¿Quo vadis Extremadura? 

El papel de Extremadura en el mundo del 2030.

En 2018, en el libro Extremadura 2050, realizamos una mirada a largo plazo sobre la región. Sin apartamos de las coordenadas que fijamos en ese trabajo, en este artículo vamos a tomar como referencia el horizonte del 2030, analizando las grandes tendencias demográficas, sociales, económicas y tecnológicas que nos aporten pistas para trazar la hoja hoja de ruta al futuro. Porque si hacemos bien este ejercicio, aunque somos pequeños, podemos ser relevantes.

¿Qué es Extremadura en el mundo?

El mundo alcanzó los 8000 millones de habitantes en 2022 y Extremadura tiene poco más de uno. Esto nos da una idea de nuestro exiguo peso demográfico a escala global y de lo pequeños que somos. Y si las tendencias siguen su curso, la brecha aumentará, porque mientras la población del mundo aumenta a corto y medio plazo (8500 millones para 2030), nosotros continuaremos decreciendo y cayendo por debajo del millón de habitantes (aunque podemos hacer cosas para revertir esta tendencia).

La superficie del mundo son 149 millones de km², Extremadura representa una pequeña porción (41.634 km²), por lo que tampoco somos una gran potencia territorial, aunque la calidad de nuestros recursos (capital natural) es muy elevada.

Otros factores positivos a tener en cuenta es nuestro atractivo en cuanto a capital cultural y patrimonio, conservando vínculos históricos con diversos países y tradiciones (mundo árabe, judío, iberoamericano). 

Una mirada a la evolución mundial de la población en el horizonte de 2030 para repensar el papel de Extremadura.

Las macrotendencias a vigilar para rediseñar y resignificar el papel de Extremadura en el mundo:

  • La tasa de fecundidad a escala planetaria se ha reducido a la mitad desde 1950.
  • La caída de la natalidad en China y países asiáticos.
  • El aumento de la esperanza de vida en los países emergentes y especialmente en África.
  • La brecha entre la esperanza de vida de los países ricos y pobres se estrecha.
  • En 2030 Africa va a ser la segunda región del mundo en población después de Asia.
  • En 2030, sur y centro de Asia con India a la cabeza llegan a un máximo y comienzan a declinar.
  • Europa sigue cayendo.
  • América Latina y Estados Unidos se mantienen igual.
  • Comienza el declive demográfico del Este de Asia con China a la cabeza.
  • Continua la inmigración y es previsible que se incrementen los fenómenos migratorios como consecuencia de la crisis climática.
  • Buena parte de las personas entre los 15 y 34 años en los países de Europa o EEUU van a ser hijos de inmigrantes (minorías), que se convierten en la esperanza para frenar el envejecimiento galopante y la pérdida de población.
  • Cambios en las estructuras de edad: menos niños y jóvenes y más personas de más de 65 años.
  • En 2030, habrá más de 1000 millones de personas mayores de 65 años.
  • Aceleración del proceso de urbanización a escala planetaria, crecimiento de la población urbana, aumento del peso de las ciudades y las megalópolis (43 megalópolis de 10 millones de habitantes o más).

Tendencias climáticas.

Estamos en una de las zonas más sensibles del planeta en cuanto a los efectos del cambio climático, en el contexto de un mundo cada vez más cálido que va a profundizar en las  condiciones extremas en nuestro entorno cercano del Norte de África y Próximo oriente.

Si al crecimiento demográfico de África le unimos los efectos perversos del cambio climático, todo ello se traducirá en una intensificación de los flujos migratorios, que tendremos que considerar en clave de posibilidad si queremos revertir la pérdida de población y el envejecimiento galopante.

Tendencias económicas.

  • Progresión de la especialización inteligente a escala planetaria, donde la producción de bienes y servicios tenderá a la concentración.
  • Economía verde y circular y descarbonización.
  • Economía de la experiencia, donde las personas se inclinan por la compra de experiencias antes que de productos y servicios.
  • Fabricación deslocalizada con el desarrollo de tecnologías de fabricación aditiva (3D).
  • Movimiento Slow para atender a un segmento de clientes de alto poder adquisitivo que se inclina por la vida tranquila.
  • Economía naranja en torno a los servicios culturales.
  • Crecimiento de los servicios destinados a personas mayores de 50 años (economía plateada), tanto por el incremento de su número, como de su poder adquisitivo.

En el horizonte de 2030, la mitad de la clase media del mundo estará en Asia, especialmente en China e India. A la par que el segmento de millonarios en el mundo seguirá creciendo, en especial en la región del Asia-Pacífico.

Por otro lado, el futuro del mundo a medio plazo pasa por África, porque a partir de 2045 su peso demográfico en el mundo se dispara, tomando el relevo de Asia y convirtiéndose con diferencia en el continente más poblado. Por ese motivo se ha convertido en el centro de atención e inversiones estratégicas de China.

Los polos tecnológicos en el mundo.

La tecnología en el mundo gira en torno a una serie de polos: Boston-Nueva York, Silicon Valley (California), Londres, Berlín, Israel, Pekín, Shanghái, Singapur, Bangalore o Sidney. Los nodos tecnológicos que dinamizan el mundo no son los países, sino ecosistemas más locales asociados al dinamismo de las grandes ciudades.

Los escenarios tecnológicos.

En el horizonte de 2030 estaremos en la eclosión de las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial (big data, blockchain, machine learning, impresión aditiva, realidad aumentada, robótica, programación), en una aceleración de la convergencia NBIC (nanotecnología, biotecnología, infotecnología, cognotecnología). La Inteligencia Artificial y su aplicación práctica a todas las actividades humanas transformará por completo nuestros trabajos y formas de vida.

Otras macrotendencias de fondo.

Los otros factores que debemos incluir en la ecuación que va a determinar nuestro futuro son: Aceleración constante, contracción del espacio y el tiempo, concentración y agitación de los movimientos humanos y los procesos globales, desmaterialización de la producción y la economía (realidades digitales), hibridación de funciones humanas y tecnológicas, progresión de la influencia de los gigantes tecnológicos, democratización de la capacidad de fabricación y creación de valor, cambios de propensión en el consumo (de la propiedad al uso), cambio del centro de gravedad del mundo (del Atlántico al Pacífico) y de economías avanzadas a economías emergentes.

Un factor determinante para nuestro desarrollo futuro es el acceso democrático a las posibilidades que nos ofrecen las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial. Para trazar el rumbo de Extremadura y ser relevantes en el mundo que viene, tenemos que hacer un seguimiento permanente de la tecnología, por sus implicaciones que tiene sobre la demografía, la sociología y la economía.

¿Cómo podemos ser relevantes en  2030? El papel de Extremadura en el mundo que viene.

Para eso tenemos que responder a estas tres preguntas: ¿Qué es Extremadura en el mundo? ¿Qué quiere ser en el futuro? ¿Qué puede ofrecer al mundo? Lo visto hasta ahora nos puede dar la respuesta a la primera, las dos últimas nos interpelan para diseñar la hoja de ruta hacia el futuro.

Extremadura tiene la oportunidad para significarse en el mundo del 2030 y ser relevante, aún siendo pequeña:

  • Si somos inteligentes para acomodar emigrantes y atraer talento, llevando a cabo estrategias como Canadá que concede visados a los universitarios extranjeros que estudian en el país para quedarse a trabajar allí, o Alemania regularizando a población inmigrante (sabiendo que la política de inmigración no la tiene la región).
  • Aprovechando la creciente urbanización y las megalópolis para convertirnos en un referente de la vida tranquila y atraer personas que forman parte de movimientos como el movimiento Slow, sirviendo de descompresión al mundo urbano y de las megalópolis.
  • Estrechando los vínculos históricos con aquellas culturas y países que están unidos a nuestro pasado (Latinoamérica, Norte de África y países árabes, Israel y el mundo judío).
  • Dirigiendo la producción de bienes y servicios hacia la clase media gigante que está apareciendo en Asia.
  • Desde la especialización inteligente en bienes y servicios basados en la economía de la experiencia para los millonarios del mundo y la clase media-alta emergente.
  • Desde la especialización en economía plateada y el desarrollo de servicios para las personas de más de 65 años, que constituyen un mercado de más de 1000 millones para 2030.
  • Desde la especialización en la economía verde y circular.
  • Desde la especialización en la producción de energías renovables (tanto de grandes centrales como de producción distribuida).
  • Desde la especialización en la tecnología y gestión del agua que será la gran crisis que viene tras la energética.

Si queremos ser relevantes en el mundo que viene tenemos que estar presentes en los mercados emergentes, mirando a Asia y el Pacífico. Y también buscando nuestra posición de puente con África y convirtiéndonos en un actor relevante en su desarrollo.

El mundo del futuro será un movimiento permanente de personas, bienes y servicios. Y Extremadura tiene que salir al encuentro de ese futuro, trabajando para conectarse con los nuevos mercados y estar presentes en los ecosistemas donde se está gestando la tecnología, creando los espacios y las conexiones para tejer redes, enviar jóvenes allí, crear alianzas y desarrollar proyectos en común.

Extremadura no tiene una ciudad grande capaz de nuclear el territorio y generar un efecto de tracción, nuestro peso demográfico y territorial es el que es y nos hace falta masa crítica. En cuanto a la tecnología, también está claro que no podemos ser (de momento) un Silicon Valley ni un polo para el desarrollo de las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial. Pero sí podemos estar en conexión permanente con las ciudades y ecosistemas mundiales de innovación para incorporar rápidamente las tecnologías emergentes a todos nuestros sectores y actividades. En definitiva, mantenernos conectados y expectantes a lo que hacen para aprender de ellos y aterrizar rápidamente las disrupciones que aparecen a nuestras realidades.

Activos y capitales en los que tiene que invertir la región.

El concepto y las formas de capital se han transformado en los últimos años. Si hace unas décadas el capital financiero era escaso, hoy podemos comprobar como hay un gran capital circulante ávido de encontrar lugares atractivos para la inversión. 

Extremadura tiene que descubrir que las nuevas formas críticas de capital son intangibles (capital emocional, capital natural, capital intelectual, capital relacional, capital cliente, capital reputacional, confianza…). Y es en esos activos y capitales donde más tenemos que invertir.

¿A qué apostamos?

Aunque el futuro es impredecible, el conocimiento de las tendencias que hemos esbozado nos aporta determinadas pistas para plantear escenarios plasusibles y apostar, sabiendo que cada apuesta que hacemos en detrimento de otra tiene un coste de oportunidad.

Pero lo que no podemos hacer es caer en la inopia de los círculos académicos y los tópicos fáciles que se airean en los mensajes políticos y medios de comunicación que nos recomiendan apostar sin más a la educación, a la industrialización, a la tecnología o al empleo.

Y no podemos apostar sin más, porque al diseñar el futuro caemos en el error de preguntar al pasado y hacer un poco más de lo mismo, sabiendo que el futuro no se parecerá en nada al pasado, por lo que las  recetas deberán ser diferentes. Por eso no podemos apostar a la educación y seguir haciendo la misma educación que estamos haciendo ahora, ni al empleo como lo hemos entendido tradicionalmete, ni a la industrialización de la Tercera Revolución Industrial porque estamos en la Cuarta Revolución Industrial, ni a  los sectores y actividades de la economía convencional sin encontrar nuestra especialización en el mundo…

La primera apuesta que debemos hacer es cambiar nuestros patrones de pensamiento y esquemas mentales (cambio de paradigma), cambiar nuestras formas de relacionarnos con el mundo, nuestra actitud ante la vida desde la creatividad, la innovación, el talento, el emprendimiento y el liderazgo. Desarrollando un espíritu colaborativo y de trabajo en equipo, el abandono de la crítica fácil y la queja, la creación de ambientes de confianza y el cultivo de la ambición positiva, como factores intangibles que determinarán el futuro de Extremadura. Y para eso debemos aprender a cambiar con el cambio y salir al encuentro del futuro en lugar de mantener una actitud reactiva y defensiva.

Todo país y toda comunidad, antes que nada, son un estado de ánimo, y los estados de ánimo definen por completo nuestras posibilidades de futuro. Por lo tanto, lo primero que tenemos que cambiar en este momento es nuestro estado de ánimo para atrevernos a enfrentar y protagonizar grandes desafíos globales (energía, salud, alimentación, lucha contra el cambio climático…), sabiendo lo que somos, lo que queremos ser en el futuro y, sobre todo, lo que podemos ofrecer a un mundo con 8500 millones de potenciales clientes.

Las claves para tener éxito en el mundo del 2030, además de los factores señalados vendrán dadas por la flexibilidad y rapidez para incorporar la tecnología emergente que fabrican otros a la creación de nuevos productos y servicios, aplicación de la Inteligencia Artificial a todos las actividades y ámbitos de la vida (educación, empresas…), digitalización, servicios especializados para la tercera edad; biotecnología aplicada a los cultivos y ganadería, soluciones smart para el turismo inteligente; fabricación aditiva… Todo un cambio de posicionamiento en torno al futuro que pasa por la transformación radical de nuestro sistema educativo, para lo que proponemos la hoja de ruta contenida en el libro Educación 2050.

Necesitamos una estrategia a largo plazo y un plan de acción.

Un ejercicio que no coincide con las propuestas y cálculos electorales, pero que es necesario realizar porque el posicionamiento de los países y las regiones ante los cambios que van a ocurrir en esta década van a condicionar por completo nuestro futuro a largo plazo. Y para eso es necesario profundizar en el análisis de las tendencias, interpretar las variables del entorno global y su evolución plausible, recrear escenarios posibles, calibrar los aspectos críticos del coste de oportunidad para tomar decisiones fundadas. Y a partir de ahí diseñar una estrategia flexible, porque la velocidad del cambio nos va a llevar a una revisión permanente de la hoja de ruta.

Si tenemos un proyecto colectivo y permanecemos unidos llegaremos lejos.

El futuro de la Extremadura del 2030 está en las alianzas, compromisos y promesas que nos hagamos hoy, y en nuestra decisión, emoción y las ganas que le pongamos ahora, en el permiso que nos demos para concebir y pelear por nuestros sueños, en nuestra flexibilidad y capacidad para aprender cosas nuevas y llevarlas a la práctica, en nuestra apertura mental… Y en la decisión de nuestros gobernantes para atreverse.

El futuro de Extremadura dependerá del sentido de los billones de conversaciones que tengamos y la capacidad de enfocar las mismas, así como la existencia de las utopías que nos inspiren… Y todo esto dependerá  de nuestro estado de ánimo, de un estado donde veamos oportunidades o donde lo veamos todo negro, porque Extremadura como cualquier pueblo o comunidad, antes que nada, es un estado de ánimo y los estados de ánimo definen quiénes somos ahora y quiénes vamos a ser en el futuro.

Adelante!!!

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5 comentarios en “¿Quo vadis Extremadura? 

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