Una crisis de liderazgo sin precedentes.

Trumps, Putins, Johnsons Bolsonaros y sus cohortes de imitadores menores en todos nuestros países han monopolizado el relato, manejan la agenda, mientras, las fuerzas progresistas vagan desnortadas sin una propuesta de futuro con la que inspirar a la gente. Vaya tropa ¡Qué desastre!

Vivimos en un tiempo vibrante caracterizado por la velocidad del cambio, la disrupción tecnológica y un torrente de transformaciones económicas, sociales y laborales. Pese a ser un momento fecundo para el surgimiento de grandes liderazgos que se enfoquen en alumbrar nuevos futuros, lo único que aparecen con fuerza son líderes menores, auténticos farsantes que se agarran al relato del miedo, el odio, la xenofobia, el egoísmo y el nacionalismo.

Toda una cohorte de personajes cortados por el mismo patrón marcan la tendencia. Un auténtico revés en un momento que necesitamos líderes que se hagan cargo del estado de ánimo de una gente llena de zozobra e incertidumbre, líderes que nos convoquen a la acción en lugar de a la nostalgia para construir un mundo más libre, justo y abierto. La apelación al miedo, las identidades y al fraude de un tiempo pasado mejor nos está destrozando.

No tenemos líderes políticos a la altura de los nuevos tiempos capaces de gestionar la complejidad.

Gobernar el tiempo actual es mucho más complejo que otros momentos históricos, la velocidad del cambio y la obsolescencia nos sitúan en una modernidad líquida. Por eso exigimos la apertura de un nuevo tiempo en política donde gobernantes y aspirantes a gobernar abandonen sus viejos tics y esquemas de pensamiento y adopten otros nuevos.

Mientras avanzamos a pasos agigantados en la Cuarta Revolución Industrial hacia un mundo nuevo y desconocido caracterizado por la digitalización y la irrupción del big data, inteligencia artificial, blockchain, machine learning, fabricación aditiva, robotización, hibridación ser humano/máquina, Internet de las cosas y de las personas… Cuando el mundo de la economía y el trabajo se ven sacudidos por un tsunami sin precedentes… Mientras nuestros sistemas legales, marcos regulatorios y sistemas educativos hacen aguas por todas partes… Nuestros políticos no pueden seguir enredados en discusiones estériles, les exigimos que comiencen a enfocarse en lo importante.

Líderes capaces de orquestar estados de ánimo.

Se pueden ganar unas elecciones y alcanzar el poder enarbolando la bandera del miedo pero el verdadero liderazgo surge cuando alguien es capaz de crear un estado de ánimo colectivo de ilusión y esperanza. A la larga, los seguidores podrán perdonar que quien lidera se equivoque con su visión, lo que no le perdonarán es que no tenga una visión. De la acción política ha desaparecido el recurso a la inspiración y se ha instalado la más burda manipulación.

La política es un ejercicio de gestión y orquestación de estados de ánimo, los estados de ánimo del ser humano, y por ende de los electores, son dos: (1) veo posibilidades para mí, (2) no veo posibilidades para mí. Por eso, los líderes de verdad centran su atención en la creación de posibilidades para la comunidad a través de un proyecto de futuro que convoca a todos a la acción, los farsantes apelan al miedo y las identidades. El liderazgo al final es capaz de crear una comunidad de personas miedosas y paralizadas o de personas confiadas y decididas. Todo se levanta y destruye con el liderazgo.

La agenda política actual está dominada por los relatos del pasado frente a los del futuro.

Si miras a lo que está pasando en política verás como los mensajes dominates inciden en que las cosas están mal y pueden ir a peor. El foco de los discursos se está poniendo en los conflictos y las identidades para asustar a la gente. Los farsantes se alimentan de revivir lo que nos separa porque no tienen proyecto de futuro para la comunidad, necesitan el recurso permanente al odio, el miedo y la confrontación.

El verdadero liderazgo se sustenta en un buen relato del futuro capaz de inspirar y movilizar a través de una visión, misión, planeación (acciones) que definen lo que vamos a ser y hacer juntos.

Si las fuerzas progresistas no son capaces de articular un nuevo relato de futuro para reconectar a la gente en torno a un proyecto común que ilusione, quedarán reducidas a un papel marginal y a transitar una larga travesía del desierto.

En la trifulca política actual, nadie se está haciendo cargo del porvenir, justo cuando estamos asistiendo a las mayores transformaciones en la historia de la humanidad y a la destrucción del planeta.Necesitamos un nuevo constructo sobre la base de la ilusión, no de la amenaza y el miedo, una nueva generación de líderes inspiradores que nos ayuden a poner fin al tiempo de los manipuladores que nos gobiernan.

¿Quién se atreve a recoger el guante?¿Empezamos?

Adelante!!!

Artículos relacionados.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.