
Por Juan Carlos Casco, Fernando Barrena y Damián Pérez
RESUMEN DEL ARTÍCULO
El nuevo currículum para la era de la Inteligencia Artificial no se limita a enumerar títulos, cursos y experiencia. Está diseñado para mostrar qué valor puedo aportar, qué red de colaboración movilizo, qué oferta soy capaz de construir, qué destrezas poseo, qué éxitos he alcanzado, qué conocimientos aplico y, como elemento central, qué sé hacer con la IA.
El apartado Mis competencias IA debe evidenciar el manejo de modelos de lenguaje, la creación de automatizaciones, el diseño y orquestación de agentes, la programación en lenguaje natural y la capacidad para integrar la IA en los flujos de trabajo. Pero este nuevo capital tecnológico solo produce resultados cuando se combina con las competencias humanas.
Ahí entran las soft skills del Modelo 6-9: escuchar, declarar, afirmar, enjuiciar, pedir y prometer, aplicadas a la dirección, las relaciones, el trabajo, el aprendizaje, la renovación, la emocionalidad, la planificación y la evaluación.
El Sistema 13+12 amplía esta arquitectura con capacidades como verlas venir, detectar tendencias, descubrir lo emergente, aprender continuamente, pensar en grande, crear comunidad, orquestar personas, surfear el cambio y ser disruptor, junto con competencias específicas para dirigir, trabajar, utilizar la tecnología y educar.
Este currículum no describe solo lo que fui. Demuestra lo que soy capaz de crear junto a otras personas y con la Inteligencia Artificial.
Adelante!!!
ARTÍCULO COMPLETO
En la era de la Inteligencia Artificial necesitamos rediseñar por completo nuestro currículum
Siempre nos ha preocupado cómo hacer un buen currículum. Qué debemos destacar para mejorar nuestra empleabilidad, qué competencias encajan mejor con las necesidades del mercado de trabajo, qué buscan realmente las empresas y qué nuevos conocimientos o habilidades deberíamos incorporar. En el fondo, responder a estas preguntas nos ha servido para orientar nuestros estudios, ampliar nuestra formación y tomar decisiones sobre nuestro futuro profesional.
Pero los tiempos cambian. Y ahora lo hacen a una velocidad vertiginosa.
Una persona que hace diez años tenía un currículum excelente puede encontrarse hoy completamente desfasada, por muchas carreras, másteres y certificados que haya ido acumulando. El problema aparece cuando seguimos creyendo que sumar conocimientos garantiza por sí solo nuestra empleabilidad en un mundo que ya funciona con otras reglas.
Hace más de una década, junto a mi equipo, diseñamos un nuevo modelo de currículum que rompía con los esquemas y conceptos tradicionales. No se trataba simplemente de cambiar su diseño, hacerlo más atractivo o alterar el orden de sus apartados. Lo que planteábamos era una transformación profunda en la manera de presentarnos ante una empresa y de entender nuestro propio valor profesional.

Aquel modelo ha sido utilizado desde entonces por miles de personas e incorporado al diseño de políticas públicas, programas de empleo, diseño de asignaturas y actuaciones formativas impulsadas por diferentes gobiernos y organizaciones.
Nuestra propuesta venía a sustituir el currículum convencional de la era industrial. Un modelo en el que primaban la formación técnica y profesional, la experiencia acumulada realizando una misma tarea durante años y la suma de estudios, títulos académicos y puestos de trabajo desempeñados.
Ese currículum tenía sentido en un mundo estable, donde las empresas conocían con bastante precisión las tareas que necesitaban cubrir y buscaban personas preparadas para ejecutarlas. Pero el mundo actual ya no funciona así. Las tareas cambian, los empleos se transforman, los conocimientos envejecen y muchas actividades que ayer parecían imprescindibles hoy pueden automatizarse o desaparecer.

Frente a aquel modelo, nuestro nuevo currículum se centraba en cultivar y mostrar seis elementos esenciales.
En primer lugar, mi valor: qué puedo aportar realmente a tu empresa u organización y qué puede ganar incorporándome.
En segundo lugar, mi red de colaboración: las alianzas, relaciones y personas con las que puedo contar para llevar adelante proyectos, abrir oportunidades y producir resultados.
En tercer lugar, mi oferta: qué valor puedo ayudar a crear para los clientes o usuarios de la organización.
En cuarto lugar, mis destrezas: las competencias, habilidades prácticas y capacidades que sé poner en juego para hacer que las cosas ocurran.
En quinto lugar, mis éxitos: las cosas importantes que he logrado, las dificultades que he superado y las evidencias que demuestran mi capacidad para producir resultados.
Y, por último, mis conocimientos: todo aquello que he aprendido a lo largo de la vida y que puedo aplicar de manera útil al trabajo.
El orden no era casual. En el currículum tradicional, los estudios y títulos aparecían como el elemento central. En nuestro modelo, los conocimientos seguían siendo importantes, pero quedaban al servicio de algo mucho más decisivo: la creación de valor.
Al empleador actual le importa cada vez menos la cantidad de carreras y másteres que acumulas. Lo que realmente quiere saber es qué puedes aportar a su empresa, qué problemas puedes resolver, qué oportunidades eres capaz de descubrir y qué resultados puedes conseguir.
Incluso un currículum excesivamente denso en formaciones académicas puede llegar a constituir un lastre. No porque aprender sea negativo, sino porque la nueva realidad nos obliga a desaprender muchas cosas viejas y a reaprender otras nuevas con rapidez. Y cuanto más apegados estemos a nuestros títulos, conocimientos y certezas, más difícil será abandonar aquello que ha dejado de servir.
Las empresas no buscan únicamente trabajadores. Buscan personas que aporten capital relacional, expresado en redes, alianzas y relaciones de confianza. Buscan capital cliente, representado por la capacidad de construir ofertas y generar nuevas oportunidades. Buscan capital intelectual, formado por conocimientos útiles y aplicables. Y buscan capital reputacional, sustentado en los éxitos, la credibilidad y los resultados obtenidos.
Todo ello con una finalidad evidente: aumentar su capacidad para crear riqueza y maximizar su capital financiero.

Para desarrollar este nuevo currículum y entrenar las competencias que incorporaba, diseñamos el modelo 6-9: seis dominios transversales y nueve niveles de excelencia destinados a preparar a las personas para escuchar, coordinarse, tomar decisiones, aprender, renovarse y crear valor en un mundo en permanente transformación.
Para completar el modelo 6-9 e incorporar las soft skills críticas para operar con la IA hemos desarrollado con Urbano García el Sistema de competencias 13+12, libro que verá la luz muy pronto.

El nuevo currículum en la era de la Inteligencia Artificial
El nuevo currículum tendrá que colocar en el centro las habilidades relacionadas con la Inteligencia Artificial, conectadas además con competencias como la creatividad, la iniciativa, el pensamiento crítico, la capacidad de aprender y la responsabilidad sobre los resultados. ¡Vamos a verlo!

Mis competencias IA. Estas son las cosas que sé hacer con la Inteligencia Artificial.
Aquí ya no bastará con escribir que utilizo ChatGPT o que tengo conocimientos de herramientas digitales. Tendré que explicar qué sé hacer realmente: manejar modelos de lenguaje aplicados al trabajo, diseñar automatizaciones, crear y orquestar agentes de IA, programar mediante lenguaje natural, analizar información, mejorar procesos o desarrollar nuevos productos y servicios.
A los capitales que ya aportaba el trabajador —relacional, cliente, intelectual y reputacional— se incorpora ahora uno decisivo: el capital IA. Es decir, mi capacidad para utilizar la Inteligencia Artificial con el fin de multiplicar clientes, reducir costes, aumentar la eficiencia y generar nuevos beneficios para la empresa.
Y no nos engañemos: los nuevos entrevistadores y reclutadores también serán agentes de Inteligencia Artificial. No perderán demasiado tiempo preguntándome dónde me veo dentro de cinco años o cuál es mi mayor defecto. Irán directamente al grano.
¿Cómo utilizas la IA? ¿Qué sabes hacer con ella? ¿Qué valor diferencial puedes aportar a esta empresa? ¿Qué procesos automatizarías? ¿Cómo rediseñarías nuestros flujos de trabajo? ¿Cuántos agentes has creado? ¿Cómo los coordinas? ¿Sabes programar utilizando lenguaje natural? ¿Puedes demostrar los resultados que has conseguido?
El nuevo currículum tendrá que responder a estas preguntas con evidencias. No bastará con enumerar herramientas ni declararse innovador. Habrá que mostrar automatizaciones, agentes, proyectos, soluciones y resultados concretos.

Porque la diferencia ya no estará entre quien utiliza o no utiliza la IA. Estará entre quien la usa como un juguete y quien la convierte en una máquina para producir valor.
Y esa diferencia puede ser la que separe a un mileurista de un cienmileurista. ¿Te parece poco argumento para irte poniendo las pilas?
Cómo convertirte en un súper trabajador en la era de la IA
Las claves te las estoy dando y, en buena lid, tendrías que estar pagándome una buena suma de dinero por todo esto. Pero hoy estoy generoso y voy a regalarte algo más.
Convertirte en un súper trabajador no consiste en aprender a manejar una colección de herramientas ni en acumular cursos sobre Inteligencia Artificial. Consiste en rediseñar por completo tu manera de trabajar y esquemas mentales, en cambiar tus prácticas. En aprender a coordinarte con la IA, delegarle tareas, corregirla, combinar varios agentes y utilizar todo ese poder para hacer más, mejor y en menos tiempo.
La diferencia no estará en tener acceso a la tecnología, porque muy pronto todos la tendrán. La diferencia estará en saber convertirla en productividad, valor, clientes, ahorro y resultados.
Para lograrlo necesitas algo más que aplicaciones: necesitas un nuevo método. Un manual del trabajo adaptado a una época en la que al otro lado del flujo de trabajo ya no siempre hay una persona, sino una Inteligencia Artificial.
Y ahí empieza de verdad la transformación.
El nuevo manual del trabajo en la era de la IA
Para ser excelente en la era de la Inteligencia Artificial sigue siendo válido el modelo universal del trabajo humano: alguien pide, se acuerdan unas condiciones, se realiza la tarea, se entrega el resultado y se evalúa si cumple o no con lo pactado.

Ese ciclo funciona desde que los seres humanos empezamos a hacer cosas juntos y seguirá vigente, al menos hasta que la IA decida que ya no nos necesita para trabajar.
Mientras tanto, tendremos que aprender a coordinarnos con máquinas inteligentes. Y eso exige un nuevo manual del trabajo que será decisivo para determinar la calidad de nuestro currículum.
Entender el nuevo contexto
Al otro lado ya no siempre hay una persona. Hay otro ente: la IA. No piensa como nosotros, no tiene cuerpo, experiencia vital, emociones ni una representación humana del mundo.

Por eso necesitamos recuperar dos disciplinas antiguas. La mayéutica, como arte de preguntar y conversar con la IA, y la hermenéutica, como capacidad para interpretar críticamente sus respuestas. Ya no basta con saber hablar con otros seres humanos. Ahora tenemos que aprender a entendernos también con las máquinas.
Aprender a pedir bien

Es lo que algunos llaman ingeniería de prompts, aunque en realidad es algo más profundo. Consiste en dar contexto y establecer con claridad qué queremos, cómo debe hacerse, para qué lo necesitamos y bajo qué condiciones consideraremos satisfactorio el resultado.
Quien formule pedidos pobres recibirá trabajos pobres. Quien aprenda a construir buenos pedidos podrá multiplicar su capacidad para producir más, mejor y en menos tiempo.
Aprender a evaluar la entrega
La IA se equivoca, alucina e inventa. Por eso no podemos aceptar sus respuestas como quien recibe las tablas de la ley. Hay que comprobarlas, contrastarlas y decidir si cumplen o no con las condiciones acordadas.

Evaluar no es un trámite final. Es una parte esencial del nuevo trabajo. A través de esa evaluación aprendemos a corregir a la IA, a afinar nuestras instrucciones y a mejorar la relación con ella.
En definitiva, las dos competencias decisivas del trabajo en la era de la Inteligencia Artificial serán muy sencillas de formular y muy difíciles de dominar: pedir mejor y evaluar mejor.
¿Ya tienes armado tu nuevo currículum? Lo más inteligente es que lo rompas o lo guardes para ti
Si de verdad has construido todo eso —una red sólida, una oferta propia, competencias útiles, resultados demostrables y capacidad para trabajar con la Inteligencia Artificial— quizá lo menos inteligente sea utilizarlo para pedir empleo.
No seas mentecato. ¿Para qué vas a presentarte ante una empresa como alguien que solicita una oportunidad si ya estás en condiciones de crearla? ¿Para qué vas a esperar a que otro decida cuánto vales si puedes diseñar una oferta, reunir un equipo, automatizar procesos, captar clientes y competir directamente con quien pretende contratarte? E incluso, ¿por qué no te planteas convertirte en una de los primeras empresas en ganar mil millones de euros con un solo trabajador?, porque habrá muchas de esas características en los próximos años.

El nuevo currículum, llevado hasta sus últimas consecuencias, deja de ser una herramienta para buscar trabajo y se convierte en una declaración de independencia profesional.
Porque si sabes hacer todo eso, ya no eres solo un candidato. Eres una empresa en potencia, un súper emprendedor. Una unidad de creación de valor. Un competidor capaz de poner el cartel de cerrado por quiebra en la puerta de quien no supo reconocerte a tiempo.
De todas maneras, si todavía no lo tienes tan claro, si aún no te atreves o si prefieres empezar dentro de una organización, muestra todo tu potencial con este nuevo currículum. Demuestra lo que sabes hacer, lo que puedes transformar y el valor que eres capaz de multiplicar con la IA.
Entonces dejarás de ser un trabajador más. Te convertirás en un súper trabajador.
Adelante!!!
*Nota. Para profundizar más en el artículo, accede a los siguientes enlaces:
Aquí tienes el nuevo modelo de currículum. Las nuevas competencias de los trabajadores del siglo XXI
Antecedente directo del artículo. Propone sustituir el currículum basado en títulos y experiencia por otro centrado en el valor, la red, la oferta, las destrezas, los éxitos y los conocimientos aplicables.
El currículum del hoy y del mañana
Plantea que cada persona debe aprender a gerenciar su vida, inventar su trabajo y convertirse en una oferta para los demás, combinando conocimiento, autonomía, liderazgo e iniciativa.
El nuevo manual del trabajo en la era de la Inteligencia Artificial
Explica cómo integrar la IA en el ciclo del trabajo: formular buenos pedidos, establecer condiciones de satisfacción y evaluar críticamente los resultados obtenidos.
El Sistema de Competencias 13+12: el kit esencial para navegar el siglo XXI
Presenta un sistema de competencias para aprender, liderar, innovar, crear comunidad, interpretar la tecnología y desenvolverse en entornos de cambio permanente.
Las dos disciplinas claves para dominar la Inteligencia Artificial
Sitúa la mayéutica y la hermenéutica como competencias fundamentales para conversar con la IA, formular mejores preguntas, interpretar sus respuestas y verificar sus resultados.
La primera empresa que ganará 1.000.000.000 de dólares con un solo trabajador
Proyecta el nacimiento del empresario capaz de crear y dirigir una organización completa mediante agentes de IA, llevando al límite la figura del súper trabajador.
