
RESUMEN DEL ARTÍCULO
A finales de los años noventa, del siglo XX Extremadura decidió liderar la Sociedad de la Información. Veinte años después, Guillermo Fernández Vara volvió a mirar más lejos que nadie. Comprendió que la Inteligencia Artificial no era una herramienta más, sino un cambio de época, una fuerza capaz de transformar el trabajo, la economía, la educación, la sanidad y nuestra propia forma de estar en el mundo. Y decidió actuar. Porque hay personas que se dedican a administrar el presente y otras que nos construyen el porvenir de manera silenciosa.
De aquella visión nació el Decreto-ley 2/2023. Hoy, la Diputación de Cáceres recoge ese testigo con una Estrategia de Inteligencia Artificial pensada para las personas, los pueblos y las próximas generaciones. Una estrategia sólida, con un rumbo bien trazado, con su laboratorio, capacidades propias y soberanía tecnológica; una hoja de ruta para que ningún municipio, ninguna empresa y ninguna persona de la provincia se quede atrás.
Las grandes obras comienzan cuando alguien se atreve a imaginar lo que todavía no existe y tiene el coraje para avanzar en lo desconocido.
Sí, Guillermo. Estamos a la altura porque nos estamos dejando la piel en ello.
Gracias por la visión y por el legado. Lo defenderemos y lo haremos crecer. Como en la arenga de Máximo Décimo Meridio a sus tropas demostraremos que lo que hacemos en vida tiene su eco en la eternidad.
Con nosotros vas. En el corazón te llevamos.
Adelante!!!
ARTÍCULO COMPLETO

A finales de los años noventa del siglo pasado, Extremadura tomó una decisión que entonces parecía temeraria: no resignarse a llegar tarde a la revolución de la Sociedad de la Información. Una región periférica, rural y con graves déficits estructurales decidió convertir sus desventajas en una oportunidad para adelantarse al futuro.
De aquella visión nacieron la Intranet Extremeña, los Nuevos Centros del Conocimiento, el Plan de Alfabetización Tecnológica, la Red Tecnológica Educativa y, en 2002, GNU/LinEx, uno de los primeros grandes proyectos públicos de software libre del mundo. Extremadura comprendió algo esencial: la tecnología podía convertirse en una poderosa herramienta para democratizar el conocimiento, garantizar la igualdad de oportunidades y reducir las distancias entre el mundo rural y el urbano.
Veinte años después, volvió a adelantarse.
A finales de 2022, cuando la aparición de ChatGPT anunció que el mundo estaba entrando en una nueva era, Guillermo Fernández Vara entendió inmediatamente la magnitud de lo que estaba ocurriendo. No estábamos ante una herramienta más, ni ante una nueva fase de la digitalización. Nos encontrábamos ante una revolución sin precedentes destinada a transformar la economía, el trabajo, la educación, la sanidad, la Administración pública y nuestra propia manera de ser y estar en el mundo.
Guillermo decidió que Extremadura no podía contemplar pasivamente aquel cambio. Había que actuar, y había que hacerlo deprisa. De ese impulso surgió el Grupo Motor para el impulso de la IA y a partir de ahí nació el Decreto-ley 2/2023, de 8 de marzo, de medidas urgentes de impulso a la inteligencia artificial en Extremadura, aprobado por el Consejo de Gobierno y convalidado por la Asamblea el 23 de marzo. Aquella norma abrió el camino para promover la alfabetización, la innovación, la modernización de los servicios públicos y la incorporación de la IA al desarrollo económico y social de la región.

El 19 de julio de 2025 escribí con Guillermo un artículo titulado ¿Estaremos a la altura como sociedad para enfrentar la revolución de la Inteligencia Artificial? En él nos preguntábamos si seríamos capaces de superar nuestras diferencias, abandonar nuestras posiciones maximalistas y construir los grandes acuerdos que exige este tiempo histórico.
Guillermo nos dejó el 5 de octubre de 2025. Pero las ideas, cuando nacen de una convicción profunda y se ponen al servicio de la sociedad, sobreviven a quienes las impulsaron.

El 1 de julio de 2026, con la presentación de la Estrategia de Inteligencia Artificial de la Provincia de Cáceres 2025-2030, la Diputación de Cáceres tomó el testigo para continuar aquel legado.
Hoy podemos responder a la pregunta que nos hicimos entonces.
Estamos a la altura, Guillermo.
La inteligencia artificial lo está cambiando todo

La inteligencia artificial no es únicamente una revolución tecnológica. Es una revolución económica, productiva, laboral, científica, educativa, cultural y social. Está transformando todas las actividades humanas y lo está haciendo a una velocidad para la que no existen precedentes.
La economía mundial se reorganiza alrededor de los datos, los algoritmos, la capacidad de computación y la energía necesaria para sostenerlos. Las grandes inversiones se desplazan hacia las infraestructuras digitales y las empresas capaces de desarrollar modelos cada vez más potentes. Al mismo tiempo, sectores como la energía, las materias primas, la logística o las telecomunicaciones adquieren una nueva dimensión estratégica.
El trabajo también está cambiando. La IA ya no se limita a automatizar tareas mecánicas. Es capaz de redactar, analizar, programar, traducir, diseñar, diagnosticar, investigar, asesorar y generar conocimiento. Estamos pasando de utilizar herramientas digitales a trabajar junto a agentes inteligentes que pueden asumir funciones autónomas, coordinarse entre ellos y colaborar con las personas.
No significa que el ser humano deje de ser necesario. Significa que cambia radicalmente su papel. Muchas tareas rutinarias serán asumidas por máquinas, mientras que cobrarán más valor capacidades genuinamente humanas, como formular buenas preguntas, interpretar, contrastar, decidir, crear, cuidar, liderar y asumir responsabilidades.
La medicina comienza a incorporar sistemas capaces de anticipar enfermedades y personalizar tratamientos. La ciencia acelera descubrimientos que antes exigían años de investigación. La educación puede adaptarse a las necesidades de cada estudiante. Las empresas pueden mejorar su productividad y competir desde cualquier territorio. Las Administraciones disponen de herramientas para reducir trámites, anticipar necesidades y prestar mejores servicios.
Pero junto a esas oportunidades aparecen enormes riesgos: concentración del poder tecnológico, pérdida de empleos, desigualdad, dependencia exterior, manipulación informativa, sesgos algorítmicos, vulneración de la privacidad y creación de una nueva brecha entre quienes sepan utilizar la IA y quienes permanezcan rezagados.
La cuestión, por tanto, ya no es si la Inteligencia Artificial va a transformar nuestras vidas. Ya lo está haciendo. La verdadera cuestión es si seremos capaces de gobernarla y ponerla al servicio del bien común.
Estamos en un cambio de época: las Administraciones públicas y las organizaciones han de ser proactivas

En los grandes momentos de transformación, esperar también es una decisión. Y casi siempre es la peor.
Las instituciones públicas pueden limitarse a observar cómo avanza la revolución, adquirir herramientas diseñadas por otros y adaptarse tarde a decisiones tomadas lejos de sus territorios. O pueden asumir un papel protagonista, anticiparse, construir capacidades propias y orientar la tecnología hacia las necesidades reales de su ciudadanía.
La Diputación de Cáceres ha elegido el segundo camino.
Ha decidido liderar el cambio, no para sustituir a las personas por máquinas, sino para humanizar la tecnología. No para incorporar la Inteligencia Artificial porque esté de moda, sino para mejorar los servicios públicos, reforzar a los ayuntamientos, impulsar la economía, combatir la despoblación y generar nuevas oportunidades en los pueblos.
Esta decisión es especialmente importante en una provincia extensa, rural y vertebrada por pequeños municipios. Si dejamos que la transformación se produzca únicamente bajo las reglas del mercado, la Inteligencia Artificial tenderá a concentrarse en las grandes empresas, las grandes ciudades y los territorios con mayores recursos.
Las Administraciones públicas tienen la obligación de impedir que eso ocurra. Deben actuar como garantes de la igualdad, acercando la tecnología a quienes tienen más dificultades para acceder a ella y evitando que la nueva brecha digital agrande las desigualdades existentes.
La Diputación de Cáceres ha entendido que su responsabilidad no consiste simplemente en digitalizar sus procedimientos. Consiste en garantizar que los pueblos, sus empresas, sus trabajadores, sus ayuntamientos y su ciudadanía formen parte activa de la nueva era.
Los gobiernos y las organizaciones necesitan diseñar sus propias estrategias

Incorporarse a la inteligencia artificial no consiste en comprar una aplicación ni en contratar unas cuantas licencias. Tampoco basta con organizar cursos o utilizar ocasionalmente una herramienta generativa.
La verdadera transformación exige revisar los procesos de trabajo, ordenar los datos, capacitar a las personas, establecer garantías jurídicas, identificar prioridades y crear una nueva cultura organizativa basada en la colaboración entre la inteligencia humana y la artificial.
Por eso los gobiernos, las empresas y las organizaciones necesitan sus propias estrategias.
Antes de iniciar el camino debemos saber quiénes somos, de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde queremos dirigirnos. Necesitamos conocer nuestras fortalezas, nuestros recursos, nuestros problemas y nuestras aspiraciones. Y, a partir de ahí, decidir qué camino tomamos, qué plan seguimos, qué método utilizamos, qué tecnología necesitamos, para qué queremos utilizarla y qué resultados esperamos conseguir.
Una estrategia es mucho más que un documento. Es una brújula para orientarnos en medio de la incertidumbre. Es un compromiso colectivo, una conversación compartida sobre el futuro y una guía para transformar las ideas en proyectos.
Porque no hay viento favorable para quien no sabe adónde va.
La Estrategia de Inteligencia Artificial de la Provincia de Cáceres

La Estrategia de Inteligencia Artificial de la Provincia de Cáceres 2025-2030 nace de una idea: poner la Inteligencia Artificial al servicio de las personas, los municipios, el desarrollo económico y la cohesión territorial.
No se ha diseñado desde un despacho. Surge como un proceso participativo que ha de mantenerse en el tiempo. Parte de las necesidades reales del territorio y de una visión humanista: la tecnología solo tiene sentido cuando mejora la vida de las personas.
Su misión es convertir a la provincia de Cáceres, en el horizonte de 2030, en un referente en el uso de la Inteligencia Artificial aplicada a los servicios públicos y al desarrollo económico, social y territorial.
Para ello establece tres grandes objetivos: modernizar y optimizar la Administración pública; impulsar el tejido productivo, el empleo y la innovación; y utilizar la IA como herramienta de desarrollo territorial, cohesión social y participación ciudadana.
Estos objetivos se traducen en tres ejes de actuación.
El primero se dirige a la propia Administración provincial y a los ayuntamientos. Busca mejorar los procedimientos, automatizar tareas repetitivas, facilitar la consulta de documentación, agilizar los expedientes y proporcionar mejores herramientas a los empleados públicos.
El segundo se orienta al desarrollo económico de todos los sectores y actividades de la provincia. La IA puede ayudar a modernizar el sector agroganadero, la dehesa, el turismo, el comercio, la economía verde, las industrias culturales y creativas o la economía de los cuidados. También puede apoyar a las pequeñas empresas en ámbitos como la gestión, el marketing, las ventas, la innovación y la búsqueda de financiación.
El tercer eje se centra en el territorio y la ciudadanía. Su finalidad es alfabetizar, capacitar y acercar la Inteligencia Artificial a los pueblos, las asociaciones, los profesionales, los jóvenes y las personas mayores, evitando que nadie quede excluido de la transformación.


La estrategia se impulsa sobre proyectos tractores: una Oficina Técnica, un Grupo de Trabajo, un plan de formación, el Laboratorio DIP-IA, la Red Circular FAB y un sistema de alianzas estratégicas.
Su implantación se desarrollará progresivamente en tres fases. Primero habrá que preparar a la organización, revisar procesos, ordenar los datos y capacitar a los equipos. Después llegará el diseño y prototipado de soluciones. Finalmente, los proyectos que demuestren su utilidad podrán consolidarse, escalarse y extenderse al conjunto del territorio.
Su modelo de gobernanza pivota sobre la Vicepresidencia Primera y el Área de Informática e Innovación, la Oficina Técnica, el Laboratorio, las distintas áreas de la Diputación, los ayuntamientos, las universidades, los centros tecnológicos, las empresas y los agentes sociales. El propósito es consolidar un ecosistema provincial de inteligencia artificial capaz de compartir conocimiento, generar proyectos y extender sus beneficios por toda la provincia.
Ese concepto de ecosistema es fundamental. Ninguna institución puede afrontar por sí sola una transformación de esta magnitud. Necesitamos conectar talento, conocimiento, recursos, financiación, empresas, universidades, instituciones, territorio y ciudadanía. Necesitamos aprender juntos y construir una inteligencia colectiva que sea mucho más poderosa que la suma de las capacidades individuales.
Una estrategia que surge con su propio laboratorio y modelo de Inteligencia Artificial


Una de las fortalezas de la Estrategia es que surge acompañada de un Laboratorio de Inteligencia Artificial y de un modelo tecnológico propio.
El Laboratorio DIP-IA será el espacio en el que la Diputación podrá diseñar, probar, validar, perfeccionar y transferir soluciones adaptadas a las necesidades reales de la institución y de los municipios. Permitirá experimentar antes de implantar, aprender antes de escalar y corregir antes de generalizar.
En su seno podrán desarrollarse asistentes especializados, sistemas de consulta inteligente, automatizaciones, cuadros de mando y agentes capaces de apoyar diferentes procesos administrativos.
Pero su verdadero valor no reside únicamente en las herramientas que pueda producir. Su importancia está en el conocimiento y las capacidades que permitirá acumular dentro de la propia institución.
Cada proyecto servirá para formar a los equipos, mejorar los procedimientos, generar nuevas capacidades y aprender a trabajar de otra manera. La Diputación no se limitará a consumir tecnología creada por otros: desarrollará criterio propio, experiencia y soberanía para decidir cómo, cuándo y para qué utilizarla.
A ello se suma el modelo DIP-IA, la plataforma de Inteligencia Artificial desarrollada por la Diputación con su propia base de conocimiento institucional. Esta solución permitirá trabajar con la información en un entorno controlado, proteger los datos, preservar la confidencialidad y adaptar las aplicaciones a las necesidades concretas de cada servicio.
La plataforma puede ayudar a consultar expedientes, redactar pliegos, revisar contratos, analizar documentos y automatizar tareas administrativas. Pero la decisión final seguirá correspondiendo a las personas. La herramienta propone, ordena, acelera y facilita; el empleado público revisa, completa, valida y asume la responsabilidad.
Este modelo propio garantiza tres elementos esenciales.
El primero es la soberanía. La Diputación mantiene el control sobre sus datos, su conocimiento y la evolución de las herramientas.
El segundo es la seguridad. La información pública y los datos sensibles no pueden quedar expuestos ni depender de sistemas sobre los que la institución no tenga capacidad de supervisión.
El tercero es la creación de capacidades. La verdadera riqueza no estará únicamente en disponer de una plataforma, sino en contar con profesionales capaces de comprenderla, gobernarla, adaptarla y mejorarla.
Apostar por una solución propia no significa encerrarse ni renunciar a la colaboración con empresas y proveedores. Significa relacionarse con ellos desde una posición de conocimiento, autonomía y capacidad de decisión. Significa evitar que la Administración quede cautiva de tecnologías que no controla y garantizar que la innovación responda al interés general.
Una hoja de ruta para que nadie se quede atrás


La Estrategia de Inteligencia Artificial de la Provincia de Cáceres marca una nueva metodología de trabajo. Nos enseña que la incorporación de la IA debe comenzar por una visión compartida, continuar con una hoja de ruta y materializarse en capacidades, proyectos, herramientas, alianzas y resultados concretos.
También supone una apuesta para que la Inteligencia Artificial no quede únicamente al albur de los gigantes tecnológicos o de los movimientos tácticos de la geopolítica. Puede y debe ser una oportunidad para los pueblos, las pequeñas empresas, los trabajadores, las asociaciones, las Administraciones locales y las personas que viven en los territorios rurales, garantizando un mínimo de soberanía y capacidades propias.
El éxito de esta estrategia no se medirá por el número de aplicaciones instaladas o licencias pagadas. Se medirá por su capacidad para mejorar un servicio, facilitar el trabajo de un ayuntamiento, ayudar a una empresa, generar un empleo, cuidar mejor a una persona mayor o permitir que un joven pueda construir su proyecto de vida sin abandonar su tierra.
Ese es el gran reto: convertir una revolución tecnológica en una revolución humana, territorial y democrática.
Con esta iniciativa, la Diputación de Cáceres demuestra estar a la altura de los nuevos tiempos. No se limita a contemplar el futuro: empieza a construirlo. No espera a que otros decidan: asume su responsabilidad. No entiende la Inteligencia Artificial como una amenaza inevitable, sino como una herramienta que debemos gobernar colectivamente.
En Gladiator, antes de entrar en batalla, Máximo Meridio en la arenga a sus soldados, proclama con emoción que lo que hacemos en vida tiene su eco en la eternidad.
Las decisiones que adoptamos hoy también tendrán un eco profundo en las próximas generaciones. Ellas juzgarán si supimos entender el momento, si tuvimos el arrojo y la generosidad de ponernos de acuerdo, y si fuimos capaces de utilizar la tecnología para construir una sociedad más justa, próspera y cohesionada.
Hoy podemos responder a aquella pregunta.
Sí, Guillermo. Estamos a la altura, al menos nos estamos dejando la piel en ello.
Gracias por la visión, por el impulso y por el legado que nos entregaste, lo defenderemos y haremos crecer. Con nosotros vas, en el corazón te llevamos.
Adelante!!!
Nota final
Para profundizar en las cuestiones que aborda el artículo puedes hacerlo aquí:
¿Estaremos a la altura como sociedad para enfrentar la revolución de la Inteligencia Artificial?
Artículo escrito junto a Guillermo Fernández Vara en el que analizamos la aceleración histórica provocada por la inteligencia artificial y planteamos la necesidad de alcanzar grandes acuerdos, actuar con altura de miras y construir un proyecto colectivo capaz de preparar a la sociedad para las transformaciones que ya están ocurriendo. Es el antecedente directo y la inspiración de este artículo. (juancarloscasco.emprendedorex.com)
Estrategia de Inteligencia Artificial de la Provincia de Cáceres 2025-2030
Espacio oficial de la Diputación de Cáceres desde el que se puede acceder a la Estrategia completa, el folleto, el dossier y su documento resumen. La iniciativa propone democratizar la IA y aplicarla a la modernización de los servicios públicos, el desarrollo económico, el empleo, el reto demográfico, el mundo rural y la capacitación de la ciudadanía. (Diputación de Cáceres)
El papel de Extremadura en la revolución de la Inteligencia Artificial. Una estrategia para hacerlo
Una reflexión temprana sobre la oportunidad histórica de que Extremadura vuelva a ocupar una posición avanzada, como ya hizo con la Sociedad de la Información. El artículo defiende la necesidad de conocernos, definir nuestro valor diferencial, desarrollar una estrategia propia y convertir la tecnología en aplicaciones útiles para la educación, el empleo, la salud, la agricultura, la ganadería y el conjunto de la economía regional. (juancarloscasco.emprendedorex.com)
Extremadura lidera la implantación de la Inteligencia Artificial: Decreto-ley 2/2023
Análisis del Decreto-ley 2/2023, de 8 de marzo, que situó a Extremadura entre los primeros territorios europeos en adoptar una iniciativa legislativa para impulsar la inteligencia artificial. El texto explica su filosofía: abrir el camino a la apropiación colectiva de la tecnología, fomentar la formación y el talento, generar oportunidades económicas y establecer una hoja de ruta para que las Administraciones, las empresas, los trabajadores, los jóvenes y la sociedad participen activamente en esta revolución.
