El sentido y el valor del tiempo.

Cuando el dios Kairós invade el espacio de Cronos.

Cuando era joven mi madre no se cansaba de decirme que aprovechase bien el tiempo y disfrutase de la vida, porque cuando comenzase a hacerme viejo, el tiempo pasaría mucho más rápido y se me escaparía entre los dedos. Como en tantas otras cosas, mi madre tenía razón, el tiempo no es lineal, depende de cómo nos relacionemos con él y el significado y valor que le otorguemos.

Los antiguos griegos tenían claro que el tiempo no era solo la secuencia lógica en la que discurrían los acontecimientos, por eso inventaron dos palabras para referirse a él (cronos y kairós) y crearon dos dioses guardianes de ambas realidades (Cronos y Kairós). Para ellos, kairós era el tiempo donde pasaban las cosas importantes, un tiempo cualitativo y de oportunidad; mientras que cronos era el tiempo anodino y cuantitativo.

A medida que maduramos, descubrimos que el tiempo y su significado va más allá de la dimensión física que define la sucesión de estados por los que pasamos las personas y el resto de sujetos y objetos del universo, o los periodos en los que se desarrollan los acontecimientos.

Vibrante / anodino, trascendente / intrascendente, divertido / aburrido, triste / alegre, veloz / lento… Aunque puede haber periodos de la historia que están definidos por alguna de las referidas categorías, el tiempo puede ser ambivalente y mutable dependiendo del sujeto que interactúe con él y su actitud.

Así, hay personas que hacen que pasen cosas importantes en un tiempo histórico anodino haciendo que todo sea interesante, y otras que en un tiempo vibrante solo producen aburrimiento e intrascendencia. Hay personas que hacen del mundo un lugar para el kairós y otras que todo lo convierten en vacío y monótono allanando el camino a Cronos. Activar el kairós es un poder que puede ejercer el ser humano sin necesidad de invocar a los dioses, desde su actitud y apertura a la creatividad, la innovación, el emprendimiento y el liderazgo.

No podemos elegir el tiempo en el que nacimos, pero sí decidir el significado del tiempo en el que queremos vivir.

El tiempo en que nacemos nos viene impuesto, no podemos elegir los acontecimientos ni el sentido del tiempo histórico que nos tocó en suerte, como tampoco podemos hacerlo con la familia, el país, la religión o las creencias. Pero cuando crecemos, sí podemos convertirnos en artífices, escultores y demiurgos del universo, alterando la realidad temporal que nos vino dada a partir de nuestra actitud

El tiempo es una dimensión relativa de nuestra existencia, aunque a lo largo de la historia hay periodos vertiginosos donde ocurren muchos cambios y otros más pausados, nunca el mismo tiempo vivido por dos individuos tiene la misma percepción, somos los seres humanos los que podemos transformar su ethos y cambiar su significado en función de cómo nos relacionemos con él.

El deseo irrefrenable de los humanos por imitar a los dioses.

Siempre nos ha fascinado romper la tiranía de las leyes naturales, alargar la vida, viajar en el tiempo o proclamar la muerte de la muerte; en un intento por alcanzar categorías y funciones exclusivas de los dioses. Algo que excita nuestra mente y está en nuestro imaginario desde el principio de los tiempos, encarnado en héroes legendarios como el rey Kakudmi en su viaje en el tiempo o Gilgamesh en busca de la inmortalidad. 

Por eso estamos embarcados en una deriva que nos lleva a crear mundos virtuales, dar a luz a nuevos seres desde la biotecnología, trasladar la mente humana a un superordenador o desarrollar tratamientos para la reprogramación celular y alargamiento de la vida.
Nuestra forma de relacionarnos con el tiempo y la posición que adoptamos frente a él condiciona por completo nuestra existencia. El sentido y el valor que le otorgamos, cómo lo usamos, cómo fluimos con él, o qué resistencia le oponemos, define nuestros cursos de acción y cambia la historia.

En buena medida, dar sentido a nuestra vida es decidir cómo gestionar el tiempo y qué valor otorgarle. El cronos se convierte en kairós cuando inventamos una nueva posibilidad, creamos una oportunidad para otros o simplemente hacemos una promesa valiosa para alguien y la cumplimos.

Adelante!!!

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