El terrible síndrome del gato.

Fue a cambiar la rueda del coche y resulta que no llevaba gato, estaba en una zona deshabitada en plena noche. Comenzó a caminar y a lo lejos divisó una luz. Estupendo llegaré hasta allí y pediré prestado un gato. ¿Imaginas lo que ocurrió?

gato

En el largo trayecto el hombre comenzó a pensar: seguro que el señor de la casa tendrá un gato porque quién no tiene uno hoy en día… Se lo pediré y me lo prestará… Pero ¿y si no me lo deja?… ¡Mala leche tiene el tío! … ¡Será posible, no prestar ayuda! … Seguro que lo tiene y no me lo deja … ¡Mala “folla”! …. ¡Anda y que le den por c….!

En esta autoconversación subida de tono el hombre llegó a la casa, llamó a la puerta y espetó a la mujer que le recibió: sabes lo que te digo; ¡Que te metas el puto gato donde te quepa!

Si lo piensas bien todos estamos expuestos al síndrome del gato, de hecho sufrimos constantes ataques. Veamos sus orígenes y manifestaciones:

  1. La mente está produciendo pensamientos de manera continua.
  2. Permanentemente enjuiciamos la realidad y por ende a los demás. En nuestra cabeza tenemos una máquina de hacer juicios que no podemos parar.
  3. Producimos más juicios negativos que positivos, y esto en sí mismo es un problema porque condiciona el desarrollo de emociones y estados de ánimo.
  4. Los juicios que hacemos no son verdad ni mentira aunque solemos identificarlos como afirmaciones y los elevamos a categoría de verdades (el automovilista estaba haciendo juicios del hombre de la casa, y ni siquiera era un hombre el que allí vivía).
  5. Si nos dejamos llevar por los juicios negativos nos cerramos a posibilidades (los juicios negativos llevaron al hombre a recorrer un largo trecho de manera infructuosa, sus juicios condenaron de antemano su acción al fracaso).
  6. El síndrome del gato “nos vuelve sordos”, nos cierra a la escucha (nuestro automovilista sólo se escucha a sí mismo, ni siquiera escucha a la señora que le abre su puerta).
  7. Los juicios negativos infundados abren el espacio para los conflictos y cierran las puertas a la confianza y la colaboración, buena parte de las cosas malas que pasan en la vida son consecuencia de engendrar y enquistar juicios negativos (la mujer se sintió ofendida, se desencadenó una fuerte discusión y nunca volvió a abrir la puerta a desconocidos).
  8. Al final, el mal manejo de toda esta secuencia de acontecimientos lo único que propicia es que se retrase la llegada al destino deseado (nuestro personaje perdió un tiempo valioso que pudo dedicarlo al plan B, C, D…).

La terapia:

  • Serena tu mente, construye un hábito diario para la meditación dejando correr el torrente de pensamientos que reclaman tu atención y te agotan. Nuestra mente es como una ardilla nerviosa que salta entre las ramas de los árboles. De vez en cuando hay que aminorar su movimiento, so pena de terminar exhaustos de estrés.
  • Observa tu diálogo interior y no des crédito a tus juicios negativos, toma distancia con ellos, ponlos en cuarentena.
  • Entrena un mecanismo de alerta, una alarma, cuando se pretenda instalar un juicio negativo en tu mente (por ejemplo: ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Enemigo a la vista!). También vale para cuando se acerque a ti esa persona que antes de que llegue ya sabes que trae la intención de amargarte al día (a esas personas imagínalas con las caras de los zombis de las películas).
  • Toma el hábito de cambiar el sentido (de negativo a positivo) de los juicios que aterrizan en tu mente, aunque sea simulada o forzadamente. En definitiva, sólo son una recreación que toma carta de naturaleza si tú los otorgas categoría de ser.
  • Aprende a escuchar y pedir de manera efectiva. Nunca des nada por sentado ni por perdido sin haber practicado la escucha efectiva.

Manifestaciones episódicas de los síntomas no producen quebranto, la alarma se enciende cuando los brotes son constantes. Es importante que identifiques a las personas que padecen el mal porque te pueden robar la energía y envenenar el alma.

Ahora mira a tu interior y diagnostica los ataques del síndrome que sufres cada día, no te asustes, la enfermedad con mayor o menor virulencia es consustancial al ser humano. Lo bueno es que podemos actuar sobre ella para minimizar sus efectos negativos.

Para conducir nuestra existencia, emprender, dirigir y gerenciar necesitamos superar el síndrome del gato; sólo así podremos reanudar la marcha y llegar a nuestro destino.

Utiliza estas palancas.

Adelante!!!

Artículos relacionados:

http://juancarloscasco.emprendedorex.com/16-cagadas-al-hablar-que-destruyen-a-un-lider/

http://juancarloscasco.emprendedorex.com/aqui-mando-yo-liderazgo-y-autodisciplina-interior-en-3-fases/

http://juancarloscasco.emprendedorex.com/como-trabaja-su-mente-un-lider/

http://juancarloscasco.emprendedorex.com/3-practicas-basicas-para-cambiar-el-sentido-de-las-conversaciones-y-perfeccionar-el-liderazgo-personal/

http://juancarloscasco.emprendedorex.com/4-patologias-que-destruyen-tu-potencial-de-liderazgo-y-4-recetas-para-tratarlas/

Print Friendly, PDF & Email

10 pensamientos en “El terrible síndrome del gato.

  1. Alejandra

    Los prejuicios son parte de nuestra vida, no creo que alguien no sufra este mal, supongo que los años vividos nos llenan de conocimiento erroneo…..hay que manejar este conocimiento a nuestro favor. Gracias por estas ideas….

    Responder
  2. luis Felipe bejar ramirez

    Es una realidad la mente siempre tratara de mantenernos distraídos de nuestros verdaderos compromisos,responsabilidades,siempre tendremos que evitar los pensamientos negativos,porque la mente es algo muy difícil de controlar.,pero si se puede ya qué esos pensamientos los llevaremos por toda la vida,pero hay que evitarlos,pensando siempre positivo,con actitud proactiva nunca dejar qué entre la negatividad.buscar el lado bueno de las cosas,porque ya tenemos suficiente con todo lo que daña a nuestro planeta.y todavía preocuparnos en nuestro pequeño mundo interior nnnoooo! En mi humilde opinión.saludos

    Responder
  3. Mª Dolores Carbó

    Muy buena reflexión y los consejos que regalas de manera tan generosa.
    Solo nosotros somos dueños de nuestras decisiones, incluyendo en como queremos observar el mundo que nos rodea. En esas situaciones en que nuestra mente se focaliza en la parte negativa de las cosas, o construye sucesos futuros con el resultado contrario a lo que queremos/necesitamos, yo me suelo preguntar: ¿Para qué este pensamiento / emoción?, ¿Qué me aporta?, ¿Para qué me sirve?…..
    Gracias por compartir

    Responder
  4. Pedro Candela

    Una de las principales causas de errores a lo largo de todos los tiempos es tomar decisiones basándose en DAR POR CIERTAS COSAS QUE NO LO SON, es decir, los PREJUICIOS.

    De pre-juzgar: juzgar apresuradamente o sin tener suficiente información.

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *