Nuestros jóvenes en un callejón sin salida. Un plan de emergencia.

Tenemos a toda una generación, puede que dos generaciones, atrapadas en una vía muerta de la historia. El mundo se ha transformado radicalmente y seguimos formando a las personas para que habiten un ecosistema que ya no existe. La consecuencia es que  una gran masa social de población joven no está preparada para habitar en la nueva civilización en la que hemos entrado y necesitamos un plan para ayudar a que desarrolle todo su potencial.

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Algunos sostienen que tenemos la generación mejor preparada de la historia. Yo no estoy de acuerdo, puede que tengamos la generación con más títulos académicos, pero eso no quiere decir que tenga competencias para desarrollarse y tener éxito en el tiempo nuevo que vivimos; a las pruebas me remito ya que sus títulos y conocimientos no están sirviendo para hacerse cargo de la nueva realidad, liderarla y transformarla.

Confundimos preparación con conocimientos teóricos, cuando la preparación se traduce en competencias para actuar autónomamente, desarrollar sentido crítico, cooperar, tener sentido del bien común, desenvolvernos en diferentes contextos y dominios culturales, crear fortaleza emocional, planear acciones de futuro, actuar… Y realmente nuestros jóvenes no están preparados porque no tienen éstas competencias.

Los jóvenes tienen un cúmulo de conocimientos teóricos que se traduce en títulos y certificaciones, los cuales no les capacitan para tomar las riendas del mundo actual y liderarlo. Si tu cabeza está llena de conocimientos y no sabes qué hacer con ellos, es igual que si la tienes llena de garbanzos.

Nuestro sistema educativo ha fabricado en masa una especie de autómatas para memorizar y repetir técnicas y conocimientos,  pensando que el futuro sería igual que el pasado y, por tanto, los autómatas,  con sus automatismos desarrollarían tareas estándar en el campo, la fábrica y la administración.

¡Por favor! No acusemos a nuestros jóvenes de haber creado este desastre, pues ellos sólo son los sufridores de unas consecuencias que la sociedad en su conjunto, las autoridades y los responsables del sistema educativo ideamos para ellos.

Tenemos una generación de personas pasivas y sin capacidad de iniciativa porque eso fue lo que les enseñamos. El fin era la acumulación de conocimientos, pero para convertir los conocimientos en valor se necesitan nuevas competencias. Estudiar es un medio, no un fin en sí mismo. Si tienes muchos títulos y conocimientos y no sabes qué hacer con ellos, tienes un problema.

Una solución de emergencia para paliar los daños producidos por un sistema educativo que se ha encargado de la destrucción masiva del talento en los jóvenes, está en un plan de choque para dotarlos de competencias genéricas, como condición sine qua non puedan tomar el control y desarrollarse personal, social y profesionalmente.

Si me permiten el símil, es como si un fabricante lanzase al mercado sus vehículos con un fallo mecánico por el que los coches sólo pueden ir marcha atrás y torcer a la derecha. La obligación ética del fabricante sería devolverlos al taller para que ejecutasen correctamente todas las funciones de un vehículo. Como  mínimo, esa es la deuda reparatoria  que el sistema tiene con los jóvenes, además de pedir perdón por el daño que se está causando.

Créanme que estoy sufriendo esto cuando mi hija de 15 años me dice cada día: papá, no aguanto más, me piden que estudie todo de memoria, me paso el día estudiando, al día siguiente de cada examen no me acuerdo de nada; yo quiero hacer muchas cosas y esforzarme pero así no se puede. Estoy asistiendo en primer plano a como el sistema está destrozando el talento de mis hijas, y de sus compañeros y compañeras. Esto va a reventar y todos tenemos que apretar para que ocurra cuanto antes.

Paliar los daños en una generación a la que hemos envenenado con el individualismo, la competición y la titulitis, no va a ser fácil, tenemos que llamar a la cordura a los responsables institucionales para que activen nuevas políticas dirigidas a la educación y el empleo desde una visión paradigmática completamente diferente a la que nos dejó la Ilustración y la Revolución industrial. Tenemos que exigirles que no sigan haciendo dejación de funciones y pedirles responsabilidades.

Todo esto obliga a repensar el modelo y a realizar propuestas ambiciosas que ayuden a los jóvenes a reposicionarse en el mundo, hacerse cargo de él y construirlo. Además hay que hacerlo desde propuestas que optimicen los recursos existentes, conscientes del delicado momento económico en el que vivimos.

Desde este entendimiento, aquí hacemos una propuesta para que pueda ser secundada desde los gobiernos y autoridades en los programas de formación y empleo dirigidos a los jóvenes. La propuesta está referenciada como ejemplo a un territorio (región) pero puede ser adaptada a cualquier otra realidad territorial (país, ciudad, comarca…).

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Como ves se trata de un plan para dotar de manera masiva a los jóvenes de competencias genéricas que les permitan saber qué hacer con los conocimientos y capacidades que han adquirido.

El entrenamiento se realiza con una tecnología que hemos desarrollado al efecto en torno a 6 Dominios y 9 Niveles de excelencia.

Con los jóvenes se trabaja en 3 etapas (estimulación y definición de proyectos, laboratorio y centrifugación de proyectos, acción y acompañamiento).

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Para hacer esto en una región, país, ciudad…; lo programamos en 3 fases.

Lo abordamos desde un enfoque holístico y una visión recursiva (todos los recursos necesarios para hacerlo están en el sistema, sólo hay que identificarlos, etiquetarlos, relacionarlos y ponerlos en juego).

Pese a las aberraciones que estamos cometiendo, soy tremendamente optimista y tengo una gran confianza en esta generación de jóvenes que cada día nos demuestran que son poseedores de unos principios y valores muy fuertes y auténticos. Cuando adquieran las competencias relacionadas con los 6 Dominios y los 9 Niveles de excelencia, serán imparables y construirán para todos una sociedad más próspera y solidaria.

Necesitamos comprometernos con esta misión.

Adelante!!!!

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4 pensamientos en “Nuestros jóvenes en un callejón sin salida. Un plan de emergencia.

  1. Esteban Marín

    Muy interesante opinión. Como joven pienso que las metas y conceptos de nuestra generación discrepan de aquellos de las generaciones predecesoras. Haber vivido la revolución tecnológica a temprana edad nos forjó una estructura mental distinta a la anterior. El mundo cambia y seguirá cambiando, y como todas las generaciones en cualesquiera sociedades tomaremos las decisiones pertinentes en su momento. Saludos

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  2. Carolina Gómez Castillo.

    Respetando su opinión, así como otras tantas.
    En mi caso creo en las nuevas generaciones que se les exige inventar,inventar,inventar,idear,idear,idear, pensar,pensar,pensar…..¿Pero como para quién?. Todos vamos evolucionando nadie se queda.¡Ellis son los que pisan garbanzos que las exigentes empresas dejan..¡los pisan! no son tontos.O acaso nosotros somos los ¿ “inteligentes”, los “evolucionados”.JÁ

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