Una guía para crear riqueza con los verbos. No hables en pluscuampendejo.

La frase «primero fue el verbo» no es gratuita, está presente de diferentes maneras en muchas cosmogonías. El verbo precede y empuja a la acción, el verbo crea nuestra realidad. El uso que haces de los verbos delata tu compromiso con el mundo y tu actitud, también marca tu efectividad personal. Para emprender, liderar y crear valor con tu vida necesitas aprender los secretos que se esconden detrás de su manejo, pues desde esta destreza creamos influencia, movilización, acción, adhesiones y el espacio emocional para que las cosas ocurran.

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EL VERBO CREA EL MUNDO.

Como norma general, el uso de los verbos es una palanca para ayudarnos a construir el futuro, aunque también sirve para recrear el pasado. Observa que hay dos tipos de personas: las que viven en el pasado y las que construyen el futuro, buena parte de estas posiciones se construyen desde el entrenamiento en el uso de los tiempos y las formas verbales.

Si vives en las formas verbales del yo hice, yo haría, yo hiciere… Tu vida será tan pobre como aburrida e irrelevante. Por el contrario, si te pasas al hago, haré, hagamos… Tu vida comenzará a fluir y producir valor expansivo. Solo es cuestión de aprender lenguaje de otra manera, conjugándolo con otras competencias relacionadas con la dirección, la coordinación, la planeación, la gestión emocional… Desde esa posición solo hay una opción: el éxito total, entendido como fórmula de agregar valor a tu vida y a la de los demás.

Tus palabras construyen tus pensamientos y viceversa. Tus pensamientos construyen tus acciones, tus acciones construyen tus hábitos, tus hábitos construyen tu carácter y tu identidad, tu identidad impacta el mundo y lo transforma.
«Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino». Charles Reade.

Emoción y verbo son realidades que caminan parejas. Con las palabras puedo crear emociones y el campo energético para que una cosa suceda o para impedir su materialización. Y a su vez, la emoción antecede (va delante) de nuestras palabras. En todo caso, si tu vocación es innovar, transformar, emprender o liderar, has de acuñar las palabras y diseñar las conversaciones que abren el espacio emocional para que las cosas ocurran. En este blog hemos dedicado numerosos posts a este asunto, a continuación te vamos a mostrar una línea de investigación y trabajo que estamos aplicando a la educación (formación de docentes y estudiantes) para el desarrollo de competencias genéricas, emprendimiento y liderazgo.

UNA NUEVA FORMA DE APRENDER A CONJUGAR LOS VERBOS PARA CREAR VALOR.

Vamos a comenzar por un verbo muy conocido: el verbo hacer.

Para ayudarte en el nuevo manejo, establecemos categorías en su uso: (S) utilízalo siempre, (CR) con reservas, (N) no lo utilices nunca.

Infinitivo simple: hacer  (S)

Gerundio simple: haciendo  (S)

Participio: hecho  (S)
Voy a hacer… Estoy haciendo: han de formar parte de tus conversaciones acompañadas de la coherencia de las acciones. Está hecho… Para mostrar que cumpliste con lo prometido (ya solo te falta escuchar la declaración de satisfacción de tu interlocutor), también para comprometerte con el futuro: cuenta con ello, eso está hecho…

Indicativo.

Presente:  (yo) hago  (S)
Yo hago… Frente a yo pienso que… creo que…

Pretérito imperfecto:  (yo) hacía  (CR)
Utilízalo cuando puedes aportar evidencias que ayuden a producir valor de futuro… De lo contrario, salvo a tu ego, o por una heroicidad del pasado, poco le interesa al mundo lo que hacías.

Pretérito  indefinido:  (yo) hice  (CR)
No lo utilices en primera persona, porque si se trata de una obra valiosa, no lo hiciste solo…. Usa en ese caso el «nosotros hicimos» te dará más prestigio e influencia a ti y a tu equipo.

Futuro absoluto:  (yo) haré  (S)
Empléalo con rotundidad, sin tapujos ni condiciones, con decisión… Y claro, sé consecuente con tu acción.

Futuro intencional: (yo) voy a hacer  (S)
Voy a hacer… Estoy decidido a… Además, no lo hagas como una intención, sino como decisión. Si te parece, de aquí en adelante lo llamamos futuro decisional.

Condicional: (yo) haría  (CR)
Lo haría si… Ten cuidado, se trata de un recurso de emergencia, no lo utilices a menudo… Solo cuando hayas de despejar tu camino o negociar… Si abusas y te pasas del ganar-ganar al ganar-perder, te quedarás sin espacio de juego.

Pretérito perfecto: (yo) he hecho (CR)
Vale lo dicho para el pretérito indefinido.

Pretérito pluscuamperfecto:  (yo) había hecho (CR)
Como en el anterior, úsalo con cuenta gotas, poniendo en cuarentena la primera persona y con moderación en el plural.

Pretérito anterior:  (yo) hube hecho (CR)
Irrelevante para el mundo a no ser que tu relato conecte con los intereses y emociones de tu interlocutor.

Futuro perfecto:  (yo) habré hecho (S)
Utilízalo en su forma absoluta, para dar evidencia de tu decisión inquebrantable, de compromiso con el mundo: te prometo que en este tiempo habré hecho esto… Frente a otras expresiones que se deslizan a la condicionalidad (habré hecho esto en el supuesto que…).

Condicional perfecto:  (yo) habría hecho (N)
Tuviste la ocasión de hacerlo, ya no lo puedes cambiar, por tanto no pierdas el tiempo imaginando otro pasado, y por supuesto, no se lo hagas perder a tu interlocutor…

Subjuntivo.

Presente : (yo) haga, (nosotros) hagamos (S)
En modo de compromiso, de decisión y de acción, sobre todo en la primera persona del plural.

Pretérito imperfecto: (yo) hiciera o hiciese (CR)
Utilizar en la forma comprometida-demostrativa… Si hiciésemos esto, ganaríamos esto otro… Desde el compromiso decidido de actuar.

Futuro imperfecto:  (yo) hiciere (N)
Su uso está en cuarentena, reservado a las personas que se mueven en las intenciones y la falta de compromiso con el mundo y la acción.

Imperativo: haga yo primero, haz, hagamos (CR)
Aunque oficialmente no tiene primera persona, para nosotros que estamos creciendo como personas emprendedoras y líderes, acabamos de inventarla, se llama «automandato imperativo»… Yo tengo mandato interior, yo antes que pedir a otros me exijo a mí mismo, yo voy delante cuando hay dificultades (S)… El imperativo sobre los otros (haz, haced, hagamos) está condicionado a mi propio ejemplo.

¿Entiendes ahora la importancia de las competencias lingüísticas? El verdadero valor de las mismas no es aprender a conjugar los verbos como un papagayo o saber cómo se escriben todas las palabras (ortografía), sino la creación de valor con las mismas desde el compromiso con el mundo. Lo que te estoy mostrando es cómo se configuran los códigos elaborados, aquellos que una vez aprendidos te ayudan a crear abundancia (innovación-emprendimiento-transformación) en todo lo que haces, un trabajo que continuamos desde las investigaciones de Bernstein. Si te das cuenta, las personas influyentes, se mueven en esos códigos, y con ellos, si los aprendemos, todos podemos ser influyentes y transformadores desde el proyecto vital de cada uno.

Hay dos formas de conocer a una persona por dentro (su alma): escuchar los juicios que verbaliza (los juicios que emito antes que hablar del mundo, me definen a mí mismo); y el uso que hago de los verbos (hablan de mi identidad y mi compromiso con el mundo).

Cuando era pequeño, el maestro nos obligó a aprendernos los verbos de memoria, utilizando un palo con el que nos pegaba sin piedad. De nada me sirvió ese aprendizaje, pero intuí la magia y la trascendencia que había detrás del uso de los verbos, pues ellos construyen el mundo. Por eso tuve que unirme a otros maestros (filosofía del lenguaje) que me enseñaron sus secretos, a partir de ahí llevamos más de 20 años investigando, creando herramientas y trabajando para que este saber sea de dominio público, pues su uso constituye una parte importante de las competencias genéricas de nuestro MODELO 6-9.

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Este post solo es un botón de muestra de la guía de competencias genéricas que estamos trabajando conjuntamente con los responsables de la Universidad Abierta en Línea y el Programa Aprender, Emprender, Prosperar con la que se están formando miles de profesores y profesoras, y millones de niños y jóvenes de Nicaragua, un país y un gobierno comprometidos con la educación y el futuro de su gente.

Como dice mi amigo Telémaco Talavera: no hables en pluscuampendejo.

Aprende a usar el poder transformador de los verbos. No hay tiempo que perder. Adelante!!!

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3 comentarios en “Una guía para crear riqueza con los verbos. No hables en pluscuampendejo.

  1. Lucas Ninan Atrqueros

    Juan Carlos recibe un saludo muy efusivo de este tu lctoracerrimo. He leido con detenimiento tu articulo del verbo, y es para comentarte que cuando yo tenía siete años y estuve en 2do año de primaria mi profesora nos enseñó a conjugar los verbos en sus 5 modos y 20 tiempos y los modelos fuero los verbos ser, haber y tener, esto hace mas de 70 años, cuento en la actualidad con 78 años y aún recuerdo los tiempos de cada uno.
    Creo que los tiempos cambian pues veo unas conjugaciones que no los mencionan ahora los libros, e incluso en la universidad cuando estudiaba lenguaje no hubo cambio en las conjugaciones, o es que los profesores que tuve eran de mi época, ahora leo varios tiempos que cambian mi modo de haber estudiado, por ejemplo futuro absoluto, pretérito anterior, condicional perfecto.
    Vuelvo a repetir los cambios son iguales, pero con otros términos, pero la conjugación es igual por eso es que confundí algo, y te felicito por que no sabía de estos nuevos términos y me ha servido para proyectarme en el presente y porqué no al futuro, Muchas gracias.

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  2. Juan Carlos Casco

    Estimado Lucas. Gracias por tus amables palabras, te lo agradezco de corazón. Efectivamente hay cambios en las denominaciones pero el uso en propiedad del verbo en el compromiso con el mundo condiciona por competo nuestra vida. Un fuerte abrazo y Adelante!!!

    Responder
  3. Pingback: Una Guía con 62 herramientas para el profesor del siglo XXI. | El blog de Juan Carlos Casco

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