Las grandes mentiras de la educación ¿En la antesala de una rebelión en las aulas?

¿Cuánto tiempo podremos mantener una educación que enseña contenidos y esquemas de pensamiento del siglo XIX con profesores del siglo XX a alumnos del siglo XXI? ¿Por qué somos una sociedad tan exigente con los servicios y profesionales de la salud, servicios sociales … y no lo somos con la educación? ¿Es lícito que estemos hipotecando el futuro de la sociedad por no hacer el cambio que la educación necesita? … ¿Si esta aberración histórica perdura, cuánto tardará el sistema en reventar por sus costuras?

mentiras-educacion

Hoy más que nunca necesitamos estudiar para vivir en un mundo complejo, y no sólo en la etapa inicial de la vida, sino a lo largo de la misma, un continuo de aprender, desaprender, reaprender (JM Gasalla). Pero estamos convocados a aprender otras cosas, de otra manera y con otro propósito.

La nueva educación no puede ser creada desde los viejos esquemas; no necesitamos expertos en viejos modelos, necesitamos expertos en asumir retos, en enfrentar realidades nuevas; necesitamos líderes con visión y compromiso en torno a un proyecto, sabiendo que sobre el cambio de modelo educativo no habrá consenso total; necesitamos abandonar la resignación  histórica sobre la imposibilidad de un cambio de paradigma educativo.

Desde un análisis histórico, los grandes desajustes en los cambios de época se han saldado con transformaciones radicales en las viejas estructuras. Los cambios históricos son imparables, y posiblemente en este momento, estemos viviendo el más grande de la historia de la Humanidad. El problema es que los profundos cambios en la infraestructura (fuerzas productivas, relaciones de producción), no ha venido acompañado de las transformaciones en la superestructura (formas políticas, jurídicas, filosóficas, religiosas), y esto incluye a las instituciones políticas y las viejas instituciones educativas. Cuanto más tarde este ajuste, más convulsivo será, no tengan ustedes ninguna duda.

Actualmente nuestra sociedad y gobernantes estamos en la fase de resignación, dando por hecho que el cambio es imposible. Y los que quieren que todo siga igual para conservar sus prebendas, nos lo han hecho creer ¡Increíble! ¿Se imaginan que nos hubieran dicho que era imposible volar, curar enfermedades…? Y ahora nos tienen entretenidos con la mentira de que no es posible otra educación, un engañabobos infumable de disquisiciones bizantinas (más o menos horas de matemáticas, más o menos exámenes… informes PISA e imbecilidades varias). Vaya tropa ¡Qué desastre!

Pero nosotros no nos  resignamos a padecer de por vida los resultados de una educación que está hundiendo en la miseria a las próximas generaciones. Es lamentable como estamos doblando la rodilla ante la pasividad de unos gobernantes que en medio del desastre general, miran para otro lado sin ruborizarse, mientras que una parte privilegiada de la sociedad vive cómoda en su estatus, y una pequeña casta del ámbito académico se afana por conservar sus privilegios, con el único argumento de que así son las cosas, así han sido siempre, y así han de seguir ¡Lamentable!

Un cambio de paradigma y modelo no lo pueden pilotar los que viven en el antiguo paradigma.

El pensamiento y el modelo nuevo no lo pueden construir personas con un paradigma viejo (costumbres, esquemas mentales, tics…). Para instalar un nuevo paradigma hay que desinstalar el antiguo, y los expertos en el cambio saben que eso es muy complejo y llevaría mucho tiempo.

El problema es que cuando se quiere hacer un cambio educativo se encarga a los guardianes del viejo régimen, y eso es una aberración, una treta para que lo viejo siga funcionando.

El síndrome del académico y del experto.

Los expertos y académicos eran muy útiles cuando el fluir de los acontecimientos era lento. Para tomar decisiones sobre el futuro era valioso pulsar la opinión de la experiencia. Pero ahora vivimos un tiempo nuevo donde no valen las viejas recetas y los expertos son un lastre. Como dice mi amigo Telémaco Talavera, necesitamos expertos en asumir retos que tomen el timón. Frente a la gente con experiencia en repetir clichés y tareas (expertos en hacer lo mismo 30, 40 ó 50 años). Lo último que necesitamos son expertos en hacer cosas viejas para que nos edifiquen un mundo nuevo.

El síndrome del consenso.

Si la sociedad llegase por sí misma a consensos sobre temas trascendentales como la educación, no necesitaríamos la política ni los liderazgos. El problema es que no hay liderazgos para hacerse cargo de los grandes desafíos globales, y el mayor de ellos es la educación y los conecta a todos. Liderar es abrir camino cuando hay situaciones encontradas, convocar a una comunidad amplia de personas para hacer un cambio.

Y claro, ese camino no es fácil para el gobernante que no tiene carácter ni liderazgo, es más fácil citar a todas las partes y sensibilidades para que lleguen a un consenso, a sabiendas que ese consenso nunca se producirá.

El cambio educativo desde el liderazgo se construye a la inversa. El líder tiene que partir de una propuesta, de una visión y una misión de la nueva educación en torno a la cual puede concitar los apoyos de una mayoría social.

En unas sociedades diversas no se va a producir un consenso motu proprio en torno al curriculo por ser el proyecto donde se concretan las concepciones ideológicas, socioantropológicas, epistemológicas, pedagógicas y psicológicas para determinar los objetivos de la educación escolar, es decir, los aspectos del desarrollo y de la incorporación de la cultura que la escuela trata de promover a través de un plan de acción adecuado para la consecución de estos objetivos. También abarca la dinámica de su realización: ¿Qué enseñar? ¿Cómo enseñar? ¿Cuándo enseñar? ¿Qué, cómo y cuándo evaluar? … Por tanto, cuando la acción se deja al albedrío de las partes, no habrá consenso, entre otras cosas porque se empodera de partida a quienes quieren que todo siga igual para ejercer su veto. Y en esta tesitura llevamos décadas, porque el cambio educativo no tiene que ver con la carga lectiva, el peso de las asignaturas o los estándares PISA. Eso son minucias, frente a lo trascendente: aprender otras cosas, de otra manera y con otro propósito. En este juego, sencillamente nos están tomando el pelo.

La resignación histórica.

De este juego anacrónico y sin sentido se ha instalado en la política y en la sociedad, un espíritu de resignación, como si toda batalla por un cambio educativo necesario estuviera perdida de antemano. Y como está instalada la idea de que no podemos cambiar el todo, solo nos queda entretenernos en parchear las ruinas del edificio.

No vale decir (aunque no les faltan ciertos argumentos a sus defensores) que el modelo educativo actual es histórico y sostenible. Es verdad, no conozco dos instituciones como la iglesia y las instituciones educativas que se hayan mantenido casi intactas en los últimos siglos, con los mismos muebles, actores y liturgia.

No sé qué ocurrirá con la primera, pero la educación va a sufrir un cataclismo sin precedentes, y lo vamos a poder comprobar en los próximos años porque la aberración histórica no tiene más recorrido, ha llegado a su última encrucijada, no se puede sostener más en pie.

Los guardianes del establishment en la educación.

Es comprensible que cierta élite del academicismo se encuentre cómoda en su posición social, entre otras cosas porque la sociedad en otro tiempo le otorgó una autoridad que actualmente está en regresión. Lo que no es aceptable es que cierras élites sociales y académicas estén atrincheradas en la defensa de sus privilegios porque ese inmovilismo nos lleva a un desastre sin paliativos.

Una rebelión contra las grandes mentiras de la educación.

El lenguaje delata a los guardianes del establishment, por eso hemos de identificar la forma de hablar y las expresiones que mantienen  y  fortalecen la resignación, júzguenlas ustedes mismos, todas son fáciles de desmontar:

  • Yo soy experto en educación y tú no, dicen algunas personas que llevan toda la vida haciendo lo mismo. Cuando me dicen esto, respondo: ¿Y tiene usted un plan para deshacerse de esas viejas experiencias?
  • Es que yo tengo muchos conocimientos. ¿Y qué sabe hacer con ellos?
  • Es que yo tengo muchos títulos. ¿Me puede demostrar el valor que es capaz de crear con ellos?
  • Es que yo sé mucho de educación. Pero no sabe nada de la vida.
  • Así se han hecho siempre las cosas, así se ha enseñado siempre, así son las cosas, así deben ser y así serán. Simplemente ¡Ver-gon-zoso!
  • Yo soy académico, llevo la razón (cuando habla un académico, todos a callar, su opinión prevalece). Insostenible.
  • Estudia mucho y saca buenas notas, tendrás tu futuro garantizado (total para cuando me pidas cuentas habrán pasado muchos años).
  • Cambiar la educación es muy difícil, eso es imposible, mejor dejemos las cosas como están, otros ya lo intentaron y fracasaron…
  • Y así podríamos realizar un relato interminable de mentiras mil veces repetidas.

Me suena todo a la frase de un viejo dictador canalla que decía a sus invitados: “tú haz como yo, no te metas en política”. Y es que nos tienen anestesiados, pero los efectos de la morfina están pasando ¡Veremos!

La demanda de un cambio radical en la educación no es contra nadie, es a favor del conjunto de la sociedad, la libertad y autonomía en la educación, los centros, las universidades no pueden sostenerse  como subterfugio para que nada se mueva, para mantener privilegios, para esquivar ser evaluado… ¿Qué ocurriría si nuestro sistema de salud nos estuviera curando con medicinas, técnicas y conocimientos de hace dos siglos? ¿Si nuestros ingenieros, agricultores, mecánicos, constructores… siguieran haciendo las mismas cosas, de la misma manera y con el mismo propósito?

No podemos resignarnos ni un día más a la desidia de nuestro sistema educativo, a la inacción cómplice de los gobernantes y a la pusilanimidad de una sociedad que asiste al triste espectáculo de un barco que hace aguas por su línea de flotación.

Muchos países en el mundo occidental están resignados, y por tanto instalados en la inacción. Desde este posicionamiento no se puede avanzar, porque los problemas y respuestas están desenfocados (autoridad del profesor, falta de recursos…), por eso tenemos que construir alianzas con gobiernos y organizaciones mundiales que están en una actitud proactiva y comprometida con los desafíos de la educación.

Pero tú y yo no nos resignamos, tenemos claro el reto que enfrentamos y estamos dispuestos a trabajar duro, seguir construyendo propuestas, poniendo en marcha iniciativas, uniéndonos a personas, organizaciones e instituciones de otros países y continentes para poner los cimientos de la educación del futuro, y con ella nuevos espacios para la creatividad, la innovación, el emprendimiento, el empleo, el liderazgo, la economía…

Mis hijas están en el corazón del sistema (en el bachillerato y la Universidad), cada día me dicen: papá, no aguanto más, no podemos  seguir estudiando de esta manera, en este sinsentido… Mi respuesta es: vosotras tenéis también responsabilidad, es vuestro futuro, plantad cara, decid ¡Basta ya! Organizaos y luchad por el cambio, y si es necesario, abandonad las aulas y construid vuestra educación por otros itinerarios. Resignación 0, otra educación es posible.

No hay tiempo que perder. Adelante!!!

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11 pensamientos en “Las grandes mentiras de la educación ¿En la antesala de una rebelión en las aulas?

  1. Manuel

    Muy bueno, lastima que lá sordera política y lá falta de conciencia sobre el momento que estamos viviendo siga dando vida a un sistema acartonado y caduco, me apunto al todas tus iniciativas para manifestar la cobardia, incompetencia, comodidad, ceguera y todo o que le quieras sumar al estos responsables incompetentes a los que sin remedio estamos sometidos. Felicidades y gracias por expresar lo que otros queremos decir y no sabemos como haCarlos.

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  2. Juan Carlos Casco

    Estoy de acuerdo Manuel. También considero que todos, absolutamente todos, tenemos una responsabilidad y una tarea que hacer en este tema (se necesita una tribu para educar a un niño). Muchas gracias por tus aportes para seguir creciendo. Adelante!!!

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  3. Manuel

    Que bueno, en tu artículo se manifiesta la visión de Sir Ken Robinson, Petra María Pérez y otros muchos catedráticos que desde 2000 tratan de lograr un lapsus en la sordera viciosa que padecen los herederos de esa educación caduca y confusa de mente estrecha que nos llevan vendiendo de generación en generación. En mi caso sometí a mis hijos a terminar sus estudios, los hice perder el tiempo sus inquietudes e instintos naturales tan necesarios para el futuro que les espera.
    Dejo un artículo de la vanguardia de 2012 ¿La escuela mata la creatividad?.

    Dicen que la creatividad es el gen del genio y del talento, el que determina que haya Einsteins, Edisons, Leonardos, Quevedos o Steves Jobs, y que todos los niños nacen con él. Entonces, ¿por qué despuntan tan pocos de mayores?

    Sir Ken Robinson, uno de los mayores expertos internacionales en el desarrollo de la creatividad y la innovación tiene muy claro por qué dejamos de ser creativos al crecer: “Los niños arriesgan, improvisan, no tienen miedo a equivocarse; y no es que equivocarse sea igual a creatividad, pero sí está claro que no puedes innovar si no estás dispuesto a equivocarte, y los adultos penalizamos el error, lo estigmatizamos en la escuela y en la educación, y así es como los niños se alejan de sus capacidades creativas”.

    No es el único que lo cree. Cada día son más las voces que advierten que el sistema educativo, la escuela, mata la creatividad. Entre ellas la de Petra María Pérez, catedrática de Teoría de la Educación y miembro del Instituto de Creatividad e Innovaciones Educativas de la Universidad de Valencia. “Hay numerosas investigaciones que señalan que la creatividad de los niños decrece con los años de permanencia en el sistema educativo, de forma que la curiosidad y la búsqueda creativa da paso, con el tiempo, a comportamientos más rígidos, convergentes e inflexibles”, apunta. Y lo justifica: “En la escuela se enseña al niño a amoldarse a los patrones establecidos, a adoptar un pensamiento convergente en lugar de divergente; al profesor le interesa que los niños contesten lo que se espera acerca de determinados contenidos y que los estudiantes no se salgan de las rutas trazadas”.

    En ello ahonda Fernando Alberca, profesor, formador de maestros y autor, entre otros libros, de Todos los niños pueden ser Einstein (Toro mítico). “Si un maestro pide a un niño que dibuje un paisaje y el crío es muy original y pinta todo de negro, el profesor le rectifica; el profesor no está preparado para ser sorprendido y, habitualmente, no le gusta ser sorprendido; el profesor quiere que las respuestas en los ejercicios y en los exámenes se ajusten a lo que dice el libro o él ha explicado, y eso limita el potencial de los niños, los hace más torpes y menos inteligentes porque utilizan poco la imaginación, no se les deja ser creativos, y así pasa que, cuando salen de primaria, y aún más de secundaria, son menos creativos que cuando llegaron a la escuela”, relata.

    Petra M. Pérez recuerda que el éxito escolar significa sacar buenas notas, y quienes las sacan son quienes se adaptan mucho al sistema educativo, quienes asimilan y repiten lo que les cuenta el profesor y siguen los patrones establecidos, arriesgando e innovando lo mínimo para no cometer errores ni hacer el ridículo. “Luego, en el ámbito profesional, se pide gente creativa, innovadora, emprendedora, que piense, que tenga ideas originales, que busque soluciones propias; y los alumnos de buenas notas no saben hacerlo porque, en la escuela, que es donde ellos eran buenos, les daban la solución que seguir y lo que primaba era hacer las cosas cómo les decían, de una única manera, sin pensar diferente”, alerta. Las reiteradas intervenciones públicas de Sir Ken Robinson o las declaraciones del escritor y divulgador británico Mark Stevenson –autor, entre otros de Un viaje optimista por el futuro (Galaxia Gutenberg)– asegurando que “el sistema educativo imperante trata a los estudiantes como objetos de una cadena de montaje, chafa la creatividad y estigmatiza el error”, ponen de manifiesto que no se trata de un problema específico de la escuela o de los profesores españoles. Robinson, en sus conferencias explica que todos los sistemas educativos del mundo datan de una realidad del siglo XIX, donde se iba a la escuela para conseguir un trabajo, y se basan en una jerarquía de temas donde las matemáticas, los idiomas o las humanidades tiene más peso que las artes porque el objetivo es llegar a la universidad y preparar profesores universitarios. En una sociedad industrial, formarse quería decir acumular información y conocimiento para luego aplicarlo en el puesto de trabajo. Hoy, en una sociedad donde la información está a golpe de clic, más que acumular conocimientos teóricos se necesita desarrollar habilidades y capacidades para el desempeño profesional. “Los cambios sociales y tecnológicos han modificado el mundo y ahora uno, tras pasar por la universidad, obtiene un título pero no un trabajo, y en el mundo laboral se pide una inteligencia diversa mientras que el sistema educativo merma algunas capacidades: no enseña a bailar igual que enseña matemáticas, no apuesta por la música porque no lo ve como algo de utilidad para un trabajo, y no educa a la totalidad del ser”, resume Sir Ken Robinson.

    Petra M. Pérez señala que “el ser humano necesita la creatividad para llegar a la solución de los problemas; decimos que el emprendimiento es el futuro, pero en el sistema educativo actual lo anulamos porque cuando un niño contesta algo distinto a lo esperado los maestros le corrigen, y así van cercenando su capacidad de ser creativos e innovadores”. Y remarca que no se trata de criticar la actitud ni el trabajo de los profesores, sino de cuestionar los métodos de enseñanza: “Tal como funcionan hoy la mayoría de colegios, si un chaval resuelve un problema de matemáticas o de física siguiendo los pasos adecuados, lo que le han explicado, aunque se equivoque en el resultado el maestro valora el ejercicio; en cambio, si llega a un resultado bueno pero por otros métodos, sin seguir el procedimiento, no se da por bueno”. Eso, enfatiza, hace que se fomente la repetición en lugar de la creación, que se promueva la acomodación en lugar de la experimentación y que los niños y jóvenes acaben por no arriesgarse a pensar diferente por miedo al error.

    Fernando Alberca pone como ejemplo lo que ocurre en sus clases de ética, en cuarto de ESO, cuando plantea a sus alumnos qué tipo de examen prefieren: si uno para el que tengan que estudiar y repetir lo que pone en el libro, u otro para reflexionar sobre los temas que han tratado en clase. “Incluso los más brillantes se sienten inseguros sobre la nota que sacarán en un examen abierto y prefieren una prueba donde puedan asegurar un nueve sin riesgo; ¡pero sin riesgo no hay posibilidad de mejorar!”, se lamenta.

    Dicen los expertos que tampoco debe extrañar la reacción de esos chavales, de 15 o 16 años, cuando llevan desde los tres percibiendo que en el colegio es mejor no dar opiniones propias o diferenciadas si no se quiere correr el riesgo de oír que son “descabelladas” o de que le pongan a uno en ridículo, y enfrentándose a exámenes donde lo que se revisa es qué errores han cometido en lugar de si han creado o inventado algo, o elaborando trabajos donde el profesor no sólo dicta el tema sino el guión que seguir, la extensión que ha de tener, la forma de presentarlo y, a veces, hasta las fuentes donde obtener la información, tal y como explica el director del Instituto Avanzado de Creatividad Aplicada total y del máster en Creatividad de la Universidad Fernando Pessoa, David de Prado.

    Fernando Alberca enfatiza que hay un trasfondo anatómico (neurológico, si se quiere) en todo este debate. “La creatividad tiene que ver con el hemisferio derecho del cerebro, el que rige las emociones, la imaginación, los sentimientos… Y la escuela está centrada en el hemisferio izquierdo, en el análisis, la razón, la secuencia uno a uno. Por eso se organiza en cursos, trimestres, lecciones… y se prima la organización, el orden, los trabajos en power point y los exámenes de respuestas cerradas”, explica. La realidad es que todas las personas (maestros y alumnos incluidos) disponen de los dos hemisferios cerebrales, pero la mayoría utiliza más uno que otro, y eso hace que cuando un profesor da unas explicaciones matemáticas o sobre física basadas en el hemisferio izquierdo, estas resulten de difícil comprensión para aquellas personas con predominio del hemisferio derecho. ¿Qué quiere esto decir? Que cuando el maestro pregunta a un niño “¿5 y 7?”, y este responde “57”, quizá ni sea un ignorante ni esté burlándose del profesor, sino, simplemente, aplicando una lógica diferente, la de unión en lugar de suma. Alberca explica un caso vivido en primera persona cuando, ante un problema matemático que decía “si hay ocho caracoles en una cesta y salen dos ¿cuántos quedan?”, su hija contestó: “Ocho”. “En lugar de decir que no tenía ni idea, le pregunté por qué, y me contestó que dos había salido de la concha pero seguían siendo ocho en la cesta”, rememora.

    Sir Ken Robinson proporciona otro ejemplo. El de una niña de seis años trabajando en la clase de dibujo a la que su maestra pregunta: “¿Qué estás dibujando?”, y contesta: “A Dios”; la maestra le advierte: “¡Pero si nadie sabe cómo es!” y la niña responde: “Lo sabrán en unos minutos”. La cuestión, apunta Alberca, no es que en clase cada alumno conteste lo que le parece, sino que el profesor tenga en cuenta el factor humano, que hay niños que utilizan una lógica distinta, la de la imaginación, y pregunte el porqué cuando vea una respuesta anodina, además de adaptar sus explicaciones y su lenguaje para facilitar la comprensión por parte de quienes procesan primero por el hemisferio derecho. “Muchos de estos chavales acaban engrosando las estadísticas de fracaso escolar, pero no son menos brillantes ni mucho menos, sólo tienen una lógica distinta”, dice.

    Y deja claro que no son casos aislados. Según su experiencia, aproximadamente un 40% de los estudiantes tiene predominancia del hemisferio derecho. Por otra parte, estas personas acostumbran a ser más intuitivas, a tener más empatía y una visión más globalizadora, cualidades todas ellas muy apreciadas en el mundo profesional actual. “A veces basta con modificar el enunciado de los problemas matemáticos, con hacerlos más emocionales y plantear una división como un reparto de pasteles y pan entre cuatro niños hambrientos, o tener en cuenta una visión más emocional de los relatos históricos, para que estos chicos no fracasen en ese área”, ejemplifica. Y aboga por fomentar la creatividad, por exámenes con preguntas nuevas sobre el tema explicado, de modo que las respuestas hayan de ser creativas y lógicas, y se puedan valorar no sólo las repetitivas, sino todas las que sean creíbles, válidas y lógicas, puntuando además la originalidad.

    Claro que también hay maestros que trabajan más con el hemisferio derecho “pero tienden a ser expulsados del sistema, porque en lugar de considerarlos más creativos se les suele tildar de extravagantes y se les reprocha que no enseñen las cosas importantes”, concluye Alberca. Su receta para paliar todo esto es introducir asignaturas sobre creatividad en el aprendizaje o la imaginación como herramienta para la resolución de problemas en todas las escuelas de formación del profesorado.

    Para resolver los problemas importantes, ya sean en el ámbito escolar, laboral o personal, hay que combinar los dos hemisferios, la intuición con el análisis. “Si te encuentras con alguien por la calle, el derecho te avisa de que a esa persona con quien te cruzas la has conocido antes, y el izquierdo le pone nombre”, ejemplifica Alberca. Está convencido de que si la escuela cambiara, los estudiantes –y sus resultados– serían más brillantes “porque hoy en el ámbito escolar triunfan los menos imaginativos y después vemos que muchos de los grandes profesionales a los que admiramos por su inteligencia y creatividad no sacaban buenas notas en el colegio”. Petra M. Pérez remarca que la creatividad es una destreza adquirible, que puede aprenderse y enseñarse, si bien requiere más tiempo y dedicación para esperar hasta que los niños dan con las soluciones correctas, así como apostar por la flexibilidad, la originalidad, la imaginación, el dejar experimentar, la receptividad a nuevas ideas, el fomentar la confianza… Claro que hay profesores y centros que ya trabajan con estos planteamientos.

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  4. Juan Carlos Casco

    Qué buen artículo Manuel, me ha encantado ¡Brillante! Me gustaría escuchar poder
    conversar contigo, mi teléfono es 625633587. Muchas gracias por compartir tu visión y sabiduría en un tema tan importante. Adelante!!!

    Responder
  5. Juan Carlos Casco

    Qué buen artículo Manuel, me ha encantado ¡Brillante! Me gustaría poder
    conversar contigo, mi teléfono es 625633587. Muchas gracias por compartir tu visión y sabiduría en un tema tan importante. Adelante!!!

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  6. Manuel

    RETROCEDER PARA UNIR LOS PUNTOS

    Sería muy bueno encontrar la forma de enseñar a generaciones con edades superiores a las escolares como unir los puntos del conocimiento, cuando se debe retroceder en el conocimiento para unir los puntos de la experiencia y los de esta nueva era tecnológica, es decir desaprender para aprender. ¿como se puede comunicar con convicción a personas de 40 o 60 años que ese es el valor clave individual?, que no han caducado, que tienen una ventaja competitiva, que sus conocimientos son tácitos, no de aula, y por eso son conocimientos explícitos con un alto valor en nuestro tiempo.
    Esto creo que es un reto difícil, debemos indagar en la vida de las personas que triunfan, veremos que todos unieron los puntos del conocimiento retrocediendo, Amancio Ortega tenia los conocimientos como repartidor de paquetes para un comercio textil, ese conocimiento unido al progreso lo llevo a ser el mejor estratega de nuestro tiempo, el sabe lo que pasará 5 minutos antes que su competencia, Steven Jobs, unió su conocimiento sobre caligrafía a los conocimientos en informática cuando desarrolló el macintosh, gracias a el todos los ordenadores del mundo tienen maravillosas caligrafías, (retrocedió a su fracasada etapa universitaria para unir los puntos), como ellos otros muchos unieron los puntos. Sus logros no solo fueron los éxitos, también fueron felices cuando trabajaban por sus objetivos, yo diría que vivieron esas etapas como una infancia madura, volvieron a ser niños, por esta razón fueron creativos.
    ¿Las empresas no captan el potencial de todos estos puntos de experiencia acumulada en profesionales de 40 o 60 años para explotar los recursos tecnológicos de nuestro tiempo?.
    Creo que el ser humano debe volver a la tribu para reinventar nuevas sociedades.

    Te llamaré.

    Responder
  7. Juan Carlos

    Extraordinario punto de vista Manuel, me interesa muchísimo este tema y su vinculación con el aprendizaje invisible. Ahora estamos desarrollando una serie de trabajos para hacer esto de manera aplicada en la educación. Te envío un enlace a un artículo por donde estamos orientando nuestros trabajos:

    http://juancarloscasco.emprendedorex.com/el-descubrimiento-del-sexto-sentido-la-recursividad-una-guia-basica-para-su-desarrollo/

    http://juancarloscasco.emprendedorex.com/aprender-a-innovar-i-las-fuentes-de-la-innovacion-el-juego-de-la-innovacion-transversal-aplicada/

    Definitivamente, tenemos que hablar.

    Te estoy muy agradecido por tus valiosísimos aportes. Un fuerte abrazo y Adelante!!!

    Responder
  8. Manuel

    Que es el TBL, ? posiblemente se tenga que comunicar en las élites formativas del país, que se trata simplemente de dejar aprender a una persona por un método tan sencillo como el natural, dejándolo utilizar sus recursos individuales propios para que pueda expresar su alcance y preferencias.
    Las respuestas a un problema se resuelven pensando, el método actual se corresponde a un programa de estudios del que naturalmente sales programado, si tu capacidad encuentra respuestas diferentes o maneras de hacer distintas, no se aceptan, quizás por esta razón existe la no evolución del profesorado que a la vez provoca el fracaso y la frustración en las aulas.

    Aquí dejo una entrevista a Robert Swartz, y su método del Thinking Based Learning (TBL)

    Entrevista de El Mundo a Robert Swartz lleva más de treinta años enseñando a pensar a los alumnos. Este filósofo está considerado uno de los gurús más influyentes en el ámbito de la educación. Su método, el Thinking Based Learning (TBL), enseña a los alumnos a pensar, algo que falla en los colegios españoles, advierte, porque siguen «haciendo de la memoria la base del aprendizaje». El doctor acaba de visitar Palma para dar clases a los profesores del colegio concertado Aixa de Palma que espera tener el certificado de Centro TBL dentro de dos años.

    ¿Los niños de hoy en día no piensan o no saben pensar?
    Todo el mundo piensa, pero no todos lo hacen detenidamente, y por tanto, no pueden apoyarse en pensamientos con los que sientan seguros o confiados. Cuando esto ocurre, los colegios fracasan a la hora de preparar a sus alumnos para los difíciles retos a los que tendrán que enfrentarse cuando salgan al mundo exterior y traten de vivir bien sus vidas y ayudar a otros.
    ¿En qué fallan los centros?
    La mayoría de los colegios siguen haciendo de la memoria la base del aprendizaje. Pensar de forma correcta y adecuada es lo único que los alumnos necesitan para aprender aquello que utilizarán en sus vidas. Tanto nosotros como ellos nos engañamos cuando vemos que los estudiantes sacan buenas notas en los exámenes tradicionales (standard test), aquellos que evalúan tan sólo la memoria. Generalmente, este tipo de evaluaciones no nos muestran si nuestros alumnos están o no preparados para afrontar la vida. Simplemente nos muestran lo bien que han sabido memorizar algún concepto o contenido.
    ¿Qué piensa de la formación del profesorado en España?
    En la base de este sistema educativo tradicional está el modo en el que los mismos profesores han aprendido a enseñar: mediante el modo tradicional de aprender por repetición. Algunos universitarios españoles se han resistido ante los intentos de implantar el método TBL en los programas educativos para profesores. Este hecho afecta negativamente a todos los profesores pero, especialmente, a aquellos alumnos que siguen siendo educados con este método basado únicamente en la memorización.
    ¿Qué trucos da a los profesores para que puedan seguir su metodología?
    Ser paciente con tus alumnos y retarlos para que usen las distintas destrezas de pensamiento con las que tú y ellos habéis estado trabajando en el aula. Todos los alumnos pueden llegar a ser verdaderos pensadores y tú mismo, como profesor, puedes encontrar, mediante el método TBL, el camino para que esto sea real en tu propia clase.
    ¿Cuáles son los retos de la educación en el siglo XXI?
    Bueno, este es uno de ellos: cómo ayudar a los propios profesores a desarrollar destrezas en clases TBL para sus alumnos. Pero también, trabajar en los modos en los que los alumnos puedan mejorar sus destrezas comunicativas así como a ayudarlos a que trabajen de forma cooperativa con todos de sus compañeros.
    ¿Qué falla en el sistema educativo español?
    Tanto los profesores como los formadores del profesorado continúan usando un modelo de aprendizaje aunque sabemos que muchos de nuestros alumnos fracasan utilizándolo.
    ¿Sabía que Baleares encabeza la lista en Europa de colegios con fracaso y abandono escolar? ¿Qué nos recomienda?
    Todos vuestros colegios deberían aprender a enseñar con el método TBL y convertirse así en colegios TBL.
    ¿Qué tiene su método de especial?
    El Aprendizaje basado en el Pensamiento es lo que su nombre indica: aprender a partir y desde el currículum. Se basa en cómo los estudiantes pueden utilizar importantes destrezas de pensamiento para conectar con dicho contenido, incluyendo un pensamiento crítico y creativo así como diversos modos de análisis. Esto es lo que da lugar a un pensamiento y conocimiento profundo, al contrario que la educación tradicional, en la cual, la memoria es el único modo de aprendizaje, y los alumnos acaban teniendo tan sólo conocimientos superficiales de aquello que están aprendiendo.
    ¿Cómo surgió la idea de emplear este método?
    Experimenté con él en mi propia universidad, pero cuando vi por primera vez lo que los profesores habían empezado a hacer con sus propios alumnos de entre 3 y 18 años, y los buenísimos resultados que estaban alcanzando, me di cuenta del poder que tiene este modo de aprendizaje, especialmente, en los años previos a la universidad.
    ¿Cuántos colegios están trabajando con este método?
    Desde principios de 1990, además de los colegios situados en EEUU, hemos trabajado con alrededor de 200 colegios utilizando TBL en España, Irlanda, Gran Bretaña, Nueva Zelanda, Malasia, Singapur, Australia, Arabia Saudí, Estados árabes, Chile, Colombia, Perú, Canadá y Bulgaria.
    ¿Qué mejoras han alcanzado los colegios que han puesto en práctica su método?
    Eso varía. Depende. La mayoría de dichos colegios han alcanzados mejoras significativas en lo referente al modo de aprendizaje así como en destrezas de pensamiento.
    ¿Qué le dicen los profesores cuando ven que sus alumnos son capaces de discurrir tanto?
    Muchos profesores me han dicho que nunca pensaban que sus estudiantes podían tener ideas tan profundas y geniales. También hay muchos padres que afirman que sus hijos o hijas han cambiado cosas en sus propias familias drásticamente: ahora, los padres, siempre les preguntan a sus propios hijos si quieren unirse para tomar decisiones importantes para toda la familia.Pero tal vez una de las anécdotas más llamativas me ocurrió en Chile, donde vivían estudiantes con problemas y dificultades de aprendizaje. Normalmente, se les apartaba de sus compañeros y recibían clases aparte. Eran tratados como personas incapaces para aprender. Yo trabaja con un profesor de alumnos autistas en una de estas clases, que había asistido a uno de los talleres que di de TBL y pensé que tal vez podía aplicar lo aprendido con sus alumnos. Sin poder utilizar el lenguaje, los alumnos aprendieron varias destrezas de pensamiento, mediante el uso de imágenes e ilustraciones para poder expresar sus pensamientos. Recuerdo que un día, mientras trabajan sobre la historia de su país, uno de los estudiantes elaboró un trabajo impresionante. Conservo una foto de ese niño con una gran sonrisa en su rostro mientras presentaba su trabajo. Había visitado esta misma clase alrededor de 20 veces y nunca antes le había visto sonreír.

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  9. Manuel

    ENSAYO ERROR
    Desde que aterrizamos en el mundo al nacer practicamos el fracaso error aprendemos con este sistema, forma parte de nuestro sistema natural de aprender. Desde que nacemos investigamos como influir en el mundo, lloramos y unas personas muy grandes que cada vez nos resultan más familiares responden cuando lloramos o realizamos gestos, llamamos su atención, conforme vamos creciendo vamos descubriendo diferentes técnicas para seguir llamando la atención creando de esta manera nuestro lugar dentro de la sociedad intentando que nos tengan en cuenta para todas las cosas que suceden porque creemos que tenemos algo que decir. Cuando llegamos al colegio todo esto cambia, nos imponen un modelo para expresarnos que no a todos nos va bien y en la mayoría de casos está demostrado que nos conducen a la desorientación al perder la práctica de nuestro sistema de aprendizaje natural, en la mayoría de los casos posiblemente tenemos mejores respuestas para lo que somos capaces de aportar a la sociedad.
    Podemos de decir que en la primera etapa de nuestra vida somos felices y logramos muy buenos resultados en nuestro aprendizaje, apenas sabemos hablar y hacemos que las personas de nuestro entorno se muevan en la dirección que deseamos en la mayoría de intentos, esta habilidad nos la bloquea un sistema sabedor de sus carencias, ellos no quieren sentir hablar del ensayo error, no están dispuestos a afrontar nuevos retos, me pregunto si no es por falta de respuestas ante un niño de 7 años o de 12 años, posiblemente sí, sea eso.

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  10. Manuel

    Desde niños, ¿Somos autodidactas por naturaleza? ¿somos creativos por naturaleza? ¿nos arriesgamos para aprender lo que queremos saber? ¿son muy buenos analistas sociales cuando escogen a sus amigos? ¿necesitamos estar en grupo para actuar? etc…… . Cuantas cosas buenas tenemos y que pocas van quedando cuando crecemos.

    Desde bien pequeños los niño ven cosas que después tratan de imitar para obtener un conocimiento tácito de las cosas que les interesa, planteándose nuevos retos para descubrir sus límites, cantan, bailan, saltan, corren, etc.., tratan de imitar a sus ídolos, son autodidactas, con un conocimiento mínimo y sin una preparación adecuada realizan pruebas midiendo su alcance.

    Desde bien pequeños los niños son creativos, un niño sin juguetes crea sus propios juguetes o juegos que antes no existían, crea dibujos de su propia imaginación, se interesan en la transformación de lo que tienen para lograr cosas más divertidas, una caja de cartón la convierten en casa, coche, tren, las pinzas de la ropa las convierten en soldados, pistolas o tirachinas, un niño con juguetes no siente esa inquietud, los descubre y los guarda, los niños son muy creativos, solo necesitan la necesidad de crear.

    Los niños se arriesgan por las cosas que les interesa, no les da miedo expresar lo que piensan en público, actúan en público sin miedo al fracaso, prueban y compiten sin miedo a perder.

    Son buenos analistas sociales, saben escoger a sus amigos midiendo la empatía a través del conocimiento y la convivencia, sin cuestionar antes de tiempo la posible relación.

    Necesitan actuar en equipo porque sienten la necesidad de transmitir y admitir colaboración para lograr momentos atractivos en sus vidas, ayudar y ser ayudados, alcanzar objetivos de interés para los miembros del grupo y tantas cosas más.

    Todo esto lastimosamente solo se da cuando somos niños. Joan Manuel Serrat, con el tema de (esos locos bajitos) lo expresó hace 36 años pero sistema se quedó tan ancho, domesticándolos para convertirlos en autómatas de un sistema sin caminos, sin inquietudes, sin expresión, observando como muere su creatividad y su capacidad para desenvolverse en la vida, incapaces de dejarlos que decidan por ellos mismos, sin dejarlos que se equivoquen, o que crezcan emocionalmente, que descubran su camino, lástima que a estas alturas estemos así.
    dejo el tema de esos locos bajitos por si alguien quiere recordar este maravillosos mensaje:

    A menudo los hijos se nos parecen,
    así nos dan la primera satisfacción;
    esos que se menean con nuestros gestos,
    echando mano a cuanto hay a su alrededor.
    Esos locos bajitos que se incorporan
    con los ojos abiertos de par en par,
    sin respeto al horario ni a las costumbres
    y a los que, por su bien, hay que domesticar.

    Niño, deja ya de joder con la pelota.
    Niño, que eso no se dice,
    que eso no se hace,
    que eso no se toca.

    Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
    nuestros rencores y nuestro porvenir.
    Por eso nos parece que son de goma
    y que les bastan nuestros cuentos para dormir.

    Nos empeñamos en dirigir sus vidas
    sin saber el oficio y sin vocación.
    Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
    con la leche templada y en cada canción.

    Niño, deja ya de joder con la pelota…

    Nada ni nadie puede impedir que sufran,
    que las agujas avancen en el reloj,
    que decidan por ellos, que se equivoquen,
    que crezcan y que un día nos digan adiós

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