Cultiva el arte mayor de la PARTICIPACIÓN. No pronuncies su nombre en vano.

Bonita palabra, todo tipo de organizaciones (políticas, sociales, empresas…) la reivindican, pero quienes hacen bandera de ella deberían conocer sus consecuencias.

La participación implica cesiones y corresponsabilidades. Cuando te digo que partícipes conmigo debo hacerme cargo del compromiso que asumo, pues te otorgo capacidad de decisión, influencia y responsabilidad.

participacionNo utilices esta palabra en vano, si lo que quieres decir es que estás dispuesto a escuchar la opinión o consultar a alguien, di eso pero no convoques a la participación. Ten en cuenta que quien lo escucha interpreta el término con todas sus consecuencias. Uno dice lo que dice y el otro escucha lo que escucha, y lo importante es lo que el otro interpreta, no lo que tú dices. Habitualmente declaramos intenciones y los otros escuchan promesas, y en esta transacción lingüística está la base de los conflictos (… es que tu dijiste….no, es que tú interpretaste … ). Cuando la otra persona escucha la palabra participa, interpretará que declaras que compartes parte de tu soberanía. ¡Cuidado!

Co-decisión, co-responsabilidad, co-liderazgo, co-invención …

La participación en la cosa pública, quizá sea la culminación de la democracia, pero necesita una serie de condiciones: que sea asumida (no podemos obligar a las personas a participar), que sea representativa (siempre terminan participando los mismos), que responda al bien común o al menos que haya un equilibrio entre los legítimos intereses particulares y generales, que exista un conocimiento sobre el tema (no puedo decidir sobre algo que no conozco)…. Ahora podrás entender el porqué de los fracasos en los procesos de participación o cómo se frustran las democracias impuestas. Sin embargo la cultura de la participación ha de ser un empeño colectivo para desarrollar las organizaciones y las sociedades, el arte de su manejo está en la base del entrenamiento del liderazgo, dirección, gerencia, management, emprendimiento, creatividad, innovación, coaching, nuevos modelos educativos… Y sobre todo en la agenda de los partidos políticos que no deberían pronunciar esta palabra en vano (cosa que hacen muy a menudo) porque constituye una de sus principales fuentes de descrédito.

El ser humano tiene aspiraciones legítimas de realización personal (Maslow), muchas de las cuales se alcanzan cuando se adquiere responsabilidad, reconocimiento, influencia, empoderamiento. Quien declara que basa su acción en la participación está haciendo una cesión descomunal de soberanía, y eso puede ser muy bueno o lo contrario si no se sabe hacer. Implica comprometerse con un cambio de paradigma global de la organización y una acción decidida a largo plazo, alineada con una transformación global de la educación y de la cultura imperante. La participación sólo puede dar sus frutos en una sociedad culta formada por personas con competencias para gestionar sus vidas de manera autónoma, que no necesitan el hecho mismo de la participación para sacar ventaja u obtener prebendas, soportada en sólidos principios. De lo contrario tendrás que pasar un calvario: “…es que siempre vienen los mismos… es que siempre participan los mismos… es que siempre deciden los mismos…es que siempre salen favorecidos los mismos… La participación en una sociedad inmadura es el caldo de cultivo perfecto para el nacimiento de oligarquías, grupos de presión, grupos de interés, lobbys…; que acaban haciendo de la misma un chollo para sus intereses particulares.

Es falso que la participación no funciona. Existe un poso de resignación en torno a las experiencias fallidas basadas en la participación, porque el fracaso no está tanto en la falta de voluntad de sus impulsores como en la creación de las condiciones propicias para que ésta funcione (confianza, altruismo, conocimiento, principios…).

Si pides participación, atente a las consecuencias, implica que te abres al cambio:

  • Si te digo que participes te estoy declarando que eres una persona valiosa y que me importas.
  • Te esto diciendo que estoy abierto a que tu palabra cambie mi acción y mis decisiones.
  • Te estoy empoderando.
  • Te estoy pidiendo que inventemos un futuro común.
  • Te estoy ofreciendo que nos movamos por un mismo deseo.
  • Te estoy abriendo un camino para que aprendamos y crezcamos juntos.
  • Te estoy pidiendo que sinergicemos.
  • Te estoy declarando un futuro basado en la cooperación y la colaboración.
  • Te estoy ofreciendo una acción presidida por unos principios irrenunciables.
  • Te estoy solicitando confianza porque estoy cumpliendo mis compromisos….
  • De no ser así, no prometas participación o quemarás a tu gente.

No degrades la participación al hecho de opinar sobre todo aunque no se tenga ni idea, a votar todos los días por Internet, a enjuiciar permanentemente … De esa manera devaluarás la participación a la categoría de tertulia radiofónica universal o programa del corazón televisivo. ¡Un desastre!

La participación es maravillosa porque abre todas las puertas del perfeccionamiento humano: productividad, colaboración, cooperación, aprendizaje, sentido de pertenencia, cohesión social… No sólo es éticamente aceptable, también es muy rentable económicamente.

Cuando una personas es convocada a la participación, se siente en posesión de una reputación que sostener, encuentra sentido en lo que hace, está dispuesta a esforzarse más. Pero cuando percibe que la participación es falsa, todas la emocionalidad positiva se torna en resentimiento.

Si como líder decides que la participación forme parte de tu agenda, supondrá la adopción de un nuevo estilo de dirigir. La vida empezará a ser más bella, te despojarás de la absurda responsabilidad de tener todas las respuestas, se abrirá camino la delegación de tareas con lo que desaparecerá el peso aplastante que ejerce la centralización de las decisiones en tu persona, tu gente se acercará al máximo de su potencial y fluirá con armonía. Se te liberará el tiempo de lo urgente y podrás habitar en lo importante, mirar al futuro, escuchar, aprender y velar por el crecimiento de los tuyos. Tu dedicación principal será propiciar la participación efectiva, puesto que de su ejercicio se derivan numerosos conflictos que se suelen enquistar con celeridad y necesitan ser desatascados y reconducidos para el correcto fluir en el proceso de creación de valor colectivo.

Adelante!!!

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