Cultivar los estados de ánimo para vivir en una pandemia

De momento hemos descubierto nuestra levedad y la vulnerabilidad insultante del ser humano. Con una bofetada nos ha golpeado la intrascendencia y desarmado por completo la frágil armadura con la que creíamos estar protegidos de los envites de la vida.

Y de pronto, la existencia se nos revela como es, una aventura, devenir, contingencia, fluidez y volatilidad. Un sentimiento que desmonta las bases emocionales que habíamos edificado desde la arrogancia, el egoísmo, el sectarismo o la supremacía. A medida que  la fantasía de la seguridad se diluye como un azucarillo en el café caliente,y de sus vapores comienzan a surgir amenazas y monstruos.

El constructo artificioso que habíamos edificado como subterfugio para blindarnos de las amenazas propias de la condición humana se viene abajo como un castillo de naipes, bloqueando la mente mientras comienzan a desfilar fantasmas por nuestra imaginación.

Y todo esto atizado por una sociedad de la inmediatez donde no admitimos la más mínima demora para saciar nuestros deseos, un mundo de niños caprichosos que exigen el cumplimiento inmediato de sus caprichos. Lo vamos a pasar mal porque no tenemos fortaleza emocional ni estamos preparados para crear y gestionar estados de ánimo que nos ayuden a enfrentar las contingencias de una pandemia.

Las preguntas que nos pueden ayudar a redefinir nuestro estado de ánimo.

¿Quién soy? ¿Qué cosas valiosas puedo hacer con otros? ¿Qué puedo ofrecer a los demás? ¿Para qué personas puedo ser relevante? ¿Cómo puedo ser de ayuda a los demás? ¿Qué puedo ganar con ello? ¿En quién puedo convertirme?… Son preguntas y decisiones que pueden ayudarnos a aprovechar un momento incierto donde podemos contar con más tiempo libre.

En toda crisis, el estado de ánimo colectivo gira a la negatividad, las personas no son capaces de ver oportunidades en lo que acontece,  evaluando que en lo que está ocurriendo no hay posibilidades. Sin embargo las crisis son tiempo de oportunidades para las personas audaces que deciden reinventarse y resignificarse, cambiando el enunciado de sus preguntas vitales y actuando en consecuencia.

Es momento para cultivar emociones que nos ayuden a construir estados de ánimo de serenidad, templanza, paciencia, voluntad y decisión. Estados de ánimo que han de estar edificados desde una mirada al mundo con perspectiva, aprovechando el tiempo y preparando el terreno para lanzar nuestros proyectos, armar redes y alianzas, construir vínculos sólidos con otras personas, hacernos cargo de las necesidades del mundo que viene, cultivar nuestros hobbies y rarezas… en definitiva, aprovechar la nueva situación para poner la mente en el futuro, no en los próximos días o semanas, sino pensar este tiempo como una oportunidad que nos brindan las circunstancias para hacer una parada y reorientar el rumbo, trazando los planos y preparando el terreno para inventar el futuro con otros.

Un tiempo para resignificar nuestra vida en torno a nuevos proyectos.

Diseñar un nuevo negocio, adquirir habilidades para un nuevo trabajo, crear una organización para hacerse cargo de un desafío, escribir un poema, componer una melodía, cultivar una relación… o simplemente planear un viaje o una nueva aventura.

Percibe este tiempo como una oportunidad para inventar tu trabajo, tu nueva actividad, para repensarte, es un buen antídoto para superar la ansiedad del presente y los duros momentos que aún nos quedan por vivir.

Algo importante nos está revelando la pandemia: estamos interconectados, pertenecemos a una misma realidad como humanidad, seres interdependientes que tenemos que caminar juntos y nos tenemos que cuidar unos a otros. Ha llegado el momento de pensar y actuar como especie, porque detrás de la pandemia vendrán nuevos desafíos mucho más retadores aún, como el cambio climático, la transformación de la educación o la superación de la pobreza.

Adelante!!!

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2 comentarios en “Cultivar los estados de ánimo para vivir en una pandemia

  1. Freddy Cruz

    Saludos Juan Carlos. Gracias por tus aportes. Tu artículo refleja nuestras realidades actuales. Añado que la pandemia desnuda el sistema economico religioso que nos domina.

    Responder

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