Cómo será el trabajo en el año 2040.

Un día cualquiera de un trabajador, año 2040. Es una fría mañana de febrero, he concluido mi último proyecto colaborativo formando equipo con colegas de Taiwán, India, Colombia y Sudáfrica en el que hemos trabajado durante el último año y medio para el desarrollo de una nueva tecnología de eliminación de contaminantes.

trabajo-2040

Después de tomarme dos meses de relax me dirijo al servicio público de empleo. Podría haberlo hecho virtualmente, pero he querido un poco de contacto humano. Previamente he accedido a las autopistas del empleo y he entrado en las secciones de nuevos proyectos, alianzas laborales y empresariales donde formo parte, entre otras, de una red de más de 500 corporaciones y 30.000 ingenieros ambientales.

Mi crédito social (CS) es muy alto, está en el nivel 8 sobre un máximo de 10, nadie me lo ha regalado, lo he ido ganando con la evaluación de mis clientes sobre mi desempeño. El nivel 8 me da acceso a una red de promotores y proyectos en diferentes fases (experimentación diseño, desarrollo…).

Esta misma semana he recibido 10 invitaciones para mantener propuestas de colaboración en varios proyectos ya iniciados. Sin embargo sigo entusiasmado con la idea de formar parte de un equipo que está en fase de diseño de una nueva tecnología de descontaminación marina, de él ya forman parte 20 profesionales interdisciplinares de 12 países y es necesario un crédito social mínimo de 8 y un RA (redes y alianzas) 25.

Los últimos proyectos de los que he participado me han permitido disponer de una red de alianzas de más de 100 profesionales y organizaciones con las que formo equipo, por lo que poseo un RA 30.

Mi reputación profesional (RP) es clave en el dominio de la escucha (DE), mi fuerte es la detección de anomalías sociales y la articulación de ofertas (AO) para soluciones ambientales.

En las autopistas temáticas para cuadrar ofertas y demandas de empleo, alianzas productivas y apoyo a la creación y desarrollo de proyectos me complemento muy bien con perfiles profesionales de dirección visión/ misión (DV), planeación estratégica (PE) y evaluación de procesos (EP).

En función de las competencias en los 6 dominios básicos (DB) y los 9 niveles de excelencia (NE), cruzados con los conocimientos específicos (CE) que determinan el perfil profesional y en función del crédito y la reputación social; los servicios telemáticos del servicio público de empleo me proporcionan diariamente en torno a 10 millones de ofertas (posibilidades). Como los filtros los establece cada usuario, los he programado para que me haga una selección diaria de 5 ofertas.

Estoy entrando en el servicio público de empleo, una cálida voz surgida de una figura femenina 3D me saluda por mi nombre. Automáticamente ha reconocido mis coordenadas, chequeado mi crédito social y nivel de competencias profesionales; me ofrece una serie de servicios virtuales para elevar mi CS y RA, también me informa de la última generación de dispositivos de almacenamiento externo de memoria para mejorar el funcionamiento de mi cerebro.

A ambos lados del pasillo, asisto con sorpresa a la presencia de grupos de personas que están formándose a través de dinámicas. Me mueve la curiosidad y le pregunto al robot que está en la puerta, me responde con cierta sorna que son los rezagados que aún no se habían incorporado a las autopistas profesionales y del empleo, están realizando prácticas.

Al otro lado hay un grupo de personas chequeando sus competencias genéricas y profesionales, su reputación profesional es baja y el servicio les ofrece actividades MOOC para su desarrollo. Al pasar por allí salta de manera automática un mensaje a mi dispositivo móvil, mostrándome la actualización de mi currículum, una voz me pregunta si quiero atender nuevas propuestas de colaboración o empleo, recordándome un conjunto de servicios para ampliar mi red de alianzas.

Al fondo hay un espacio para entrevistas donde promotores, empleadores, emprendedores, trabajadores y profesionales disponen de lugares de encuentro que pueden utilizar para conversar y cerrar sus acuerdos; aunque el servicio está informatizado y todo se puede hacer por videoconferencia 3D. Los orientadores, prospectores e intermediadores son virtuales, aunque todavía se mantienen algunos en su trabajo para ayudar a los trabajadores rezagados que aún necesitan ayuda para incorporarse a las autopistas.

La estructura física del edificio está compartida con la universidad y un buen número de centros educativos. Las autopistas profesionales y del empleo son mixtas, compuestas por una jerarquía nodal de servicios públicos de empleo, universidades, corporaciones empresariales ….; un ecosistema social complejo ideal para la inmensa mayoría de trabajadores que son agentes libres (emprendedores), y se organizan para diseñar y ejecutar proyectos económicos y sociales de todo tipo.

A su vez las autopistas están interconectadas internacionalmente, de hecho el sistema tecnológico es mundial, su masa social es superior a los  2.000.000.000 de personas.

En los nodos intermedios de las autopistas están las entidades financieras y de capital, cuyos recursos han pasado a ser abundantes. Las modalidades de financiación que triunfan son fórmulas evolucionadas del crowdfunding. Las personas que cultivan  su crédito y reputación desde el sistema educativo o desde cualquier actividad profesional o social, no tienen problemas para armar proyectos o integrarse en ellos y conseguir financiación.

Las autopistas están jalonadas de espacios virtuales para la creatividad y la innovación, donde cualquier usuario puede trabajar sobre anomalías globales (AG) en cualquier campo (medio ambiente, alimentación, salud …), pudiendo formar equipos o agregarse a otros ya formados en función de sus créditos, reputación, competencias genéricas y específicas.

……

Por supuesto que esto es ciencia ficción, principalmente porque todos sabemos que nuestros líderes no tienen visión ni empuje para hacerlo posible, aunque muchos de los conceptos que aparecen en el cuento van a ser realidades muy pronto. Realmente, los conocimientos y las tecnologías para hacer posible ese futuro ya están disponibles.

FUNDAMENTOS DE LOS NUEVOS SERVICIOS DE EDUCACIÓN-EMPLEO.

– Surgirá una nueva cultura conversacional basada en el desarrollo de la escucha sobre la base de la filosofía del lenguaje desde una nueva concepción ontológica del ser humano (biología-lenguaje-emociones). Se producirá una ruptura con el entendimiento y la tradición metafísica que ha dominado el pensamiento en los últimos 25 siglos, y nos ha condenado a una visión reduccionista del ser humano como eterno e inmutable; dando paso a una nueva interpretación en la que el individuo será entendido como ser inacabado y abierto al aprendizaje y al crecimiento; y por ende a la acción, el emprendimiento y el liderazgo.

– Nacerán nuevos espacios conversacionales fruto de la evolución de nuestras redes sociales profesionales y la nueva cultura del conversar.

– Los nuevos espacios conversacionales (físicos y sobre todo virtuales) serán espacios de acción en torno a la identificación de anomalías, enfoque a problemas globales (oportunidades), elaboración de prototipos y soluciones, creación de ofertas y conversión de las soluciones en productos y servicios de mercado.

– El principal bien en la nueva sociedad y la nueva economía será la confianza, surgirán formas de medir la confianza y registros fiables (¿oficiales?) donde los individuos puedan validarla. La confianza será el principal bien y capital, el nuevo crédito.

– Se modificará el estándar relacional empleador/empleado hacia modelos de relación bidireccional, a través de espacios físicos, pero sobre todo virtuales. Los empleadores trasladarán necesidades y solicitudes de colaboración a los trabajadores, y éstos últimos les harán llegar posibilidades y ofertas personalizadas.

– Las políticas de educación y empleo estarán unificadas, formarán parte de una sola realidad y unidad de acción. El aprendizaje será un proceso continuo a lo largo de la vida.

– La educación se enfocará al desarrollo de competencias genéricas (6 Dominios y 9 Niveles de excelencia), que son saberes imperecederos y no sujetos a obsolescencia.  El desarrollo de competencias específicas se revolucionará con la aplicación de la tecnología, facilitando su aprendizaje, no obstante, su carácter perecedero obligará a todo trabajador a un aprendizaje permanente.

– Asistiremos a cambios revolucionarios en el modelo actual de escuela prusiana, viviremos un cambio físico en los espacios de aprendizaje con la desaparición de los muros, barreras artificiales y la integración en los entornos, contemplaremos la emergencia de una educación personalizada, centrada en los talentos de niños y niñas, conjugada con la potenciación de sus formas diferentes de inteligencia. Se trabajará desde las etapas iniciales para descubrir la pasión de cada niño, y en torno a ella se construirá un itinerario de aprendizaje personalizado en base al proyecto vital de cada persona.

– La educación se convertirá en un espacio de disfrute y descubrimiento, a la par que se trabaja la cultura del esfuerzo, el desarrollo de la disciplina personal, el respeto y la adopción de hábitos proactivos.

– Se trabajará sobre una sólida base de valores sustentados en los principios fundamentales que son compartidos en diversas civilizaciones y culturas. Las relaciones y el convivir de personas de diversas procedencias abrirá un campo para la tolerancia, el respeto y el entendimiento.

– La deriva imparable de la globalización dejará obsoletas las estructuras del estado-nación, el mercado de trabajo y su dinamismo rebasarán las fronteras nacionales, se crearán espacios para desarrollar proyectos compartidos con profesionales de todo el mundo. Surgirán estructuras y formas de aprendizaje cooperativo y colaborativo que harán del conocimiento un bien abundante, accesible y ubicuo.

– El movimiento expansivo global convertirá en obsoletas las legislaciones y normativas de la Era Industrial en materia de educación y empleo, así como de las instituciones y organizaciones que la sustentaban (organismos reguladores, instancias gubernamentales, organizaciones sindicales y patronales…) que sufrirán un cataclismo sin precedentes. Conceptos como el contrato de trabajo, relaciones laborales, formas de remuneración, espacio de trabajo…; evolucionarán con rapidez y configurarán un escenario contractual y colaborativo nuevo.

– Cambios en el modelo organizacional, asistiremos a una mortalidad del modelo de organización vertical de las viejas organizaciones y sus viejos modelos de liderazgo, dirección y gerencia; sucumbiendo ante la necesidad de adaptarse al nuevo concierto; su desaparición creará grandes vacíos de poder y oportunidad, que serán ocupados por otras nuevas, más flexibles, con más capacidad de escucha, más enfocadas a sus clientes, con una alta capacidad para diseñar futuros, establecer relaciones, aprender… La cultura CO arrasará por completo (coliderazgo, corresponsabilidad, cogestión, confianza…). Veremos un cambio profundo en los estándares de poder y autoridad y una crisis institucional.

– El desarrollo tecnológico nos convertirá en seres ubicuos, interconectados con otras mentes, multiplicará exponencialmente nuestro potencial de desempeño sobre la base de las competencias genéricas.

– Toda esta deriva hará de nosotros seres más “globales” y capaces de analizar desde una perspectiva constructiva los conflictos que nos desangran como civilización.

Para crear ese futuro tenemos que imaginarlo primero para ponernos a construirlo después, los recursos para hacer todo esto ya están presentes en el sistema, únicamente se necesitan voluntades.

LA QUIEBRA DE LOS ESTÁNDARES EDUCATIVOS Y LABORALES.

Hasta que lleguemos a 2040 (por tomar una fecha de referencia) y asistamos a una reconfiguración global de los estándares educativos y de empleo, vamos a cometer muchas “cagadas”. La primera ruptura que enfrentaremos será la de los estándares educativos y laborales, y en el periodo de descomposición de los modelos actuales y la creación de los nuevos, surgirán múltiples conflictos.

– Quiebra de los estándares laborales.

El estándar de empleo que responde a la lógica de trabajador de la Era Industrial, el entendimiento de que el trabajo se ejerce como  empleado asalariado de una empresa o una administración, regido por unas reglas tácitas o explícitas (obediencia, repetición de tareas estándar, sujeción a horarios, espacios de trabajo …). Y todo ello sancionado por unas normas dentro de un marco legal hermético. Pues bien, todo este sistema va a reventar por sus costuras, y en el proceso se van a generar grandes tensiones de las que finalmente surgirá un nuevo concepto del trabajo y del empleo con el nacimiento de nuevos roles en la producción de bienes, servicios y creación de valor social.

El estándar de trabajador emergente tiene mucho que ver con la figura del “agente libre” inspirado en el perfil del emprendedor dotado de competencias genéricas (6 Dominios básicos y 9 Niveles de excelencia), una forma evolucionada del freelance. La gran masa de trabajadores asalariados, incluidos los funcionarios, irá descendiendo aunque seguirán conviviendo con los “agentes libres” durante mucho tiempo.

– Quiebra de los estándares educativos. El problema son los estándares.

El sistema educativo está creando un gran problema al desarrollo de la nueva economía y la nueva sociedad, pues inunda el mercado de trabajo de profesionales que no responden a las nuevas necesidades (proporciona trabajadores y funcionarios obedientes capaces de realizar tareas repetitivas, pero no es capaz de crear “agentes libres”).

Los responsables educativos tendrán que abandonar la ficción según la cual, elevando los estándares educativos de la Era Industrial se van a conseguir los retos de la Sociedad del conocimiento, mejorar la empleabilidad y resolver los problemas del desempleo.

La consecuencia de la aplicación de los actuales estándares educativos será la creación de una enorme masa social de “neoproletariado ilustrado”. Gente con la mochila llena de conocimientos académicos pero incompetente para convertir esos conocimientos en valor.

Las políticas educativas actuales van a propiciar el colapso e implosión del actual sistema laboral, aún en el escenario ¿ideal? en el que todos los activos posean certificados de educación secundaria, estudios de formación profesional y títulos universitarios. Todo ello en un sistema económico, empresarial y de mercado incapaz de absorberlos.

Sin cambiar el paradigma de la educación actual, sin una educación renovada, aunque se cumplieran y rebasaran todos los estándares, dando como resultado un mercado de trabajo donde todos los trabajadores fueran técnicos y titulados superiores, la consecuencia sería una competencia atroz para disputar el reducido número de ofertas de empleo en el sector público y privado (más tensión en el sistema).

Con los estándares PISA (OCDE) centrados en las competencias lingüísticas, matemáticas y científicas, que preceden a la incorporación de los alumnos a la formación profesional o universitaria, se recibe una buena educación para ser un trabajador-autómata de la Era Industrial, pero son insuficientes y desenfocados para un trabajador-emprendedor de la Sociedad del conocimiento.

Por supuesto que hay que adquirir competencias lingüísticas, nociones matemáticas y científicas; pero todas ellas no sirven para casi nada sin el desarrollo de competencias genéricas (escuchar, declarar, afirmar, hacer ofertas, dirigir mi vida, crear relaciones y equipos, planear, trabajar y gestionar emociones, ser impecable…). Es decir, aprender a construir valor, oportunidades, relaciones, proyectos, emprendimientos, empresas, empleos, actividad…

De la misma manera, podríamos entrar a saco en los estándares y directrices del Proceso de Bolonia y el Espacio Europeo de Educación Superior.

¿Qué diseño curricular queremos para los niños de hoy? Para eso hay que responder a la pregunta ¿Qué ideal de trabajador y ser humano queremos para mañana? Esas serán las competencias que deberemos trabajar ahora, y son genéricas.

Vivimos en una gran encrucijada, a punto de asistir al colapso de nuestros sistemas educativos y de empleo. Podemos crear un nuevo futuro, pero primero tenemos que imaginarlo, luego hacernos responsables y construirlo. Es el tiempo para la emergencia de nuevos líderes que entiendan la trascendencia del momento, y que cada uno de nosotros y nosotras, independientemente de nuestro rol o responsabilidad, empecemos a hacer cosas diferentes.

Sólo podremos crear un futuro mejor si somos capaces de imaginarlo ¿Lo hacemos juntos?

No hay tiempo que perder.

Adelante!!!

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  4. Elena J-Arellano

    Juan Carlos. Espectacular este sueño de futuro.
    Me apunto desde ya. Bueno, ya estaba apuntada al cambio educativo y tu post viene a recordarme que no soy una guerrillera aislada y medio chiflada.
    Me ha encantado encontrar tu blog. ¡Enhorabuena por tu trabajo!

    Responder
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  6. Juan Carlos Casco

    Elena, tus palabras son muy alentadoras, me estimulan para seguir adelante y poder crecer juntos.

    Muchas gracias!

    Responder
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