11 claves para elaborar el mejor discurso del mundo.

A menudo nos quejamos de que los demás no nos escuchan, y cuando tenemos el poder para hacerlo lo malgastamos en filigranas, retórica, gustarnos a nosotros mismos o decir atropelladamente las cosas que sabemos para parecer más interesantes, desaprovechando la ocasión para producir valor para uno mismo y el auditorio.

Desde el discurso podemos desarrollar poder personal si somos capaces de generar afectación, descubrimiento e inspiración para producir movilización, acción y transformación.

Clave 1. El discurso da poder.

Aunque yo diría que la mayor parte de las veces nos lo quita por no saber manejarlo. El poder en la organización humana tiene unos protocolos no escritos que todos aceptamos. Cuando una persona habla en público o toma la palabra, en ese momento el poder pasa a ella de manera momentánea. Por eso el acto de hablar en público genera tensión, en parte porque el orador experimenta que es dueño de una posición ventajosa para ser influyente, a la vez que se siente evaluado y juzgado por los demás.

Clave 2. No trates de contentar a todos sino de inspirar a la mayoría.

La tensión de sentirte evaluado puede descarrilar tu discurso si caes en la trampa de tratar de buscar la aprobación general, en lugar de aprovechar ese valioso tiempo en crear un estado de ánimo para movilizar las energías del público.

Clave 3. Antes de hablar ten bien pensado qué quieres decir y qué quieres conseguir con lo que dices.

Cuando hables ten presente el mensaje que quieres fijar en la mente de los demás, y qué quieres lograr a tu favor. Si no lo tienes claro, mejor quédate callado y no gastes esa bala. Un silencio es mucho más poderoso que un mal discurso o unas palabras huecas o sin sentido.

A los demás no le interesan tus disquisiciones, procesos mentales u opiniones, tampoco que les digas lo que dicen otros (citas y datos) o lo importante que eres por las cosas que sabes. Lo que realmente les remueve es un mensaje claro y directo, una seducción rápida y una retirada fulgurante que deje con hambre de seguir escuchando.

Clave 4. La duración precisa.

Qué  discurso tan bueno pero qué corto ha sido, es una crítica que nunca escucharás. Sin embargo, cuántas veces has escuchado decir: qué discurso tan largo y pesado. Entonces, por qué no tomas nota.

Clave 5. La búsqueda de algo nuevo que inspire.

La gente no te escucha para aprender conocimientos, para eso va a Google que es más rápido y efectivo. No está esperando la aburrida charla académica de un profesor o el discurso trasnochado de un político. La gente está esperando visiones inspiradoras y caminos nuevos.

Clave 6. Habla a los intereses de la otra persona antes que a los tuyos.

El mejor discurso del mundo es el que habla a los intereses de la otra persona. Por eso tienes que encontrar un danzar armonioso entre tus intenciones y los intereses del público. Y la precondición para hacerlo es conocer las necesidades, preocupaciones y aspiraciones de las personas con las que vas a hablar o dirigir tu discurso.

Clave 7. Piensa en el recuerdo que quieres dejar en la mente del público y diséñalo con precisión.

Influir en los demás es generar un recuerdo duradero en su memoria. Por eso, cuando prepares un discurso,  piensa en el mensaje que quieres fijar en su mente, por qué cosa quieres ser recordado durante mucho tiempo. Si lo logras, estarás creando un vínculo fuerte con ellos.

Clave 8. Aprovecha tu discurso y tu momento para poder crear una experiencia nueva en el auditorio.

La mejor manera de ser recordado no es cuando ofreces datos, información u opiniones, es cuando eres capaz de crear una experiencia nueva para quien te ve y te escucha. Y para ello no apeles a la razón, hazlo al corazón. Crea una emoción a través de una teatralización o un relato corto capaz de transformar el estado de ánimo de la audiencia. Si diseñas una experiencia singular, te quedarás a vivir durante largo tiempo en el recuerdo de los demás.

La gente está saturada de mensajes e información, sin embargo está abierta permanentemente a sentir nuevas experiencias.

Clave 9. Construye un relato poderoso del futuro que dé sentido a la vida de los demás.

A las personas nos preocupa el futuro y estamos ávidas de escuchar visiones poderosas que nos ayuden a encarar el porvenir. Por eso, si tu discurso se hace cargo de las desazones de la gente y se alía con sus aspiraciones, la seducción está en marcha.

Clave 10. Orquestar la mente de los demás en torno a un propósito.

Cuando eres capaz de sembrar recuerdos memorables y hacerte cargo del futuro de la gente, ya tienes la influencia necesaria para poder orquestar sus mentes y convocar a la acción, como paso previo hacia una movilización que desemboque en la construcción de un futuro inédito.

Clave 11. No utilices papeles ni leas tu discurso.

Con este acto tu discurso ya habrá perdido el 90% de su efectividad y capacidad para transmitir autenticidad e inspiración. Si ya tienes claro lo que quieres lograr, diseña y teatraliza la experiencia. Es posible que para “improvisar” un minuto necesites decenas de horas de preparación.

El fin último del discurso es transformar la realidad, convocando a la gente a la acción para la materialización de una obra común desde la cooperación y la inteligencia colectiva. El discurso da el poder para realizar actos declarativos que generan realidades nuevas, es el instrumento más poderoso que el ser humano tiene a su alcance para reencauzar la historia y crear riqueza revolucionaria.

Todos los seres humanos necesitamos aprender el poder que da la palabra (conversación, discurso) para desarrollar nuestros proyectos personales y profesionales. Si te interesa perfeccionarlo, aquí cuentas con una serie de herramientas para hacerlo.

Adelante!!!

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