El arte de chismorrear como fuente de influencia y poder.

En la naturaleza observamos que el poder, como norma general, recae en los individuos físicamente más fuertes. Sin embargo en la especie humana no funciona así, como afirma Harari, el papa no es el más fuerte entre los cristianos. Tampoco tiene por qué serlo el capo de la mafia entre los mafiosos o el presidente del partido entre el resto de miembros. Es posible además que todos ellos no sean ni los más inteligentes, ni los más cultos, ni los que más conocimientos tienen. Sin embargo, sí poseen unas habilidades superiores al resto que vamos a desgranar ahora con la intención que puedas adquirirlas y convertirte en una persona poderosa.

Las habilidades con las que se consigue tener poder.

Llevo 20 años sosteniendo (junto a mi equipo) que hay una serie de habilidades esenciales para alcanzar el éxito. Además, mantenemos que esas habilidades las deberían aprender todas las personas para poder realizar sus proyectos vitales, y a su vez convertirlas en la base de una nueva educación ¿puede aspirar la educación a un don mayor que al de conferir poder a cada persona para que haga realidad sus sueños?

Hemos creado un modelo de entrenamiento (MODELO 6-9) que reúne e interrelaciona 15 habilidades (escuchar, declarar, afirmar, enjuiciar, pedir, prometer, dirección, relaciones internas, relaciones externas, trabajo, aprendizaje, renovación, gestión emocional, planificación y evaluación); para ser entrenadas y aprendidas. A partir de su puesta en juego y perfeccionamiento se genera la impecabilidad, la conexión, la influencia y la confianza.

También nos dicen: “bueno eso está muy bien, pero es muy teórico, me podrían dar un ejemplo de cómo con el aprendizaje de esas habilidades podría hacer cosas prácticas y crear valor económico o de otro tipo”.

Te podemos dar ejemplos de como con esas habilidades puedes crear una empresa exitosa, una organización próspera, unas relaciones fructíferas, conseguir un puesto de trabajo satisfactorio, encontrar pareja, ser una persona significativa para las demás… convertirte en una persona con poder.

El poder como habilidad para crear alianzas y tejer redes de colaboración. El chismorreo como fuente de poder.

El ser humano es un animal que habla, y una de las cosas que hacemos cuando hablamos, una función genuina, es chismorrear (cotillear, murmurar). Somos un mono que tiene la capacidad de fabular y elaborar relatos. Mediante el chismorreo inventamos historias (verídicas o no) donde sostenemos  afirmaciones (verdaderas o falsas) y juicios (fundados o infundados) de los demás.

La naturaleza del poder en las organizaciones humanas es singular, se basa en construir, alimentar, evaluar y rearticular permanentemente las relaciones personales y alianzas. Un ejercicio que no pueden realizar de manera planificada y flexible el resto de especies, y el chismorreo es fundamental para construir alianzas, debilitar a la competencia, crear emociones en el grupo, movilizar a las personas, generar desconcierto, miedo, odio… orquestar estados de ánimo.

Si analizas la historia de la humanidad, desde el chismorreo se han fraguado los grandes acontecimientos (traiciones, cambios de régimen, declaración de guerras…). El chismorreo es el acto en el que verbalizamos nuestros juicios (muy a menudo infundados), mediante el cual tomamos decisiones y conducimos nuestras acciones.

Aunque hemos refinado las formas, en esencia no hemos cambiado nuestras prácticas. El chismorreo está en la naturaleza de nuestro ser y  es constitutivo de la civilización, en forma de relato falso (fake news) o verdadero, construye nuestras decisiones y acciones.

Aunque no tenía teléfonos móviles, internet o redes sociales, el ser humano del Paleolítico inventaba chismes con otros y sobre otros y los difundía para afianzar su posición y debilitar la contraria, buscaba alianzas con grupos cercanos, construía relatos del futuro, hacía declaraciones, realizaba promesas y solicitaba favores a cambio, … Y en ese juego creaba alianzas y redes de relaciones para cazar animales, construir refugios, robar los recursos a otras comunidades, hacer la guerra… Todas éstas funciones se amplifican hoy con las nuevas tecnologías, pero su fuerza reside en las habilidades que las sustentan, las mismas que hace decenas de miles de años.

El chismorreo no es gratuito, detrás de él hay una intención de quien habla y un interés en quien escucha.

La estructura y función del chismorreo es hoy similar a la de hace 100.000 años cuando varios individuos que se dirigían a una cacería iban chismorreando de las debilidades del jefe del clan, de la infidelidad de un contrincante común, de la dudosa paternidad de uno de sus hijos, de la conveniencia de iniciar una revuelta… Detrás de cada chismorreo hay un interés y una intencionalidad para conducir el futuro en una determinada dirección, un juego de intenciones, intereses y expectativas que hace que la comunidad avance en torno a la figura del poder. Cuando a través del chismorreo casa la intención del que habla con el interés del que escucha, una alianza está en marcha, un nuevo futuro está en camino. Así se construyen las relaciones, se hacen las guerras y las paces, los países, las instituciones, las familias, las empresas… Así funcionaba antes, así funciona ahora, y así seguirá funcionando al menos hasta que cambiemos la naturaleza del ser que somos.

La base del poder está en construir redes de relaciones y alianzas y reevaluar permanentemente el estado de las mismas (crear nuevas, modificar el estado actual de las existentes, cuidar las relaciones…); destrezas sociales que están en el Modelo 6-9 y nos generan capacidades para construir acuerdos, negociar, crear confianza, afirmar verazmente y construir juicios fundados, tomar decisiones coherentes, conducirnos, gestionar nuestras emociones, planificar, evaluar… Y además hacerlo desde una postura ética, porque el chismorreo se puede utilizar para hacer el bien o el mal, para crear valor o destruirlo; y eso interpela a los principios y valores (podemos crear poder sin principios ni valores pero ese no es nuestro propósito).

Es cierto que el dinero o la posición heredada es fuente de poder, pero es efímero pues cuando decaen, el poder (autoridad) desaparece. Así, si no eres inmensamente rico o has heredado la corona de de tu padre, deberás desarrollar sensibilidades, luego aprender habilidades para finalmente construir destrezas sociales que hagan de ti una persona influyente. Y además hacerlo del lado del poder que da influencia, es decir, desde la autoridad (auctoritas versus potestas).

El poder social depende de las habilidades sociales Y las habilidades sociales se construyen sobre la base del Modelo 6-9.

No hay poder sin relato, no hay autoridad sin el oficio de ser sensible, escuchar, articular y orquestar el estado de ánimo de una comunidad. Y además, no vale hacerlo desde un interés espurio, porque la sociedad que estamos convocados a construir no puede tomar el patrón de una banda mafiosa, ni el de una secta, ni el de un gobierno corrupto… Aún sabiendo que todo nace a partir del chismorreo, al menos necesitamos aprender a chismorrear de manera ética (aprendiendo a afirmar verazmente y a construir y emitir juicios fundados) porque todo esto es fuente de poder para ti.

Los pasos para convertirte en una persona poderosa. 

Adquirir sensibilidades desde donde desarrollar habilidades hasta alcanzar altas competencias.

El primer paso para conseguir el poder en el dominio que sea, es amar ese ámbito, empatizar con su gente, sentirse identificado y ser sensible a ese mundo (el papa al credo cristiano, el capo a la mafia, el presidente o presidenta a su masa social e ideario, el capitán o capitana del equipo a sus aficionados…). Sólo desde ese sentimiento se puede consagrar una vida a una causa, el campo abonado para desarrollar un espacio emocional  que abre al aprendizaje; y desde ahí es donde se cultivan y adquieren las habilidades, como paso previo a la maestría y al desarrollo de altas competencias.

Somos actores y constructores de un universo apasionante y mágico, y todo ello gracias a que tenemos la capacidad de chismorrear.

¿Hacemos algo grande? ¿Quieres chismorrear conmigo?

Adelante!!!

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