Todo el mundo sabe que el rollo del emprendimiento que nos cuentan es una mentira… Todo el mundo sabe que nos educan para anestesiarnos… Todo el mundo sabe que el talento está perseguido…Todo el mundo sabe que nuestros líderes están dimitidos…

Todo el mundo sabe que el rollo del emprendimiento que nos cuentan es una mentira… Todo el mundo sabe que nos educan para anestesiarnos… Todo el mundo sabe que el talento está perseguido…Todo el mundo sabe que nuestros líderes están dimitidos…

La escuela en todo el mundo vive una crisis terminal porque, a pesar de aumentar los recursos, no produce los resultados académicos esperados, peor aún no considera las habilidades que necesitan hoy y necesitarán los estudiantes en el futuro, y porque se organiza de un modo totalmente aburrido y ajeno a la vida de los niños y jóvenes, que nacen y crecen entre pantallas, con muchos estímulos de todo tipo, que aprenden video juegos complejos por su propio empeño y con ayuda de sus amigos.

La voz ancestral de las generaciones pasadas no está muerta, nos posee y se manifiesta en nosotros, está en nuestro imaginario, forma parte de nuestra arquitectura de pensamiento, habla por nuestras bocas, actúa desde nuestros cuerpos y piensa en automático por nosotros… Hasta que no desactivemos la ingeniería social que fagocita el talento, la creatividad, la innovación, el emprendimiento y el liderazgo; éstos no arraigarán en nuestras comunidades.

La innovación de las personas (prácticas sociales) es más importante que la innovación de las cosas. Tras un conjunto de revoluciones tecnológicas sin precedentes que se condensan a finales del siglo XX y principios del XXI, nos preguntamos cómo aún no hemos resuelto los grandes desafíos que tenemos como especie (ecología, alimentación, superación de la pobreza…). ¿Por qué disponiendo del desarrollo científico y tecnológico para hacerlo no somos capaces de aplicarlo?

“Para tener, es necesario primero hacer, y para hacer, es necesario primero…ser”.
Stephen Covey.
