El enemigo que te acecha.

No busques a tus enemigos en lugares recónditos, malévolos conspiradores que están buscando tu ruina, oscuros intrigantes que mueven los hilos de tu fracaso. Mírate a ti mismo porque tu mayor enemigo está dentro de ti. Descubre dónde anida y ponlo en cuarentena.

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Mi mayor enemigo soy yo mismo. Por eso, abrirme a la felicidad o crear una apertura hacia el emprendimiento y el liderazgo, me convoca a un desarrollo personal desde la introspección para identificar los factores que están frenando mi crecimiento.

Los rasgos que definen tu identidad personal, están vinculados con una programación de la que no eres consciente, sin darte cuenta vives atrapado en una jaula que te impide volar. Tú, eres sólo tú, en parte. Una parte importante de tu pensamiento y comportamiento está diseñada y codificada desde una tradición milenaria, unos estándares culturales y un diseño lingüístico; que actúan como factores de alienación y condicionan por completo tu vida.

Aprende a escuchar dentro de ti el eco civilizatorio. La voz de una tradición milenaria.

El mundo occidental asienta sus cimientos en el entendimiento del ser humano (metafísica del ser) como realidad fija, inmutable y eterna (Parménides – Sócrates – Platón – Escolástica). De esa concepción nace la frase que retumba y percute en todos nosotros: “yo soy así”; un virus que limita el crecimiento. A lo largo de dos mil quinientos años, esa concepción atávica se ha instalado en el Imaginario colectivo, una interpretación limitante de la condición humana, que repetida de generación en generación, se ha convertido en dogma de fe.

Dentro de ti hay un ser que tiene miles de años, aprende a escucharlo y ponerlo en cuarentena.

Los mecanismos del poder, alienación y sometimiento (K. Marx). La programación cultural que anula al individuo. 

La aceptación colectiva de axiomas y reglas fijas, propician otro mantra, que se propaga como un meme: “las cosas son así”, “el mundo es así”, “no podemos hacer nada para cambiarlo”.

Las formas de poder y dominación encontraron en el determinismo del ser el campo abonado para ejercer el control, y asentar formas culturales para aplastar al ser humano desde la alienación: “yo soy así” –> “el mundo es así” –> “las cosas son así”.

Dentro de ti hay una tradición cultural que te impone unos moldes. Aprende a desafiarla y huir de su tiranía.

Los códigos lingüísticos (B. Bernstein).

La forma de perpetuar la minoría de edad del ser desde su “cosificación” como realidad individual y su control como ser social, está en el desarrollo de códigos lingüísticos (restringidos) para perpetuar esa condición y generar personas pobres en su dimensión material e inmaterial.

El freno a las funciones mayores del individuo (creatividad, innovación, transformación, emprendimiento, liderazgo…); se realiza a través de pedagogías invisibles que se inoculan en los sistemas educativos para perpetuar la voz milenaria del “yo soy así” y el reduccionismo cultural “el mundo es así”. Todo esto produce y reproduce una forma de hablar pobre, limitando la función del lenguaje como creador de realidad.

Dentro de tu cerebro hay una programación consciente de tu lenguaje que te han codificado y debes reprogramar.

Ahora mira dentro de ti: ¿te ves a ti mismo como una obra acabada? ¿Reconoces el eco ancestral? ¿Tu comportamiento se mueve por unos estándares culturales que ni siquiera te has planteado? ¿Crees que puedes incidir en tu mundo? ¿El control de tu vida está en ti o fuera de ti? ¿Tus conversaciones crean, acción, movilización, valor?…

Analiza si a la hora de actuar, surge un pensamiento automático en tu interior que te condiciona desde el “yo soy así” o “el mundo es así”. Si es así, piensa que el control de tu vida y tus decisiones no están tan en ti como pensabas.

Desde esta posición podrás entender mejor tu diálogo interior (cómo te hablas a ti mismo), también cómo te tratas a ti mismo (autopunitividad); pues desde los factores que codifican tu mente, produces tu realidad desde los 3 ejes conversacionales que te definen (M. Bubber): conversaciones que mantienes contigo, con los demás y con los misterios de la vida.

Sólo descubriendo como está codificado nuestro pensamiento, nuestra cultura y nuestra educación; podrás entender la deriva existencial que arrastra al ser humano en Occidente (B. Russell). Todo esto se traduce en las patologías que se ceban con nosotros: depresión, ansiedad, estrés, somatización corporal de dolencias del alma…

Basta que te asomes diariamente al mundo para que observes los estados de ánimo dominantes en este ecosistema: resignación, resentimiento, miedo, desconfianza…

Cambiar este mundo que tiene su diseño en un blindaje especial en el ser individual y afecta al ADN mismo del pensamiento, convoca a una revolución interior en cada uno de nosotros para romper los determinismos milenarios, culturales, lingüísticos y educativos. Pero para eso es necesario que cada uno identifiquemos dentro de nosotros mismos esas voces interiores que como un software malicioso impiden nuestro desarrollo y felicidad (W. Dyer).

En verdad, a la persona que más temo es a mí mismo, a ese otro ser histórico que vive dentro de mí. Desde que lo descubrí, llevo décadas peleando con él. Por eso temo a situaciones como la soledad, no por el hecho mismo y positivo de la ausencia de ruido y paz, sino por la interpelación permanente del eco civilizatorio y el peso de los estándares culturales en los que me crié (el miedo, el pecado, la aceptación …).

Reconozco que en ocasiones gobierno mi vida, y en otras toma el control el piloto automático existencial, cuando lo hace, ya conozco cómo me habla: “no intentes cambiar”, “no lo lograrás”, “eres muy viejo”, “las cosas son así”, “tu familia no lo aceptará”, “harás el ridículo”, “los otros tienen la culpa de lo que te pasa”… Pero como esta lucha me va curtiendo, cada día entreno un poco más a mi ser auténtico, cada día le concedo un segundo más, a ese que me dice: “inténtalo una vez más”, “tú puedes”, “levántate”, “atrévete”, “aprende”, “emprende”, “tú eres el responsable”, “piensa en grande”, “deja ya de quejarte”, “adelante”…

Tu otro yo no te abandonará nunca. Pero de ti depende reducir su influencia y someterlo al imperio de tu ser superior.

Adelante!!!

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Un pensamiento en “El enemigo que te acecha.

  1. David

    Muy bueno!!! El yo histórico es muy difícil de desconectar, siempre hay una lucha interna con esos pensamientos que nos frenan a hacer lo que en realidad sentimos y queremos, aparece el miedo y se acabó todo. Pero poco a poco con una buena educación emocional, que no se enseña en los colegios por cierto, puedes ir anulandole y no dejar que te domine.
    Gracias.

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