Un mensaje a los líderes educativos: ¡No nos falléis!

Ante la crisis de la educación el mundo espera las respuestas de sus líderes históricos. Un mundo que se halla inmerso en una crisis sin precedentes del sistema educativo global, está a la espera de que las instituciones que lideraron el cambio educativo en el pasado iluminen el nuevo camino de la educación para enfrentar los desafíos del siglo XXI. Es el caso de instituciones como la Universidad Nacional de Córdoba o las Universidades Populares.

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¿Por qué miramos a la Universidad Nacional de Córdoba? 

La Universidad de Córdoba (Argentina) es un referente educativo para el continente americano, de ella partió la Reforma Universitaria de 1918, un movimiento que se anticipó cincuenta años al Mayo Francés.

Corrían otros tiempos, pero las circunstancias históricas eran muy similares a las actuales, el mundo comenzaba a agitarse con fuerza, en Rusia se desataba la Revolución de 1917 y como una mancha de aceite se extendía por el mundo una reivindicación de nuevos valores que finiquitaban los últimos estertores del Antiguo Régimen.

Las universidades comienzan a configurarse en punta de lanza de los anhelos y reivindicaciones sociales. La Universidad Nacional de Córdoba en consonancia con los acontecimientos que vivía el país y el mundo, en junio de 1918 a través de su juventud universitaria inició un movimiento (Reforma Universitaria) por la democratization de la enseñanza, cuya traslación fue inmediata al resto de América, un movimiento con resonancia y significación para el mundo por sus connotaciones en torno al cierre de un tiempo histórico y la apertura de uno nuevo.

La Reforma Universitaria se adelantó en medio siglo a las revueltas del Mayo de 1968, muchas de cuyas proclamas y reivindicaciones ya estaban planteadas en La Reforma.

En el umbral del siglo XX convivían una serie de realidades y anacronismos en la educación similares a los actuales, un cambio que se antojaba esencial para el progreso económico y social consistente en la renovación de las estructuras y objetivos de las universidades,  implementación de nuevas metodologías de estudio y enseñanza, razonamiento científico frente al dogmatismo, libre expresión del pensamiento, compromiso con la realidad social y  la participación del claustro estudiantil en el gobierno universitario.Las bases programáticas que estableció La Reforma fueron: cogobierno estudiantil, autonomía universitaria, docencia libre, libertad de cátedra, concursos con jurados y participación estudiantil, investigación como función de la universidad, extensión universitaria y compromiso con la sociedad.

¿Por qué miramos a las Universidades Populares?

Las Universidades Populares son una institución educativa y cultural creada para democratizar el acceso a la cultura y la educación y ponerlas al servicio de las clases sociales populares, supliendo la función de unos poderes públicos incapaces de garantizar esos servicios esenciales.

Su origen y desarrollo se produce en Francia, España y Alemania a finales del siglo XIX y principios del XX, extendiéndose por otros países de Europa y después por el resto del mundo.

La labor educativa de las Universidades Populares fue extraordinaria porque posibilitó la creación de focos de irradiación de una educación progresista y de calidad al servicio del pueblo.

El contexto histórico en el que aparecieron fue similar al actual, para hacer frente a las carencias de un sistema educativo que condenaba a la exclusión social a gran parte de la población. En ese momento fueron capaces de leer el signo de los tiempos y hacerse cargo de los retos del futuro.

Esperando las respuestas de los líderes educativos que nos marcaron el camino en otro tiempo.

Aunque los tiempos han cambiado, hay algunas reivindicaciones que siguen vigentes (extensión universitaria, compromiso con la sociedad); otras que han de ser actualizadas y reformuladas a la nueva realidad (autonomía universitaria, docencia libre); y otras muchas que han de formar parte de un nuevo ideario para el cambio de modelo y paradigma educativo:  cambio en la educación que responda a las necesidades de un nuevo tiempo histórico, desarrollo de nuevas competencias, replanteamiento del currículo educativo, construcción del proyecto vital de cada persona, nuevos roles de los actores educativos, nuevas formas de aprender, comunidades de aprendizaje y nuevas tecnologías, nuevo contrato social para un cambio educativo, modelo abierto e inclusivo, compromiso con la creación del proyecto vital de los estudiantes…

En estas y en otras muchas cuestiones relacionadas con los nuevos desafíos que enfrenta la educación del siglo XXI, el mundo espera ansioso las respuestas de sus referentes históricos porque son fuente de autoridad e inspiración ¿Qué nos dirán instituciones tan prestigiosas como la Universidad Nacional de Córdoba que cumple su centenario de La Reforma? ¿Estarán a la altura de su reputación y expectativas? ¿Se contentarán con recrear el pasado o darán muestras inequívocas de su compromiso con los retos del futuro? ¿Tienen visión, convicción y decisión para abordar una nueva andadura?

Lo mismo cabe preguntarse con las Universidades Populares en el mundo: ¿Entenderán los retos que le plantea el nuevo tiempo histórico? ¿Quedarán atrapadas en sus actividades tradicionales? ¿Sabrán refundarse y orientarse a las necesidades de la sociedad?

Si grande fue el desafío de su declaración fundacional, enorme es el papel que pueden asumir en las próximas décadas, no ya en sus tareas tradicionales como la alfabetización y promoción de la cultura,  sino en cubrir las fallas de un sistema educativo que se desmorona por sus cimientos sin que gobiernos y autoridades muevan un dedo (la misma situación que ya vivimos en el siglo XIX y principios del XX).

Por eso miramos a las Universidades Populares, porque de ellas surgieron los actores de la nueva educación ¿Estarán los actuales a la altura? ¿Serán capaces de asumir un papel relevante para trabajar en las necesidades que tiene la nueva sociedad?: extensión de las competencias esenciales para el desempeño personal y profesional (competencias genéricas), desarrollo de las capacidades emprendedoras, desarrollo del liderazgo, adquisición de competencias digitales…

Algo importante se está moviendo en algunas instituciones que tienen en su genética el compromiso con el progreso global.

Doy fe de ello porque estamos trabajando codo a codo con estas instituciones  desde la convicción y el compromiso con un cambio profundo en la educación.

Las antiguas instituciones que fueron referente del cambio están nucleadas en torno a dos fuerzas: la tradición que invita a la recreación de su propio y glorioso pasado, y la de su propio ADN que   Impulsa a construir el futuro. Si en el futuro quieren seguir siendo referentes, delante tienen su prueba de fuego.

La mecha que enciende el cambio educativo que el mundo necesita ha de ser prendida desde diferentes países e instituciones, pues las fuerzas retrógradas en las que se encastillan los defensores de la educación tradicional no solo representan una forma de entender la educación, sino una forma injusta e insolidaria de organizar el mundo, la sociedad, la economía, las oportunidades; es decir, una forma de dominio y control de unas personas sobre otras.

La Asociación de Universidades Populares de Extremadura (AUPEX), junto con otros activistas de la nueva educación como Emprendedorex, gobiernos, instituciones y universidades del mundo; ya estamos haciendo ese cambio.

Hacemos aquí un llamamiento a las instituciones que en su momento lideraron el cambio educativo y ayudaron a crear un mundo mejor, a las que hemos nombrado aquí y a las que no, un siglo después volvemos a necesitarlas y a convocarlas a un desafío de altura. Por favor, no nos falléis.

No hay tiempo que perder.

Adelante!!!

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