La educación basada en proyectos y el Modelo (6-9) como hilo conductor de la nueva educación.

Estamos construyendo un nuevo modelo educativo en el que conjugamos la Educación Basada en Proyectos con nuestro modelo de aprendizaje de competencias (MODELO 6-9), para que los estudiantes puedan diseñar, construir y llevar a cabo sus proyectos vitales (1 estudiante, 1 proyecto vital). El proyecto vital se convierte en el hilo conductor del aprendizaje de competencias genéricas (competencias clave para el éxito, competencias para el siglo XXI). Es un trabajo que estamos llevando a cabo con el Gobierno de Nicaragua y todos los actores de la educación en el país para la construcción de una nueva educación que dé respuesta a los nuevos desafíos del siglo XXI.

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Fundamentamos nuestro trabajo en las raíces del aprendizaje por proyectos desde un enfoque constructivista (Piaget, Bruner, Vygotsky, Dewey y el Buck Institude for Education); sumados  a los principios de la filosofía del lenguaje (Austin, Flores, Echeverría); complementados con los aportes de los principales líderes educativos de nuestro tiempo (Freire, Robinson, Gerver, Prensky); tomando como referencia un proceso de participación de multitud de equipos, profesionales e instituciones educativas del país (CNU, MINED, INATEC, Universidad Abierta en Línea de NIcaragua, Programa Aprender, Emprender, Prosperar…). Y utilizando como columna vertebral del proceso nuestro propio modelo de aprendizaje práctico de competencias genéricas, emprendimiento y liderazgo aplicado a la realización de proyectos (MODELO 6-9).

La adaptación del Aprendizaje Basado en Proyectos al contexto del nuevo modelo educativo de Nicaragua y su aplicación a los programas nacionales UALN y PAEP.

El Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP o PBL, Project-based learning) es una metodología de aprendizaje en la que los estudiantes adquieren un rol activo desde la motivación y el aprendizaje práctico (aprender haciendo). El  valor de esta metodología depende del contexto global en el que se aplica, en la existencia de un marco y un modelo educativo global cuyo sentido y criterio es que cada persona se convierta en protagonista de su vida. De lo contrario, el aprendizaje por proyectos puede perder su verdadero sentido y convertirse en un simple ejercicio o actividad lúdica que no produce un aprendizaje significativo ni de apropiación de competencias clave para el siglo XXI. El aprendizaje por proyectos no es un fin en sí mismo, sino un medio para el desarrollo integral de la persona.

Si el aprendizaje por proyectos no se rige por un enfoque y orientación precisos, sus resultados pueden ser contrarios al objetivo perseguido (desmotivación de profesores estudiantes y frustración de expectativas).

La creación de una asignatura que abarca desde los 3 años hasta el final de los estudios universitarios (PAEP) y la puesta en marcha de una universidad de la que forman parte las diez principales del país (UALN), tienen como señas de identidad que los estudiantes aprenden competencias claves para el éxito, emprendimiento y liderazgo, no de manera convencional, sino de forma práctica aplicada al diseño de sus proyectos vitales (1 persona 1 proyecto vital que levantar). Un objetivo para convertir al país en un país emprendedor en 10 años, con la misión clara de producir 1.000.000 de nuevos emprendedores en todos los ámbitos (social, cultural, económico, empresarial); para lo cual es necesario que cada persona estudie para emprender y emprenda para prosperar individual y colectivamente.

El aprendizaje de las competencias claves para el  siglo XXI (competencias genéricas, emprendimiento, liderazgo) se vertebra en torno a los proyectos de los estudiantes.

Un proyecto para canalizar la vocación y el talento de cada estudiante desde los intereses propios y  el compromiso con el mundo, el país y la comunidad. Desde el modelo global que hemos diseñado partimos de la pregunta: ¿un proyecto para qué?

Antes de plantear a los estudiantes la realización de su proyecto es necesario trabajar el sentido y el criterio, establecer un propósito mayor que dé sentido al propio proyecto: compromiso con los problemas del mundo, del país y la comunidad. Lógicamente este es un trabajo que no se remite a un momento puntual (aunque está en el punto de partida), sino que de manera recurrente aparece en el conversar de profesores y estudiantes, al objeto de fortalecer el sentido del compromiso, el legado y la pertenencia.

Y por supuesto, con los problemas propios del estudiante, sus necesidades, deseos y aspiraciones. El compromiso con un proyecto será más fuerte cuando englobe e integre los aspectos referidos.

Aunque el fin último del modelo que estamos poniendo en práctica es que cada persona construya un proyecto sobre el que edificar su vida personal y profesional; este hecho ocurrirá de manera procesual (el estudiante irá realizando  y participando de proyectos hasta decidir su proyecto vital en que centrarse, conectado con su pasión y vocación). Por tanto, el aprendizaje por proyectos también se convierte en una herramienta en torno a la cual, profesores y estudiantes, descubren los talentos y vocaciones de los estudiantes, en torno al patrón conversacional: ¿qué te gusta hacer? ¿En qué eres bueno? ¿En qué se te pasa el tiempo volando?… Y a la observación de sus comportamientos, actitudes y aptitudes. El descubrimiento del talento y la vocación no es tarea fácil, pudiéndose prolongar en el tiempo (de hecho la mayor parte de las personas adultas aún no hemos descubierto nuestros talentos porque esa cuestión no era crucial para el viejo sistema educativo y el modelo económico y social que reproducía).

Protocolo conversacional del profesor con los estudiantes para descubrir sus intereses: “todos tenemos intereses particulares y legítimos, también problemas en nuestra familia… ¿Qué te interesa? ¿Qué te preocupa? ¿Cómo te gustaría ayudar a las personas que quieres?…

Protocolo conversacional del profesor con los estudiantes para conectar vocaciones e intereses con los problemas globales: “todos tenemos la responsabilidad de construir un mundo mejor, y por eso es necesario que cada uno de vosotros penséis cómo hacer una mejora en el mundo… Los grandes desafíos de la humanidad son la lucha contra el cambio climático, el hambre, la pobreza (aquí se pueden trabajar los Objetivos del Desarrollo Sostenible)… Los grandes desafíos de nuestro país son (Plan Nacional de Desarrollo Humano)… Los grandes desafíos de nuestra comunidad son la mejora de la calidad de vida, servicios públicos… Ahora os lanzo unas preguntas para poder trabajar sobre ellas: ¿Qué podríamos hacer para mejorar el planeta, mejorando a su vez nuestro país y nuestra comunidad? ¿Qué actividades podríamos llevar a cabo? ¿Qué proyecto nos gustaría llevar a cabo en relación con nuestros gustos personales?…”

El protocolo conversacional propuesto es genérico, lógicamente los docentes habrán de adaptarlo y modularlo  al contexto y al nivel de cada persona y grupo.

El trabajo en torno a proyectos comenzará por el desarrollo de juegos y actividades, pero siempre en torno al propósito mayor que está in mente del profesor y en toda la lógica del proceso (que cada estudiante desarrolle su proyecto vital). La mayor parte de las personas morimos sin descubrir nuestra pasión, y esto nos impide dar lo mejor de nosotros mismos, ser más felices y hacer una contribución al mundo. Todo nuestro enfoque se centra en torno a ese sentido.

Un aprendizaje significativo que movilice la acción en torno a un propósito claro.

El proyecto de cada estudiante debe ser auténtico y responder claramente a la siguiente lógica para que sea significativo:

  • Paso 1. Creer en el proyecto (creer en las propias posibilidades para llevarlo a cabo): el proyecto responde a la generación de un valor que el estudiante reconoce desde la convicción que con su esfuerzo puede culminarlo.
  • Paso 2. Querer hacerlo: apela a la motivación y al deseo de abordarlo.
  • Paso 3.  Hacerlo: apela a la decisión y a la acción.
  • Paso 4. Aprender a hacerlo: con la acción no es suficiente, el estudiante identificará competencias, habilidades y conocimientos para hacerlo. Ahí entra el juego el aprendizaje en torno al proyecto pero desde una actitud proactiva/resolutiva, implicando el desarrollo de otras tareas como el análisis y la investigación.
  • Paso 5. Evaluar lo realizado: implica el desarrollo de la escucha y la crítica constructiva.

Protocolo conversacional del profesor con los estudiantes para establecer con claridad el propósito: “¿crees de verdad que lo que vas a hacer con tu proyecto es valioso? ¿Crees que puedes culminarlo? ¿Quieres hacerlo y te sientes motivado? … Cuando éstas preguntas se han respondido afirmativamente continuamos el proceso: ahora hazlo, no importa que te equivoques… Determina lo que necesitas aprender, trazamos un plan para hacerlo (consultar fuentes, investigar, entrevistas con conocedores de la materia)… Periódicamente evaluamos, escuchamos aportes y los incorporamos al proyecto….”

La definición y concreción de proyecto.

La primera dificultad a la que se enfrentarán los docentes será la de encontrar una definición satisfactoria del concepto de proyecto, ya que este término no tiene el mismo significado cuando se trabaja con un niño o niña de 3 o 4 años que cuando se hace con una persona de 20. El trabajo sobre proyectos, las conversaciones y propuestas de trabajo estarán moduladas en torno a las necesidades de cada grupo de edad (cohorte) desde criterios epistemológicos, psicológicos, sociológicos, didácticos…

Desde este punto de vista, todos los docentes del país cobran un gran protagonismo en esta tarea, porque son ellos, a través de este protocolo, los que tendrán que adaptar el proceso educativo a su contexto del aula y fuera del aula (la educación por proyectos rebasa el espacio del aula y se amplía a la comunidad y al mundo).

Nuevamente estamos en un proceso de reinvención de la educación donde no hay manuales ni recetas, todos los actores implicados estamos convocados a tomar la iniciativa, innovar, compartir lo aprendido (aciertos y errores) y gestionar el conocimiento generado.

Los proyectos en edades tempranas serán asimilables a juegos y actividades sencillas que impliquen competencias como: desarrollo de sensibilidad hacia los problemas (escucha), compromiso, responsabilidad, espíritu crítico, capacidad de hacer ofertas, trabajo en equipo… Pero siempre en torno a un sentido y un criterio cuyo fin es que cada persona construya su proyecto vital, siendo cada juego o actividad (miniproyecto) un peldaño más en el aprendizaje y construcción del proyecto vital mientras se aporta valor a la comunidad y al mundo; de lo contrario el aprendizaje por proyectos pierde su sentido y valor, cayendo en el riesgo de la banalización.

Protocolo conversacional para crear sentido desde los juegos y actividades: “el profesor indica a los estudiantes que diseñen un proyecto o actividad y lo justifiquen en relación a cómo contribuye a la mejora del planeta, el país y su comunidad (ciudad, barrio, familia…)”.  El profesor puede plantearlo también a la inversa: “que cada estudiante (de manera individual o en equipo) plantee una actividad que le gustaría hacer y que determine  cómo contribuye a la mejora del planeta, del país y la comunidad”.

A través de los juegos y actividades, los profesores van descubriendo y potenciando las vocaciones y talentos de los niños y niñas, encauzando la acción formativa hacia ese propósito. En el proceso, y sobre todo en las edades más tempranas, los niños diseñarán y trabajarán en proyectos (juegos, actividades, miniproyectos) diferentes (aún están en fase de descubrimiento de lo que les gusta); no importa que vayan cambiando de proyecto, incluso en edades más adultas, lo importante es que el aprendizaje sea significativo y que las competencias genéricas que se trabajan se vayan interiorizando y sean una fuerza de cambio y transformación para sus vidas. Si el aprendizaje es significativo en la lógica de aprender haciendo, todas las competencias adquiridas al trabajar un proyecto (aunque se abandone) serán ya patrimonio del estudiante que lo podrá aplicar a cualquier actividad, proyecto o contexto vital en el futuro.

Sistema de competencias claves para el siglo XXI que trabajan los estudiantes mientras desarrollan sus proyectos.

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Desde los juegos y actividades (fabricar juguetes, decorar muros, elaborar manualidades…) y miniproyectos (limpiar el barrio, reparar el tejado del colegio, plantar un huerto escolar…); hasta los proyectos en edades más avanzadas, enfocados ya a la faceta profesional desde el emprendimiento o el trabajador-emprendedor (proyecto vital) que se concretarán en la creación de una empresa, actividad por cuenta propia o ajena (trabajador cualificado con nuevas competencias), o proyecto social. Todo ha de ser contemplado como un proceso que culmina cuando cada persona diseña y desarrolla su proyecto vital e incorpora todas las competencias para el éxito (competencias genéricas, emprendimiento y liderazgo). Luego, a lo largo de su paso por la educación, o en el discurrir del tiempo podrá cambiar o modificar su proyecto en un continuum de desarrollo sobre unas bases vitales-profesionales sólidas.

El profesor puede estimular el trabajo sobre proyectos planteando desafíos y preguntas retadoras. El profesor trabaja con preguntas, las preguntas son más importantes que las respuestas (el profesor lanza preguntas y los estudiantes buscan respuestas, invirtiendo el orden tradicional de la lógica educativa), de ahí la importancia de disponer de una batería de preguntas y un protocolo conversacional para que el profesor pueda realizar con garantías su trabajo.

Los proyectos pueden ser muy concretos (conseguir una placa solar e instalarla en el colegio), más abstractos (concienciar a la comunidad sobre el consumo responsable), e incluso otros de difícil materialización en los que los estudiantes tienen derecho a dar rienda suelta a su imaginación y equivocarse pues de esas experiencias también se aprende.

En todo caso han de ser  proyectos auténticos y genuinos vinculados al mundo real; relacionados con los intereses, motivaciones y aspiraciones propias de la edad de cada cohorte y su  desarrollo intelectual y cognitivo; conectados con los intereses individuales y particulares de cada estudiante; con problemas reales de la comunidad; conjugando el beneficio de los promotores y la comunidad, generando un sentido de trabajo enfocado a la realización profesional desde el compromiso social bajo el enfoque ganar-ganar.

Trabajos en equipo.

La base del aprendizaje de competencias en torno a proyectos se realiza preferentemente mediante actividades y proyectos grupales, por ser el contexto idóneo donde se ponen en práctica y aprenden las competencias genéricas.

A la hora de ser planteado, el proyecto ha de ser analizado por el profesor y los estudiantes, para determinar si se dispone de los recursos mínimos para llevarlo a cabo, o en su caso elaborar un plan para movilizar al equipo y conseguir los recursos necesarios (un proyecto puede ser la obtención de los recursos para hacer un proyecto).

En todo caso el papel del profesor será velar porque los estudiantes dispongan de los recursos mínimos imprescindibles para iniciarlo, y lo más importante, la identificación de las competencias genéricas que entrarán en juego y se trabajarán, y un plan y hoja de ruta clara para hacerlo. El profesor ha de tener claras las competencias que ha de entrenar en cada momento, en cada tarea y actividad. Por eso, el marco referencial de todo el proceso es que los profesores hayan realizado el Programa de capacitación en competencias genéricas (MODELO 6-9).

El profesor adquiere un rol de facilitador (ayudando a resolver conflictos, a reconducir la acción, a cuidar el estado de ánimo, buscar el consenso y los acuerdos…), mientras que los estudiantes conducen la acción, moviéndose por la clase e interactuando unos con otros. Este planteamiento cambia la disposición del aula que se convierte en un espacio grupal y abierto de trabajo, frente al profesor impartiendo clases magistrales con los estudiantes sentados en sus pupitres. El aula ha roto ya sus límites, convertida ya en una comunidad de aprendizaje.

En la lógica tradicional los estudiante recibían los contenidos y los memorizaba para repetirlos en el examen, ahora realizan actividades, consultan,  investigan, producen, crean, aprenden haciendo.

Protocolo conversacional del profesor con los estudiantes: “los seres humanos no somos autosuficientes, necesitamos ayuda de otras personas para llevar a cabo nuestros proyectos, y a su vez ayudarlas para que hagan los suyos… Vamos a trabajar nuestros proyectos por equipos… Iremos aprendiendo en el proceso e identificaremos las competencias que vamos aprendiendo… Y lo más importante, cómo esas competencias podremos aplicarlas a cualquier otro proyecto o contexto vital…”

Productos y servicios de valor que se comparten con la comunidad. Los proyectos son presentados a la comunidad y al mundo.

El aprendizaje se convierte en significativo cuando se crean productos y servicios con valor y utilidad, propiciando un contexto para  el reconocimiento social de los estudiantes. El  profesor ha de crear los espacios y actividades para la presentación pública de los trabajos, posibilitando el reconocimiento y recompensa social de la comunidad al esfuerzo realizado; como fórmula para poner en juego las emociones positivas y trabajar la inteligencia emocional como parte importante del aprendizaje. Aprendemos cuando hacemos y  nos emocionamos, por tanto, hemos de crear esos espacios emocionales expansivos y para la acción  que propician y aceleran el aprendizaje.

La presentación pública de los trabajos se prepara desde el inicio mismo del proceso, siendo los estudiantes quienes lo diseñan y conducen con el apoyo del profesor, como en el resto de actividades.

Las modalidades a elegir son diversas, aunque siempre han de contemplar la presentación en actos con público y abiertos a la comunidad, siendo recomendable la máxima difusión a través de vídeos, redes sociales, creación de páginas web, creación de concursos y premios. En el caso de Nicaragua también se está trabajando en un proyecto para la creación de una página web y una red social donde todos los estudiantes del país puedan publicar su proyecto y de esta forma hacerlo notorio y visible, generando un marco ideal para la creación de equipos y comunidades en torno a proyectos compartidos, contribuyendo a la creación de una cultura favorable al emprendimiento y la innovación.

La presentación del proyecto en público en sus diferentes fases de desarrollo, primero en el aula con el profesor y el resto de compañeros, y luego en otros espacios (actos públicos, medios de comunicación, autoridades, financiadores, clientes…); es un proceso que contribuye a desarrollar todo el conjunto de competencias genéricas clave para el desarrollo personal y profesional contenidas en el MODELO 6-9: capacidad de escucha (escuchar juicios que contribuyen a mejorar el trabajo), hablar en público, construir discursos y narrativas seductoras, perfeccionar las ofertas, pedir ayuda, crear redes de colaboración, planificar, evaluar… Todo lo cual produce un clima de motivación y crecimiento.

El resultado de los proyectos ha de concretarse en productos y servicios prácticos de alta calidad y utilidad.

Cuando el estudiante trabaja en su proyecto pensando en su exposición final, ve comprometida su identidad y experimenta una motivación extra, un aspecto esencial para trabajar el esfuerzo, la perseverancia y la autoestima, a medida que aprende a modular y gestionar el estrés y la ansiedad… habilidades, actitudes y valores que forman parte de las competencias ese cuales para el éxito.

Protocolo conversacional del profesor con los estudiantes: “una vez habéis decidido los proyectos que vais a llevar a cabo, planificad su presentación pública, estableciendo tareas, tiempos y compromisos para llevarlo a cabo.. “

La aplicación del modelo para el rediseño del sistema educativo y su traducción a políticas y programas gubernamentales de innovación educativa.

El aprendizaje por proyectos desde el MODELO 6-9 constituye el eje central del aprendizaje, siempre con un enfoque global para desarrollar personas autónomas capaces de gestionar sus propias vidas, inventar sus empleos, trabajadores-emprendedores, líderes en todos los ámbitos de la sociedad. Es decir, una educación    que constituye la base de una sociedad de personas emprendedoras y líderes. El objetivo de aprendizaje es que los estudiantes  adquieran las competencias para su desarrollo personal y profesional, diseñando y desarrollando su proyecto vital de manera procesual a medida que cursan sus estudios en los diferentes ciclos y niveles educativos (preescolar, primaria, secundaria, universitaria); abriendo las posibilidades de acceso a la educación en esta materia a cualquier persona que desee hacerlo.

En Nicaragua acceden todos los estudiantes del país a través del Programa Aprender, Emprender, Prosperar (PAEP) y la Universidad Abierta en Línea (UALN), así como las personas que participan y forman parte de las Factorías del Conocimiento (FC). Una educación masiva y abierta (MOOC) para el acceso de todas las personas del país a esta educación transformadora.

El objetivo de cualquier trabajo por proyectos es que los alumnos consigan los objetivos curriculares, aprendiendo conocimientos y adquiriendo competencias y habilidades prácticas en torno a la construcción de su proyecto vital, consiguiendo el éxito escolar y la preparación para su desarrollo personal y profesional.

Cuando los estudiantes trabajan las competencias genéricas desde la realización de sus proyectos, también  están incorporando y facilitando su aprendizaje en otras materias (lenguaje, matemáticas, ciencias sociales…).

Protocolo conversacional de las autoridades educativas con el conjunto de la comunidad educativa: “el propósito de la nueva educación es transformar la sociedad y la economía, desde la base de desarrollar las competencias clave para el éxito personal y profesional en el siglo XXI… Todo ello trabajando con cada estudiante para ayudarle a construir su proyecto vital con el que agregar valor a su vida y a la de su comunidad… Todos los protagonistas de la educación están invitados a trabajar para inventar y construir este modelo…”.

Todas las herramientas de la mochila educativa (así se llaman los materiales y recursos educativos del PAEP), han de seguir el presente enfoque para establecer un marco coherente en el aprendizaje de competencias genéricas, emprendimiento y liderazgo en torno al proyecto país: 1 persona 1 proyecto vital.

Desde el enfoque global que constituye el marco curricular que hemos descrito en torno a la educación por proyectos desde el MODELO 6-9, junto a las ya descritas, aplicamos las siguientes líneas de trabajo:

  • Preparación en profundidad de todos los medios necesarios por parte del profesor (espacios del aula, materiales de la mochila educativa, protocolo conversacional, preguntas que conducen el proceso, plan de trabajo…).
  • Establecimiento y programación de las etapas en las que transcurre el proceso: fase previa, desarrollo del proceso, final (presentación del proyecto). Sin olvidar el continuum en la realización de proyectos a lo largo de los cursos que culmina en el proyecto vital. Para facilitar la secuencia se recomienda que cada alumno tenga una ficha asignada en la que se registra su vocación y talento así como los proyectos que ha ido realizando a lo largo de los años.
  • Aprendizaje centrado en los estudiantes y dirigido por ellos con el apoyo del profesor.
  • Aprendizaje que incluye procesos de investigación, autoaprendizaje, aprendizaje autónomo e invisible.
  • Aprendizaje que combina las materias de clase (lenguaje, matemáticas) con las competencias genéricas (conocimientos académicos, para la vida y el trabajo).
  • Aprendizaje nucleado en torno al equipo que es donde se ponen en práctica las competencias esenciales para el éxito personal y profesional (genéricas).
  • Aprendizaje en torno a un producto final valioso.
  • Aprendizaje centrado en torno a una presentación final donde el trabajo alcanza notoriedad.
  • Aprendizaje centrado en la evaluación de los avances como forma de aprendizaje y mejora permanente.
  • Aprendizaje en torno a un fin último: 1 persona 1 proyecto vital que levantar.

Todo el trabajo llevado a cabo en torno a la educación por proyectos y su aplicación al sistema educativo se inicia a finales de 2016, no es una tarea fácil, supone un cambio de paradigma radical en el planteamiento de la educación, está convocando a toda la comunidad educativa del país. Estamos construyendo el futuro, un futuro radicalmente diferente, donde no hay manuales ni lecciones aprendidas, haciendo camino al andar, con la inquebrantable voluntad de un pueblo que se siente dueño y artífice de su propio destino.

No hay tiempo que perder.

Adelante!!!

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