Liderar en verde, una apuesta ganadora.

El cambio de paradigma de un modelo industrial inviable a otro basado en la sostenibilidad, será un trabajo del que se tienen que hacer cargo nuestros líderes en las próximas décadas. Por eso resulta estimulante comprobar como algunos comienzan a declararlo como misión de futuro. Culminar esta ardua tarea necesita una compleja ingeniería de participación, dirección y coordinación de áreas de gobierno.

LIDERAR-VERDE

O nuestro futuro es verde o será negro. No hay otra.

Si queremos seguir existiendo como especie, la tarea central de las próximas décadas será salvar el planeta, esta obra nos convocará a todos los ciudadanos, a todos los gobiernos, a todas las actividades humanas, a todas las profesiones. Un espacio que pondrá a prueba nuestras capacidades para la creación, la innovación, el emprendimiento y el liderazgo.

La economía verde propicia un modelo de sostenibilidad por el que la humanidad podrá vivir dentro de los límites ambientales. Ello implica un conjunto de interacciones económicas y sociales que involucren todos los ámbitos gubernamentales (cultura, educación, empleo, agricultura, industria…). En el marco de un mundo complejo y sistémico necesitamos líderes con visión global que se hagan cargo del todo y que trabajen para desarrollar un nuevo paradigma de desarrollo pensando en las futuras generaciones.

La economía está integrada en sistemas culturales y sociales más amplios de tal manera que naturaleza, economía y sociedad forman parte de una misma realidad y unidad de acción.

Desde el liderazgo político, apostar por un desarrollo basado en la economía verde, es apostar a caballo ganador, porque la alternativa es la destrucción de nuestra civilización. Nunca en la historia de la humanidad estuvo tan clara cual era la visión/misión de futuro en la que se tenían que aplicar nuestros líderes.

No sabemos cómo va a ser el futuro, pero tenemos la certeza de que si no producimos un cambio de rumbo, no habrá futuro. Por eso, los líderes de nuestros países y regiones tienen que abanderar las políticas para revertir el cambio climático y salvar el planeta. Y los que enarbolen esta bandera cosecharán muchas adhesiones y prestigio.

Piensa en verde, actúa en verde.

Puede ser un eslogan para un nuevo paradigma de desarrollo basado en un nuevo modelo de participación ciudadana sobre una nueva base de la cooperación y la colaboración.

Los procesos de participación ciudadana fallan porque no existe un sentido claro de adónde dirigirse, cuando todos tenemos una misión compartida, la participación empieza a cobrar sentido. Construir una sociedad verde y una economía verde, precisan de un liderazgo político, pero sólo se puede alcanzar desde la participación de toda la sociedad, del trabajo de cada uno de nosotros allí donde tenemos presencia, actividad, influencia y responsabilidad.

Todos debemos tener la oportunidad de sentirnos actores en la construcción compartida de un mundo más habitable y sostenible.

Podemos trabajar y producir en verde, aumentando nuestro nivel de bienestar.

No es cosa de ecologistas románticos, ni de comunidades marginales. Todos somos potenciales proveedores y clientes de productos y servicios verdes, todos somos actores y beneficiarios en este juego. Todos estamos convocados a la construcción de esta formidable tarea colectiva.

No estamos condenados a la destrucción del planeta, estamos a tiempo para construir un nuevo modelo de desarrollo que nos reporte mayor bienestar que el actual. Esta certeza nos proporciona un espacio emocional y de acción para “cambiar el chip”. Es posible conciliar las aspiraciones de lograr un aumento en la calidad de vida global dentro de los límites físicos y biológicos de nuestros ecosistemas.

Podemos convertir la amenaza del cambio climático en una oportunidad para rediseñar nuestro mundo si incorporamos el pensar y el hacer en verde en todas nuestras actividades.

Pasarnos al verde implica un nuevo compromiso con la educación, el emprendimiento y una nueva forma de liderar y dirigir nuestras vidas.

Los trabajos y las profesiones del futuro serán verdes, es el momento para comenzar a inventarlas y diseñarlas. Y el proyecto es de todos, independientemente de sus responsabilidades, posición, ideas… Todos somos parte importante de esta misión.

La declaración fundacional verde.

Para que el futuro se comience a crear en verde, el primer paso se desencadena con la declaración fundacional que proporciona la apertura para reorientar la mirada colectiva de las administraciones, organizaciones sociales, empresas, universidades y ciudadanos. Y eso sólo se puede hacer poniendo una fecha en el horizonte, una hoja de ruta y unos hitos para poder verificar que el avance discurre en la dirección correcta.

La emoción que provoca la declaración verde.

Toda declaración poderosa de futuro genera un espacio emocional de alta energía que altera el discurrir del presente. No queda indiferente a nadie. Produce una ruptura, un quiebre, abre unos espacios para la acción y cierra otros. Tras la declaración, la gente comienza a formularse preguntas: ¿cómo me afecta? ¿Cómo puedo participar? ¿En qué me beneficia? ¿Cómo lo conecto con mi actividad o profesión? … Y de éstas preguntas surgen reacciones emocionales de todo tipo, algunas de ellas irracionales y viscerales. Y eso no es malo, pero en todo caso hay que tener un plan para hacerse cargo del estado de ánimo de la gente, creando cauces permanentes para integrar en el camino incluso a los detractores y disidentes, porque en su fuero interno saben que es el camino correcto. Todas las sensibilidades han de ser tenidas en cuenta e integradas en la nueva agenda.

Por eso, la declaración de la misión ha de venir acompañada de mecanismos para la participación que canalicen la energía productiva y creativa de toda la sociedad. Una misión puede activar las políticas de participación ciudadana pues ésta funciona cuando la comunidad tiene un proyecto colectivo. Dicho en otras palabras: quien formula la misión debe tener preparada de antemano una agenda con una hoja de ruta para la participación, o activar las políticas de participación que quedaron en vía muerta cuando la comunidad aún no tenía una misión declarada.

Visiones verdes.

Cuando el cerebro escucha en “verde” comienza a mirar y procesar la información de manera selectiva, lo verde que era hasta entonces una cuestión marginal, de pronto aparece en el foco de la acción y en primer plano. El efecto es el mismo que cuando te dicen que estás embarazada, cuando te compras un coche, o cuando te diagnostican una patología rara; sin saber como, comienzas a ver a otras mujeres embarazadas, el mismo coche, o conocer a otras personas con la misma enfermedad.

Toda la gente comienza a descubrir su lado verde, sus aficiones verdes, sus sueños en verde… Lo verde toma categoría y naturaleza de ser. La mirada colectiva se concentra en este fin, se multiplican las conversaciones, las propuestas, los compromisos, los emprendimientos en torno al verde… El imaginario colectivo se tiñe de este color, creándose las condiciones propicias para la eclosión de múltiples proyectos. Un fenómeno extraordinariamente rico y creativo si se sabe conducir y canalizar.

La coordinación en verde de las diferentes áreas de gobierno.

La transdisciplinaridad, la visión holística del mundo y la acción coordinada entre las diferentes áreas de gobierno son fundamentales para enfrentar los problemas ambientales, ninguna disciplina o acción aislada proporciona una perspectiva suficiente ante la magnitud y complejidad de la problemática ambiental.

La misión verde afecta y compromete a todas las áreas de gobierno: educación, cultura, empleo, sanidad, economía, industria, agricultura… La consecución de sus logros está condicionada a una fuerte acción de gobierno que coordine todas sus áreas, desde un liderazgo claro y decidido (todo se levanta y se destruye con el liderazgo).

Llegados a este punto, el problema es que los entramados gubernamentales y sus áreas de gobierno viven en la urgencia, esto impide que se aborde lo realmente importante. Muchas veces una misión muere al poco de nacer asfixiada por el corsé de la administración y la burocracia. Por eso la misión debe pasar a ser el factor aglutinante y transversal, la argamasa que una todas las políticas públicas en una sola dirección, para que todos los ciudadanos sintamos la fuerza de la inercia que impulsa nuestras iniciativas desde una acción política coherente. Un mal diseño del proceso en este momento puede dar al traste con todo.

La alineación y coordinación de las áreas de un gobierno en torno a una misión compartida con la ciudadanía posibilita que la fuerza centrífuga que genera una acción de gobierno deslabazada, se convierta en centrípeta. Donde hay visión la vida florece.

Educación verde. Las personas responsables de la educación tienen que ser conscientes y actuar en consecuencia, sabiendo que la nueva misión precisa de repensar el modelo educativo en su conjunto: nuevas competencias; aprender en verde a ser, a hacer, a saber y a convivir.

Esto supone repensar, rediseñar y alinear los programas educativos hacia un nuevo desarrollo económico y humano, diseñar los currículos de nuevas profesiones y priorizar en ellos, involucrar a los centros educativos y universidades, la formación para el empleo… Y al conjunto de los actores implicados.

Cultura verde. Desde el impulso de un paradigma cultural sustentado en unos principios y valores basados en la sostenibilidad y la justicia social. Convocando a las organizaciones sociales, creadores de opinión, medios de comunicación, ciudadanía… Como partícipes y punta de lanza de la nueva cultura verde.

Economía verde. Alineando los incentivos públicos y la canalización del ahorro privado hacia los proyectos de la economía verde. Realizando una planificación económica (obras, infraestructuras, energía, inversiones de futuro…) para un desarrollo verde.

Como en todo momento histórico de cambio de modelo productivo, se generarán tensiones y conflictos de intereses entre los planteamientos de la Era industrial y la nueva economía, habrá que superar contradicciones, conciliar posturas… Algunos pelos habrá que dejar en la gatera en aras a mantener el rumbo y las convicciones.

Empleo verde. No se trata de una reconversión drástica de los trabajos y las profesiones, más bien de una evolución de nuestras actividades actuales reforzando su sostenibilidad. En paralelo tendremos que identificar tendencias y profesiones verdes que van a tener un amplio desarrollo en el futuro para impulsarlas.

Necesitaremos desarrollar una visión disruptiva de los servicios públicos de empleo, orientar el emprendimiento y la creación de empleo hacia nuevas actividades.

Agricultura verde. El desarrollo de un sector primario que incida en el aprovechamiento del potencial ecológico y sea la base de una alimentación sana y saludable, capaz de integrar la tecnología punta en todas las fronteras del conocimiento. Un mundo de consumidores en una creciente sensibilidad ecológica constituye un mercado sin límites para la especialización inteligente en producción verde (alimentos, medicinas, tecnología, energías limpias, ocio…).

Industria verde. Nos dirigimos a modelos industriales de sostenibilidad (reciclaje, economía circular…). Los responsables de las políticas industriales, al igual que los de otros sectores productivos, deberán elaborar una hoja de ruta para alinear sus actuaciones con la misión verde.

Servicios verdes, turismo verde, salud verde. Y así, en todas las áreas de gobierno.

Una “agenda política verde” exige un liderazgo centralizado que diga a cada área: “este es el plan global, ahora identifica todos los planes, programas, proyectos y actuaciones que estás desarrollando y alinéalas”.

Especialización inteligente verde. El mundo se está “superespecializando”, la producción de bienes se está concentrando selectivamente a escala planetaria. En este contexto, cada país, cada región, están buscando su diferenciación en función de sus activos y singularidades para alcanzar visibilidad en el mapa del mundo.

La clave de la planificación económica es descubrir en qué somos buenos y podemos llegar a ser excelentes. En eso consiste la especialización inteligente.

Aunque parece difícil de casar, economía verde y especialización inteligente son compatibles, sobre todo para aquellas regiones del planeta que tienen en su grado de conservación una ventaja competitiva de primer nivel para poder liderar un modelo de desarrollo basado en la economía verde.

Nuevas competencias para liderazgos y emprendimientos verdes.

Todo el cambio de paradigma nos obliga a entrenar y desarrollar nuevas competencias para innovar, trabajar, emprender y liderar en verde.

celula

6 Dominios transversales (escuchar, declarar, afirmar, enjuiciar, pedir, prometer). 9 Niveles de excelencia: dirección, relaciones internas, relaciones externas, trabajo, aprendizaje, renovación, emocionalidad, planificación y evaluación. Sólo desde la incorporación práctica de estos saberes podremos crear valor en la nueva sociedad y economía verde.

Nadie ha dicho que el camino vaya a ser fácil, la tarea pondrá a prueba en los próximos años la altura de muchos de nuestros líderes. Liderar es hacer cosas difíciles en situaciones encontradas, aunque siempre es alentador saber que uno ha elegido el mejor caballo, pero el circuito está lleno de baches.

Piensa en verde, actúa en verde. No hay tiempo que perder.

Adelante!!!

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