La historia del coleccionista de talento.

Nació en un mundo individualista y de  competición, exangüe tras años de esfuerzo y sacrificio persiguiendo sueños efímeros, comprobó que no había logrado nada. Cuando nuestro personaje parecía que lo tenía todo perdido, tuvo una intuición, ideó un plan, tejió una red, la introdujo en un saco y se fue a la caza de talento.

Pese a su decisión, no fue fácil la empresa porque los portadores de talento son escurridizos como las ardillas, sabedores de sus excelencias y propensos a la épica personal.

Inconformista, se empleó sin descanso en una caza sin tregua, seguro de intentar lo imposible para lograr lo difícil, obsesivo en el seguimiento del rastro de logros y éxitos de sus presas. Un día, a base de argucias y señuelos logró acorralarlas, y entonces proyectó sus sueños individuales formando parte de uno colectivo intensamente más grande y poderoso que la suma de todos ellos. Se conjuraron, sumaron su talento ¡Y el mundo cambió! 
En los largos años de rastreo se había cruzado con miles de tumbas que rezaban en sus epitafios “Aquí yago exhausto con todo mi talento y mi obra inconclusa”.

Entonces entendió que unir talento disperso es la tarea más productiva. Por muy agraciados que habían sido los moradores de las tumbas en el reparto de la lotería del talento, su capacidad individual resultó insuficiente para lograr sus sueños.

Así caminando, pensaba en su vida, en el efímero y narcotizante efecto de los exiguos éxitos individuales que había logrado, en la corta duración de la existencia, en la levedad del ser… En contraposición con la fuerza y durabilidad de los logros colectivos.

Un día propuso: hagamos algo juntos, algo grande, algo de verdad, algo significativo… Enfoquémonos en el futuro, en lo que vamos a hacer juntos, y hagámoslo, no importa que salga perfecto, simplemente háganoslo porque la acción nos une y la mirada a nuestras identidades nos separa. No me importa de dónde vienes, me importa tu sinceridad y decisión para construir el adonde vamos.

Tanto tiempo le había llevado entender que una persona sola es solamente una persona sola, que el talento se multiplica y explota cuando se suma, que cuando se une, su progresión es geométrica, que los cambios históricos se producen en pequeños oasis donde van a beber las criaturas sensibles que huyen de un desierto de mediocridad e individualismo, que la naturaleza nos proporciona el talento a cuentagotas para que no se nos suba a la cabeza, lo compartamos y no lo malgastemos, que la calidad importa más que el número, que la inteligencia es colectiva, que los desafíos que tenemos por delante son tan grandes que la única forma de enfrentarlos es juntos, que nunca en la historia hemos tenido tantos recursos a nuestro alcance para cambiar nuestro destino, que somos seres recursivos.

Después de este cuento, te confieso que mi obsesión (y la de mi equipo) también es la del protagonista, por eso te advierto como lector y amigo que estás en el punto de mira de nuestra caza, que buscamos tu talento para que te unas a nosotros y nosotras, que eres parte de ese futuro que estamos construyendo juntos y juntas. Vente a la otra orilla, atrévete, te estamos esperando.

Lo vamos a hacer, el Movimiento2050 está en marcha, es imparable.

Adelante!!!

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