Innovación. 3 prácticas sencillas para incorporarla a nuestro día a día.

Innovación suena a palabra grande.

Y a palabra lejana, más propia de un mundo ultra tecnológico, lleno de máquinas, circuitos y complicados procesos de investigación desarrollados por unos pocos profesionales de élite.

Vamos, nada que ver con la mayoría de nosotros y nosotras. ¿O sí?

Hoy escribimos este artículo para demostraros que este planteamiento con el que arrancamos es totalmente falso. Veremos cómo, con 3 pequeñas prácticas, podemos incorporar la innovación a nuestra vida cotidiana.

Os lo prometo.

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Podcast del artículo «Innovación. 3 prácticas sencillas para incorporarla a nuestro día a día.»

Innovación suena a palabra grande.

Y a palabra lejana, más propia de un mundo ultra tecnológico, lleno de máquinas, circuitos y complicados procesos de investigación desarrollados por unos pocos profesionales de élite.

Vamos, nada que ver con la mayoría de nosotros y nosotras. ¿O sí?

Hoy escribimos este artículo para demostraros que este planteamiento con el que arrancamos es totalmente falso. Veremos cómo, con 3 pequeñas prácticas, podemos incorporar la innovación a nuestra vida cotidiana.

Os lo prometo.

Mal de altura.

La estatura verdadera de una persona y su capacidad de liderazgo se miden al exponerse a un cargo, un ejercicio que entraña una gran responsabilidad con la comunidad, en la que ésta, en un acto de confianza, delega la gestión y la construcción del futuro común en una persona. Una tarea de entrega y enfoque a la acción incompatible con la vanidad y el pavoneo personal.

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La estatura verdadera de una persona y su capacidad de liderazgo se miden al exponerse a un cargo, un ejercicio que entraña una gran responsabilidad con la comunidad, en la que ésta, en un acto de confianza, delega la gestión y la construcción del futuro común en una persona. Una tarea de entrega y enfoque a la acción incompatible con la vanidad y el pavoneo personal.

Planta un olivo.

Hace años cuando mi padre araba el olivar con su yunta de mulas, me dijo que su abuelo había plantado aquellos olivos para que sus nietos y bisnietos tuvieran aceitunas. Yo era pequeño y no lo entendía. ¡Ufff! Le dije a mi padre, qué pérdida de tiempo, sembrar y trabajar tan duro durante años para que otros recojan los frutos. Mi padre me replicó: la vida tendrá sentido para ti cuando hagas cosas con un propósito superior, cuando seas mayor lo entenderás.

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