La sociedad de la queja permanente y la crítica fácil. Una vacuna para salir indemne.

Cierto día, un padre y su hijo hicieron un viaje en su borrico. Al pasar por un pueblo los vecinos murmuraron: qué vergüenza, el padre montado en el burro y el pobre hijo tan pequeño caminando; escuchando las críticas,  el padre se bajó del burro y le cedió el puesto a su hijo. Llegaron a otro pueblo y la gente murmuró de nuevo: qué injusticia, el joven cómodamente montado sobre el burro y el pobre hombre caminando; por lo que decidieron montarse los dos en el burro. Y así llegaron a otro lugar donde los viandantes comentaban: qué vergüenza, dos hombres que pueden caminar perfectamente maltratando a un pobre animal; por lo que ambos decidieron continuar el camino a pie. Al paso por el siguiente pueblo, los paisanos decían: qué tontos, tienen un burro y no se montan en él. Después de una larga reflexión, el padre dijo: sabes hijo, vamos a hacer lo que consideremos que tenemos que hacer en cada momento, porque si nos guiamos por lo que opinan los demás, siempre recibiremos críticas y nuestra vida será un calvario.

Una sociedad en minoría de edad.

Crítica fácil, queja permanente, reivindicación de derechos, escaqueo de responsabilidades, ley del mínimo esfuerzo, superficialidad, procrastinación, descompromiso… son rasgos que se retroalimentan en la sociedad actual, generando una deriva sin freno hacia el nihilismo.

Falta de sentido y criterio.

La crítica es un ejercicio intelectual básico para construir una sociedad madura de personas responsables, que son capaces de sustentar sus decisiones y acciones sobre el análisis de la realidad y la formulación  de afirmaciones veraces y juicios fundados.

Pero nosotros hemos confundido el sentido crítico con criticarlo todo,  aunque no tengamos ni idea de lo que estamos opinando. Intentamos paliar nuestra falta de sentido y criterio a la hora de conducir nuestra vida y nuestras acciones, con la crítica fácil a discreción. Así nos hemos convertido en espectadores del mundo, consumiendo nuestro tiempo en criticar a los demás y quejarnos de todo.

Una actitud que lo contagia todo y amenaza con destruir nuestra sociedad.

Los tics descritos afectan a todas las facetas de nuestra vida (política, mundo académico, ámbito social, laboral, familiar, medios de comunicación…), configurando un círculo vicioso y una subcultura de la que resulta muy difícil escapar. A tal punto llega el asunto, que quejarse y criticarlo todo tiene buena prensa, altavoces y voceros por doquier, un paraíso para los quejicas.

Si observas las conversaciones sociales, lo que hablas cada día, tedarás cuenta que la inmensa mayoría de nuestro tiempo lo empleamos en quejarnos de lo mal que está el mundo, saliendo de la escena y señalar culpables, como si nosotros fuéramos seres inocentes sin responsabilidad ninguna en el curso de los acontecimientos; un comportamiento que está bien visto y genera una especie de competición por alcanzar el podio del más quejica y criticón. 

Si la mitad del tiempo que dedicamos a criticarlo todo y a quejarnos lo empleásemos en cosas productivas, apenas tendríamos motivos para quejarnos.

Estar todo el día quejándonos, no es una actitud ética ni moral aceptable. Nuestra vida, pese a los problemas y desafíos que enfrentamos, es mucho mejor que la de nuestros padres y abuelos; ellos tuvieron que lidiar con situaciones mucho más difíciles, sin embargo no vivían en la crítica y la queja permanente. Y además resulta que los más quejicas formamos parte del selecto club de los países ricos, donde casi todos tenemos nuestras necesidades básicas satisfechas.

Todo esto nos lleva a una sociedad de personas sin equilibrio, irritadas, envidiosas, intrigantes, hostiles, incapaces de alegrarse de los éxitos de los demás y de disfrutar de los placeres de la vida; una situación que nos conduce a una debilidad emocional extrema y a una minoría de edad permanente.

Desarrollo de fortaleza emocional.

Si no eres capaz de reconocerte en estos males, tienes un problema para seguir creciendo. Si haces depender tu vida del escrutinio de los demás, estás muerto. Por eso tienes que estar preparado emocionalmente para saber de antemano que:

Si intentas lo imposible para lograr lo difícil, te dirán que eres un iluso.

Si logras tu propósito, te dirán que tuviste suerte.

Si haces cosas para prosperar, te dirán que eres un egoísta.

Si haces cosas por los demás, te dirán que eres tonto.

Si lo intentas, te dirán que es muy difícil y que no lo lograrás.

Si te esfuerzas y afanas, te dirán que solo te mueves por la ambición.

Si piensas las cosas en grande, te dirán que solo buscas notoriedad.

Si piensas las cosas en pequeño, te dirán que eres un flojo.

Si haces muchas cosas, te dirán que eres un ansioso desmedido.

Si no haces nada, te dirán que eres incompetente.

Y tú tienes que aprender a escuchar estos juicios sin que te afecten, a no enfadarte con quien los emite, a ser mas fuerte que ellos, a escuchar y distinguir las voces de los ecos, a darte permiso, a equivocarte, a dar las gracias por estar vivo y poder convertir cada uno de tus días en una aventura, a pedir perdón y perdonarte, a decir te quiero y querer de verdad, a decir sí cuando quieras decir sí y no cuando quieras decir no, a criticar gentilmente a las personas en su presencia, a guardar lealtad al ausente, a dejar una puerta abierta para que la otra persona salve su reputación, a abandonar a las personas y los lugares tóxicos, a inspirar y unirte a las personas que te inspiran, a orquestar personas en torno a un propósito, a crear equipos y desarrollar personas, a construir visiones poderosas del futuro, ainvitar a vivir aventuras apasionantes, a cultivar un propósito mayor, a pensar en grande, a trascender lo que haces, a perseguir una causa y dejar un legado.

Si quieres salvar tu reputación, no te quejes, no critiques, sal a la calle con tu mente libre de esos lastres. No busques la aprobación de otros, sigue tu instinto, no te detengas, desarrolla un carácter. La vida florecerá a tu alrededor.

La vida es maravillosa, ha terminado el tiempo de la queja, llegó el momento de la acción.

Adelante!!!

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