Un proyecto de innovación educativa en los institutos de Extremadura.

“Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes”.

 Napoleón.

Innovar en la educación es posible, y además no podemos buscar excusas para no hacerlo. Te voy a contar un proyecto en el que están participando 17 centros de 5 comarcas de Extremadura, por el que han pasado ya más de 1100 alumnos, con la implicación de más de 100 profesores, en torno al cual se han  elaborado 5 unidades didácticas, 3 cursos MOOC, 15 microlaboratorios de innovación, guías y materiales de trabajo y bancos de proyectos alimentados por más de 1000 proyectos que han diseñado y prototipado los propios alumnos. Y lo más importante que hemos producido no son los números, sino el desarrollo de nuevas habilidades y un cambio de actitud en los alumnos.

En 2015 fui invitado a la reunión que se celebró en el IES Luis de Morales de Arroyo de la Luz. En ella participaban José María Godoy, Gerente del Grupo de Acción Local, Juan Carlos Casco y Fernando Barrena de Emprendedorex, y como representantes del Instituto la Jefa de Estudios Carmen Arias y un servidor.

Nos presentaron un proyecto del Grupo TAGUS (Comarca Tajo-Salor-Almonte), para promover el emprendimiento, la innovación y la retención del talento de los jóvenes, a la vez que descubrir el potencial que encierra el medio rural para contribuir a fijar población en el territorio.

Después de estas primeras explicaciones mi replica fue: “no me vendáis humo, porque en esto del emprendimiento hay mucho cantamañanas”. Juan Carlos y Fernando me comentaron que no había humo, que detrás del proyecto había trabajo y, lo que era más importante, ganas de cambiar la situación. Lo dijeron con tal convicción que empecé a confiar en ellos.

Aún así, en ningún momento pensé que esta reunión tuviera, ni siquiera de lejos, la transcendencia que ha tenido. Y sobre todo, el valor que nos está aportando a todos para encarar los retos que tiene nuestra educación. Afortunadamente no había humo sino valor y del bueno en la propuesta.

Estamos en 2020, cinco años después, lo que empezó como un proyecto del Grupo de Acción Local y los tres IES de la Comarca ha desembocado en un proyecto con unas bases extraordinarias para un cambio educativo, pues en estos años nos ha dado tiempo a experimentar, madurar y ampliar una metodología mediante la cual trabajamos las competencias clave para el siglo XXI de una manera práctica aplicando el Aprendizaje Basado en Proyectos. De hecho, los alumnos aprenden a hacerse nuevas preguntas, descubrir nuevas posibilidades, crear ideas, idear proyectos, prototiparlos, exponerlos en público… y todo ello de manera práctica y aplicada.

A partir de aquí, y viendo que el proyecto producía resultados, ha sido secundado por otros Grupos de Acción Local, como ADISMONTA, ARJABOR, ADESVAL o MONFRAGÜE. Y desde ahí queremos seguir creciendo para enfrentar retos aún mayores.

Como expresé anteriormente, aunque los números son importantes, quiero resaltar que todos los alumnos participantes han elaborado su proyecto y han sido capaces de exponerlo en público. Y eso ha provocado que los profesores que han seguido el proceso han podido observar cambios significativos en la actitud de sus alumnos, así como actitudes proactivas y de compromiso. De esta manera, varios profesores se han animado a utilizar las unidades didácticas y los talleres para aplicarlos de manera práctica con sus alumnos, iniciándose un proceso de cooperación e innovación entre profesores y profesoras en torno a una comunidad de aprendizaje.

Ahora te puedes preguntar dónde está el truco y cómo puedo hacer para aplicarlo en mi centro, porque lo que te puedo asegurar es que produce resultados, una vez que lo pruebas quedas convencido y en mayor o menor medida vas a participar en el proyecto.

Para mí la clave está en que se trabajan aspectos importantes en la educación de manera práctica y que hace que lo que aprenden los alumnos tenga sentido para ellos, por eso funciona. Los alumnos toman el mando de lo que quieren hacer (se convierten en protagonistas), se sienten seguros porque empiezan a dominar unas habilidades que se trabajan de forma oculta (aprendizaje invisible), casi como un juego, y que no se pueden adquirir como conocimientos teóricos mediante la memorización y repetición de información. Y por otro lado está el convencimiento de los profesores que estamos buscando el trabajar nuevas competencias para ayudar a nuestros alumnos a adaptarse a la realidad de un mundo en cambio. Por eso, cuando se observan los resultados de los talleres, el convencimiento llega por sí solo.

A continuación, te voy a aportar algunas claves del éxito del proyecto, porque detrás hemos tenido que realizar un trabajo invisible:

1) Alineamos el liderazgo, todo cambio supone un reto y todo cambio tiene sus dificultades. Para ello había que dar protagonismo al profesorado y a los alumnos. En primer lugar había que llevar a cabo acciones demostrativas con los alumnos y la presencia de los profesores, probándose el éxito en la práctica para motivar al cambio. El proceso fue de arriba abajo (desde TAGUS y la dirección del centro) y luego de abajo arriba con el protagonismo total de alumnos y profesores.

2) Aunque los primeros pasos fueron  tímidos y cautelosos, sabíamos que teníamos entre manos un proyecto con un valor intrínseco enorme y que no lo podíamos desperdiciar quedándonos solo en una serie de talleres, sino que poco a poco, en un proceso evolutivo, hacerlo crecer a medida que profesores y alumnos iban asimilando la metodología. Es decir nos teníamos que plantear retos a futuro y que fueran relevantes primero para la comarca y después para la región.

3) El profesorado participante es la parte más relevante. El crecimiento del proyecto es evolutivo, lo que se pretendía desde el principio era sumar actores desde la convicción porque eso nos iba a dar una fuerza motriz muy potente en cuanto a experiencia, innovación y creatividad. Se trataba también de aprender haciendo y cometer errores, convirtiendo al profesorado en actores del proceso, aportando sus propias ideas y propuestas creativas, por ejemplo, adaptando la metodología a la enseñanza de la historia, el lenguaje o la geografía, probando la metodología en niveles que al principio podíamos pensar que íbamos a tener dificultades, por ej, en FP Básica los compañeros han diseñado un proyecto en el que no se han conformado con un taller sino que realizan la experiencia durante todo el curso. En cierta manera, a nosotros mismos, como profesores y profesoras nos aplicamos las recetas de creatividad y emprendimiento que trabajamos con nuestros alumnos y alumnas en el proyecto.

4) Fijamos una meta para tener claro nuestro destino y nuestros objetivos, aunque esta meta y los objetivos pudieran cambiar durante el camino, con esto siempre teníamos un referente por el cual guiarnos en cualquier momento.

5) Comenzamos a cambiar prácticas de trabajo convencionales del instituto, fomentando otras nuevas basadas en la coordinación, el trabajo en equipo, la búsqueda de innovaciones o referentes educativos que nos pudiesen servir en nuestro desarrollo. De hecho, creamos una comunidad de aprendizaje que se coordina a través de un grupo de “whatsapp”.

6) Centramos el foco de actuación en nuestros alumnos desarrollando un modelo en el que nuestro objetivo es que adquieran nuevas habilidades (soft skills), así como las competencias enunciadas en el currículo educativo para que se puedan desempeñar en el mundo actual.

7) Propiciamos la autonomía y el aprender haciendo de los profesores participantes, perdiendo el miedo a lo nuevo, realizando una tarea de mentorización por parte de los profesores que ya hemos aprendido.

8) Estamos fomentando el liderazgo de cada uno de los componentes del grupo, sabiendo que este proyecto es a largo plazo y que un liderazgo de una persona o varias personas no nos iba permitir crecer y mucho menos permanecer en el tiempo.

Estas son algunas de las claves y secretos del porqué está funcionando este proyecto de innovación educativa. Las comparto contigo porque nos interesa que cada vez más personas se sume a este movimiento y que todos crezcamos con las aportaciones de los territorios, centros educativos y profesionales que suman a el

Está claro que no será un camino fácil, pero los resultados que estamos logrando, superan con creces a las dificultades que tenemos que sortear, que en realidad son muy pocos, porque lo que realmente nos motiva y fortalece es ver crecer como personas a nuestros alumnos y saber que cada vez están más preparados para emprender sus vidas.

A todo ello hay que unir la satisfacción de poder trabajar con equipos y profesionales de los Grupos de Acción Local y demás instituciones y empresas  del territorio, unidos en la necesidad y el convencimiento de una evolución educativa que redunde en el progreso de nuestros territorios.

Adelante!

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