¡Auxilio! ¡Nos estamos desangrando!

La necesidad de un nuevo liderazgo basado en la confianza que nace de hacer promesas y cumplirlas, como remedio para parar hemorragia que destruye nuestra sociedad.

No debe ruborizarnos el reconocer que nuestra sociedad muestra graves síntomas como el miedo, la envidia, la avaricia, la deslealtad, la resignación o la arrogancia. Y que todos ellos remiten a una dolencia colectiva que nos destruye como comunidad: el incumplimiento de las promesas que nos hacemos.

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A menudo cuando analizamos el concepto de crisis, achacamos sus orígenes a factores exógenos (hundimiento del sistema financiero, caída del consumo, encarecimiento de materias primas…). Todos estos factores son minucias comparados con un virus mucho más potente y mortífero que se ha instalado en el interior de nuestro ser y desencadena los males anteriores. Es la pérdida de valor de la palabra dada (prometer y no cumplir).

El círculo social vicioso que genera el Prometer / Incumplir -> desconfianza – desmotivación – miedo – inacción – desmovilización – resignación – resentimiento – envidia – avaricia – individualismo. Consecuencias: creación de espacios emocionales contractivos, conservadurismo, rigidez intelectual y creativa, descrédito, estancamiento.

El círculo social virtuoso del Prometer / Cumplir -> confianza – autoconfianza – acción – movilización – atrevimiento – osadía – innovación – emprendimiento – liderazgo – producción – transformación – transcendencia – legado. Consecuencias: creación de espacios emocionales expansivos, crecimiento económico, desarrollo humano, producción intelectual, creación artística…

Veamos las consecuencias sociales que desencadenan un círculo vicioso y podremos entender que el mal que nos destruye es el incumplimiento de nuestras promesas, aunque sus diversas metástasis las achaquemos a otras dolencias, todas tienen el mismo origen, y además se potencian y son sinérgicas entre sí.

El miedo. Si observo que todo el mundo incumple sus promesas incubo el temor ante cualquier situación. Toda acción, alianza, coordinación o acuerdo con otra persona me paraliza, mi vida se centra en conservar a ultranza lo que tengo porque vivo tiempos malos y los que vienen pueden ser peores…

La avaricia. Debo acumular la máxima cantidad de bienes y recursos dejando al lado cuestiones éticas o morales porque desconfío del futuro, mi desaforada acumulación me hace codiciar los bienes de otros con la misma fuerza que incubo el miedo a perder los que tengo, veo el futuro en negro.

La envidia. Mi desconfianza ha dejado tocada mi autoconfianza, creo que no puedo conseguir por mi mismo mis deseos y tomo el camino de codiciar los que otros han logrado. Mi vida está alienada.

El resentimiento. Como no me veo capaz de conseguir por mi mismo lo que deseo, pienso que los culpables son los demás, los otros son los responsables de las cosas malas que me ocurren. Los demás no cumplen conmigo, vivo en una cárcel enfermo de los delirios de mi alma.

La deslealtad. Yo te prometo algo pero si a la vuelta de la esquina me conviene hacer otra cosa te dejo tirado. Instalado en esta miseria moral, no tengo reparos en hablar mal de ti cuando no estés presente y dejar un rastro de desconfianza en torno a mi identidad (total, como aquí desconfiamos todos de todos).

La arrogancia. Es evidente que yo soy mejor que el resto, y además mi identidad nace de mi naturaleza o linaje, esto tiene una categoría superior a la palabra y al compromiso.

Es evidente que vivimos en la cresta del círculo vicioso ¿cómo invertir la tendencia? El liderazgo es la palanca que puede hacer cambiar el rumbo (todo se levanta y se destruye con el liderazgo). La única forma que tenemos de iniciar un círculo virtuoso global está en que cada ciudadano, en su ámbito de responsabilidad (hogar, trabajo, comunidad de vecinos, escuela, presidencia del gobierno…) adquiera la práctica recurrente prometer/cumplir.

Adelante!!!

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5 pensamientos en “¡Auxilio! ¡Nos estamos desangrando!

  1. ricardo

    Quiero comenzar diciendo que estoy de acuerdo!!! creo que la solucion esbun cambio radical en educacion y justicia, sobre esos pilares volver a reconstruir TODO!!!

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  2. Soraya

    ¡Un artículo muy interesante sin duda!

    Cito del Gran Maestro: “También oyeron ustedes que se dijo a los de la antigüedad: ‘No debes jurar y no cumplir, sino que tienes que pagar tus votos.” Si ya se lo decían a nuestros ancestros ¡por algo sería!

    La crisis de valores morales a nivel mundial que nos ha instaurado el consumismo exacerbado del capitalismo ha hecho que el sistema global se corrompa hasta tal modo que, ya no es que huela a sucio, sino que la suciedad rezuma por todas partes.

    Como maestra apuesto desde base por una #educación en valores que antes se recibía en cualquier lugar y en cualquier momento por medio de los progenitores, porque el modo de vida que teníamos lo posibilitaba. Tenías que enseñar a tu hijo cuando te levantabas, cuando andabas por el camino, cuando trabajabas, en la comida, al irse a dormir, etc.

    El #currículum y el modelo de enseñanza actual jamás conseguirán algo así. La educación de base debe venir de casa y no de las aulas. Es más, habría que concienciar a nuestros hijos sobre el sistema de valores que le transmiten desde el aula para que cuestionen y crezcan como personas. Enseñarles las ideas y deseos que hay detrás toda acción o incluso de toda no acción.

    “La mano que mece la cuna es la mano que domina el mundo” (William Wallace ) y no es broma. Cambiar la actitud, la disposición mental, la conciencia una vez ya se ha asentado un individuo como persona es mucho más difícil de realizar que si se hace desde edades tempranas.

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  3. Pingback: Eso son excusas! | El blog de Juan Carlos Casco

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