¿El Universo es amigable u hostil?

Es una de las preguntas más importantes que se haya formulado el ser humano y que nos dejó Einstein, una de las mentes más lúcidas de la especie. ¿Pero cuál es la respuesta a tan trascendental interrogante? De ella dependen las relaciones que construimos con el entorno que nos rodea y con los demás seres, y por ende, el impacto que podemos hacer en el mundo y nuestro legado. Desde la respuesta elegida elaboramos los relatos (individuales y colectivos) que nos sirven para conducir nuestras acciones. ¿Pero el Universo es de una determinada naturaleza o es ambivalente? ¿El Universo está ya definido o lo creamos nosotros? Esa es la cuestión.

“La decisión más importante que debemos tomar es si creemos que vivimos en un Universo amigable u hostil” (Einstein). Tan importante es la elección que de ella depende el curso que le damos a nuestras vidas, a nuestras comunidades y organizaciones, a nuestras creencias en el más allá… a nuestras aspiraciones, a nuestras emociones y estados de ánimo… a nuestras actitudes y comportamientos, a lo que esperamos de la existencia… Desde una u otra respuesta construimos los relatos con los que describimos nuestros mundos y conferimos sentido a nuestro devenir.

Vivimos en mundos creados por relatos surgidos de una visión amigable u hostil del mundo.

Nos costó mucho tiempo entender que nuestros mundos (oriental, occidental, árabe, latino…) estaban soportados y definidos en torno a relatos inventados. Ahora descubrimos que las fuentes de donde nacen los relatos son dos: la creencia en un universo amigable o la creencia en un universo hostil.

Los comportamientos individuales y colectivos nacidos de la creencia de vivir en un mundo hostil se manifiestan en actitudes y estados de ánimo defensivos – ofensivos  – desconfianza – miedo – resignación – resentimiento… escasez – insatisfacción – conflicto – egoísmo – crisis existencial…

Por contra, el sentimiento de vivir en un universo amigo nos lleva a la gratitud – aceptación – confianza … abundancia – satisfacción – altruismo – plenitud …

Los relatos fundacionales que sustentan nuestros mundos (Corán, Biblia, Torá, Vedas…), se sitúan más cerca del concepto de un Universo amigable. Otra cosa es el trabajo interesado de la hermenéutica (interpretación de los textos sagrados) y su labor interesada que llevan a cabo las jerarquías religiosas para afianzar su poder. Algunas religiones han hurtado a sus fieles la más elemental libertad para interpretar la fuente de sus creencias y de esta manera conducen torticeramente los pensamientos, actitudes y sentimientos de sus acólitos.

En general podemos decir que la cuestión amigable/hostil no se halla totalmente resuelta y decantada en la civilización, está fluctuando permanentemente como un semáforo, subyaciendo una dosis de maniqueísmo en los diferentes mundos y tradiciones (tensión entre el bien y el mal). Una cuestión que se traslada al ser humano individual y se manifiesta en episodios intermitentes y contradictorios de sentimientos de formar parte de una realidad amiga / hostil.

El mundo de las emociones y los estados de ánimo también nace de las respuestas a la pregunta.

Todas las emociones se pueden resumir en dos: veo posibilidades para mí y no veo posibilidades para mí. Por tanto, las emociones y los estados de ánimo que generan, nacen también de la respuesta que damos a la pregunta mundo amigable / mundo hostil.

Por ejemplo: si interpreto que el mundo es hostil, automáticamente pienso que no hay posibilidades para mí, y esto me pone a la defensiva  y me conduce a la inacción. Y viceversa.

¿El ser humano ha creado su mundo sobre la creencia dominante de un Universo hostil?

Hay sobrados motivos para pensar que sí. Y esto se manifiesta en todos los actos de la vida social y las relaciones personales (más vale pájaro en mano…, más vale lo malo conocido…, homo homini lupus…). Y claro, sobre los cimientos sustentados en la base de un Universo hostil es muy difícil crear confianza y  abundancia.

Sólo así nos podemos explicar un mundo troceado por fronteras para defendernos unos de otros, una política basada en la confrontación, unas religiones que se pelean unas con otras, una educación que potencia el individualismo…

La creencia en un Universo amigable hará que te perciba como un aliado y no te vea como un contrincante o enemigo. Abre el camino a la escucha, a la declaración, a la cooperación, a la confianza, a la compasión, al amor, al emprendimiento, al liderazgo…

Todos reconocemos a personas y organizaciones que actúan a la defensiva y a la ofensiva, y viceversa. Y Automáticamente identificamos qué lado del Universo han decidido dar por bueno, colonizar y habitar.

El renacer de la humanidad tiene que ver con el viraje de la concepción hostil del mundo a la de amable. Una tarea esencial que ha de emprender la política, la educación, las religiones, los líderes sociales… Un camino imprescindible para enfrentar los grandes desafíos que tenemos como especie (cambio climático, conflictos armados, hambre, enfermedades…).

Las consecuencias personales de optar por la respuesta de vivir en un mundo hostil.

Miedo a relacionarme con otras personas (evidentemente son malas y me pueden hacer daño), miedo a emprender, miedo a viajar, miedo a hacer cosas nuevas (evito salir de mi zona de confort), miedo a amar (me rechazarán), miedo a actuar… ¡Miedo!

Como decía Emerson, el miedo es el elemento que más batallas ha ganado al ser humano a lo largo de la historia. Y buena parte del miedo en el mundo nace de una interpretación de la hostilidad del Universo y la consecuente respuesta defensiva/ofensiva.

La mayoría de los juicios y pensamientos automáticos que hemos convertido en hábitos interpretativos, también gravitan en torno a la hostilidad/miedo.

“Mi vida estuvo llena de desgracias,muchas de las cuales jamás sucedieron”, con esta tremenda sentencia, Descartes viene a delatar un hábito de pensamiento occidental engendrado en la interpretación de un mundo hostil y su traducción en el miedo como sentimiento envolvente.

¿Vivimos en un Universo cuántico?Universos múltiples y ambivalentes.

A través de la ciencia normal aún no hemos dado una respuesta convincente a la pregunta, por ello vamos a explorar puntos de vista a través de la física cuántica.

La nueva física va a desmontar el concepto de realidad que tenemos y nos ayudará a entender otras funciones que están presentes en el Universo, cambiando por completo nuestro paradigma actual.

Bajo los postulados de la física cuántica es posible que una partícula esté presente en varios sitios a la vez, abriendo la posibilidad a que en un futuro, un objeto cambie de un lugar a otro sin transitar por el espacio que los separa. Imagínate lo que puede suponer esto para los desplazamientos, los viajes, la seguridad en las comunicaciones (nadie podrá interceptar ni escuchar nuestras conversaciones)… a tiro de piedra tenemos el ordenador cuántico con una capacidad de computación descomunal.

Lo que llamamos realidad no es algo objetivo que está ahí fuera, es algo que crea un observador.

Todo ello va a transformar nuestra concepción del mundo, de lo que consideramos real e irreal, a entender cómo, el sujeto que somos (observador) crea la realidad y los objetos. A descubrir que detrás de lo que consideramos real hay todo un universo desconocido y apasionante.

Existen varios universos a la vez que actúan  y se manifiestan de formas diferentes, pero al observarlos los configuramos y nos aparece (se manifiesta) uno solo. Las cosas no están definidas, somos nosotros los que las definimos al observarlas.

La realidad la crea el sujeto: el Universo es amigable y hostil.

Dependiendo de cómo lo vea el sujeto que observa y cómo decida etiquetarlo. El Universo pone a nuestro alcance todos los ladrillos para construir ambas categorías. En esencia tú eres el constructor para crear mundos amigables / hostiles, abundantes / escasos, expansivos / contractivos, creativos / repetitivos…

El Universo es tan creativo y complaciente que te permite que lo trasformes a tu gusto, que lo deformes y reconduzcas, que crees belleza o fealdad, armonía o desarmonía… Es más asimilable al Genio de Aladino que a una realidad o espacio concreto. Pero el Universo no es algo ajeno a ti, tú eres una fracción viva del Universo con todas sus propiedades, eres el Universo mismo dotado de toda su fuerza creativa para producir calidez, amabilidad, bondad, amor… O todo lo contrario. El poder y la libertad están ahí, en elegir la función y el plano de realidad en el que decides vivir, y en hacer una buena elección.

Como la realidad la crea el sujeto, el Universo es ambivalente, dependiendo de la respuesta que dé el observador. Si tú crees o quieres que el universo sea amigable y actúas en consecuencia, así será. Ese mismo universo será hostil a la vez para otro observador que así lo etiquete. Nosotros creamos nuestro mundo en un Universo cuántico y flexible (multiverso) que permite que ocurra cualquier cosa posible o imposible.

Adelante!!!

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