Lo viejo y lo nuevo.

Cuando el paradigma pasa a ser lo nuevo y todo lo viejo produce rechazo. Ocurre en los grandes cambios de época y además eclosiona de manera vertiginosa. El ser humano es refractario al cambio salvo en los cambios de época donde la aceptación de lo nuevo se convierte en un acto irracional, compulsivo y masivo. Justo lo que está pasando en este momento.

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Todo cambio histórico viene precedido de una sensación colectiva de  decadencia en los valores, la economía, las expresiones artísticas, las  costumbres, la forma de relacionarnos y comunicarnos, la política…

El sentido de lo viejo comienza a tomar forma en el imaginario colectivo y de repente pasa a ser un valor denostado. Lo viejo, que era hasta ayer el modelo, el patrón, el estándar, lo aceptado y compartido, hoy es lo decadente, lo casposo y lo cutre.

El ser humano no conoce término medio a la hora de definir sus estándares de vida. Pasamos de lo viejo a lo nuevo casi sin transición.

Los líderes permanecen atentos a los momentos de ruptura (quiebres), analizando los síntomas de agotamiento, tomando el pulso al sentir colectivo, y descubriendo en las conversaciones sociales cuando la gente comienza a denigrar de lo viejo y dejarse arrullar por lo nuevo. Y claro está, a hacerse presentes e hiperactivos en esos momentos.

Un predictor del cambio histórico está en el reconocimiento de los síntomas, y el momento en que vivimos los tiene todos para anticipar uno de los cambios más profundos de la historia de la humanidad.

Desde Platón hasta Marx, desde Hegel a Eugenio D’ors. Dentro de los planteamientos de los grandes pensadores del cambio, de una forma u otra, en una u otra faceta del conocimiento, todos ellos han identificado el tufo que antecede a lo nuevo y como acontece el fluir de la obsolescencia.

Nada permanece, todo cambia, aunque a veces con la sensación del carácter cíclico del propio cambio: la virtud de lo clásico y la moderación degeneran en el movimiento y la sensualidad del barroco, que por agotamiento retorna a lo clásico. Aristocracia-timocracia-oligarquía- democracia-tiranía …. Tesis-antítesis-síntesis-tesis…

Ahora mira a tu alrededor y analiza el valor residual y decadente que comienza a tomar lo viejo, y cómo lo nuevo, por imperfecto y precipitado que pueda parecer, empieza a ganar terreno por su categoría principal de nuevo.

En este distinguir de lo viejo y lo nuevo, nace el nuevo paradigma y muere el antiguo, y esto ocurre más rápido de lo que parece. La cuestión de todo esto está en cómo vas a sacar ventaja de este acontecer: qué novedad o innovación vas a abrazar, con qué te vas a comprometer, cómo lo vas a declarar al mundo, cómo lo vas a hacer… En definitiva, qué espacio de liderazgo vas a ocupar y qué diferencia vas a hacer en el mundo de lo nuevo.

No hay tiempo que perder. Adelántate, proclama y conviértete en adalid de lo nuevo, como por arte de magia surgirá un espacio de liderazgo y una carga energética de alta intensidad en torno a ti.

Impactarás al mundo!!!

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