La educación es un nuevo sector económico, una industria creadora de nuevas actividades productivas y empleos.

Invertir en el desarrollo de una nueva educación es muy rentable para un país, los beneficios y la rentabilidad de la apuesta son incuestionables. En los próximos años aparecerán numerosas industrias y empleos relacionados con la educación: creación de contenidos, desarrollos tecnológicos, desmanteladores e instaladores de sistemas educativos y universidades, expertos en el desarrollo de nuevas competencias… Todo un filón de oportunidades por explotar.

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Del desarrollo de una nueva educación transformadora y superadora de la actual nacida bajo el influjo de la Ilustración y las necesidades de la Revolución Industrial, dependen el conjunto de sectores productivos de un país y la eclosión de nuevas actividades. Además la educación, por sí misma, está llamada a convertirse en un motor de la economía debido a la gran cantidad de actividades y empleos de alta cualificación que va a impulsar en los próximos años. Si la inversión en la vieja educación ya era un negocio redondo para los gobiernos inteligentes en relación a los retornos por inversión realizada; no digamos para la nueva educación que hará crecer exponencialmente esos beneficios.

Nos dirigimos a una revolución educativa en la que los pioneros van a lograr importantes beneficios sociales y económicos, dentro de un gran mercado que se verá agitado en los próximos años, tras siglos sin evolucionar al ritmo de otras actividades (industria, ciencia, tecnología, servicios, ocio, sanidad…). Todo ello se traduce en el desarrollo de oportunidades para quienes lideren las iniciativas y el cambio educativo.

La magnitud y complejidad que supone el cambio de paradigma educativo que se está gestando, nos convoca ya a personas y organizaciones de todo el mundo, un desafío en el que nadie de manera individual atesoramos todo el conocimiento, los recursos y los instrumentos para hacerlo. Es una labor que nos congrega a muchas personas e instituciones y pone a prueba la capacidad de liderazgo de nuestros gobiernos y organizaciones.

De hecho, el futuro de la educación ya está ocurriendo de manera diseminada en pequeños “oasis” repartidos por el mundo, una tarea que nos estimula para reunir a sus promotores, como las piezas dispersas que van a componer el puzzle del nuevo modelo educativo en gestación.

El nuevo paradigma de la educación se basa en un nuevo concepto del conocimiento entendido como acción e innovación, donde el foco pasa de la enseñanza (profesor que lanza contenidos al alumno para su memorización y repetición) al aprendizaje (el alumno aprende en la práctica a hacer cosas útiles).

Cuando rompamos con las varas de medir de los parámetros educativos actuales y la dictadura a la que nos tienen sometidos los viejunos organismos internacionales como la OCDE, los informes PISA y otras instancias que utilizan la educación como patrón para la reproducción de personas sumisas que muevan los engranajes de una economía y una sociedad de la primera Revolución Industrial, estaremos en condiciones de dar un gran salto adelante para enfrentarnos a un nuevo paradigma que rompe con todas esas visiones reduccionistas del mundo.

Sólo entonces podremos comprender que el futuro de la educación no son modelos como el finlandés (aunque este es uno de los mejores de entre los del viejo paradigma), sino que estamos ante un desafío de diseñar un nuevo modelo de ser humano cuyos rasgos son la creatividad, la innovación, el talento, la flexibilidad, el emprendimiento y el liderazgo; para lo cual necesitamos una educación disruptiva que nos ayude a crearlo.

1) El impacto de la convergencia tecnológica (NBIC) en la educación.

De la convergencia y el desarrollo imparable de la nanotecnología, la biotecnología, la infotecnología y la cognotecnología está surgiendo una nueva economía, que a su vez va a traer, de hecho ya está trayendo, una auténtica revolución en la vida humana. Su incidencia en la educación es doble: por un lado abre el espacio para el desarrollo del aprendizaje en esas disciplinas y su aplicación a la economía, y por otro genera una revolución en el proceso mismo del aprendizaje con la aplicación de esas tecnologías.

La evolución de la biotecnología combinada con la cognotecnología y la infotecnología revolucionará el campo de la educación a medida que conocemos más el cerebro y los factores que intervienen en el conocimiento, el desarrollo de la inteligencia artificial, la ontología del lenguaje, la naturaleza de las emociones y la biología, las tecnologías de la información y la comunicación aplicadas…

Estamos en un estadio de evolución exponencial de la educación que trasladará los avances NBIC al aprendizaje: aplicación de las tecnologías punta de la información y la comunicación (dispositivos de micro-nanoelectrónica, biomateriales, materiales y dispositivos híbridos dirigidos a la neurociencia, neurofarmacología, desarrollo de órganos artificiales, prótesis inteligentes, combinando los conocimientos de neurociencia, programación neurolinguística, nuevos procesos de aprendizaje, impresión 3D, realidad aumentada…); sólo son la punta del iceberg de una enorme batería de innovaciones que van a penetrar y transformar la educación.

2) La educación como motor de la economía global.

La educación se convierte en el motor de la nueva economía y de la Sociedad del conocimiento, desde el entendimiento de un conocimiento que va más allá del conjunto de información y datos almacenados, para convertirse en acción e innovación aplicadas a todos los sectores y actividades de la actividad humana (agricultura, industria, servicios). En definitiva, la aplicación NBIC a un conjunto de nuevos ámbitos y tendencias de la economía que están revolucionando las actividades humanas, el trabajo y el empleo.

Desarrollo de la economía del conocimiento.

Hemos convivido demasiado tiempo con la comprensión del conocimiento como datos e información acumulados en el cerebro o en cualquier otro dispositivo. El nuevo paradigma implica la puesta en acción del conocimiento para crear valor, y claro, esto supone el desarrollo de nuevas competencias personales y profesionales. Si tienes muchos conocimientos y no sabes qué hacer con ellos, tienes un gran problema, y eso le ocurre a la gran mayoría de nuestros trabajadores, universitarios y estudiantes.

El gran reto que enfrentamos en la antesala de la Sociedad del conocimiento es una nueva educación que ayude a los ciudadanos a dar el paso de trabajadores analógicos a trabajadores del conocimiento, del trabajador que repite tareas en la cadena de montaje al trabajador emprendedor, del trabajador sedentario al trabajador nómada (knowmad).

Desarrollo de la especialización inteligente.

Vivimos un proceso de especialización productiva a escala global, el mundo se está “superespecializando” y la producción de bienes y servicios se está nucleando cada vez más en función de los activos críticos en los que un territorio presenta ventajas competitivas para generar en torno a ellas una economía de escala. Ante la especialización  inteligente se necesita la incorporación de nuevas competencias profesionales de las personas y organizaciones implicadas en la nueva agenda (superespecialización educativa).

Desarrollo de la economía de la experiencia.

La economía agraria se sustentó en los productos primarios, la economía industrial se basó en bienes; apareció luego la economía de servicios, y hoy las experiencias se perfilan como el siguiente paso en lo que Pine y Gilmore denominan la progresión del valor económico, pronosticando que el próximo escenario competitivo de las empresas será la organización de experiencias, para lo cual será necesario involucrar el dominio educativo, hacer participar a los cinco sentidos, la singularidad y sorprender al cliente. A su vez, los fundamentos de la economía de la experiencia, abren el campo para el desarrollo de una nueva educación basada en sus principios.

Vamos hacia modelos educativos basados en el aprendizaje desde la producción de experiencias reales e inmersivas, donde el estudiante se sumerge en vivencias en las que hace participar los cinco sentidos para enfocar todas las actividades y tareas en torno a la construcción de su proyecto vital, como fuente de experiencia, tanto en el aspecto vivencial que supone la emoción de construir el proyecto, como en el proyecto en sí entendido como experiencia para las personas a las que está dirigido.

Fabricación personalizada.

La cuarta revolución industrial, también llamada industria 4.0, está en pleno progreso y ha comenzado a cambiar el panorama en la producción de bienes y servicios. Nos dirigimos a la  individualización y a la fabricación personalizada (impresión 3D).

Los clientes requieren productos y servicios adecuados a sus necesidades, haciendo que la producción en masa sea ineficiente y cambiando los modelos de negocio de los fabricantes de “vendemos lo que hacemos” a “hacemos lo que vendemos”.

La posibilidad de combinar miles de opciones de producción y productos personalizados, no sólo constituye una revolución para la industria, también un nuevo escenario para la educación que revolucionará los métodos y procesos de aprendizaje.

Economía verde y circular.

La economía circular es un concepto económico que se interrelaciona con la sostenibilidad, y cuyo objetivo es que el valor de los productos, los materiales y los recursos (agua, energía,…) se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible, y que se reduzca al mínimo la generación de residuos.

La sostenibilidad y la producción de tecnologías y procesos circulares será un campo de trabajo central para la nueva educación.

La convergencia tecnológica y la aceleración exponencial que desencadena, está produciendo una obsolescencia galopante, los conocimientos necesitan de una actualización y un esfuerzo de adaptación educativa permanente. El desarrollo de una industria educativa ágil y dinámica. La suma de la convergencia tecnológica con las nuevas tendencias de la economía van a alumbrar toda una serie de profesiones que exigirán una actualización continua.

Según Thomas Frey, director del DaVinci Institute, para el año 2030, más de 2000 millones de trabajos habrán desparecido, a la par que nacerán otros nuevos. Un filón para la educación que tendrá que abordar el diseño curricular y la formación de los nuevos profesionales con tecnologías y enfoques disruptivos.

La industria de la educación técnica (desarrollo de competencias profesionales) tendrá que redoblar sus esfuerzos para un reciclaje permanente, llevando la formación a una actividad permanente de los trabajadores (aprendizaje a lo largo de la vida) en una constante de aprender/desaprender/reaprender. Al menos hasta que las máquinas aprendan solas.

La industria de la educación de competencias obsolescentes (competencias técnicas/profesionales) continuará su ritmo de crecimiento.

3) La educación como una nueva industria y sector económico con dinámicas propias.

Por otro lado, la educación en sí misma se convertirá en un sector dinámico con múltiples actividades:

  • Desarrollo de nuevos liderazgos educativos que se hagan cargo de abordar los cambios trascendentales en los gobiernos, empresas, centros educativos, organizaciones; con la fortaleza y decisión para vencer las enormes resistencias de los actores educativos al cambio.
  • Desmantelamiento y reconversión de sistemas educativos y universidades.

La tarea de desmantelar nuestros viejos sistemas educativos será una labor titánica, no estamos sólo ante costes económicos para rediseñar los espacios (aulas) y tecnologías de la educación; sino en procesos más complejos que tienen que ver con las prácticas y esquemas de pensamiento de una comunidad educativa con siglos de antigüedad.

Igual que los países que hicieron la primera Revolución Industrial tuvieron que abordar una reconversión industrial para acomodarse a los tiempos, lo mismo ocurrirá a los países que quieran abrirse a la nueva realidad, aunque la reconversión educativa requiere más esfuerzos y es más compleja.

  • Instalación de nuevos sistemas y modelos educativos.

Proceso que vendrá de la mano del anterior, ambos necesitarán tecnologías y profesionales especializados en estas tareas.

Thomas Frey nos habla del nacimiento de trabajos y profesiones nuevas que aparecerán en los próximos años: diseñadores de escuelas, consejeros de políticas educativas, transformadores de carreras universitarias y profesionales, consejeros de objetivos, mánagers de relaciones de estudiantes, consejeros y mentores para estudiantes, terapeutas de aumento de la memoria…

Todas ellas serán subsidiarias de los nuevos líderes educativos, desmanteladores de sistemas educativos e instaladores de nuevos sistemas y modelos educativos.

  • Diseño e implantación de nuevos modelos educativos.
  • Diseño e implementación de nuevas metodologías educativas.

Que darán a luz nuevos trabajos y actividades especializadas en hibridación con las tecnologías convergentes (NBIC), y las innovaciones surgidas del avance de las nuevas tendencias de la economía; para dar respuesta a las necesidades de producción de bienes y servicios en todos los sectores.

  • Industrias de nuevos contenidos educativos.
  • Industrias de nuevas tecnologías educativas.

Para convertir a la educación en una inmersión experiencial con la participación de los cinco sentidos, surgirán industrias prósperas de contenidos (profesiones, trabajos, actividades, empresas), un movimiento que aún está en pañales y convertirá el aprendizaje en experiencias sensoriales fruto de la evolución del videojuego (gamificación), robótica, realidad aumentada, impresión 3D, industria del ocio…

En poco tiempo experimentaremos una revolución en las formas de aprender, aplicando simplemente los avances de otros sectores y actividades a la educación, serán los propios estudiantes los que precipiten el proceso pues no podemos vivir en una civilización tecnológica (digital), aprendiendo de manera analógica, simplemente es una aberración.

El desarrollo de las nuevas tecnologías para la universalización del conocimiento y el aprendizaje, como la extensión de la banda ancha y la formación MOOC, no constituyen solamente una posibilidad, son un imperativo ético para el desarrollo de los pueblos.

Programadores, diseñadores, creadores de videojuegos, expertos en diferentes áreas del saber…; tendrían que estar formando equipos y desarrollando ya las tecnologías y contenidos para la nueva educación, en lugar de lloriquear por los rincones y buscar un trabajo escaso y mal pagado. Toda una industria por desarrollar en los próximos años.

Industria para el desarrollo de nuevos saberes y competencias (competencias genéricas).

Para mover tanto el mundo de la economía como de la educación, es necesario el desarrollo de nuevos perfiles profesionales, cambiando el enfoque que tradicionalmente se había dado a las siguientes disciplinas: creatividad, innovación, emprendimiento y liderazgo.

Para el desarrollo en la Era Industrial bastaba con una educación basada en el aprendizaje de competencias técnicas/profesionales y la aplicación del manual de Taylor para organizar la producción en torno al gerente/capataz. Las competencias centrales para el nuevo tiempo que vivimos son genéricas.

El desarrollo de la nueva educación se vertebra en torno al aprendizaje de competencias genéricas (creatividad, innovación, emprendimiento, liderazgo), como base de la nueva economía y la nueva sociedad, toda una industria que requerirá contenidos, tecnología, profesionales…

La materialización de este futuro es imparable, su concreción en el tiempo dependerá de las actitudes de los gobiernos e instituciones al cambio, siendo necesario un cambio desde las actitudes reactivas/defensivas a las reformistas/aperturistas. Nuestros gobiernos e instituciones están ante una responsabilidad histórica de la que tendrán que rendir cuentas a las nuevas generaciones.

Gobiernos como el de Nicaragua a través de sus instituciones y equipos (CNU, MINED, INATEC, UALN, PAEP), acompañados por entidades de España (Aupex, Emprendedorex), así como entidades y organizaciones de otros países, ya hemos iniciado este proceso y puesto en marcha programas que impactan a más de 2 millones de estudiantes, 18 mil líderes, 40 mil profesores. El camino es largo y no exento de dificultades, hemos desarrollado e implementado muchas innovaciones, pero no hemos hecho nada más que comenzar, tenemos respuestas a algunos interrogantes que nos plantea el nuevo paradigma, pero tenemos aún muchas más preguntas, por eso necesitamos que se unan a esta causa las personas y entidades del mundo que están comprometidas, para caminar juntos y construir un mundo mejor desde la edificación de otra educación posible.

Adelante!!!

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