Las nuevas formas de producir, trabajar y aprender. Del Fab Lab al Skill Fab Lab.

¿Cómo será el trabajo y las industrias del futuro? ¿Seremos capaces de hacer el giro de trabajadores pasivos a emprendedores? Estamos viviendo una revolución económica sin precedentes, pasando de un modelo de producción y fabricación centralizado a otro difuso. De consumidores pasivos estamos dando un salto a prosumidores (productores + consumidores). Todo esto va a transformar la faz de la Tierra, en cualquier casa, barrio o lugar insospechado vamos a tener una fábrica/laboratorio (Fab Lab).

Eso ya es una realidad, pero lo más importante será el desarrollo de competencias clave para el siglo XXI, para convertir esos lugares en espacios de creación de valor con la adquisición de nuevas habilidades (Skill), y crear un nuevo concepto de aprender, emprender y fabricar con el que transformar el mundo: Skill Fab Lab.

Hagamos un poco de historia.

A principios de los años 70 del siglo XX, McLuhan ya sugirió que con la tecnología electrónica el consumidor podría convertirse en productor, pero será Alvin Toffler el que acuñe el término prosumidor, un tiempo en el que los consumidores estarían involucrados en el diseño y manufactura de los productos, donde cada individuo tendría el control de los bienes y servicios objeto de su consumo, marcando el final de la Era industrial e iniciando un nuevo ciclo histórico presidido por la “Riqueza revolucionaria” (Toffler 2006).

Don Tapscott ahondó más en el asunto  con su libro La Economía Digital, donde describe una nueva economía consecuencia de la evolución de consumidores pasivos hacia prosumidores activos, en un mundo donde el valor se crea en las relaciones en torno a conversaciones (filosofía del lenguaje en estado puro).

Lo verdaderamente relevante en todo esto es que estamos poniendo patas arriba los fundamentos de la economía y enterrando sus presupuestos clásicos dese Adam Smith. El negocio de Uber o Amazon se basa en la simpleza de poner a conversar personas (filosofía del lenguaje convertida en acción, en economía, empresa y dinero).

La era de los prosumidores ya comenzó con la emergencia de Internet, cuando los consumidores de contenidos (prensa, radio, televisión, libros…), se convirtieron a su vez en productores, poniendo en jaque a todo un viejo modelo de negocio y a sus corporaciones, todo lo cual tiene su manifestación en la Web 2.0. El fenómeno en el marco del voluntariado y el trabajo sin remunerar,  invita aún a inventar modelos de negocio para explotar el filón de la “riqueza revolucionaria” que profetizaba Toffler (como Amazon y Uber lo hicieron con su modelo de negocio). Una reflexión que es extensible a los Fab Lab y a todo el movimiento maker (makerspaces). Todo un reto para convertir los nuevos espacios y la nueva tecnología en una nueva economía que sustituya a la vieja con sus empresas, fábricas, empleos y relaciones laborales. El desafío está en que  iniciativas como Wikipedia se conviertan en “economías del conocimiento” y en nuevas empresas donde trabajen y se trasladen  profesionalmente cientos de millones de trabajadores en los próximos años. El mismo recorrido que tendrán que hacer los espacios makers para convertirse en lugares donde se trabajan las competencias y habilidades (skill) desde las que se desarrollan emprendimientos, nuevas empresas y empleos; en lugar de sitios donde se fabrican objetos (el valor no está en el objeto que fabrica un usuario sino en la iniciativa que vive en ese usuario).

El contexto digital y la conectividad permiten crear un gran ecosistema global donde se comparte información y conocimiento, pero en este fenómeno, lo importante no son las máquinas sino la cultura de la colaboración que vive en las personas que utilizan las máquinas.

La red mundial de prosumidores creada en 2007 agrupa a personas que están transitando de un rol pasivo de comprar/pagar a otro más activo de comprar-pagar-promover-ganar. Ahí está la cuestión, en perfeccionar los dos últimos eslabones de esa cadena (promover-ganar), lo que implica innovar, emprender y liderar.

Los Fab Lab nacen a principios de siglo en el MIT.

De hecho, son las fábricas de la Cuarta Revolución Industrial, suponen llevar la revolución tecnológica de la información (internet, ordenadores…) que operaba con datos e información (intangibles) a la producción de objetos (realidades materiales). Igual que podemos crear e imprimir textos e imágenes desde un ordenador con ayuda de una impresora, podremos imprimir cualquier objeto tridimensional e incluso producir objetos inteligentes que se reproduzcan a sí mismos (Quinta Revolución Industrial).

En pocos años la fabricación mundial se habrá difuminado y deslocalizado para convertir el Planeta en una gran fábrica con nodos interconectados (http://juancarloscasco.emprendedorex.com/el-mundo-de-la-cuarta-revolucion-industrial-ya-esta-aqui-quieres-jugar/).

Los Fab Lab, como toda buena innovación es una fusión de dos conceptos ya existentes en un espacio: ordenadores conectados a Internet + máquinas que fabrican objetos.

En realidad, en el Paleolítico ya había Fab Lab (aunque muy básicos), en la parte de la cueva dedicada a taller donde se trabajaba con sílex, cuarzo, madera, hueso, arcilla o cuero; eso sí, con unas herramientas menos sofisticadas, pero igualmente con una tecnología (básica) y un propósito (el propósito en un Fab Lab es más importante que el objeto fabricado, pero eso implica sentido y criterio).

A finales de los años 60 del siglo pasado, también había un Fab Lab en la entrada de mi casa, en torno a una vieja máquina de coser, donde todavía recuerdo a mi madre y a las vecinas fabricando vestidos y otros textiles, gente interconectada en torno a una máquina que fabricaba prendas de vestir personalizadas ¡Nada nuevo bajo el Sol!

En mi instituto, sin ir más lejos, también había un Fab Lab de marquetería donde fabricábamos todo tipo de objetos en madera. Sin embargo, no recuerdo que de allí ni del Fab Lab de mi casa, saliese ninguna iniciativa emprendedora (promover/ganar), como mucho se producían algunos  objetos decorativos para el hogar. Y sinceramente, ese es el punto flojo que veo en los Fab Lab y espacios maker actuales, por eso llevamos varios años trabajando en un nuevo concepto (skill fab lab) que hemos concretado en nuestro Laboratorio de Innovación THEWORLD y que estamos instalando en instituciones y organizaciones, un espacio donde se prima el desarrollo de competencias (creatividad, innovación, emprendimiento, liderazgo): http://juancarloscasco.emprendedorex.com/theworld-un-laboratorio-de-innovacion-el-espacio-para-crear-tu-nuevo-mundo/

De hecho, todos hemos visto espacios donde hay posibilidades de fabricar cosas que no producen valor o su valor es mínimo, porque lo que hace una diferencia en nosotros no es fabricar cosas sino las habilidades para crear valor con lo que nosotros u otros fabrican. Esa es la cuestión, lo más importante son las habilidades para producir valor con los objetos y crear ofertas con ellos, más que la destreza de fabricarlos. De hecho, si miras a tu alrededor, podrás ver a mucha gente que sabe producir pero muy poca que sabe emprender, innovar o liderar (crear ofertas de valor y ponerlas en juego).

La revolución no está en hacer cosas chulas en un Fab Lab (casas, hígados, corazones, muebles, alimentos, aviones, automóviles, armas …); sino en crear economía revolucionaria en ese acto. En esencia, en un Fab Lab puedo aprender y crear un producto, lo mismo que antes podía hacerlo en un taller, centro de formación o fábrica (aunque mucho más rápido). Pero lo más importante es aprender  a hacernos preguntas y desarrollar sensibilidad y compromiso con el mundo (por qué,  para quién, cómo….).

Desarrollar las competencias antes durante y después.

Es mucho más fácil fabricar objetos que desarrollar iniciativa. Los Fab Lab del futuro serán mucho más valorados como fuente para el desarrollo de espíritu emprendedor que por ser fábricas de objetos, los que desarrollen la primera función serán son los llamados a liderar la nueva sociedad y la nueva economía. El secreto no es aprender a navegar el nuevo mundo sino desarrollar espíritu marinero para vivir en constante navegación, no es fabricar cosas, es inventar el futuro fabricando cosas.

Las competencias y habilidades para convertir un Fab Lab en un Skill Fab Lab (THEWORLD).

Estamos en la Cuarta Revolución Industrial. Ya puedo ser prosumidor, ya tengo mi espacio para fabricar ¿Y  ahora qué? Del Fab Lab al Skill Fab Lab. 

La cuestión no es tanto si voy a ser independiente y competente en fabricar e intercambiar muchas cosas que necesito (eso es fácil), sino si voy a desarrollar habilidades para diseñar mi vida, mi empleo, mi profesión (innovar, emprender, liderar). Esa es la cuestión.

Cuando el entrenamiento de competencias de innovación, emprendimiento y liderazgo se reúnan con las competencias técnicas para fabricar, obtendremos el nuevo concepto de “Skil-Fab-Lab”, los espacios que liderarán y se convertirán en el motor de la nueva economía y la nueva educación.

Las competencias que trabajamos en THEWORLD como espacio que reúne ambas líneas, están en el Modelo 6-9 y son las siguientes.

Aprender a escuchar: a descubrir lo que no funciona, lo que desazona a la gente, lo que falta en el mundo para fabricarlo.

Aprender a declarar:  a hacer público  y mostrar al mundo tu solución y compromiso.

Aprender a dar: a realizar una promesa (explícita o implícita) a la gente a la que va dirigido lo que vas a fabricar

Aprender a pedir: a pedir (explícita o implícitamente) algo a cambio.

Aprender a modular pedidos y promesas (hacer una oferta ): buscando un equilibro satisfactorio entre lo que pides y lo que das con lo que fabricas en una transacción justa.

Aprender a afirmar y enjuiciar: para convertirte en una persona fiable “que dice verdad” y realiza juicios fundados.

Aprender a dirigirte y dirigir a otros: para ofrecer a los demás nuevas posibilidades y horizontes de futuro, a autogestionarse y ver un propósito superior en lo que haces.

Aprender relaciones internas: a sinergizar, a trabajar en equipo, a coordinar un equipo de personas y crear relaciones de interdependencia.

Aprender relaciones externas: a crear sinergias y relaciones con otras personas y organizaciones de fuera del equipo desde el principio ganar/ganar, a colaborar y cooperar, a abrirnos a otras relaciones, a incorporar nuevos socios, aliados y clientes.

Aprender impecabilidad: a producir calidad y generar una cultura de trabajo basada en el escrupuloso cumplimiento de los compromisos desde la realización correcta de los ciclos y flujos del trabajo (pedir, negociar, acordar, realizar, entregar, satisfacer).

Aprender a innovar: buscando la adaptación permanente de lo que fabricamos a las condiciones cambiantes del entorno.

Aprender a gestionar emociones y orquestar estados de ánimo: a crear espacios emocionales expansivos, a hacerte cargo de los estados de ánimo de la gente, generar una emocionalidad positiva, y a crear emociones nuevas con lo que fabricas.

Aprender a planificar y planear: a construir las acciones, trabajos, hitos, asignación de recursos para que lo que vas a fabricar y la oferta que vas a hacer efectiva a tus clientes se materialice.

Aprender a evaluar y reprogramar: a pararte y mirar los resultados y efectos de lo que fabricas, a introducir cambios, a observar el camino recorrido y otear el horizonte, establecer indicadores, medir los avances y rediseñar el objeto fabricado si es necesario.

Del Fab Lab del MIT a los mini Fab Lab de China y otras creaciones de la cultura Maker. Los Fab Lab como modelo de desarrollo para gobiernos y organizaciones.

El reto actual de las políticas económicas y la promoción de empresas y empleos es impensable sin una estrategia para la creación y puesta en funcionamiento de una red difusa de Skill Fab Lab en el territorio, como semilleros de nuevos negocios, espacios para la creación de nuevas empresas (incubadoras), espacios para la cooperación entre empresas…

Países enteros como China, que basaban sus economías en la fabricación estándar en masa, ya se están pasando a la fabricación personalizada, el gigante asiático va a ser el gran motor mundial de esta nueva era en el momento en el que la barrera de los costes de puesta en marcha de un Fab Lab (100.000 dólares) se reduzca a los 3.000 dólares y cientos de millones de personas se pongan a pensar, trabajar y crear en estas claves (cosa que ya está ocurriendo), entonces lo que conoces por la ciencia ficción te parecerá una antigualla.

Los Skill Fab Lab y la educación.

Si quieres conocer las aulas del futuro, trasládate a cualquier Fab Lab de los más de 1.100 que ya hay por el mundo, y ya las estarás conociendo. Sólo les falta la zona Skill, en cuanto ésta esté habilitada y haya personal competente capaz de gestionarla, nuestros centros educativos tendrán que cerrar o cambiar a este modelo. Lo que manifiesto no es una opinión, es una sentencia que tú podrás comprobar y verificar en la próxima década. No podemos adivinar el futuro pero sí ver con claridad sus tendencias imparables y esta ha venido para quedarse.

De los viejos centros educativos a las School Fab Lab. Cuando las personas aprendan en las Skill Fab Lab, no querrán volver a las escuelas. O los centros educativos se convierten en Skill Fab Lab o desaparecerán (algunas universidades ya se están convirtiendo en espacios similares a los THEWORLD).

Skill Fab Lab especializadas en torno a la solución de problemas globales.

Definitivamente, los nuevos espacios nos cambiarán nuestras preguntas y actitudes. En lugar de ir a fabricar objetos iremos a trabajar sobre desafíos globales, allí habrá personas que nos pregunten: ¿usted con qué problema está comprometido? ¿Qué valor va a generar para la comunidad? ¿Qué legado quiere dejar al mundo? También que nos pongan en contacto con personas y equipos que están trabajando en ello. Luego que nos ayuden a articular un proyecto y proveernos de habilidades y técnicas para hacerlo. Y finalmente fabricar el objeto. Cuando parecía que teníamos respuestas a nuestras preguntas, ahora nos cambian de nuevo las preguntas ¡Emocionante!

Salvar el planeta, fabricar agua, terminar con el hambre y las enfermedades, diseñar nuevas tecnologías para la comunicación humana, alcanzar la inmortalidad…; serán actividades centrales en la agenda de trabajo de los nuevos Skill Fab Lab.

La lucha contra el cambio climático y la economía verde y circular han encontrado su gran aliado en estos nuevos espacios, pues cumplen a la perfección con la reutilización permanente de los objetos que una vez concluido su ciclo de vida se transforman automáticamente en materias primas.

Los Skill Fab Lab transformarán el mundo y las relaciones de poder.

El Paso del Fab Lab al SKill Fab Lab no es baladí, pues altera las relaciones de poder a escala global, empodera a la sociedad frente a las instituciones y corporaciones viejunas. La fabricación personalizada da ventajas al ciudadano, el desarrollo de competencias le otorga poder e independencia. La cosa va más allá de fabricar unos cuantos cacharros, la trascendencia está en que todo cambio en la infraestructura (tecnología, producción, trabajo) genera ajustes en la superestructura (instituciones y estructuras de poder). El tema de fondo es que al cambiar la forma de producir, transformamos el mundo en todos sus órdenes.

La era de la fabricación personalizada, los prosumidores, las nuevas formas de trabajar, producir, educarnos y relacionarnos ya está aquí. Está por ver si este proceso va a estar dirigido y controlado desde las viejas instituciones, corporaciones y esferas de poder, o por el contrario, si sabemos ver que este movimiento encierra una nueva oportunidad para la humanidad, dotando al individuo de las habilidades para ser actor y protagonista en el nuevo mundo.

Yo si estuviera en el campo de la política, la empresa, la educación… ya estaría mirando este horizonte, diseñando y adaptando mi trabajo para incorporar estas claves.

Que no te engañen, la cosa no está en fabricar objetos, está en desarrollar las sensibilidades y habilidades para inventar un nuevo mundo.

No hay tiempo que perder.

Adelante!!!

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