Dicen que hay personas que ven el futuro, yo no lo creo. De lo que sí estoy convencido es de que hay personas enfocadas en descubrir posibilidades, observar tendencias, proyectar escenarios de futuro y actuar (“actuarios”). Y lo estoy porque conozco a algunas y busco pasar con ellas el máximo tiempo posible.
Los visionarios (si los hubiere), no cambian el mundo, los actuarios sí. Los que ven el futuro son como el yeti, muchos dicen que existe pero nunca ha comparecido en público. Los “actuarios” proyectan escenarios y calculan riesgos, pero sobre todo, actúan.
Un ejemplo para cambiar nuestro paradigma mental y esquemas de pensamiento ante los desafíos del siglo XXI.
En una realidad cotidiana dominada por la desunión y la discordia, el mundo necesita referentes de liderazgo basados en la unión y la concordia que puedan inspirar nuestras acciones, alumbrando así un nuevo estilo de dirección y gerencia que nos ayude a caminar juntos como personas, ciudades, comunidades y países. En la historia que te vamos a contar vas a encontrar ingredientes esenciales que te ayudarán a liderar un proyecto o tu propia vida.
Hace algunas semanas saltaba a los medios de comunicación una noticia que aunque en principio parecía de un reducido impacto local o regional, con el paso del tiempo va a tener un relieve mayor porque encierra lecciones que nos van a ser muy útiles para enfrentar los desafíos que tendremos que enfrentar en los próximos años y décadas. Una lección de liderazgo con mayúsculas.
Un nuevo mapa del conocimiento para vivir en el mundo que nos espera.
Te pido que cierres los ojos e imagines una gigantesca mesa de billar del tamaño de millones de campos de fútbol sobre la que hay trillones de bolas en movimiento frenético chocando entre ellas y produciendo carambolas que escapan a tu control, porque eso es la vida.
Jugar a predecir y adivinar una foto fija del futuro resultante de esas carambolas es imposible e inútil, al menos por ahora, hasta que nos ayude la inteligencia artificial y la computación cuántica.
La Nueva Bauhaus es una iniciativa comunitaria que aspira a crecer y convertirse en un movimiento para transformar Europa. Para que un movimiento cuaje es necesaria una masa crítica de millones de personas entusiastas. Para encauzar las energías y coordinar los esfuerzos se necesitan miles de personas con liderazgo que se comprometan con impulsar la causa. Todos los puestos están vacantes, ¿quieres ser tú una de ellas?
La causa de la Nueva Bauhaus (transformar Europa desde la belleza, la inclusividad y la sostenibilidad) ya tiene su gran lideresa (Ursula von der Layen). Y comienza a generar ilusión y seguidores en toda Europa. Ahora faltan los miles de líderes y lideresas que sean la argamasa que la cohesione y movilice el estado de ánimo colectivo. La Nueva Bauhaus no tiene dueños, es de todas las personas de Europa y el mundo, un patrimonio de toda la sociedad.
Todo movimiento que nos trae una nueva realidad necesita la gasolina del liderazgo para avanzar. La apuesta que está haciendo la Comisión Europea es tan grande, que va a necesitar muchos líderes para impulsarla.
Cuentan que un día le preguntaron a Merkel por qué invertía tanto en educación y ella respondió que porque los ignorantes nos cuestan mucho dinero. Y es que la buena educación es la inversión más rentable del mundo para el desarrollo de las personas, las comunidades y los países; aunque en el mundo de hoy tenemos que revisar los conceptos de educación y analfabetismo, porque se da la paradoja de que muchas personas con “mucha educación” y títulos son analfabetas funcionales para vivir en el siglo XXI.
Si hace unas décadas podíamos ponernos de acuerdo en qué era un analfabeto funcional (incapacidad para utilizar la lectura, escritura y cálculo en las situaciones habituales de la vida), en la realidad actual no está tan claro porque el mundo ha cambiado y las capacidades que se necesitan para desenvolverse son distintas y complejas. De nuestros centros educativos y universidades salen personas sin las habilidades para desarrollarse personal y laboralmente, personas inútiles e inempleables, en muchos casos con carreras y estudios.