Archivo de la categoría: Crisis

Repensar la administración. Rediseñando las administraciones con la mirada puesta en 2050.

Que tenemos administraciones mejores que hace 40 años es una obviedad, eso está muy bien, pero lo importante en este momento es cómo evolucionamos nuestras instituciones para dar respuesta a los grandes desafíos del siglo XXI, pues las que tenemos son ineficientes y hacen aguas por todas partes.

El paradigma en el que se sustentan nuestros modelos de gobernanza está agotado. Nuestras instituciones (ayuntamientos, diputaciones) fueron diseñadas para dar respuesta a las necesidades del siglo XIX y XX, pero el mundo ha cambiado. 

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Cualquier tiempo pasado fue peor.

Tenemos que sacarnos de la cabeza el pensamiento absurdo y la falsa creencia que vivimos en un tiempo malo. Esa gran mentira no se puede sustentar desde un fundamento lógico, además nos está destrozando. Vivimos más tiempo y mejor que cualquiera de nuestros antepasados ¿Entonces por qué nos estamos quejando a cada momento?

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Cultura 2050. La nueva cultura que se está gestando.

Las transiciones en los cambios de época son confusas, hasta que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer, se hace presente la incertidumbre y el desconcierto. Justo lo que estamos viviendo en este momento.

Los rasgos que trae el futuro ya comienzan a ser reconocibles, sin duda esas manifestaciones se irán articulando y tomando cuerpo en una nueva cultura que pronto marcará una época.

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Vienen tiempos convulsos

El mundo ha cambiado, estamos en la era de internet, inteligencia artificial, big data, en la Cuarta Revolución Industrial. Cuando el mundo cambia y las ofertas a la ciudadanía no se renuevan, tenemos un serio problema.

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No pidas peras al olmo. La administración mata la innovación y las creencias limitantes hacen el resto.

Vivimos buena parte del tiempo contándonos mentiras, haciéndonos trampas en el solitario, diciéndonos medias verdades, hablando de lo superficial, postergando lo importante, procrastinando (aplazando los deberes y las decisiones), dominados por emociones paralizantes. Sin salir de este círculo vicioso no podemos abrirnos a la innovación, el liderazgo y el emprendimiento; en un entorno institucional que en lugar de favorecer el progreso es un lastre para el avance económico y social.

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