Méntor, Telémaco y la nueva educación. El mentor como figura clave para navegar por el mundo incierto que nos espera.

Cuando Ulises parte a la guerra, lo primero que hizo fue encomendar a su amigo Méntor la educación de Telémaco, su hijo. La lección que nos ofrece la Odisea  (siglo VIII a.c) para un tiempo lleno de turbulencias como el actual es impagable porque nos ofrece las claves más modernas para la educación de nuestros hijos, estudiantes, equipos y trabajadores.

Méntor se revela como la figura y el rol clave que deberíamos adoptar como padres, madres, profesoras o entrenadores. Su papel contiene aspectos emocionales relacionados con el amor y el compromiso para propiciar un sustrato de confianza desde donde ejercer la labor de tutor, orientador y guía.

Méntor es un sabio en el que se encarna Atenea para que Telémaco despliegue su talento, habilidades y máximo potencial. Y lo hace con la intención de que se desarrolle no solo como persona, sino como emprendedor y líder para enfrentar el  futuro azaroso y lleno de aventuras que le esperan.

Parece que la Odisea fuera escrita para ofrecernos luz sobre los desafíos actuales de la educación, porque ahora vivimos el mismo tiempo incierto y vibrante (kairós), y por tanto, no nos queda otra que reivindicar la figura de Méntor y la actitud de Telémaco como eje de una educación transformadora.

Méntor no da clases magistrales ni inculca, sino que abre horizontes y entrena habilidades para hacer de Telémaco una persona libre, capaz de liderar su vida desde los valores (lealtad, respeto, fidelidad, afecto…).

Que cada persona alcance la mejor versión de sí misma a medida que desarrolla su proyecto vital, se va a convertir en la prioridad de la educación, por ese motivo reivindico la función del mentor para la nueva educación en todos los ámbitos de la vida. Recurrir a la Odisea nos va a ser de gran ayuda para entender y habitar el mundo que nos espera.

El futuro nos va a invitar a todas y todos a vivir una aventura, y esto se puede convertir en un camino tortuoso o en una experiencia apasionante,  dependiendo de si en el camino podemos contar con el apoyo o no de un mentor, que como en el caso de Atenea en la Odisea, se puede encarnar en una madre, maestro, educadora o entrenador.

Vivir en el siglo XXI es ya una Odisea, y va a ser cada día más un viaje hacia lo desconocido donde no hay puertos seguros ni cartas de navegación, ni tierra firme en el horizonte, ni manuales, solo incertidumbre. Lo único que tenemos claro es que tenemos que navegar en mares ignotos y seguir avanzando, una singladura para la que vamos a precisar mentores que nos ayuden.

Claves actualizadas para la función del mentor:

  • Trabajar de manera permanente la capacidad de aprender, desaprender y reaprender (Gasalla).
  • Descubrimiento de las cegueras y apertura al aprendizaje: ayudándonos a descubrir que somos ciegos (no sé que no sé), y a partir de ahí ponernos en el camino para aprender (ahora sé que no sé), para abrirnos el horizonte al aprendizaje (aprendo), y luego al emprendimiento (actúo) y al liderazgo (lidero y transformo mi mundo y la realidad).
  • Desarrollo de un aprendizaje de primer nivel: yo lo hago (mentor) y tú estás conmigo, tú lo haces bajo mi supervisión, yo te doy feedback, luego tú lo haces solo; más adelante tomas a otras personas y repites el proceso.

Para hacer esto el mentor necesita ser un maestro en los siguientes dominios en relación al trabajo que lleva a cabo con la persona o personas que toma:

  • Creación de confianza e intimidad, para lo cual él tiene que abrirse primero.
  • Conocer e interpretar las posibilidades que ve la otra persona.
  • Descubrir la vocación y el talento de la otra persona para cultivarlo.
  • Ofrecer una mirada y una interpretación del mundo desde una visión global y del todo (las magnitudes del mundo, la economía, la sociedad, los mercados, las fronteras del conocimiento, la ciencia, la tecnología…) para conectarlo con sus intereses. El mentor trae posibilidades y mundos nuevos.
  • Ayudar a descubrir e inventar posibilidades con otros
  • Abrir el horizonte de posibilidades de la otra persona.
  • Ofrecer una reinterpretación de la realidad y del futuro para resignificar su vida, ayudar a reinventarse y trazar nuevos cursos de acción.
  • Mostrar la meta (el mentor estuvo antes allí), ofreciendo su experiencia para recorrer el camino.
  • Desarrollar hábito y disciplina desde la práctica de la paciencia y el respeto por los tiempos de aprendizaje: aceptación – asimilación – acomodación – conflicto – crisis (Piaget).
  • Entrenar la disciplina de escuchar, declarar, prometer, pedir, hacer ofertas, afirmar verazmente, realizar juicios fundados, ser impecable, planear de manera flexible, desarrollar fortaleza emocional, evaluar…
  • Aprender a moverse y lidiar con las contingencias y las emergencias para interpretarlas en clave de posibilidades y oportunidades.
  • Generar la disciplina de pensar y actuar en grande.
  • Cultivar un estado de ánimo de apremio y estar presente en lo que acontece desde la serenidad y la templanza.

Las referidas funciones se complementan con las 62 herramientas y habilidades que son comunes al mentor y al profesor del siglo XXI.

El mentor ayuda a su pupilo a construir una reputación que sostener y alcanzar la mejor versión de sí mismo desde el desarrollo de la fortaleza emocional para liderar su vida. Su papel va mucho más allá de enseñar, motivar y dar instrucciones; es mucho más que un coach (el coach puede abrir horizontes pero no reúne las habilidades, ni conoce los mundos ni tiene la experiencia del mentor). La base del trabajo es la retroalimentación permanente, la paciencia y el respeto a los tiempos de aprendizaje y crecimiento. Todo un proceder que se sostiene en los cuatro principios básicos de la educación (aprender a ser, a conocer, a hacer y a convivir).

Para que el trabajo del mentor sea eficaz, se necesita también la actitud, disposición y apertura de Telémaco para adoptar la responsabilidad de llevar a cabo una vida plena y abierta al emprendimiento, el liderazgo y la aventura desde el compromiso y los principios.

La vida se ha convertido en una aventura, en el futuro tendremos que inventar nuestra propio trabajo y forma de ganarnos la vida, un tiempo en el que las personas tendrán que aprender a emprender. Un tiempo también para invitar a otras personas a que se sumen a  grandes aventuras colectivas porque en el mundo hay muchas causas huérfanas (lucha contra el hambre, cambio climático, transformación educativa…). Y para hacer todo esto vamos a necesitar muchas réplicas de Méntor. 

Siguiendo el ejemplo de Ulises, Telémaco y Méntor, es tiempo para pensar y actuar en grande. Aunque todos vamos a morir, tenemos que pensar y actuar como si fuésemos inmortales porque “ lo que hacemos en vida tiene su eco en la eternidad”. 

Adelante!!!

Artículos relacionados

4 comentarios en “Méntor, Telémaco y la nueva educación. El mentor como figura clave para navegar por el mundo incierto que nos espera.

  1. Roberto Jose Lopez Gallo

    Felicito al Dr.Telemaco Talavera por su trabajo arduo en pro del Sistema Educativo Regional,
    Bendiciones a los dos a juan Carlos Casco gracias.

    Responder
  2. Pingback: La pandemia. Una oportunidad única para sacar a los estudiantes del aula y reinventar la educación. | El blog de Juan Carlos Casco

  3. Pingback: El futuro de la Educación. Una mercancía en manos de grandes empresas. | El blog de Juan Carlos Casco

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.