Nuestros mundos son estados de ánimo.

China es un estado de ánimo (roza con los dedos el podio de primera potencia), EE UU es un estado de ánimo (siente que es primera potencia en fase declinante), la UE es un estado de ánimo (siente que tiene más pasado que futuro), África es un estado de ánimo (huye de su pasado y busca en el Norte su futuro)… España es un estado de ánimo (aún no sabe quién es ni si se quiere a sí misma), Extremadura es un estado de ánimo (siente sobre sí una fuerza de gravedad enorme que le impide escapar de su pasado)… La ciudad donde vivo es un estado de ánimo (estaba en una pelea y alguien con ilusión le abrió la puerta a un nuevo porvenir)… Mi equipo es un estado de ánimo (su lema es adelante), mi familia es un estado de ánimo, yo soy un estado de ánimo… Si aprendemos a observar nuestros mundos como estados de ánimo, a descifrar cómo surgen, a interpretar cómo se manifiestan y las situaciones que provocan; tendremos una gran ventaja para poder manejarlos y construir valor con lo que hacemos. Aprendamos  a ver nuestros mundos como estados de ánimo.

Todos vivimos en espacios emocionales (expansivos o contractivos). 

Una de las cosas más valiosas que podríamos aprender en la vida sería a observar y descifrar los estados de ánimo que hay en el mundo en cada momento y los estados de ánimo particulares donde vivimos (país, región, ciudad, familia, comunidad y el nuestro personal). Entre otras cosas porque nuestra educación y cultura no han dado a esta faceta su importancia y trascendencia, pese a tratarse de los factores que determinan nuestra efectividad personal y felicidad.

Los estados de ánimo funcionan como un campo magnético que nos atrapa y envuelve, condicionando por completo nuestra vida.

Hay dos estados de ánimo básicos, dos colores emocionales elementales con diferentes gamas: 1) Aquí  veo posibilidades para mí (de él nacen la alegría, la confianza, la euforia…); 2) aquí no veo posibilidades para mí (de él nacen la serenidad, la desconfianza, la tristeza, la resignación, el resentimiento…).

Dotados de un sentido especial para captar el ambiente emocional.

Quizá será por instinto de supervivencia por lo que estamos dotados de una capacidad para captar el estado de ánimo en otras personas y sus comunidades.

Por ejemplo: cuando vamos a un país, lo primero que percibimos es una interpretación del estado de ánimo de sus gentes (los alemanes son serios y racionales, los andaluces divertidos…); las culturas y civilizaciones las etiquetamos por sus estados de ánimo (albergando gamas de matices), también las ciudades, los clubes de fútbol, las familias, y así hasta los estados de ánimo personales.

Cada estado de ánimo tiene un relato.

La gente que vive en un estado de ánimo tiene un relato que lo reproduce y con el que contagia a otras personas. Por consiguiente, un relato puede crear un estado de ánimo o cambiarlo, también un relato puede producir y reproducir un estado de ánimo.

El liderazgo se hace cargo de los estados de ánimo y los transforma.

El principal trabajo de una persona líder es descubrir y transformar estados de ánimo de la comunidad. Hacerse cargo del estado de ánimo de la gente para que interprete la acción y el futuro en clave de posibilidades (en este relato que me ofreces veo posibilidades para mí).

Los líderes convocan a su gente a la acción, inventan nuevos futuros para ser habitados. Los malos líderes necesitan el recurso permanente al pasado y las identidades.

Las revoluciones y los cambios históricos están motivados por cambios en los estados de ánimo.

El liderazgo a través de un nuevo relato que encierra una interpretación poderosa del futuro, cambia las expectativas de futuro de la gente, y con ello su estado emocional y disposición a la acción.

Así ocurrió en la Revolución francesa, la independencia de EEUU, descolonización, la Alemania de Hitler… También cuando un equipo de fútbol cambia de entrenador, cuando el presidente declara un gran proyecto…

Los estados de ánimo generan pensamientos y juicios automáticos.

Por ejemplo, cuando estamos atrapados en un estado de ánimo negativo generamos interpretaciones de la realidad en clave de ese estado de ánimo (todo está mal y puede ir a peor), eso se traduce  en pensamientos automáticos negativos (prejuicios) que expresamos sin detenernos a pensar.

De esta manera los estados de ánimo generan un bucle y una bola de nieve que arrastra a su paso todo lo que se pone en medio.

Los estados de ánimo negativos son más dominantes, resistentes y fáciles de contagiar desde los poderosos mecanismos que reproducen (miedo, culpa, odio). Se recrean en el pasado y cierran el espacio al futuro. La forma de romperlos es convocar a la gente al futuro, a lo que vamos a hacer juntos en lugar de encastillarnos en nuestras identidades y en lo que fuimos.

Ahora ya tienes una nueva forma de ver el mundo e interpretar la realidad, una clave tremendamente útil para relacionarte con los demás y crear valor.

Un día me preguntaron en Bolivia, qué es Extremadura (yo soy de ahí), a lo que respondí: “Extremadura es un estado de ánimo” (igual que Galicia, Francia o el Congo), porque para entender qué es una comunidad de personas hay que conocer el estado de ánimo que la

define, pues sólo desde ese conocimiento se puede intervenir sobre su futuro. El estado de ánimo delata el alma de un pueblo. Y eso se descubre en lo que la gente habla y siente. La historia de Extremadura y su estado de ánimo te la contaré en el próximo post.

Un futuro (mejor) es posible sólo si somos capaces de revertir el estado de ánimo en el que vive la gente.

Empieza a ver tu país, tu región, tu ciudad, tu familia como un estado de ánimo para descubrir su signo y poder cambiarlo. El estado de ánimo es más importante que el conocimiento o el capital. Con un estado de ánimo negativo y mucho capital y conocimiento nos podemos morir de asco y crear un universo pobre, en cambio con un estado de ánimo positivo, podemos activar la voluntad para adquirir el conocimiento y desde el trabajo y la perseverancia conseguir los recursos para transformar el mundo. Ese es el trabajo de los innovadores, los emprendedores y los líderes; hacerse cargo del estado de ánimo de la gente. Y tú puedes hacerlo, empezando por ti mismo y continuando por tu comunidad.

Adelante!!!

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