Carta abierta al futuro presidente de mi país.

Premisas mínimas para el liderazgo en el siglo XXI. Las ideas.

Sr. Candidato a presidente, permítame que me dirija a usted de forma abierta con la intención de formularle una serie de preguntas y reflexiones, solicitándole la misma sinceridad en las respuestas. Lo hago así porque el nuevo tiempo en el que vivimos le exige a usted altura de miras y liderazgo, y a mi como ciudadano, responsabilidad y colaboración en la cosa pública.

carta-abiertaPor favor ¿me podría decir qué país sueña para dentro de 15 años? Necesito saber si usted tiene una imagen y una emoción clara de ese hito temporal. Si lo tiene, en buena parte me tiene ganado para su causa. Usted como yo sabe que el futuro nunca será como lo imaginamos, el futuro lo construimos al imaginarlo y declararlo.

Ahora ¿me podría decir qué cosas va a hacer en los próximos 4 años para apuntalar ese país que desea? Fíjese que esta pregunta está en función de la primera porque si usted me dice solamente lo que tiene pensado en los próximos 4 años, yo podría pensar que usted no tiene un proyecto para mis hijas.

Dígame qué  plan tiene para unir a todos sus compatriotas en esa misión. Créame que aquí no lo tiene fácil, pero para tener un sueño compartido y no muchos sueños contrapuestos, usted necesita decirme a mi y a todos, que nos quiere como somos, además de demostrarlo con hechos. Permítame darle un humilde consejo si decidiera hacer lo que le digo: convóquenos a todos a la acción y haga una declaración solemne de inicio de un tiempo nuevo (la acción nos une, la mirada al pasado nos separa).

Ahora no se corte, dígame qué tengo que hacer como ciudadano para contribuir a edificar ese proyecto común ¿cómo puedo ayudar desde mis tareas diarias de ciudadano anónimo? Sí, le estoy ofreciendo que me pida, no le estoy exigiendo que me dé. Si lo hace, me parecerá una persona creíble y confiable. A qué acciones concretas me convoca para que pueda contribuir a hacer realidad ese proyecto de país, sea concreto y no me remita a ideas o intenciones.

Ahora voy a ser muy exigente ¿dígame qué modelo educativo tiene en la cabeza? Tenga cuidado con la respuesta, no quede en evidencia, lleva trampa. Si el país que sueña es rico, solidario, innovador, líder, emprendedor… Usted necesariamente tiene un plan revolucionario y radical (disruptivo) para transformar el sistema educativo actual, porque usted sabe como yo, que con el que tenemos no es posible ese país. Por tanto dígame cómo va a remodelar el sistema en su conjunto, cuénteme de forma detallada el consenso que va a crear y la hoja de ruta para hacerlo.

Dígame qué políticas va a poner en marcha para enfrentar la falta  de trabajo y el desempleo. Ya sé que eso le angustia, y créame que le entiendo, sé que no tiene ninguna fórmula efectiva para acometer este reto a corto plazo. Reconózcalo y pida ayuda, sí, un presidente también debe aprender a pedir ayuda, analice cómo ha cambiado el mundo, ponga en cuarentena los manuales de los viejos economistas y forme un equipo que dé entrada a los que ya están en la nueva onda y entienden el cambio de paradigma económico (emprendimiento, creatividad, innovación, flexibilidad…). Tendrá que arriesgar, explorar caminos nuevos, no hay otra solución. Guiado por su visión de futuro tendrá que avanzar por un sendero incierto.

Dígame también qué legado piensa dejar a la próxima generación y qué cosas va a hacer para ella: qué facturas (deuda) va a endosarla, en qué grado de conservación piensa dejar los recursos naturales, cómo velará por el agua que beberán, el aire que respirarán y los alimentos que comerán. Usted tiene la responsabilidad de dejar un mundo en mejor estado que el que recibió.

Quiero saber qué principios le van a guiar en su acción de gobierno, en qué lugar va a poner la justicia, la libertad, la solidaridad…. Si de verdad me demuestra arrojo y compromiso para mantenerlos, podré perdonarle cuando se equivoque. Además, si tiene claros sus principios, sabrá en cada momento qué tiene que hacer, aunque sea en contra de sus intereses o los de su partido.

Cómo nos va a escuchar cuando el ruido de sus consejeros y arrimados le impida oír la voz de la gente. Quiero saber también si tiene el arrojo de decir ¡NO! Usted tiene la responsabilidad de velar por mantener el sueño que le compramos, aunque el camino en algunos tramos pueda ser tortuoso ¿tendrá la fortaleza emocional para mantener el rumbo y aguantar los envites y la presión?

Inspíreme la emoción de sentirme orgulloso de pertenecer a este país, por favor que sea sobre la idea fuerza de lo que vamos a ser, no de lo que fuimos o no pudimos ser. Si es capaz de fundar nuestra identidad en la obra que vamos a hacer juntos nos puede ganar a todos, por la vía primera sólo puede atraer a la mitad como mucho. ¿Qué valor de marca va a crear para que nos encontremos cómodos bajo su paraguas la inmensa mayoría? Por favor, me lo podría improvisar en una frase.

Y por favor, no me diga que esto es muy difícil, que hay que ser realista. El liderazgo es hacer cosas difíciles en situaciones encontradas. Usted está ahí par intentar lo imposible y conseguir lo difícil. No lo olvide.

Y por último, sólo quiero un monosílabo ¿estaría dispuesto a dar la vida si fuera necesario por su proyecto?

Piense en todo esto Sr. Candidato, le auguro un buen porvenir si se emplea a fondo en estas respuestas, es sincero cuando las elabore y tiene la valentía de mantenerlas. Por favor, piénselo antes de lanzar su campaña. Reforzará su liderazgo, se lo prometo.

Posdata: también sirve y es aplicable a cualquiera que quiera liderar una empresa, organización o su propio proyecto vital.

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