Te voy a contar la experiencia que nos ha llevado un cuarto de siglo en el desarrollo de una metodología y un modelo para crear personas emprendedoras a partir de personas que no lo son. Y lo voy a hacer porque considero que es el mayor reto que tiene la educación para abordar los desafíos del siglo XXI.
El ser humano es el único animal que promete. Y al prometer, anticipamos e inventamos el futuro.
Si observas a perros, gatos o chimpancés, te darás cuenta que no hacen promesas. El hecho de prometer nos abre a posibilidades y nos da poder, por eso es tan importante aprender a prometer cosas valiosas a los demás. Prometer es una de las competencias clave para el siglo XXI, si de mí dependiera, se enseñaría en las escuelas, universidades y escuelas de negocio como base para producir personas creativas, innovadoras, emprendedoras y líderes.
Y no me estoy refiriendo a los mangantes que roban gasoil, ni a los que realizan conexiones eléctricas clandestinas… No, no, nada de eso, estoy hablando de otros tipos mucho mas peligrosos, esos que cuando se acercan a ti, te amargan la vida y roban la esperanza allí donde se hacen presentes.
Estamos rodeados de personas y ambientes que limitan nuestro crecimiento, por eso debemos generar mecanismos para identificarlos y blindarnos ante ellos, so pena de quedar atrapados en sus redes y condenar nuestra existencia a la mediocridad. Y lo tenemos que hacer porque el mundo está lleno de personas inspiradoras y espacios sociales fértiles donde poder desplegar nuestro potencial y ser felices.
Si quieres quedarte a vivir en la mente de los demás tienes que hacerlo a través de un discurso que sea capaz de contar una historia seductora. Independientemente de lo que quieras hacer o dedicarte (innovar, crear una empresa, emprender, liderar, crear una marca, ser un trabajador reconocido, dedicarte a la política…), tu éxito dependerá de la calidad de las historias que cuentas a los demás.
En los próximos años vamos a tener mucho trabajo y muy pocos empleos.
Tenemos que prepararnos para hacer frente a esta situación, trabajo va a haber mucho porque casi todo está por hacer, sin embargo las ofertas de empleo van a reducirse, una situación que parece contradictoria y anómala a la que tendremos que aprender a adaptarnos y sacar partido.