Las 6 prácticas para desarrollar tu creatividad que nadie te había enseñado.

La creatividad constituye la fuente de la que se alimenta la innovación. Para cultivar nuestra capacidad de emprendimiento y liderazgo necesitamos estar en “modo creativo” las 24 horas del día.

A continuación te ofrezco 6 sencillas prácticas para que puedas incorporarlas a tu vida y a tus proyectos. Buena parte de lo que produzcas será desperdicio, pero otra será material de alta calidad.

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Es posible que algunas personas hayan nacido con una disposición genética que condicione su caudal creativo, pero la creatividad y su aplicación a la creación de valor (innovación) para el desarrollo de nuestro potencial de transformación del mundo desde el emprendimiento y el liderazgo, se entrenan y aprenden; incorporándose como prácticas y hábitos a todas las facetas de tu vida. Para hacerlo posible te voy a proporcionar un conjunto de ejercicios elementales que constituyen la base del entrenamiento de docentes y especialistas en la implementación de procesos educativos, de emprendimiento y liderazgo que estamos llevando a cabo con gobiernos y organizaciones.

Asociar conceptos para crear nuevas ideas.

La forma más básica para crear una idea nueva es tomar dos ideas o conceptos ya existentes y ensamblarlos. Por ejemplo: un palo y un caramelo producen un chupa-chup; un palo y un fregón, una fregona; un coche de caballos sobre una máquina de vapor se transformó en un automóvil….

Ahora en función de tus intereses, trabajo, iniciativa o proyecto vital, selecciona aquellos conceptos e ideas que tienen relación con el ámbito de tu interés y mézclalos, hazlo sistemáticamente y compón relaciones: muchas de ellas tendrán sentido y serán aprovechables.

Innovación transversal aplicada.

Consiste en que perfecciones el ejercicio anterior estableciendo campos y conexiones sin relación aparente, haciendo saltar conceptos de temáticas y ámbitos diferentes para combinarlos.

Muchas innovaciones aplicables a una actividad ya están ocurriendo en otras actividades o dominios (Internet saltó de la comunicación en el ámbito militar a la comunicación global). Lo que es marginal en un campo puede ser de apropiación universal y masiva en otro.

(1) Selecciona conceptos e ideas que no tienen relación aparente con tu campo de interés.

(2) Fuerza las conexiones. Por ejemplo: si tu campo de interés es la agricultura, toma conceptos de la medicina, el diseño, la informática…

(3) Mézclalos (no importa el desperdicio); podrás observar como muchas de ellas alcanzan potencial y valor innovador.

(4) “Separa el grano de la paja”.

(5) Observa prácticas que están funcionando en un campo diferente al tuyo y que las puedas aplicar.

(6) Relaciónate con personas de dominios y prácticas culturales distintos al tuyo.

(7) Incorpora esas visiones a tu campo, realiza pruebas y ajustes.

Recursividad en acción.

Organiza todos los recursos que tienes a tu alcance y ponlos en juego para resolver problemas, abrir posibilidades, producir oportunidades y crear valor. Etiqueta los elementos y haz combinaciones, a partir de ahí traza una hoja de ruta.

(1) Define tu propósito.

(2) Pon una etiqueta a cada elemento que tienes a tu alcance para cumplir con tu propósito.

(3) Identifica los elementos que te faltan.

(4) Organiza todos los elementos en tu mente.

(5) Elabora una hoja de ruta.

(6) Ponla en acción.

Caminar o hacer ejercicio físico y registrar las ideas que fluyen cuando lo haces.

Cuando caminas o haces ejercicio, entra más oxígeno en tu cerebro, más combustible. Tu mente se vuelve más rápida y productiva. Los pensamientos afloran con mayor claridad, la capacidad de análisis aumenta a medida que lo hace el discernimiento, el autodiálogo se ordena a la vez que la voz egoica disfuncional (pensamientos negativos) se calma. El problema es registrar toda la producción de ideas que generas en tu propio beneficio (capturar imágenes, escribir, grabar mensajes de voz…), por lo que necesitarás algún mecanismo que recolecte tanta productividad (por ejemplo, escribir mientras caminas).

(1) Inicia tu ejercicio físico.

(2) Programa tu mente y ponla a trabajar (fija un tema en tu mente sobre el que vas a trabajar).

(3) Realiza el calentamiento comenzando a establecer conexiones (probables e improbables).

(4) Organízalas de manera recursiva.

(5) Traza un plan de acción.

Reprogramar tus sueños.

Los sueños (cuando duermes) son una fuente inagotable para diseñar soluciones imaginativas  y nuevos cursos de acción. Para explotar este filón creativo, solo tienes que aprender a dar órdenes a tu mente para ponerla a trabajar en formato de “piloto automático”. Cuando siembras un deseo en tu mente, tu cerebro comenzará a procesar información (realizar operaciones, comparaciones, establecer símiles, conexiones probables e improbables, operaciones recursivas…); hasta que encuentre los caminos para realizarlo.

(1) Define tu deseo de forma precisa (qué quieres lograr, cuánto, en qué tiempo…).

(2) Fija ese deseo en un objeto o imagen (represéntalo, dibújalo…).

(3) Escribe tu deseo en una tarjeta.

(4) Ponlo en la mesilla de noche, mira la imagen y lee el texto cuando te vayas a dormir.

(5) Escribe los cursos de acción y soluciones en cuanto te despiertes (so pena de que se diluyan con rapidez).

La mente maestra.

Para producir ideas, armar proyectos o llevar a cabo una empresa de cualquier naturaleza, puedes recurrir a construir una mente mucho más potente que la tuya. Se trata de que crees un pequeño grupo de personas (en torno a 3 ó 4) conectadas y enfocadas en torno a un tema. La mente humana funciona como una batería, cuantas más baterías se conecten en torno a un circuito, mayor será su potencial.

Observa que cuando te sintonizas con otras personas y se establece una conexión emocional, comienza a producirse toda una explosión de creatividad y soluciones. Cuando hay conectividad entre dos mentes y se produce una apertura, aparece tu visión y tu idea, la de la otra persona. Y ¡Sorprendentemente! Como por efecto de magia, se materializa una tercera realidad. Esa es una creación de la mente maestra, una mente que nace cuando dos cerebros se conectan (realmente es un tercer cerebro).

La técnica de la mente maestra es esencial cuando se pretende abordar un gran proyecto que precisa de un gran repliegue, complejidad y energía, pero también funciona en nuestras actividades cotidianas; por eso, cuando tenemos necesidad de armar una solución creativa o necesitamos producir una idea, instintivamente, recurrimos a una llamada telefónica o a una conversación con nuestra red personal para convocar a la mente maestra, a sabiendas de que del proceso nacerá una propuesta inspirada por esa conexión.

(1) Identifica el proyecto o la solución que persigues.

(2) Selecciona a una o varias personas de confianza.

(3) Introduce el tema.

(4) Conecta a las personas en torno a él.

(5) Recoge el valor surgido de la conexión mental.

El desarrollo de la creatividad y la innovación es un trabajo que se basa en prácticas que se convierten en hábitos. En definitiva de un aprendizaje necesario en la lógica de aprender, emprender y prosperar.

Desarrolla tu potencial creativo. No hay tiempo que perder.

Adelante!!!

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