Una Guía para trabajar las emociones y crear fortaleza emocional.

El mundo de las emociones y los estados de ánimo ha pasado de ser un tema menor, cuando no olvidado, a ocupar un eje focal en la educación, la gestión personal y organizacional (emprendimiento, liderazgo, dirección). Reconocer nuestras emociones y trabajar sobre ellas requiere una disciplina que va mucho más allá de la superficialidad con la que se aborda en ciertas tendencias modernas nacidas a la luz de los trabajos de autores como Gardner, Goleman y otros.

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Tan peligroso es obviar el mundo de las emociones y estados de ánimo, como su abordaje inadecuado a través de ciertas modas que “juguetean”con las emociones y su manejo artificioso, produciendo resultados contrarios a los esperados (excitación emocional, estrés emocional, queja permanente… debilidad emocional).

En este post voy a abordar el mundo de las emociones y los estados de ánimo desde otra mirada, tomando como referencia la filosofía del lenguaje y los trabajos de Rafael Echeverría, y especialmente de Fernando Flores.

Dos emociones básicas.

Las emociones y, en consecuencia, los estados de ánimo que generan, se podrían reducir a dos y tienen que ver sobre las posibilidades que veo para mí en el futuro: veo posibilidades para mí, no veo posibilidades para mí. A partir de ellas y su intensidad podemos definir el resto. Por ejemplo: de la euforia que puede desatar el saberse libre de una enfermedad en una prueba médica (veo posibilidades de futuro), a la noticia contraria que se pronostica una enfermedad mortal (no veo posibilidades de futuro).

Guía para construir fortaleza emocional.

1. Aprender a ver lo que la gente etiqueta como problemas en clave de oportunidades (recursividad).

¿Qué es un problema? Podríamos definirlo como un juicio automático (cultural) con el que etiquetamos una situación para decir: no hay posibilidades.

Si modifico la forma de ver el problema como una oportunidad y cambio la frase aquí hay un problema por esta otra: aquí hay una posibilidad; estoy modificando mi estado de ánimo si opero desde una disciplina de proactividad y un compromiso con el mundo.

Si quieres desarrollar tu recursividad haz clic aquí: http://juancarloscasco.emprendedorex.com/el-descubrimiento-del-sexto-sentido-la-recursividad-una-guia-basica-para-su-desarrollo/

2. Aprender a decir sí cuando quiero decir sí.

Cuando digo sí me comprometo, no sale gratis . Se me abren y cierran posibilidades ya que me obligo a cumplir un compromiso y dejo de hacer otras cosas que son importantes para mí.

Ahora piensa las consecuencias que tiene decir sí, y lo que has sufrido por decir sí cuando deberías haber dicho no.

Tus síes han de ser consecuentes con la dirección, el sentido y el criterio que imprimes a tu vida. No lo puedes hacer para satisfacer una expectativa momentánea de la otra persona a sabiendas que no vas a cumplir o que lo prometido contraviene tu propósito o tu identidad.

3. Aprender a decir no cuando quiero decir no y aprender a perder el miedo al no.

Decir no tampoco es gratuito, cuando digo no, me evito hacer algo que no quiero, pero trae consecuencias ya que me cierro a posibilidades, es un acto que forma parte de la libertad humana y de la legítima reivindicación de algo.

Piensa las veces que tuviste que decir no en lugar de sí y los problemas que hubieras sorteado.

Está claro que decir no es más difícil que decir sí. Para actuar con determinación necesitamos saber adonde nos dirigimos, cual es nuestro proyecto vital, que legado queremos dejar. Desde ahí es más fácil aprender a diseñar las conversaciones para declinar una proposición. Por ejemplo: “….. no puedo cumplir tus expectativas con lo que me planteas… te agradezco sinceramente tu proposición… espero y estoy dispuesto  a colaborar en otros asuntos…”

El no, lo solemos tomar como algo personal, cuando hay que quedar claro que es una no aceptación de la propuesta realizada, no una negación de la otra persona.

También tenemos mucho temor a hacer una propuesta (oferta) y a escuchar un no. Cuando alguien nos dice no a una oferta no nos está negando, simplemente está declinando algo que no acepta. Debemos convivir de manera natural con el no y saber que es un paso más en la articulación y perfeccionamiento de nuestras ofertas.

Un ejercicio para fortalecer tu ánimo es exponerte reiteradamente al no, cuando compruebes que el mundo no se para y el Sol sigue saliendo, experimentarás que eres mucho más fuerte y curtido.

En definitiva, decir no nos libera de cargas y responsabilidades pero nos cierra puertas (es posible que la persona que nos hizo la petición no vuelva a llamar a nuestra puerta), tuyo será el criterio cuando digas no desde la asunción de tu responsabilidad.

4. Aprender a decir no sé para crecer.

Cuando aprendo algo valioso para mí, automáticamente se me abren posibilidades de futuro, despejando el camino a las emociones positivas. Cuando admito mi ignorancia, automáticamente me abro al aprendizaje. ¿Cuántas veces hemos afirmado conocer algo por miedo al ridículo? ¿Cuántas oportunidades de aprender y transformarnos hemos perdido?

Diseña las conversaciones para ello: “…. no sé esto…  por favor, me podrías ayudar a aprenderlo…” Comprobarás incluso como la actitud de la otra persona cambiará favorablemente hacia ti.

5. Aprender a pedir perdón (me perdono, te perdono) para deshacerme de la culpa.

Nos libra del lastre del resentimiento, nos hace libres y abre el espacio para llevar a cabo acciones y expandirnos a nuevas posibilidades.

Cuando digo me perdono, te perdono, dejo de ser prisionero de una emoción que me causó quebranto. El pasado no podemos cambiarlo y tenemos que hacer las paces con él si queremos que el futuro y las posibilidades ocupen su improductivo lugar.

Claro que son difíciles de diseñar y ejecutar las conversaciones del perdón, no somos ajenos al dolor y las cicatrices del alma, pero no podemos convivir de manera positiva con esos demonios.

6. Aprender a decir gracias (gracias a ti por lo que me das y gracias a la vida por estar vivo).

A cultivar la admiración por la vida, a celebrar con otras personas y edificar sobre el agradecimiento nuestras relaciones, a congratulamos con las cosas buenas que pasan mientras conferimos sentido a nuestra existencia.

Como ejercicio toma como hábito el decir gracias todos los días, desde un pronunciamiento sincero y comprometido, mirando a los ojos de la otra persona. También dando las gracias en privado desde nuestros pensamientos automáticos, aunque solo sea por la presencia de algo misterioso en la existencia que nunca nos deja completamente en el desamparo.

7. Aprender a actuar con ética y conversarte en privado los errores y pedirte que me declares los míos (mantener la lealtad).

¿Cuántas veces he criticado o socavado a otras personas por la espalda? ¿Somos conscientes del daño emocional individual y colectivo que genera esta actitud?

Claro que es difícil abordar esas conversaciones, para ello debemos crear espacios de confianza, siendo imprescindible aprender a diseñar las conversaciones necesarias, a crear ambientes cálidos para decirte: “… veo que podrías mejorar en esto… aquí tienes un gran potencial de mejora …” Y también: “… por favor, te agradecería que me dijeras cómo puedo mejorar… ayúdame a mejorar mis cegueras…”.

La fortaleza de las emociones y los estados de ánimo solo se puede construir si nos proyectamos en un horizonte temporal amplio, y eso nos conecta con los principios y los valores. Si sé cuales son mis principios, siempre tendré claro lo que tengo que hacer aunque puntualmente no me agrade porque vivo en el mundo de los fines.

Corrige en privado y premia en público, trata a los demás como te gustaría ser tratado y recuerda que los juicios que haces de los demás te desnudan (antes que de los demás, hablan de ti).

8. Aprender a abordar las conversaciones prohibidas.

Esas conversaciones que no nos atrevemos a abordar porque son difíciles, porque remiten a situaciones dolorosas que nos produjeron desasosiego.

Las conversaciones prohibidas nos someten a una tensión emocional permanente, percuten en nuestra mente sin cesar, trabando nuestra vida a un pasado que nos impide abrirnos al futuro y sus posibilidades.

Todos vivimos con conversaciones enquistadas que necesitamos enfrentar abiertamente desde el diseño de los espacios de confianza, los momentos adecuados y las conversaciones para reencauzar el fluir de nuestra vida: “… sé que es muy dolorosa la situación… te voy a hablar desde la sinceridad… exploremos un nuevo camino…”.

Hay que cerrar página del pasado, hacer las paces con la historia, perdonar y perdonarnos, y finalmente proyectarnos al futuro (invocar al pasado es fuente de conflicto, convocar al futuro nos une en la acción). Inexorablemente como seres humanos vivimos entre nuestro pasado y las expectativas de futuro, como lo canta Atahualpa Yupanqui  en su canción de Los hermanos (con la esperanza delante con los recuerdos detrás).

El trabajo sobre las emociones y estados de ánimo es mucho más complejo que como se aborda desde la superficialidad de algunas modas actuales que vienen de enfoques alicortos del coaching y la educación; su desempeño necesita un enfoque holístico, su intervención es integral desde el abordaje de las esferas biológica, lingüística y social.  Una filosofía para fluir de forma armoniosa con la vida y acercarnos a la realización personal y grupal desde una postura ética con el mundo.

Empecemos hoy.

Adelante!!!

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3 pensamientos en “Una Guía para trabajar las emociones y crear fortaleza emocional.

  1. Rimma Jamileth Cano Granados

    Definitivamente el manejo y control de las emociones es la calve para enfrentar de manera adecuada situaciones adversas que se pueden presentar en la vida cotidiana y tan importante para el desarrollo personal de la persona en todo los ámbitos que que se desenvuelve, es sin lugar a dudas un punto para reflexionar.

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  2. Sascha

    coincido con anon, todo depende. de hecho conozco quien ha trabajado menos, paga renta con mucha facilidad, paga seguro medico y educacion de MUCHA CALIDAD, pero es un impuesto mas que justo a partir de TODO lo que cobra y tiene muchos amigos de varios paises con los que ha compartido y comparte y visita sin tanta superficialidad, ni llamaderas. si me preguntas, entre vivir afuera y vivir bien y feliz en mi pais, claro que deseo mi pais por encima de todo, pero lamentablemente a veces no queda mas remedio que emigrar. no todo el que emigra le va mal, de hecho hay MUCHOS casos de cubanos que les va espectacularmente bien en lugares como Qatar, China, Tailandia, New Zeland, Noruega, Dinamarca, Angola, y noten que no he mencionado los paises mas cargaditos de cubanos, y menos que menos a gringolandia. todo esta en la forma de ser de cada cual, y como muchos aqui ya mencionan, el articulo concuerda mas con el cubano de miami online

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