Aprender a pensar y actuar juntos. La experiencia de las vacunas

La fuerza más poderosa de los humanos y única alternativa para la salvación de la especie.

En nuestra vida cotidiana todos tenemos experiencias de superación de problemas y consecución de logros cuando hemos sido capaces de pensar y actuar de manera conjunta con otras personas. Cuando nos unimos en un propósito no sumamos, multiplicamos. Cuando dos o más mentes se unen no generan valor en progresión aritmética, lo hacen de manera geométrica. ¿Entonces por qué no aplicamos esta lógica a todas nuestras actividades? ¿Por qué no utilizamos este poder como especie para superar los desafíos globales y crear riqueza revolucionaria? Sencillamente porque hemos sido educados para actuar individualmente, no para trabajar en equipo.

Cuando Sapiens se pone a pensar y a actuar en equipo es imparable.

Napoleon Hill refiere la mente maestra como una tercera mente que se hace presente cuando dos personas o más comienzan a trabajar en armonía en torno a un objetivo común. Algo que cualquiera de nosotros ha vivido cuando habla y se conecta con otra persona con la que comparte inquietudes, de manera automática experimenta como si una tercera mente sumara su fuerza creadora. En una simple conversación emerge el valor que aporta una persona, más el de la otra, más otro nuevo que no surge de ninguna de las dos (mente maestra). De manera intuitiva, la mayoría de nosotros conoce y utiliza la mente maestra inconscientemente, por ejemplo, cuando tenemos un problema y llamamos a un amigo sabiendo de antemano que en la conversación se revelará la visión propia, más la visión del amigo, más una tercera que aparecerá como por efecto de magia ¿Cuál es la base científica de este mecanismo? No tengo ni idea, lo importante es que funciona y nos demuestra que la verdadera inteligencia no es individual, es colectiva. Y ahí reside la mayor fuerza creadora de sapiens sapiens.

La esperanza que tiene la humanidad de esquivar su extinción es aprender a prensar y actuar como especie en torno a desafíos compartidos, porque cuantas más personas se sumen, más crece la potencia y la progresión (1+1=3, 1+1+1=6…). La última lección que lo demuestra es la obtención de vacunas contra el coronavirus en tiempo récord, acortando diez veces el plazo normal, fruto de la concentración de esfuerzos y la colaboración de equipos a escala planetaria, una consecuencia que a la postre genera disrupciones y avances exponenciales que se trasladan a otras áreas del saber, la ciencia y la tecnología, produciendo un efecto dominó.

Si queremos resolver grandes problemas tenemos que generar procesos y mecanismos para poner a pensar y actuar a muchas personas a la vez, y eso solo se logra cuando vemos las “orejas al lobo”, cuando la especie se ve amenazada por un cataclismo de dimensiones similares a una pandemia o una crisis climática con la capacidad de destruir a lahumanidad. Y los lobos que nos acechan ya nos dejan ver mucho más que las orejas.

La lección de las vacunas, que tiene otros antecedentes históricos, como la neutralización de la amenaza fascista en la Segunda Guerra Mundial o la cooperación internacional para sellar el agujero en la capa de ozono terrestre, nos ha de servir de aprendizaje y revulsivo para enfrentar el cambio climático y otros desafíos planetarios asociados que vamos a experimentar en los próximos años (nuevas pandemias fruto de la desaparición de espacios naturales y liberación de patógenos, conflictos por el control de unos recursos naturales cada vez más escasos, desplazamientos de poblaciones a gran escala, desaparición de zonas costeras…).

Trabajar juntos y cooperar como especie va a ser una disciplina más que tenemos que aprender.

No va a ser algo puntual como hasta ahora para resolver un problema emergente que cuando pasa el peligro volvemos a las andadas. Se va a tornar en una necesidad que ha de plantearse como una acción planetaria coordinada desde los gobiernos, un  compromiso de aprendizaje de los sistemas educativos y una actitud ética y moral para vivir juntos y ser viables en el futuro. 

Para lograrlo, estamos abocados a un nuevo contrato social global si queremos seguir vivos, y la clave de ese pacto es aprender a hacerlo.

Hacia un cambio de modelo productivo  basado en la inteligencia colectiva.

De la misma manera que la estructura económica global se ha sustentado en un modelo lineal (úsese y tírese) y las fuentes de energías contaminantes, se puede transformar en otro de producción y consumo circular basado en las energías limpias y con ello iniciar un nuevo ciclo de la economía a escala planetaria. Para hacerlo, solo se necesita una nueva gobernanza y liderazgo que estimule a la ciudadanía para llevarlo a cabo.

La ciudadanía también activa la mente maestra (inteligencia colectiva) cuando se le propone una meta ambiciosa y una causa que merece la pena.

Las personas no solo tenemos la capacidad para reaccionar ante estímulos negativos, como enfrentar una catástrofe, también nos movilizamos cuando surge un liderazgo que nos invita a construir un sueño colectivo, cuando alguien con capacidad para influir sobre nosotros nos regala un relato poderoso e inspirador del futuro, ante el cual nos sentidos conminados y concernidos.

Y este es uno de los Arcanos mayores del liderazgo que se diseña, planifica y aprende, constituyendo un instrumento esencial en los procesos de inteligencia colectiva. Un ejemplo lo tenemos en el discurso de Kennedy a los ciudadanos de Estados Unidos el 12 de septiembre de 1962, una declaración en toda regla en la que invitaba a toda la nación a pensar y trabajar juntos en torno a la siguiente misión: “… antes de que finalice la década enviaremos un hombre a la Luna y lo regresaremos vivo a la Tierra”. Clara y concisa, la declaración produjo un efecto multiplicador, generando el espacio emocional para desencadenar un proceso de cooperación sin precedentes basado en la inteligencia colectiva, una movilización de los centros de gobierno, las universidades, las fábricas, los centros tecnológicos y del conocimiento, que arrastró y convocó el pensamiento y la acción de todos los ciudadanos en torno a un propósito. Y lo que parecía una utopía se convirtió en realidad antes de la fecha fijada (20 de julio de 1969), cumpliéndose además el objetivo principal y no declarado, que no era otro que ganar la carrera espacial a la URSS y con ello la supremacía como primera potencia mundial.

Ponernos horizontes y tiempos.

La diferencia para que una declaración deje de ser una intención o una bonita fantasía y se convierta en algo alcanzable, está en poner una fecha para que el imaginario colectivo pueda tener la foto fija del futuro ya realizado al que dirigirse. La realidad se crea en 3 momentos, primero en la mente de alguien (relato y declaración), luego en las conversaciones sociales, y finalmente en la acción de las personas.

Para que surjan en el mundo grupos de personas colaborando en torno a la cura contra el el cáncer, la fijación de carbono, la limpieza de plásticos de los océanos, la descontaminación de aguas residuales, la fabricación de alimentos con impresoras, la bioimpresión de órganos humanos para trasplantes o el diseño de nuevos alimentos se necesita el primer motor del liderazgo, la fuerza capaz de convocar, inspirar y movilizar a los logros colectivos. Liderazgo e Inteligencia colectiva son la potencia transformadora de la especie, dos facultades que pueden ser aprendidas y reproducidas.

Ante la ausencia de liderazgo y prácticas de colaboración en algunas sociedades humanas, la inteligencIa colectiva puede ser activada desde la sociedad civil y la acción ciudadana, si se ponen horizontes y tiempos para la consecución de metas compartidas que interesen al conjunto de la comunidad, invitando e incentivando a los individuos, las organizaciones y las instituciones a que cooperen en torno a una hoja de ruta definida. Por ejemplo, lo que hizo Vicente Ferrer para unir a las tribus en guerra, invitándolas a cavar una zanja para traer agua o construir viviendas. Cuando el liderazgo nos convoca a hacer algo juntos, las personas respondemos.

Principio de reacción, concentración, agitación y movilización.

Un individuo pensando solo, sólo es un individuo pensando. Mil individuos pensando individualmente, sólo son mil individuos pensando. Muchos individuos pensando al unísono sobre un desafío, es una fuerza atronadora que cambia el mundo. La cuestión es orquestar el pensamiento y la acción de los individuos y las organizaciones.

Cuando el ser humano reacciona en torno a una catástrofe o se ilusiona con un relato de futuro poderoso, se concentra y agita. Algo que puede ser provocado (liderazgo) o surgir de manera natural por la fuerza de la amenaza o el poder inspirador de un sueño. Cuando esto ocurre, un cambio poderoso está en marcha.

La crisis climática es la gran prueba de fuego.

Pensar y actuar como especie (inteligencia colectiva) es lo que nos ha proporcionado el grado de desarrollo civilizatorio en el que estamos, y lo que nos puede proporcionar las claves para salir del atolladero en el que nos hemos metido.

Día a día vemos como todos los escenarios y proyecciones del cambio climático y sus efectos devastadores se quedan cortos. La desaparición de espacios costeros y asentamientos humanos, la producción de alimentos, la liberación de gases de efecto invernadero al fundirse el permafrost o la activación de virus y otros patógenos y su potencial para generar nuevas pandemia nos ponen ante un futuro desolador. La única manera de enfrentar tan colososales retos es la cooperación a gran escala de manera orquestada.

Más pronto que tarde, tendremos que activar procesos de cooperación masiva en torno al cambio climático: creando miles de comunidades y redes sociales de personas pensando juntas (empresas, gobiernos, universidades, estudiantes, trabajadores, científicos, personas individuales…), generando incentivos y nuevos mecanismos de recompensa.

Organizar redes mundiales de colaboración en torno a problemas globales va a ser una nueva forma de emprender y trabajar, mientras abordamos desafíos y encontramos soluciones para la educacion, la salud, la producción de alimentos, la descontaminación, las energías limpias, la rehabilitación de áreas degradadas, etc. Todo ello va a ser la tarea y responsabilidad que tengamos que asumir como personas, como organizaciones, como centros educativos o como empresas, exigiendo a los gobiernos que asuman su responsabilidad, a la vez que cada ciudadano hace lo propio.

La esperanza que trae una nueva era (el VIRTUCENO).

Es evidente que estamos entrando en una nueva era definida por la inmaterialidad (digitalización), que nos permite crear réplicas virtuales de nuestros entornos físicos (fabricas, oficinas, hospitales, centros educativos…). Y con ello la reducción de energía y materias primas, un aliado inesperado para mitigar los efectos del cambio climático. La cuestión es si con la implantación de todas estas tecnologías llegaremos a tiempo o será tarde.

Ayudará bastante que los efectos devastadores del cambió climático se expresen cada vez con más virulencia en los países más desarrollados, porque es la manera más efectiva de toma de conciencia rápida por parte de la ciudadanía y la activación de los procesos de presión sobre los gobiernos de turno.

Conecta lo que haces con un propósito mayor e invita a otros a que se sumen.

Todos podemos ser promotores y artífices en la creación de redes de colaboración, atrevernos para formar equipos con otras personas del mundo. Crear redes de colaboración en función de nuestros intereses y actividades (en la educación, en el arte, la cultura, la producción de alimentos…). Pero también sumarnos a alguna de las personas que ya estén pensando y actuando en torno a un desafío. En este marco aparecerá una nueva generación de redes sociales en Internet superadoras de las actuales.

Para pensar y trabajar juntos vamos a tener que aprender nuevas habilidades y sensibilidades y habilidades.

Aprender a escuchar, a construir relatos poderosos del futuro, a hacer promesas valiosas a los demás, a trabajar en equipo, a planificar de manera flexible, a desarrollar fortaleza emocional…

Necesitamos cambiar la actitud de espectadores de lo que acontece a actores del cambio, entendiendo que desde la soledad no podemos hacer nada relevante, convirtiéndonos en creadores de redes.

Si aceleramos el cambio, salvaremos el planeta y entraremos de lleno y con buen pie en el Virtuceno, una era sin tiempo ni lugares gobernado por la inteligencia colectiva.

Adelante!!!

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2 comentarios en “Aprender a pensar y actuar juntos. La experiencia de las vacunas

  1. José Fco. Soriano

    Totalmente de acuerdo, me atrevo a indicar que un paso previo seria la incorporación del concepto de colaboración y convivencia debería fijarse como materia obligatoria en la escuela infantil, es necesario que se conozca esa necesidad de apoyo y colaboraron cuando se quiere hacer algo importante y/o válido para muchas personas.
    Y en este punto me atrevo a comentarles que después de varios intentos de establecer contacto con Vds. soy una persona que esta actuando y colaborando con otros en campos como la Despoblación y la Bauhaus y que me he dirigido a Vds. a fin de encontrar colaboración e informaciones que me puedan servir para mis trabajos colaborativos con otros colectivas, no he encontrado respuesta por su parte, lo que, parece, esta en contradicción con lo que comentan

    Responder
  2. Juan Carlos

    Estimado José Francisco.

    En primer lugar quiero agradecerle sus aportes, visión y análisis certero de los temas que aquí se abordan, puntos de vista que comparto en su totalidad.

    Respecto a su requerimiento, le comento que 15 de julio de 2021 le respondí desde este blog, ofreciéndole mi numero de teléfono para poderle atender en todo lo que esté en mi

    mano. Aquí le dejo el tenor literal de mi respuesta de la mencionada fecha:

    “Actualmente estamos comprometidos con este movimiento, siendo los impulsores de la Nueva Bauhaus Europea en el Suroeste Ibérico (Extremadura y Portugal), estando abiertos a la colaboración con otras iniciativas y partenariados.

    En cuanto al libro lo podrás descargar desde el blog en la próxima entrada que estamos preparando.

    En cuanto al requerimiento a que me hace referencia, concréteme por favor, lo puede hacer por aquí o a través de mi teléfono (625633587)”.

    Aquí le dejo también el enlace con la respuesta que le di en su día :

    http://juancarloscasco.emprendedorex.com/presentacion-del-libro-la-nueva-bauhaus-europea-manifiesto-para-una-nueva-epoca/#comments

    Siempre a su disposición. Juan Carlos Casco

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