¿Qué es la sociedad del conocimiento y para qué me sirve?

¿Qué está ocurriendo con la Sociedad del conocimiento que no está respondiendo a las expectativas económicas y laborales que había creado? Cuando Peter Drucker acuñó los conceptos de sociedad del conocimiento y trabajador del conocimiento (apostillados después por Mansel y Sther ) y anticipó las claves de la nueva economía y la nueva organización; se generó un gran optimismo en cuanto al crecimiento exponencial del progreso y bienestar humano.

sociedad-conocimiento

Ni que decir tiene, que las expectativas no se están cumpliendo. Aunque soy tremendamente optimista sobre los beneficios que la Sociedad del conocimiento va a reportar, son muchas las disfuncionalidades que debemos superar para que sus ventajas y oportunidades lleguen a todas las personas.

Cambio de modelo organizacional.

Una nueva sociedad y una nueva economía no se pueden desarrollar con un modelo organizacional antiguo. En repetidas ocasiones he referido que en la Sociedad agraria y posteriormente en la Era Industrial los trabajadores entregaban el 100% de su potencial de desempeño, hasta los límites humanos de la extenuación. Sin embargo, el trabajador del conocimiento no está entregando ni el 50%, precisamente porque el modelo gerencial y de organización se lo impide (el gerente-capataz y el líder vertical con el manual de Taylor bajo el brazo no pueden optimizar los recursos del conocimiento). El viejo modelo organizacional y gerencial está frenando las oportunidades de la Sociedad del conocimiento, precisamente en este  momento se está produciendo el ajuste histórico. La buena noticia es que las organizaciones con viejos modelos organizacionales se están muriendo y van a desaparecer muy pronto.

Una vez más, se pone de manifiesto que la principal tecnología para producir el cambio es la organizacional, por encima de las máquinas y las computadoras. Ni que decir tiene que el modelo taylorista y fordista de producción con su organización del trabajo (economía de tiempo y movimiento) están muertos, y por el bien de todos hay que enterrarlos cuanto antes.

El ciudadano de a pie tiene una gran dificultad para rediseñar su vida de trabajador convencional a trabajador del conocimiento porque los sistemas educativos y los servicios públicos de empleo continúan siendo analógicos. El conocimiento y sus formas en la nueva sociedad, dista mucho del entendimiento tradicional que teníamos acerca de él.

Hemos convivido demasiado tiempo con el paradigma del conocimiento como datos e información acumulados en el cerebro o en cualquier otro dispositivo. El nuevo paradigma implica la puesta en acción del conocimiento para crear valor, y claro, esto supone el desarrollo de nuevas competencias personales y profesionales. Si tienes muchos conocimientos y no sabes qué hacer con ellos, tienes un gran problema, y eso le ocurre a la gran mayoría de nuestros trabajadores, universitarios y estudiantes.

El gran reto que enfrentamos en la antesala de la Sociedad del conocimiento es una nueva educación que ayude a los ciudadanos a dar el paso de trabajadores analógicos a trabajadores del conocimiento.

Qué es el conocimiento y para qué sirve.

El conocimiento y el talento para producir valor con él se han convertido en la mayor riqueza de las naciones, por encima del capital o las materias primas. El problema es que todavía no sabemos trabajar con ellos. Si te interesa ampliar la mirada sobre estos temas puedes consultar el libro: Cómo crear 1.000.000 de nuevos emprendedores en tu país (JC Casco, F Barrena) http://www.emprendedorex.com/descargas/libro-1000000-de-emprendedores.pdf

El conocimiento se construye en la siguiente espiral: sensaciones, datos, información, conocimiento. Pero para producir valor con él se necesita intencionalidad, sentido y cri­terio. Si poseemos conocimiento y no sabemos crear valor transformador, no nos sirve para nada. Si quieres profundizar en el tema puedes descargar el libro: Gestión del Conocimiento en las Administraciones Públicas (JC Casco) http://www.emprendedorex.com/gestionconocimiento/conocimiento/intro.htm

El conocimiento implica intencionalidad, persigue un fin, está guiado por un sentido y criterio previa­mente definidos. Desde los datos que son fruto de las percepciones que obtenemos de la realidad a partir de nuestros sentidos, realizamos una construcción social cooperativa y acumulativa, que alcanza su proyección en el len­guaje. Estos datos los convertimos en información y a partir de esta información construimos conocimiento, pero para esto debe de existir una intencionalidad en el proceso.

La intencionalidad nace de imaginar un cierto futuro para después canalizar la acción en su materiali­zación, haciendo jugar en su consecución, datos, información y experiencias.

El criterio pasa por separar los datos importantes de los que no lo son, la intencionalidad implica di­rigirse premeditadamente en una dirección en pos de una oportunidad.

Veamos esto con un sencillo ejemplo: el conocimiento sobre el tomate.

El tomate, es un producto originario de América que mueve una potente economía. El conocimiento de este cultivo surge de la observación del entorno natural en el que se producía la planta. Estamos hablando de un conjunto de datos agronómicos: temperatura a la que germina la semilla (grados centígrados), humedad necesaria del suelo (% de humedad), tiempo de crecimiento (días), ciclo de vida de la planta, formas de la planta (variedades y características)…

A partir de esos datos, la población nativa elaboró una información re­levante que posibilitó la posterior domesticación de la planta, esta información se construyó a partir de los datos que esas personas habían obtenido de la observación en su medio natural: la planta se de­sarrolla cuando la temperatura es de entorno a 20º C, la humedad del suelo es de un %…, la planta tarda en desarrollarse dos meses aproximadamente y al tercero produce frutos…

Pero lo verdaderamente relevante y apasionante fue cuando los pueblos indígenas decidieron utilizar esa información con un sentido y un criterio determinados para desarrollar una agricultura, y en torno a ella se creó una economía y un modelo social (el conocimiento aplicado altera la economía y la organización humana).

Pero ese conocimiento no se quedó ahí, otros pueblos continuaron agrandándolo, y siguieron aplicando otros criterios al conocimiento original del tomate, recolectándolo de manera industrial, llevándolo a fábricas para su transformación, desarrollando nuevas formas de preparación, conservación y consumo (al natural, frito, ke­tchup, zumo, salsas, mermelada, en polvo, licopeno…).

Sumando toda esa cadena de valor podemos decir que se ha producido todo un conocimiento en tor­no al tomate que genera recursos, empleos y actividades (cientos de miles de Ha de cultivo, fábricas, maquinaria, tecnología…); el conocimiento sobre el tomate sigue vivo y creciendo, y con él las oportunidades para la alimentación y la salud humana.

Pero para que el conocimiento se convirtiera en valor ha sido necesario que una persona decidiera hacer algo con ese conocimiento. Es decir, sin personas activas (emprendedoras) el conocimiento tiene un valor neutro.

Las Factorías del conocimiento. La propuesta de un modelo práctico para que la Sociedad del conocimiento llegue a la gente de a pie.

Durante cuatro años (2009 – 2012) estuvimos desarrollando una ingeniería de procesos para llevar a la práctica (económica, social, educativa y laboral) la Sociedad del conocimiento. Lo hicimos con AUPEX y otras organizaciones Latinoamericanas en comunidades de varios países (Nicaragua, Bolivia, Uruguay, Paraguay).

El propósito era contribuir al desarrollo humano y económico de los pueblos actuando en los siguientes pilares: entrenamiento en emprendimiento y liderazgo, formación en procesos de gestión del conocimiento (conversión del conocimiento en productos y servicios de mercado), entrenamiento tecnológico para el desarrollo de los procesos, creación de una nueva cultura organizacional.

Para eso creamos el Modelo C4, a través del cual pusimos en marcha nuevas fábricas o Factorías de conocimiento (Fc). Las Fc son centros de producción donde las personas pueden aprender a producir conocimiento y a crear sus Productos de conocimiento (Pc), los productos de conocimiento cobran valor cuando son transferidos a través de las TIC o Transferencia de co­nocimiento (Tc), y la misión última es que el conocimiento a través de estos medios llegue al ciudadano, a la Sociedad civil (Sc) en forma de productos y/o servicios.

Para ello creamos una metodología que se recoge en toda su extensión en el libro: Una propuesta para el desarrollo de los pueblos basada en el conocimiento (puedes descargar el libro en http://ibercotec.net/cds/ibercotec2010P/productos/publicacion/ModeloDesarrollo.pdf).

Las Factorías del conocimiento y toda la tecnología y procesos en torno a ellas, son una avanzadilla para la apropiación de las ventajas de la nueva sociedad por parte de la ciudadanía, superando las barreras insalvables que la Era Industrial había impuesto al desarrollo de los pueblos (concentración de capitales, materias primas, maquinaria…). El Modelo C4 permite romper el determinismo histórico del marco espacial centro/periferia, aprovechar la nueva materia prima abundante y accesible (información y conocimiento), diseñar marcos  productivos desde infraestructuras e inversiones reducidas (ordenadores conectados a Internet).

Las Factorías del conocimiento en Nicaragua están revolucionando la producción del sector primario, organizando a la sociedad civil para promover el desarrollo, llevando servicios como el agua potable a las comunidades, canalizando el conocimiento de la universidad a la sociedad y la economía, y capacitando a la población para que reconvierta sus actividades tradicionales a actividades del conocimiento. En Bolivia han generado procesos MOOC con la universidad (Escuela de liderazgo) para la formación masiva de los jóvenes en procesos de liderazgo, dirección y gerencia (management).

La Sociedad del conocimiento se soporta en el emprendedor.

Igual que la Era industrial había tenido como soporte al trabajador experto en la realización de tareas estándar en la cadena de montaje, la Sociedad del conocimiento necesita un nuevo trabajador que la desarrolle (emprendedor), dotado de autonomía, iniciativa, capacidad de escucha, asunción de riesgo, aprendizaje permanente… La Sociedad del conocimiento no eclosionará sin cambiar el modelo de trabajador-autómata por el trabajador-emprendedor, y eso no ocurrirá si el modelo de gerente-capataz no evoluciona hacia el gerente-coach. Y todo será imposible sin un nuevo estilo de liderazgo con altura de miras en la parte alta de las organizaciones.

Para el éxito de la nueva economía es imprescindible el desarrollo de nuevas competencias entre los trabajadores y la población en general, con el modelo educativo actual no podremos avanzar. Entramos en un mundo en el que las personas a través de su conocimiento específico, tendrán que inventarse su trabajo emprendiendo y convirtiéndolo en productos y servicios de mercado. Y esto afecta tanto al trabajador que se dedica a hacer la limpieza o a cultivar tomates, como al médico o al bróker que opera en bolsa.

En la misma lid, las preguntas centrales que las empresas efectuarán a sus futuros empleados dejarán de ser: ¿Qué  conocimientos tienes? Y pasarán a ser ¿Qué sabes hacer con los conocimientos que tienes? El problema actual es que tenemos una gran cantidad de personas con la cabeza llena de conocimientos pero sin competencias para crear valor con ellos (si tienes la cabeza llena de conocimientos y no sabes qué hacer con ellos es igual que si la tienes llena de garbanzos).

El desarrollo de las competencias necesarias para convertir el conocimiento en valor.

Nuevamente aparece en el foco principal del asunto nuestro modelo de creación de valor basado en los 6 Dominios y los 9 Niveles de excelencia, que permite a cualquier persona u organización aumentar sus resultados en cualquier ámbito (todas ellas están en la base de las Factorías del conocimiento y el Modelo C4).

celula

La aplicación de los 6 Dominios y 9 Niveles de excelencia se pone en práctica para que una persona u organización construya valor a partir del conocimiento y desarrolle su proyecto vital, profesional, empresa, trabajo, potencial de empleabilidad…

El proceso comienza incentivando a que las personas se hagan preguntas y busquen respuestas, generando un nuevo aprendizaje organizacional (adquisición de conocimientos necesarios para acciones futuras), en torno al desarrollo de capacidades estratégicas, capital intelectual, capital organizacional, capital relacional, capital cliente, conocimiento colectivo.

La Sociedad del conocimiento es un acelerador del desarrollo económico de los países.

El desarrollo en la Era industrial había marcado unas barreras infranqueables para los países menos desarrollados, que ejemplifica Rostow en la Teoría del desarrollo (Las etapas del crecimiento económico). De esta manera, un país tendría que ir quemando una serie de etapas hasta alcanzar su desarrollo: sociedad tradicional, etapa de transición, despegue, camino de la madurez, consumo a gran escala. La Sociedad del conocimiento rompe este esquema produciendo un nuevo escenario en el que una sociedad puede superar el subdesarrollo sobre la base del conocimiento como materia prima abundante, accesible y barata.

El conocimiento como base para producir experiencias.

La Economía de la Experiencia. La economía agraria se sustentó en los productos primarios, la economía industrial se basó en bienes; apareció luego la economía de servicios, y hoy las experiencias se perfilan como el siguiente paso en lo que Pine y Gilmore denominan la progresión del valor económico, pronosticando que el próximo escenario competitivo de las empresas será la organización de experiencias, para lo cual será necesario involucrar el dominio educativo, hacer participar a los cinco sentidos, la singularidad y sorprender al cliente.

El Modelo C4 y las Factorías del conocimiento suponen un primer paso para que la ciudadanía sea protagonista de su desarrollo, generando productos, servicios, nuevas experiencias, valor social y de mercado.

La llegada de las oportunidades de la Sociedad del conocimiento para todos necesita de líderes y dirigentes con un nuevo paradigma mental, y desgraciadamente los que tenemos viven en la lógica de la Era Industrial, por eso el cambio deberemos propiciarlo de abajo arriba, no queda otra.

La base del nuevo desarrollo no será el conocimiento en sí, sino el hacer con el conocimiento, un esfuerzo colectivo para aprender otras cosas, de otra manera y con otro propósito.

*** Nota: he traído a colación el ejemplo práctico de las Factorías del conocimiento porque cuando hablamos de nuevos modelos educativos y de aprendizaje, adquisición de capacidades genéricas, desarrollo de capacidades de emprendimiento y liderazgo, cambio de modelo organizacional, nuevos modelos de producción, gestión del conocimiento, procesos innovadores y creativos… Parece que estamos hablando de teorías y entelequias, cuando en realidad se trata de prácticas y proyectos aplicados, muchos de los cuales, aún de manera incipiente y piloto, ya están avanzando los nuevos modelos educativos, laborales, económicos, productivos, tecnológicos y sociales que van a definir la Sociedad del conocimiento. En este sentido las experiencias generadas en la red IBERCOTEC en España y Latinoamérica, poseen un valor referencial y de transferencia absolutamente excepcional. Vaya aquí mi reconocimiento para todos los países y organizaciones que lo han hecho posible: AUPEX, AEXCID, ASDENIC, CEPAD, Fundación Moisés Bertoni, Factor Solidaridad, Fundacion Ciudadanía, Emprendedorex.

En definitiva es un modelo que responde a los grandes retos de la globalización, la nueva agenda económica en torno a la especialización inteligente, y en la UE a la Estrategia Europa 2020.

Vienen buenos tiempos.

Adelante!!!

Artículos relacionados:

Print Friendly

6 pensamientos en “¿Qué es la sociedad del conocimiento y para qué me sirve?

  1. Adriana Paola

    Me atrevo a expresar que gran parte del problema y a la vez solución, está en dejar de depositar la “seguridad” “fuera” de cada uno de nosotros.
    Siento posible un cambio dirigido hacia el renacer del auto-conocimiento y auto- liderazgo en un contexto de respeto y amor .

    Responder
  2. Pingback: Aprender, Emprender, Prosperar. | El blog de Juan Carlos Casco

  3. Pingback: Las grandes mentiras de la educación ¿En la antesala de una rebelión en las aulas? | El blog de Juan Carlos Casco

  4. Pingback: Un mensaje a los líderes educativos: ¡No nos falléis! | El blog de Juan Carlos Casco

  5. Pingback: Nuevas experiencias educativas. ¿Cómo serán los estudios en el futuro? (primera parte) | El blog de Juan Carlos Casco

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *