
RESUMEN DEL ARTÍCULO
Sigue leyendoLos mercenarios más peligrosos de de hoy ya no luchan en el campo de batalla: se alquilan en los platós, las redes sociales, los tribunales y las cloacas de las universidades. Reclutados entre ex-cargos resentidos, académicos estancados profesionalmente y viejas glorias dispuestas a mudar de piel, estos operadores a sueldo desprovistos de principios ejecutan el trabajo sucio que para sus pagadores supone un riesgo difícil de asumir por el coste reputacional que conlleva.
A través de una red de medios y pseudo-medios y libelos digitales, alimentan un espectáculo mediático vomitivo. Salen a escena con las desgracias colectivas (inundaciones, incendios, crisis migratorias, asesinatos) como perros de presa para fabricar o alimentar bulos, envenenar la convivencia y manipular a legiones de bobos incautos. Su táctica calca los métodos de la propaganda nazi diseñada por sus amos: linchamiento personal, señalamiento del enemigo y manipulación circular del relato.
Como Judas a la espera de su exigua bolsa de monedas, su único dios es el dinero y su patria, el mejor postor. Estos pobres demonios exhiben su docilidad mediática disfrazados de falsos defensores del pueblo, sosteniendo un sistema que maximiza beneficios a costa de la polarización social.
Frente a esta maquinaria destinada a moldear la opinión pública mediante engaños y medias verdades, el único antídoto posible es el espíritu crítico de una ciudadanía bien formada.
Adelante!!!




