible visualizar una “economía de subsistencia” capaz de utilizar las ventajas de la ciencia moderna.
  • Derribar el mito del “producto nacional bruto” no se concibe sin atacar al mismo tiempo el de la “educación nacional bruta”. Una economía igualitaria no podrá existir en una sociedad en la que el derecho de producir y el privilegio de consumir los confieren las escuelas.
  • Todas las conquistas técnicas se utilizan para acrecentar el poder de los “banqueros del conocimiento”, en lugar de servir para tejer las verdaderas redes que proporcionarían oportunidades iguales de encuentro a la mayoría de los seres humanos.

…..Todo esto escrito en 1970….¡tiene mucho mérito!

Entiendo que en esa línea está actualmente la propuesta pedagógica de KAIRÓS- EDUCACION y el entorno de EMPRENDEDOREX, que quieren establecer los procedimientos para pasar ya del “PRIMER CONTRATO SOCIAL SOBRE LA EDUCACION” (aquél del siglo XIX que establece la educación (y sobre todo “las escuelas”) como medio para formar ciudadanos serviles, productores obedientes y consumidores sumisos), a un nuevo CONTRATO SOCIAL SOBRE EDUCACIÓN, y que reconocen que esto NO será posible conseguirlo por consenso, porque su propuesta ataca directamente a los mayores y más potentes privilegios acumulados por las clases dominantes, y para conseguirlo será necesario establecer en la sociedad un liderazgo social que imponga el nuevo CONTRATO por la fuerza de la razón, la coherencia y la justicia.

Pero, desde mi punto de vista, a este loable intento (en el que pretendo colaborar en la medida de mis posibilidades) le falta “un pasito” hacia delante: además de establecer escuelas consecuentes con los nuevos tiempos, como “sitios oficiales” de educación, hay que reconocer la función de la sociedad (DE TODA LA SOCIEDAD) en la función educativa, es decir, la propuesta de Iván Illich: sacar la educación de la escuela, labor ardua por difícil, que yo no sabría ahora mismo proponer actuaciones concretas para llevarla a cabo.

La educación no es un añadido más a la sociedad, es decir, no es verdad que la educación pueda funcionar como una ciencia objetiva, con criterios técnicos y científicos, que pueda aplicarse a cualquier sociedad independientemente de su estilo y tipo de vida. La educación es eminentemente IDEOLOGICA y por tanto cada sociedad ideologizada tiene su tipo de educación (y todas las sociedades, absolutamente todas, están ideologizadas, es decir, siempre tienen un discurso ideológico dominante), por eso intentar cambiar la educación sin que cambien los valores y principios sociales es imposible, y por lo tanto hay que revertir los valores y principios actuales de nuestra sociedad occidental, recuperando la consigna de la revolución francesa de “FRATERNIDAD” frente a los antagónicos igualdad-libertad, siguiendo los ejemplos de las sociedades libertarias y las propuestas concretas de Illich (entre otros) de convivencialidad, sostenibilidad social y autonomía personal. Eso significa planteamientos revolucionarios, y eso, amigos, son palabras mayores, para las que, de todas formas, digo como el bueno de Juan Carlos Casco…..

¡Adelante!!!! y …… ¿empezamos???????

MALAQUIAS JIMENEZ, AGENTE DE DESARROLLO RURAL EN LA MANCHUELA

malaquias53@icloud.com

El Tercer Contrato Social de la Educación y su aplicación práctica a la escuela en 10 pasos.

Autores: Juan Carlos Casco y Telémaco Talavera.

En este artículo vamos a abordar la necesidad de un Tercer Contrato Social de la Educación y los 10 pasos para su aplicación práctica al sistema educativo, ofreciendo un itinerario a gobiernos y organismos internacionales para su implantación a través de una hoja de ruta que iremos revelando en posteriores trabajos.

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El tercer contrato social de la educación.

Una breve historia de la educación: de dónde venimos y adónde vamos.

Autores: Juan Carlos Casco y Telémaco Talavera.

En el siglo XIX se comenzó a fraguar un gran acuerdo social sobre la educación que tuvo su reflejo en el Primer Contrato Social de la Educación en torno a su carácter universal,  gratuito y obligatorio. A mediados del siglo XX se forjó el Segundo Contrato Social de la Educación sobre la necesidad de incorporar a las clases populares a la educación superior. En el siglo XXI ambos contratos han quedado desfasados y estamos abocados a alcanzar un TERCER CONTRATO SOCIAL DE LA EDUCACIÓN para dar respuesta a las necesidades de un tiempo nuevo.

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