Innovación educativa. Inventando los espacios y métodos educativos desde la Educación Basada en Proyectos.

No sabemos qué trabajos van a existir en el futuro, lo que sí tenemos claro es que la mayor parte de los niños y niñas de hoy tendrán que inventarse su propio trabajo y forma de ganarse la vida. Y desde esta perspectiva hemos de hacer los cambios en la educación hoy, reinventando las formas de aprender, los espacios del aprendizaje (rediseño del aula), las competencias (competencias clave para el siglo XXI), y el sentido último de la educación (educación basada en proyectos).

En últimos 20 años los hemos llevado a cabo trabajos de innovación educativa en diferentes países (España, Portugal, Bolivia, NIcaragua…); lo hemos hecho por encargo de gobiernos, consejerías, autoridades e instituciones educativas, universidades, institutos, organizaciones, centros de desarrollo… En los proyectos han participado miles de profesores, decenas de miles de alumnos, expertos y líderes educativos.

A partir de las referidas intervenciones hemos diseñado: asignaturas, programas educativos, desarrollos curriculares, metodologías de aprendizaje, capacitación masiva de profesorado (MOOC)… 

También la creación de una asignatura obligatoria para todos los alumnos de un país desde los 6 años hasta la universidad, la elaboración de un Libro blanco de la educación, la creación de una universidad…

A partir de ese trabajo hemos elaborado metodologías, herramientas, recursos educativos, unidades didácticas, manuales, guías, publicaciones, plataformas de formación…

De todas las experiencias hemos aprendido mucho, principalmente de los errores que hemos cometido. Todo ello lo estamos poniendo en pie a través de un libro que pronto verá la luz (Educación2050) que servirá de guía para la puesta en marcha de nuevos proyectos educativos.

Claves para llevar a cabo un proyecto de innovación educativa..

1. Apoyo y declaración institucional. La existencia de un liderazgo que impulse el proyecto y prepare el terreno a la acción. Es más fácil hacerlo si “los de arriba” se lo creen y además lo lideran. 

2. Implicación de la comunidad educativa en todo el proceso. Sobre todo del profesorado que ha de hacerlo suyo desde el primer momento.

3. Capacitación del profesorado participante en torno a la adquisición de nuevas competencias (competencias clave para el siglo XXI) y nuevas metodologías de aprendizaje.

4. Rediseño del espacio tradicional del aula, hacia el aula sin muros como ecosistema para aprender desde la emoción y aprender haciendo. El aula se convierte en un laboratorio tipo FabLab donde los alumnos tienen a su alcance las tecnologías (programación, fabricación aditiva, prototipado…) para desarrollar sus proyectos.

5. Educación basada en proyectos. Como metodología compartida e hilo conductor de todo el proceso de aprendizaje (toda la acción educativa gira en torno a una propuesta que consiste en desarrollar proyectos significativos para los alumnos). En esta senda los alumnos se emocionan y aprenden haciendo alrededor de un proyecto personal que conecta con sus intereses, vocación y talento.

Desde la aplicación de estos pasos hemos cosechado muy buenos resultados: cambio de actitud en los alumnos, alumnos motivados, adquisición de competencias clave en la práctica (comunicación lingüística, aprender a aprender, competencias sociales y cívicas, sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor).

Y todo ello a medida que elaboramos y perfeccionamos nuevas metodologías, materiales y herramientas.

Y así vamos creando comunidades y redes de entidades y docentes comprometidas con el proceso.

Claves para crear un movimiento y fortalecer los proyectos de innovación educativa.

Aunque las instituciones, leyes educativas y rigidez del sistema asfixian la innovación; aún así surgen muchos proyectos de innovación educativa repartidos como oasis aprovechando los pocos resquicios que deja el sistema.

Si los oasis no somos capaces de interconectarlos a medida que propiciamos el surgimiento de otros nuevos, corremos el riesgo de que los resultados caigan en saco roto, para lo cual estamos trabajando en las siguientes líneas:

1. Identificar nuevos espacios, entidades y centros proclives al cambio.

2. Empoderar y capacitar a nuevos líderes educativos para que piloten los proyectos.

3. Poner en marcha nuevas acciones piloto.

4. Crear y capacitar nuevos equipos de docentes.

5. Conectar a los equipos y líderes educativos para promover el feedback, sinergias y transferencia de resultados.

Si crees de verdad que hay que cambiar la educación, no te quejes tanto y actúa. No esperes a que el presidente, el gobierno, la ministra o el consejero lo haga; tampoco esperes que una nueva ley vaya a obrar el milagro (las leyes pueden ayudar pero ellas solas no cambian la realidad).

A quienes nos gusta la educación y nos ocupamos de ella, tenemos un espacio de trabajo y experimentación grande, tanto en la reglada como en la no reglada. Aprovechando los resquicios legales podemos intervenir y llevar a cabo proyectos de innovación educativa con un alto valor añadido.

Es cierto que debemos exigir un esfuerzo a los responsables educativos, pero su inacción es tan reprochable como nuestra queja, tenemos que actuar y podemos hacerlo ahora.

Te quieres sumar a este movimiento de innovación educativa. Si es así, te estamos esperando.
Adelante!!!

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