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¿Qué harás en el nuevo espacio que abre y con el tiempo que libera?

RESUMEN DEL ARTÍCULO

La Inteligencia Artificial no solo va a disparar la productividad global y el PIB mundial: va a expandir el mundo y contraer el tiempo. Lo que antes exigía varias vidas, equipos enteros y grandes sumas de capital, hoy puede lograrse orquestando agentes de IA en semanas.

Esta expansión del espacio de lo posible liberará a millones de personas de las tareas rutinarias para dedicarse a actividades de alto valor añadido, abriendo un nicho de trabajo descomunal donde lo que hasta hoy era ciencia ficción pasará a ser nuestra ocupación cotidiana.

El centro de gravedad se desplaza del trabajador al emprendedor: quien sepa orquestar la nueva infraestructura —la IA y sus agentes— podrá competir sin necesitar grandes capitales y equipos de antaño.

Todo esto requerirá de líderes políticos que entiendan la nueva realidad, que legislen para crear riqueza antes de repartirla y que faciliten la tarea a quienes emprenden.

Las proyecciones del FMI, PwC, McKinsey, Goldman Sachs, OIT o el Foro Económico Mundial coinciden en la magnitud del cambio: billones de dólares de incremento en el PIB global, millones de empleos desplazados y creados, y un 65% de las ocupaciones nuevas que todavía no existen.

El espacio que se abre y el tiempo que se libera exigen que nos volvamos superflexibles para descubrir quiénes somos, en quiénes queremos convertirnos y qué podemos ofrecer a los demás.

Adelante!!!

ARTÍCULO COMPLETO

El nuevo contexto que crea la Inteligencia Artificial

La Inteligencia Artificial va a disparar la productividad global y, con ella, el incremento del PIB mundial. Menos personas van a poder hacer más cosas. Se liberará una cantidad enorme de talento humano que hasta ahora estaba atrapado en tareas rutinarias, y que ahora podrá dedicarse a actividades de alto valor añadido. Se podrán abordar proyectos hasta hace poco inabarcables. Y como resultado de todo ello, podremos materializar bienes, productos y servicios que hoy ni siquiera imaginamos, generando nuevas economías y sentando las bases de una riqueza revolucionaria que viene acompañada de una destrucción creativa sin precedentes.

Los objetivos ambiciosos que nos marcábamos a largo plazo pasarán a ser tareas al alcance de la mano, con un poco de esfuerzo y dedicación por nuestra parte. Aquellos sueños que ayer eran fantasía, mañana serán objetivos realizables a medio plazo.

La Inteligencia Artificial nos ha ensanchado el mundo y acortado el tiempo

De pronto, la IA nos ha llevado al País de las Maravillas de Alicia y nos ha puesto la lámpara de Aladino justo a la entrada.

Nos ha roto las coordenadas espacio-temporales y nos ha trasladado a un mundo con nuevas reglas que rompen por completo nuestros esquemas mentales y nuestro paradigma global.

Ha hecho el mundo más grande, porque ha ampliado el ámbito de lo posible, abriendo horizontes que ayer parecían inescrutables. Y ha acortado el tiempo, porque aquellos proyectos que nos hubieran exigido varias vidas para completarse, ahora podemos llevarlos a cabo en un breve espacio de tiempo. Aquellas iniciativas que precisaban de grandes inversiones y reunir equipos humanos con un alto coste, ahora podemos acometerlos orquestando agentes de IA.

Al ensancharse el espacio y acortarse el tiempo, aparece un nicho de trabajo descomunal para hacer cosas increíbles que hasta ayer solo existían en el cine. Los nuevos trabajos estarán enfocados en materializar lo que hoy nos proyecta la ciencia ficción, tal como ha venido ocurriendo en toda nuestra historia reciente.

Nuevas ocupaciones para nuevas necesidades, deseos y aspiraciones

¿En qué emplearemos el descomunal excedente de tiempo que nos libera la IA? Pues, como siempre ha hecho la humanidad: a inventar nuevas necesidades, a hacer más cómodas las actividades de nuestro día a día, a cumplir nuevos deseos, a crear nuevas experiencias, a concebir nuevos dominios y expresiones estéticas. Y, sobre todo, a perseguir esa pulsión que habita dentro del ser humano: ese mono inquieto que se asombra, que se hace preguntas sin cesar, que explora hasta la extenuación, que busca rebasar las fronteras del conocimiento y adentrarse en terra incognita, ese ser que persigue la longevidad, la inmortalidad y la búsqueda sin fin de nuevas experiencias. Ahí es donde se expandirán los nuevos trabajos, actividades y ocupaciones humanas. Y conste que hablo de trabajos, actividades y ocupaciones, sin pronunciar la palabra empleo.

Si hoy existen en torno mil tipologías de empleos, es posible que en poco tiempo queden reducidas a la mitad o a la tercera parte. Pero es seguro que aparecerán otras tipologías de trabajos, actividades y ocupaciones vinculadas a la creatividad humana y a los deseos de explorar y colonizar nuevos mundos.

El papel de los emprendedores

Viene un tiempo de rosas para los emprendedores, porque la expansión y el ensanchamiento del mundo que trae la Inteligencia Artificial y el recorte de los tiempos para hacer cosas requiere precisamente de esta figura. Del mundo actual, donde el foco y la escena han estado dominados por los trabajadores, pasaremos a un mundo donde la figura central es el emprendedor: aquel que sepa utilizar y orquestar la Inteligencia Artificial, porque la nueva infraestructura es la IA y los nuevos trabajadores son los agentes de IA. Antes, un emprendedor podía necesitar ingentes cantidades de financiación y equipos humanos para sacar adelante un proyecto. Ahora puede hacerlo con IA a un precio asequible.

Políticas públicas y líderes políticos que entiendan el nuevo signo de los tiempos 

Pero para ocupar los nuevos espacios de oportunidad que la IA está creando, se necesitan líderes políticos que comprendan esta nueva realidad y actúen en consecuencia: que fomenten el emprendimiento en esta nueva dimensión, que creen los marcos legales y normativos adecuados, que impulsen las políticas educativas necesarias, que promuevan el emprendimiento y que legislen para que la riqueza generada redunde en beneficio del conjunto de la sociedad, sabiendo que antes de repartir riqueza hay que crearla, facilitando la tarea a quienes emprenden.

En definitiva, lo que necesitamos hoy es producir los emprendedores que exploten los filones infinitos de riqueza que la IA ha abierto al ensanchar el mundo, porque las empresas tradicionales, los partidos políticos, los sindicatos o las universidades no tienen ni idea de lo que está ocurriendo. Y sin líderes políticos que asuman este desafío, la transición al nuevo mundo puede ser larga, tortuosa y llena de baches.

Nos dirigimos a un nuevo mundo comparable a la gran migración del Serengueti y al paso del río Mara: una nueva etapa en la historia de la humanidad, marcada por una destrucción creativa sin precedentes y una efervescencia que se traducirá en la creación de riqueza revolucionaria.

Proyecciones orientativas sobre el impacto de la IA 

Conviene tomar con todo recelo las previsiones de las diferentes instituciones y organismos internacionales, cuya proyección no deja de ser orientativa y parcial. Aun así, merece la pena repasar algunas de ellas para disponer de ciertos referentes, porque incluso con ese margen de incertidumbre, todas apuntan en la misma dirección: un cambio de escala que ninguna generación anterior ha conocido.

Impacto en el PIB. La producción económica global se estima en torno a los 117 billones de dólares en 2025, con un 65% de la riqueza concentrada en las diez mayores economías, lideradas por Estados Unidos (30,5 billones) y China (19,2 billones), según el Fondo Monetario Internacional. Sobre esa base, PwC calcula que la Inteligencia Artificial podría aportar 15,7 billones de dólares a la economía mundial para 2030, un incremento del 14% del PIB global impulsado por la productividad laboral y el consumo derivado de mejores productos. China (+26% de su PIB) y Norteamérica (+14,5%) concentrarán cerca del 70% de ese crecimiento. No hablamos de un ajuste incremental: hablamos de inyectar, en apenas un lustro, el equivalente a una nueva gran potencia económica en el tablero mundial. Quien no calibre su estrategia a esta magnitud, llegará tarde.

Impacto en el empleo, la población ocupada y los nuevos roles. El mercado de trabajo global reúne hoy 3.600 millones de personas ocupadas, con un 57,9% de empleo informal y una tasa de desempleo del 4,9%, según la Organización Internacional del Trabajo. El Foro Económico Mundial calcula que la IA desplazará 92 millones de empleos existentes para 2030, mientras crea millones de trabajos nuevos; Goldman Sachs, más cauto, advierte de hasta 300 millones de empleos expuestos a un riesgo significativo de automatización. Las nuevas ocupaciones se concentrarán en la supervisión algorítmica, la ingeniería de instrucciones, la ciberseguridad avanzada y la ética de datos: el propio Foro estima que cerca del 65% de las actividades que ocuparán a los más jóvenes aún no se han inventado. Ahí reside la clave que nadie quiere mirar de frente: la cifra que importa no es cuántos empleos desaparecen, sino cuántas de esas dos terceras partes de ocupaciones futuras estamos ya preparando a nuestros jóvenes para inventar.

Impacto en el emprendimiento. El planeta cuenta hoy con 665 millones de personas emprendedoras, 252 millones de ellas mujeres, aunque un 40% se frena por miedo al fracaso, según el Global Entrepreneurship Monitor. En los países desarrollados, más del 70% de las iniciativas nacen por oportunidad; en las economías en desarrollo, la mitad surge por necesidad y supervivencia. Al reducir hasta un 70% las barreras operativas —micro-SaaS, agencias de agentes autónomos, contenidos sintéticos, automatizaciones sin código—, la IA multiplicará el número de emprendedores individuales: más de la mitad de los nuevos emprendedores en economías avanzadas ya la considera indispensable para escalar su negocio sin necesidad de contratar trabajadores. Ese 40% paralizado por el miedo al fracaso es, precisamente, el capital humano que la IA está a punto de liberar: nunca antes emprender costó tan poco ni exigió tan poca estructura previa. La barrera ya no es el capital, es la decisión y la capacidad de ver las oportunidades que aparecen fruto de la expansión del mundo.

Impacto sobre las profesiones y su número. La Clasificación Internacional de Ocupaciones de la OIT recoge 436 grupos primarios y cerca de mil ocupaciones detalladas en las economías modernas. Sobre esa base, el FMI estima que la IA afectará al 40% del empleo global y al 60% en las economías avanzadas, amenazando con reestructurar 300 millones de puestos de trabajo. Ese contraste —cuanto más avanzada es una economía, mayor es su exposición— desmonta la idea de que la disrupción golpeará solo a los países en desarrollo. Es exactamente al revés: cuanto más sofisticado el mercado laboral, antes y con más fuerza le llega el cambio.

Impacto en la productividad. Goldman Sachs prevé un impulso de 1,5 puntos porcentuales anuales en la productividad laboral y un 7% adicional de PIB mundial gracias a la IA generativa. McKinsey eleva el horizonte: entre 0,5 y 3,4 puntos porcentuales de crecimiento anual de la productividad hasta 2050, automatizando hasta el 70% de las tareas cotidianas y sosteniendo el crecimiento económico frente al envejecimiento de los trabajadores en las economías desarrolladas. En un mundo que envejece y que ya no puede sostener su bienestar solo a base de sumar trabajadores, esta ganancia de productividad no es una opción de crecimiento: es la única palanca que queda sobre la mesa.

Impacto en las actividades creativas y de alto valor. El 75% de las ganancias de la IA generativa se concentrará en I+D, software, marketing y atención al cliente, automatizando entre el 60% y el 70% del tiempo dedicado hoy a tareas complejas, según McKinsey. PwC calcula que esa redistribución de la capacidad humana liberará hasta un 40% de la jornada laboral hacia la investigación y el pensamiento estratégico, de camino a esos 15,7 billones de dólares de nuevo PIB para 2030. Ese 40% de jornada liberada es, en la práctica, el nuevo yacimiento de riqueza del que hablábamos al principio: no está en un lugar nuevo del mapa, está en el tiempo que hoy malgastamos en tareas que ya no deberían ocupar una mente humana.

El espacio que nos abre y el tiempo que nos libera la IA crean un nuevo marco que tenemos que prepararnos para colonizar. Deberemos convertirnos en seres superflexibles para descubrir quiénes somos, en quiénes queremos convertirnos y qué podemos ofrecer a los demás.

Adelante!!!

*Nota. Para profundizar más en el artículo, accede a los siguientes enlaces:

Aporta el respaldo macroeconómico al artículo: la concentración de riqueza en las diez mayores economías y las proyecciones de crecimiento del PIB por regiones confirman que el «ensanchamiento del mundo» es un fenómeno ya medido por los organismos internacionales, no una metáfora.

Refuerza el argumento de las nuevas ocupaciones: con ejemplos concretos del arte y el diseño, muestra que la destrucción de oficios tradicionales ya está generando nuevos perfiles profesionales ligados a la creatividad humana.

Sostiene el bloque de proyecciones con el marco institucional de la OIT, el FMI y el WEF, y aporta políticas públicas ya existentes (AI Act, Ley Rider, SkillsFuture) que dan cuerpo real al llamamiento a líderes políticos que entiendan el cambio.

Aporta el contrapunto humano: frente a las cifras globales, ofrece una voz en primera persona y un plan de acción concreto que aterriza la tesis a nivel personal.

Aporta el marco conceptual más ambicioso: enmarca la destrucción creativa no como una disrupción sectorial más, sino como un cambio de paradigma civilizatorio, reforzando la urgencia del llamamiento final a prepararnos para el nuevo marco que abre la IA.

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