Archivo de la categoría: Liderazgo político.

¿Por qué las iglesias, los partidos políticos y las organizaciones se quedan sin clientes?

RESUMEN DEL ARTÍCULO 

Los partidos políticos se quedan sin votantes, las iglesias sin fieles, las empresas sin clientes… y se comportan como la orquesta del Titanic, tocando mientras el barco se hunde y viviendo de las exiguas rentas de un pasado glorioso.

Vivimos un desacoplamiento histórico: mientras avanzan a pasos agigantados la Cuarta Revolución Industrial y la Inteligencia Artificial, nuestras instituciones permanecen ancladas en el siglo XIX. Este cataclismo de credibilidad nace de una verdad incómoda: no son los fieles quienes abandonan sus marcas, son las organizaciones las que han abandonado a su gente.

Cuando una institución se vuelve sorda al latido de la calle, los seguidores se sienten invisibles y el propósito se diluye. En esta era de «destrucción creativa», el marketing y la cosmética pueden dar el pego un rato; cuando lo que se requiere es una metanoia: una transformación profunda del alma y la arquitectura organizacional. Culpar al ciudadano por «no entender» es el último refugio de la soberbia.

El éxito adaptativo no pertenece a los más grandes, sino a los más flexibles y capaces de adaptarse con rapidez a los cambios en el medio y tienen el valor de refundarse. Para sobrevivir, debemos sustituir la burocracia por el sentido y la identidad por la acción y la comunidad. El futuro es de quienes tengan el valor de morir a lo que fueron para nacer a lo que el mundo necesita que sean hoy.

Adelante!!!

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El arte de transferir entusiasmo

RESUMEN DEL ARTÍCULO 

“La venta es una transferencia de entusiasmo”, afirmaba Brian Tracy. Y aunque la frase parece limitada al ámbito comercial, en realidad describe uno de los motores más profundos de la conducta humana. No solo compramos movidos por entusiasmo: también elegimos pareja, votamos, creemos, nos comprometemos y damos forma a nuestro destino impulsados por la emoción que otros logran despertarnos.

La razón suele llegar después, cuando la decisión ya está tomada. Actúa como justificación, no como origen. El entusiasmo es el verdadero detonante. Nos enamoramos por la energía que sentimos, adquirimos bienes por la promesa que representan y seguimos a líderes por la emoción colectiva que encarnan. La vida, en el fondo, es un intercambio continuo de entusiasmo.

Pero el entusiasmo auténtico no se improvisa. No puede simularse ni construirse desde el vacío. Solo emociona quien está verdaderamente emocionado. Y para que funcione, debe contener una promesa creíble, valiosa y realizable para quien la recibe.

Entusiasmar no es manipular, sino comprender el alma de quienes te escuchan y ofrecerles algo pensado en grande. Cuando carácter, argumento y emoción se alinean, el entusiasmo surge de forma natural. Y entonces, ya no hace falta empujar: la gente avanza sola.

Adelante!!!

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Cómo conectar con la fibra sensible del electorado

RESUMEN DEL ARTÍCULO 

¿Por qué algunas personas olvidan sus principios y votan contra sus intereses? ¿Y por qué otras hacen exactamente lo contrario: sacrifican sus intereses para ser fieles a sus principios? La respuesta está en la dimensión emocional desde la que vivimos y decidimos.

Con el tiempo entendemos que estamos hechos de tres materiales: lo aburrido, lo vibrante y lo divino. Según cuál domine, nos volvemos personas vulgares, brillantes o elevadas. Y, naturalmente, nos sentimos atraídos por quienes despiertan en nosotros lo emocionante y lo selecto. Los griegos lo sabían bien y llamaron a estas formas de habitar el tiempo CronosKairós y Aión: lo anodino, lo vibrante y lo trascendente.

El mecanismo es sencillo: al escuchar a alguien, nuestra mente decide en segundos si lo que oímos nos empequeñece o nos eleva. Buscamos ideas audaces, selectas, capaces de sacarnos del gris de Cronos para llevarnos a la vibración de Kairós y, cuando es posible, a la plenitud de Aión. Por eso conectamos con quienes inspiran y nos alejamos de quienes nos empequeñecen.

En política sucede igual. Todos vivimos atrapados en lo prosaico —trabajo, tareas anodinas, preocupaciones—, pero seguimos necesitando a quien nos haga vibrar, a quien convoque a lo épico y nos invite a una aventura colectiva. Por eso las propuestas electorales deben abrir paso a un proyecto más grande: un propósito que dé sentido a la vida de la gente.

La política fracasa cuando olvida que las sociedades no mueren por falta de recursos, sino por falta de sentido. Y hoy, más que nunca, un milímetro de visión y vibración basta para inclinar la balanza.

Adelante!!!

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Propuestas políticas que cambiaron la historia

RESUMEN DEL ARTÍCULO 

Las ideas no cambian el mundo por su carga intelectual, sino por su capacidad para generar esperanza. En cada crisis, algunos liderazgos han sabido transformar el miedo en propósito y el escepticismo en acción. Roosevelt lo entendió al declarar “a lo único que debemos temer es al miedo mismo”, preludio de un Nuevo Pacto que devolvió control y dignidad. En la posguerra, Beveridge convirtió la caridad en derecho al identificar a los “Cinco Gigantes” y cimentar la seguridad social. Martin Luther King elevó la política a horizonte moral con su “Tengo un sueño”, demostrando que la igualdad se conquista primero en la emoción. Gandhi, Mandela y Deng rompieron fronteras emocionales distintas —miedo, odio, culpa— para abrir caminos de libertad, reconciliación y prosperidad. En Brasil, Lula hizo de Hambre CeroBolsa Familia una marca de dignidad visible para quienes habían sido invisibles.

Hoy encaramos la mayor revolución tecnológica de la historia: la Inteligencia Artificial. No basta regular ni administrar; necesitamos una arquitectura emocional del futuro que una razón e innovación con justicia y sentido. Un nuevo contrato social debe asegurar seguridad económica, propósito y libertad humana ampliada. La política debe recuperar su dimensión poética para enfrentar los grandes desafíos de nuestro tiempo(el miedo, la exclusión, la irrelevancia), convocar un “nosotros” y ofrecer un camino nuevo.

Cuando me preguntaron hace unos años qué eslogan elegiría, respondí sin dudar: “Adelante”. Porque este tiempo oscila entre los que miran “atrás” y “adelante”. Pero con el eslogan, por sí solo, no basta: hace falta fe compartida y proyecto de futuro. Las sociedades no mueren por falta de recursos, sino por falta de sentido. La tarea es clara: resignificar la política y escribir juntos la próxima gran propuesta política para la nueva era de la Inteligencia Artificial.

Adelante!!!

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